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domingo, 13 de junio de 2010

Comienza el proceso de la Conferencia Republicana del PCE: “Nuestra idea de República es para el siglo XXI”


Secretaría de Movimiento Republicano del PCE

10/06/2010

Centella: “Está justificada la respuesta contundente de los trabajadores”

“Es imposible contentar a la vez a la patronal y a los trabajadores y el gobierno ha optado porque la crisis la paguen los trabajadores”, sentenció esta mañana el Secretario General del PCE, José Luis Centella: “la ruptura del diálogo social ha sido un fracaso del gobierno que ha desactivado cualquier posibilidad de diálogo y ha hecho el trabajo sucio, filtrando propuestas que hacían perder a la patronal cualquier interés de llegar a un acuerdo”.

Esta mañana el PCE presentó a la prensa el comienzo del trabajo de la Conferencia Republicana que el Partido Comunista celebrará el 16 de octubre. Pero las circunstancias hicieron inevitable, que el Secretario General tuviera que comenzar denunciando la situación, diciendo que en ningún momento el gobierno ha planteado una reforma fiscal para que paguen más los que más tienen, ni la persecución real contra el fraude, ni la banca pública, ni la apuesta por lo público, sino que se ha centrado en la rebaja de los salarios de los funcionarios, en la congelación de las pensiones, en el abaratamiento del despido y en la supeditación al FMI.

En estas circunstancias “está plenamente justificada una repuesta contundente de los trabajadores, no sólo a través de una huelga general sino con una movilización sostenida que plantee en todos los niveles propuestas alternativas para otra política” y enfatizó en que “hoy más que nunca hace falta fortalecer la alternativa de Izquierda que IU representa con una subida social, anticapitalista, republicana y federal”

La crítica al gobierno socialista no sólo se limitó a los contenidos sino a sus formas, recordando que hará coincidir la aprobación de las reformas en consejo extraordinario de ministros con el día, 16 de junio, en que España inicia sus partidos en el Mundial de fútbol, como se hacían en aquellos años predemocráticos.

Respecto al proyecto republicano del PCE, Gloria Aguilar, Responsable del Movimiento Republicano del PCE, presentó el inicio del trabajo que se abre ahora y que va más allá de un cambio en la Jefatura del Estado y de una continuidad de la II República, ya que se trata de una concepción de Estado que suponen no sólo un cambio de ideas y valores sino de orden económico. “Nuestra idea de República es para el siglo XXI, y toda propuesta republicana tiene que aparecer como alternativa democrática a la realidad existente”

“El PCE cree que es el momento de impulsar el movimiento republicano no como Memoria Historica, sino como una alternativa real y concreta” explicó José Luis Centella, y en ella participarán todos los movimientos republicanos.

viernes, 11 de junio de 2010

El PCE inicia el camino hacia la III República


Iñigo Aduriz

Público

10/06/2010

Promueve una conferencia para favorecer un nuevo proceso constituyente

Los comunistas españoles están decididos a dar un primer paso hacia una "República del siglo XXI". El próximo mes de octubre culminarán, con la celebración de una primera Conferencia Republicana, el diseño de una renovada estrategia para impulsar una nueva constitución para España.

El Partido Comunista (PCE) considera que en el peor momento de la crisis "se hace más necesario que nunca" el inicio de un proceso que culmine con la proclamación de la III República. El secretario general de los comunistas, José Luis Centella, criticó que el rey se haya posicionado "a favor de la salida conservadora de la crisis" y no haya sido "neutral".

Asimismo, desde el PCE apuntaron a que la única forma de alcanzar una "democracia plena y participativa" que posibilite una "salida social" de la crisis llegará con la instauración de un nuevo régimen que, históricamente, "se caracteriza por su vinculación a la realidad social".

Un referéndum "tramposo"

Se trata de superar los "tabúes" y los "miedos" que, según Centella, siguen rodeando la posibilidad de acabar con la monarquía. Prejuicios que, en su opinión, se deben a la "herencia" del franquismo que perdura en la sociedad española. "En 1977 se celebró un referéndum tramposo, porque no se dio a elegir entre monarquía y República, sino entre democracia y dictadura", denunció. Ahora, en cambio, "ha llegado el momento de que el republicanismo pase de ser un movimiento testimonial a una opción real", recalcó.

La del próximo 16 de octubre será una conferencia "abierta" que pretende aunar a "todo un movimiento que ya ha alcanzado su mayoría de edad", para poner en marcha un debate "abierto" y "transparente" sobre las posibilidades de un nuevo régimen en España, explicó Centella. Al encuentro también están invitados los miembros de otros partidos de la izquierda española a parte de los del propio PCE o Izquierda Unida, así como los colectivos republicanos "de todo tipo".

La responsable de Movimiento Republicano del PCE, Gloria Aguilar, añadió que "la conquista de la República no es sólo la consecución de un entramado jurídico-político determinado, que también, sino algo más que afecta al modo de vivir y a la propia democracia económica".

En este sentido, los comunistas plantean en su documento base para la conferencia republicana un nuevo régimen político que se asiente en el "impulso de los derechos humanos", en la "consolidación de una democracia participativa", en la "instauración de un Estado laico" y en la "construcción de un Estado federal", entre otros valores.

Gloria Aguilar quiso dejar claro que todo este proceso hacia la III República debe hacerse a partir de una "idea clave": "Que la ciudadanía es el sujeto primordial de la política". Pero, ante el escaso respaldo electoral del PCE, el éxito de la iniciativa dependerá, únicamente, del apoyo de los partidos mayoritarios.


* Documento base para la Conferencia Republicana del PCE

miércoles, 9 de junio de 2010

El funcionario Borbón


Amadeo Martínez Inglés

Kaosenlared

27/05/2010

Sí, sí, al todavía jefe del Estado español, al inquilino de La Zarzuela, al super funcionario Borbón, al heredero de Franco a título de rey, al máximo representante de la más inútil, anacrónica, costosa, vacía y prescindible institución española (y mira que hay instituciones de estas características en este país: vicepresidencias del Gobierno, ministerios de Igualdad, Vivienda, Cultura, Sanidad, Trabajo, Senado, Audiencia Nacional, Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo, Consejo de Estado, Consejo General del Poder Judicial…), al capitán general de la ONG nacional “Soldaditos españoles sin fronteras” que, curiosamente, este próximo domingo celebra la festividad de su santo patrón, al ciudadano de rancia familia importada de Francia que, según la modélica Constitución del 78, es propietaria de la primera magistratura de la nación española ¿quién, cuando, cómo y en qué cuantía le van a reducir su sueldo anual de 9 millones de euros (1.500 millones de las antiguas pesetas, a las que según todos los indicios pronto vamos a volver) para contribuir al ajuste duro en el que estamos metidos los españoles?

Porque, con la que está cayendo en este país, al borde de la catástrofe total después de dos años de crisis de caballo y, sobre todo, después de las medidas elaboradas con secretismo y saña increíbles contra funcionarios y pensionistas por parte de ZP, explicitadas en aquél ya famoso “miércoles negro” y que ya han sido calificadas por éstos colectivos como un “casus belli” de manual, que no piense ni por un momento este super parásito de la sociedad española afincado en el palacio de La Zarzuela que se va a ir de rositas en años venideros con esos millones que religiosa y estúpidamente le pagamos los españoles, amparándose sólo en aquella demagógica y artera declaración de hace unos meses filtrada por Palacio a los medios de comunicación. Y que hacía referencia a que su majestad (el conocido antiguamente como cadete Juanito) había pedido por favor al Gobierno de la nación (o sea, a su amigo ZP) de que visto lo visto (la crisis de caballo que empezaba a hacer estragos en España a pesar de ser negada como un obseso por el presidente) le congelaran los 1.500 millones de vellón que, en cumplimiento de lo ordenado en su día por su genocida mentor, el militarote Franco, y volcado después por sus amanuenses en la sacrosanta (y blindada) Constitución del 78, le venimos facilitando los ciudadanos de este país para que él, en base a su divina e histórica legitimidad borbónica, siga pegándose la gran vida.

Vida regalada por otra parte (la propia de un rey que se precie) que en la actualidad, debido substancialmente a razones fisiológicas y de edad, ya no prioriza sobre todas las cosas las juergas sexuales, gastronómicas o cinéticas sino que discurre por otros caminos del placer más acordes con su edad y su condición de “jubilata institucional”. Como los viajes de placer visual, las excursiones de Estado para asistir a las carreras de Fórmula 1 de su amiguete Fernando Alonso, los desplazamientos dinásticos para cumplir con los diversos integrantes de casas reales europeas y las asistencias programadas para que el pabellón real español ondee en finales futbolísticas como la Champion Ligue u otros eventos deportivos.

Y es que a este super funcionario Borbón, a este rey de pacotilla impuesto por un dictador, a este cara dura institucional, a este general de atrezzo, a este figurón real, no sólo habría que bajarle el sueldo ese 15 % al que ahora, con afán puramente demagógico, se apuntan políticos y altos funcionarios que no bajan de los 6.000 euros mensuales. Habría que rebajárselo hasta el cero absoluto, hasta la nada. Y con él a toda la abultada nómina familiar de hijos, nietos, hermanos, sobrinos… que, al igual que el patriarca regio, viven del cuento en este país.

Y a renglón seguido el Gobierno debería, para contribuir al ajuste duro nacional auspiciado por el FMI, la UE, y el bronceado Obama, cerrar de una vez por todas el chiringuito regio zarzuelero, empezando por el palacio de papá, continuando con el pisito del principito (sí, el que nos costó a los españoles 800 millones de pesetas y que tiene más cuartos de baño que el de Boyer) que, últimamente, ante el cáncer benigno que le han detectado a su señor padre en Barcelona, está en todas partes intentando promocionar su desgarbada y estúpida figura institucional, y terminando, por supuesto, con el palacio real, la guardia asimismo real, los alabarderos, los cocineros de diseño, los ayudantes de cámara y la madre que los parió… Que nos cuestan, todos ellos, un ojo de la cara a los sufridos y empobrecidos españoles de este bendito año apocalíptico de 2010, que ya no están ni para gobernantes incompetentes ni para vividores regios.

Porque, además, amigos, no crean que con todo esto les íbamos a crear un problema, equivalente al menos al que afronta cada mañana el parado medio español para buscarse el sustento de los suyos, a nuestros divinos monarcas de derecho franquista. Según conocidas y documentadas revistas que revelan periódicamente el patrimonio de reyes, famosos y ricachones de toda laya, nuestro querido y salvador monarca (sí, sí, el que nos salvó a todos los españoles de Tejero, Armada y Milans, sus peones de brega) no baja de los 1790 millones de euros (300.000 millones de pesetas). Estabulados sabe Dios donde, pero tan reales como él y la vida misma. Así que ¡hala! Zapatero haz algo medianamente inteligente por una sola vez y descarga el pasivo de todos los españoles mandando a la familia parasitaria de La Zarzuela a la puta rue… Es un decir.

Y para terminar, amigos, una última reflexión personal sobre la presente crisis, que algo bueno (ya se sabe el popular refrán) nos puede traer a los españoles. Y es que mira por donde este revulsivo, este problemón financiero y económico que se ha asentado entre nosotros y, parece ser, con afán de quedarse unos añitos, podría, a la chita callando, además de rebajar el sueldo y las canonjías de todo tipo de nuestra corrupta clase política, derribar como un castillo de naipes el sombrajo levantado por los franquistas de los años sesenta para que el franquismo (esta vez coronado) perviviera años y años en este país. Disfrazado ¡como no! de demócrata y garante de las libertades y derechos del pueblo soberano español. Algo que no ha podido lograr ni el popular juez “Garzonator”, jugándose el tipo a más y mejor, antes de ser enviado a freír gárgaras al TPI.

lunes, 7 de junio de 2010

Promotores de III República esperan que el voto de IU y PSOE en Villamalea (Albacete) anime al proceso constituyente


Europa Press

06/06/2010

La Coordinadora de la Red de Municipios por la Tercera República espera que el voto de IU y PSOE en Villamalea (Albacete) "sirva de ejemplo en otros municipios" para respaldar la apertura de un proceso constituyente que ponga fin a la Monarquía Parlamentaria e instaure en España una República.

Según explicó a Europa Press el coordinador de esta promotora a favor de la III República, Antonio Romero, esta votación puso de manifiesto que "la gente de izquierdas y progresistas está cada vez más de acuerdo con abrir un proceso constituyente". En este sentido, reclamó al PSOE que "no tome medidas" contra los concejales socialistas que apoyaron la iniciativa de IU.

El pasado jueves, 3 de junio el Ayuntamiento de Villamalea, municipio de 4.000 habitantes popularmente conocido como 'La Pequeña Rusia', apoyó en sesión plenaria la moción promovida por la Red de Municipios por la III República.

La propuesta salió adelante con los votos afirmativos de los tres concejales de IU y los cuatro del PSOE, mientras que contó con dos votos en contra del PP --partido que tiene otros dos concejales en el Pleno, ausentes el día de la votación--.

Antonio Romero, ex parlamentario de IULV-CA, recordó que desde Red de Municipios por la Tercera República insta a todos los ayuntamiento españoles a que incluyan en la agenda local la "cuestión republicana", elevando a los plenos mociones a favor de un proceso constituyente.

sábado, 5 de junio de 2010

Neutros, tibios y equidistantes


Pedro Luis Angosto

La República

28/05/2010

Hace ya más de treinta años, cuando estudiaba sexto de bachiller en el Instituto de Caravaca, recibí en la piel de un amigo una lección que nunca he podido olvidar. En una de aquellas aulas hacinadas, don Juan Romera, hombre serio, irónico –a veces hasta el sarcasmo- y con un profundo compromiso cívico, hablaba de etimología entre el murmullo y las risas de la turba adolescente. De repente, cansado, dio un golpe en la mesa, mandó callar y fue sacándonos uno por uno para que analizásemos las raíces de determinadas palabras. Como pude salí del atolladero en que me habían metido las risas y la distracción y supe, más o menos, decirle el significado del verbo “inmiscuirse” y el de mi primer apellido: “angosto”. Lo pasé mal, bastante mal, pero no tanto como cuando le llegó el turno a mi amigo Antonio Pérez. –Explíqueme usted la etimología y el significado de la palabra “apolítico”. Mi amigo se refirió a la polis griega y al prefijo “a”. Buena explicación. Entonces Don Juan, con toda la intención del mundo, cambió de sendero. -¿Qué piensa usted de la política? -Don Juan, en mi casa no se habla de eso –corría el año 1976, el hedor del cadáver de Franco estaba presente en todos los rincones-, mi padre no nos deja. –Ya, pero ahora no estás en tu casa, sino en clase y te he hecho una pregunta que tiene mucho que ver con tu explicación, ¿entonces, eres apolítico? –Sí, don Juan aquí somos todos apolíticos. Mirándolo a él y mirándonos a todos, Don Juan nos dijo que ser apolítico, en sentido estricto aciudadano, era ser apersona porque no se adquiere la condición de ciudadano ni de persona si uno se desentiende o se distancia de los asuntos de la polis, de la res pública.

Desde hace unos años, a los seudohistoriadores fascistas que reinan en los mejores escaparates y anaqueles de muchas librerías patrias, se han unido varios intelectuales que en virtud de no sé qué poder demiúrgico se han situado por encima del bien y del mal, instalándose en la equidistancia, la neutralidad activa y la tibieza, acusándonos de “guerracivilistas, sectarios y cainitas”, tal como hacen los otros, a quienes trabajamos –con la mejor voluntad, desde la más estricta ética profesional y humana: Una y otra son inseparables- para esclarecer nuestra historia robada, la historia de nuestros cuarenta años de sangre, sufrimiento y mentiras. Por nombrar a unos cuantos, es imprescindible, citaré a Arturo Pérez Reverte, Antonio Muñoz Molina, Rosa Montero, Joaquín Leguina o Fernando Savater, el primero siempre dispuesto a mentar la madre de quien no piense como él y a echar la culpa de todo a los malditos políticos; los otros afirmando en libros y tribunas de los grandes medios que en todas partes cocieron habas: Sobre todo –digo yo- después del final de la guerra, cuando los ganadores instauraron ese periodo de terror que al someterlo a la centrifugadora del olvido y el apoliticismo, sigue condicionando dañinamente nuestro devenir.

No comprendo su postura, sobre todo la de algunos, pero cada cual es libre de ponerse en el lugar que estime oportuno, de acusar a quienes trabajan horas, días y años, sin esperar remuneración ni reconocimiento alguno, de querer abrir heridas y enfrentar a los habitantes de este sufrido país, más cuando saben que nuestro propósito es justamente el contrario: Cerrar definitivamente las heridas que abrieron unos canallas hace setenta y cuatro años. No soy quién para discutir ese derecho a nadie, ni a Agamenón ni a su porquero, pero mucho menos a personas más doctas, con más entendimiento, más “prestigio” y, por supuesto, mucho más éxito mediático que quien subscribe, pero es obvio que aunque pudiera no lo haría. Empero, yo también tengo mis derechos, entre otros el de denunciar públicamente su falta de respeto a nuestra historia reciente, es decir a todos los españoles que fueron y fuimos víctimas de la dictadura, incluidos ellos, porque víctimas fuimos todos, incluso quienes defienden la infamia o se han colocado voluntariamente al margen de la misma; su afán por dar carpetazo a la parte más negra de la misma y su contribución al apoliticismo de los ciudadanos de este país con la falta de compromiso ético que delata su aparente neutralidad y esa muletilla tan usada como insultante –“los unos y los otros”- que equipara a leales y traidores, a verdugos y víctimas, cuando lo único que se jugaba en esa maldita guerra era si España seguía entre los países libres o entraba en la época más cruel y oscura de su historia contemporánea: La leyenda bolchevique, a día de hoy, cuando están abiertos buena parte de los archivos de la antigua URSS y se conocen las intenciones de Stalin, no se la cree ni los cofrades de la Hermandad del Santo Prepucio que dicen se custodia en la localidad francesa de Charroux.

En primer lugar, no conozco a nadie, absolutamente a nadie, que trabaje seriamente en eso que mal llaman “memoria histórica” que lo haga para soliviantar, encender hogueras o llenar la casa de fantasmas. Todo lo contrario, quienes nos movemos en ese mundo queremos que nuestro país haga la misma catarsis colectiva que hizo Alemania respecto al nazismo: Que todos nos sintamos avergonzados por haber sido paisanos, colaboradores o indiferentes de un asesino contumaz. No queremos ver a nadie en el cadalso, no queremos cárceles, no queremos más desolación ni más llantos, sólo deseamos que se acabe la ceguera, que se reconozca al régimen franquista como lo que fue, uno de las tiranías más sangrientas de las habidas en Europa Occidental y se anulen todas sus sentencias represivas, que se repare a las víctimas siquiera simbólicamente y que sus hijos y nietos puedan enterrar, como Dios manda o como ellos quieran, a sus muertos, que, de una vez por todas se acaben las lágrimas porque hay mucha gente que lleva llorando décadas, a escondidas, sin obtener consuelo de nadie, por dignidad, por Justicia y por conciencia democrática.

En segundo lugar, no hay que remontarse a Carlos IV ni a Fernando VII para buscar el origen de nuestros problemas, por esas iríamos a Viriato, a Recesvinto a Pelayo o a Trento: El siglo XIX fue convulso en todo el continente y la democracia no llegó ni siquiera a Francia hasta que se instauró la III República, es decir, a finales del siglo XIX. Cuando España se despega del todo de la historia es a partir de la dictadura criminal de Francisco Franco: Cuarenta años de asesinatos, de exilios, de torturas, de depuraciones, de persecuciones, de latrocinio, de mentiras, de gloriosos himnos infames, de castración, en una palabra, de terror, no pasan en balde.

En tercer lugar, por supuesto que hubo crímenes en la parte de España que tras el golpe de Estado africanista siguió siendo fiel a la República. Las armas las carga el diablo y un gobierno que pierde a buena parte de las fuerzas de seguridad a las que paga, pocos medios tiene para evitar que pandillas de resentidos –enloquecidos por siglos de abusos, por la violencia fascista y por la rabia irracional- se tomasen la justicia por su mano. Sin embargo, ni una sola orden de los distintos gobiernos republicanos justificó ni alentó jamás tales hechos, antes al contrario, desde los primeros momentos de la traición africanista, los ministros republicanos utilizaron todos los medios a su alcance para impedir desmanes: Un ejemplo de ello son las constantes alocuciones radiofónicas de José Giral, Carlos Esplá, Julio Just o García Oliver advirtiendo a la retaguardia de que caería todo el rigor de la Ley sobre aquellos que actuasen contra ella. Mientras estos y otros muchos esfuerzos se producían por parte de los mandatarios republicanos, Francisco Franco, Yagüe, Mola, Queipo de Llano y las demás bestias africanistas incitaban a sus huestes a un exterminio ideológico planificado como pocas veces han conocido los países de nuestro entorno.

En cuarto lugar, como demócrata, como ciudadano europeo –aunque en este momento eso no sea mucho- los españoles tenemos el mismo derecho que los alemanes a saber que ocurrió durante los cuarenta años más ominosos de nuestra historia; a conocer hasta que punto llegó el terror: Ninguna enfermedad, ninguna herida grave se cura ignorándola. En ese sentido, es preciso recordar que en Alemania la apología del nazismo es un delito, mientras que en España se hace apología del franquismo en cualquier esquina y en cualquier medio de comunicación.

El compromiso político no es obligatorio para nadie, mucho menos para los equidistantes, pero uno está convencido de que ni existen equidistantes ni existen apolíticos, que todo el mundo toma partido, y estos señores y otros de cuyo nombre ahora no me acuerdo, han tomado el suyo: El del la desmemoria. ¡Qué lejos queda Zola!

jueves, 3 de junio de 2010

Crónica del "Acto Público Contra la Impunidad del Franquismo" (Granada, 27 de mayo de 2010)


José María García Labrac

02/06/2010

Cerca de un centenar de granadinos completaron el aforo del Paraninfo de la Facultad de Derecho en la capital con ocasión del Acto Público Contra la Impunidad del Franquismo, convocado por una conjunción de ciudadanos anónimos, asociaciones memorialistas y colectivos republicanos.

La cita era a las 7 en punto de la tarde, del pasado jueves 27 de mayo. Actuaron como presentadores y conductores del evento la estudiante de Derecho Ámala Fernández y el estudiante de Historia Fran Hidalgo.

Ante la mirada vigilante del emperador Carlos V y el gesto adusto de su descendiente borbónico Juan Carlos I, desfilaron por el recinto universitario catedráticos de la talla de Gregorio Cámara Villar, Nicolás López Calera o Álvaro Salvador, profesores como José Luis Serrano, Mercedes del Amo o Maribel Lázaro, y artistas tales que Javier Tárraga, Pepa Merlo o Curro Albaicín.

Excusaron debidamente su asistencia, apoyando la iniciativa, Luis García Montero, Andrés Neuman o Juan Pinilla. Baltasar Garzón Garzón, vicepresidente de la asociación republicana UCAR-Granada, leyó un mensaje enviado ex profeso por el cantaor Enrique Morente, el cual, no obstante, llegó al lugar una vez finalizado el acto.

Tuvieron una destacada participación en la ceremonia varios familiares de víctimas de la dictadura, entre ellos Olga Matarán y Paco Moyano. Éste último, cantaor flamenco reconocido desde el tardofranquismo, no dudó en entonar diversos poemas de Miguel Hernández, recordando además la figura de su abuelo, brigada del Cuerpo de Carabineros, asesinado tras el golpe fascista del 18 de julio de 1936 por permanecer leal a la República.

Resultó especialmente emotiva la presencia de los retratos de los desaparecidos: El maestro nacional de Alhendín Ángel Matarán, su hijo mayor Alfonso y el concejal socialista en Granada Juan Fernández Rosillo. Los rostros de las víctimas del franquismo ejercieron de contrapeso democrático y progresista a la abundancia en el Paraninfo de multitud de símbolos heredados del régimen anterior.

La mayor parte de los intervinientes denunciaron el proceso judicial implementado contra el magistrado Baltasar Garzón Real, sentado en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo por el juez Luciano Varela, a instancias del sindicato ultraderechista Manos Limpias. Los profesores, intelectuales y artistas granadinos no dudaron en solidarizarse con Garzón, suspendido de sus funciones por haberse atrevido a investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los sicarios y colaboradores del dictador Francisco Franco.

El periodista e investigador de la Memoria Histórica Paco Vigueras cerró el acto invitando a la concurrencia a firmar una petición al Ayuntamiento de la ciudad, destinada a solicitar la retirada inmediata del monolito fascista sito en la Plaza de Bibataubín. La estatua, inaugurada en 1972 como homenaje de la élite franquista local a José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, preside uno de los espacios más emblemáticos de Granada, a escasa distancia de la Fuente de las Batallas o la Plaza de Mariana Pineda.

Sobre las 9 de la noche comenzó a desalojarse el Paraninfo, dándose por concluido el evento. En el aire todavía resfrescante de la Plaza de la Universidad resonaba el eco de las víctimas del franquismo, reclamando para sí y para todos los españoles Verdad, Justicia y Reparación.

*Nota al margen: Intervención del compañero estudiante Fran Hidalgo (Plataforma de Ciudadanos por la República de Granada) en los prolegómenos del Acto contra la Impunidad del Franquismo:

Estimados compañeros y compañeras, amigas y amigos:

Permítanme que les hable con franqueza.

Van casi 35 años de la muerte del dictador. Aquel 20 de noviembre de 1975 supuso un acontecimiento liberador y cargado de esperanza para miles de demócratas, republicanos y antifascistas de España y el mundo.

Hoy, 27 de mayo de 2010, Baltasar Garzón Real se halla suspendido de sus funciones como magistrado en la Audiencia Nacional al ser declarado incompetente para juzgar los crímenes del franquismo.

La ONU, organismo que defiende y promueve los derechos humanos a nivel internacional, del que nuestro país es miembro, ha mostrado recientemente su preocupación por la suspensión del juez Garzón. El Grupo sobre desapariciones forzosas alega que la práctica de secuestros es un delito “continuo” desde el inicio de la desaparición hasta que el crimen no sea dilucidado.

El secretario interino de la prestigiosa organización Amnistía Internacional, Claudio Cordone, afirmó que “los cargos contra Garzón son escandalosos”.

El origen material de todo este conflicto jurídico comienza un 15 de octubre de 1977. Las cortes del reino, presididas por D. Antonio Hernández Gil, aprueban la Ley de Amnistía. Tanto la historiografía oficial como la clase política de nuestro país han venido sosteniendo que uno de los pilares del actual modelo de estado que disfrutamos los españoles reside en el espíritu conciliador de la transición, manifiesto en esta Ley. Será el juez D. Luciano Varela Castro quien, actuando en base a la norma del 77, suspenda la actividad de Baltasar Garzón.

Son muchas las preguntas que, ante la luz de los acontecimientos, podemos hacernos. Y no son menos las respuestas que obtenemos. ¿Acaso España no es un estado social, democrático y de derecho o, por el contrario, nos encontramos ante un franquismo del siglo XXI?

Volviendo al inicio de esta breve intervención, las esperanzas que despertó el 20 N del 75 contemplaban, entre otros, la recuperación de toda una vida dedicada a la lucha por una España democrática, republicana y libre. Los españoles esperaban, entre miedos e ilusiones, restituir la memoria de tantos compatriotas, amigos, familiares, compañeros, gentes solidarias de otros lugares, que desde el 18 de julio de 1936 hasta los últimos coletazos de la criminal dictadura habían gastado algo más que sus fuerzas en devolver la dignidad a este país.

Los deseos de los que hablo se resumían en VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN.

Hoy, a 35 años de conmemorar la muerte de Franco, exigimos como ayer que nuestra historia no sea tergiversada, que los culpables de la tragedia franquista no queden impunes, que la memoria de nuestras víctimas sea reparada.

Muchas gracias.

martes, 1 de junio de 2010

Carácter, retos y perspectivas del movimiento contra la impunidad del franquismo


Marat

Asaltar los Cielos

25/05/2010

Pasado ya un mes de las manifestaciones Contra la Impunidad del Franquismo (24 de Abril) se hace conveniente una reflexión sobre la naturaleza de este movimiento, así como de los desafíos a los que ha de enfrentarse y los posibles escenarios de futuro en los que podría evolucionar su dinámica.

Hay un conglomerado de experiencias, organizaciones, objetivos explícitos e implícitos, trayectorias, valores sociales, emocionales y políticos que preceden a la eclosión que dicha manifestación supuso en la sociedad española, con distintos grados de sensibilidad e impacto e incluso con diferentes velocidades y asimetrías en la evolución de las conciencias acerca de la lucha por la recuperación de la verdad y el logro de la justicia y la reparación de las víctimas del franquismo y más allá.

Ese conglomerado expresa la pluralidad de este frente de lucha, sus diferentes puntos de vista y metas, sus distintas posturas incluso en la necesidad de revisar la Historia. No supone lo mismo demandar justicia y reparación para los asesinados en cunetas durante los primeros, últimos y posteriores días de la Guerra Civil española que exigir una revisión de lo que supuso la transición política española e incluso la Ley de Amnistía para quienes defendieron la dictadura surgida tras la Guerra Civil. Como no lo es tampoco exigir un juicio al franquismo y la denuncia de la impunidad franquista o la demanda de evaluar el papel que jugaron las izquierdas mayoritarias en la transición política y analizar que significaba entonces la búsqueda de la ruptura política por otra parte de la izquierda. Esta diversidad de proyectos, objetivos, análisis y posiciones indica la complejidad del propio movimiento, su fortaleza y su debilidad a un tiempo. Encontrar qué le une no es sencillo.

Junto a ello nos encontramos con distintas tradiciones de trabajo social, político, ideológico y hasta vivencial entre los diversos actores que lo componen. Me referiré, en primer lugar, a dos de esos actores, por la importancia que tienen no sólo por el recorrido realizado hasta el día de hoy en él sino por el grado en el que lo connotan:

- Las diversas asociaciones de la Memoria Histórica, de muy diversa orientación e incluso temáticas de trabajo (familiares de víctimas, expresos del franquismo, expresos de campos de concentración nazis, fundaciones, sindicatos, organizaciones republicanas,...), donde las asociaciones de familiares de las víctimas (Federación Estatal de Foros por la Memoria, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Foro por la Memoria,...) son el elemento angular de más de 10 años de trabajo, unas veces más silencioso, otras con mayor eco mediático, de la labor de recuperación de la Memoria Histórica en España. Un censo de 156.000 asesinados en cunetas y fosas cada vez menos anónimas avala su trabajo. Dentro de estas organizaciones vinculadas a los familiares de los asesinados y desaparecidos por los fascistas tenemos aquellos que sobre todo reivindican el derecho a enterrarlos dignamente, el reconocimiento de su condición de víctimas y las razones por las que se convirtieron en tales. Es una visión más memorialística, más íntima y emocional, si se quiere. Otros, en cambio, dan una dimensión mucho más política y global a su trabajo y lo integran dentro de un proyecto de condena al franquismo y de defensa y reivindicación de la legalidad republicana, pudiendo llegar incluso a la promoción de la Tercer República Española.

- Las distintas coordinadoras republicanas (Plataforma de Ciudadanos por la República, Unidad Cívica por la República,...) cuyo horizonte es el de mover la Memoria Histórica en la dirección de la Tercera República.

- Con una incorporación más reciente al movimiento se encuentran partidos, sindicatos, asociaciones progresistas dedicadas a temáticas diversas pero que han venido a confluir en la lucha contra la impunidad del franquismo, ciudadanos a título particular (nucleados en torno a las redes sociales como Faceebok y otras), una parte de los cuales se movilizaban por primera vez en sus vidas, siendo en buena medida las convocatorias en torno al apoyo al juez Garzón y en contra de su encausamiento las que provocaban su activismo.

Por si esta pluralidad no fuera ya de por sí compleja de gestionar, el asunto Garzón lo complica todo más. Para muchos el proceso de enjuiciamiento al juez y de expulsión del mismo de la Audiencia Nacional ha sido el elemento central convocante de las movilizaciones previas al 24 de Abril.

Con ser esto cierto no deja de serlo también que los acontecimientos han evolucionado vertiginosamente desde el llamamiento de los sindicatos el 13 de Abril en la Universidad Complutense hasta las movilizaciones del 24 de Abril, especialmente en Madrid donde la manifestación fue más masiva, hacia contenidos y metas que iban mucho más allá de la causa contra el juez, variando el fondo político de la convocatoria, y ello por varios motivos:

- Lo que se puso en evidencia con dicho proceso judicial era la pervivencia en el aparato judicial del Estado español de fuertes residuos del franquismo, así como la más que palmaria constatación de que la derecha política española (conexiones entre sus posiciones respecto al juez y el caso Gürtel y uso por estos de Falange Española y de Manos Limpias como testaferros útiles) y su aparato mediático, son un enorme escollo para una democracia plena y sin el tutelaje impuesto por los herederos del pasado régimen al conjunto de la ciudadanía.

- La conciencia entre amplios sectores de la población de la existencia de estos poderosos residuos del franquismo hace que se perciba el sistema político español como una democracia vigilada y limitada por los herederos del régimen anterior. El intento de juzgar al franquismo y sus crímenes muestra los límites del propio sistema democrático y hasta dónde se permite llegar cuando la regla de oro de la transición consistió en el olvido y el perdón a estos.

- La necesidad de acabar con estos elementos protectores de la impunidad franquista lleva a importantes sectores del movimiento contra la impunidad a elevar la apuesta de sus objetivos políticos y surge de este modo la necesidad de revisar la propia transición política española y el modo en que la Ley de Amnistía dejó intocables a los elementos que habían sido puntales en el sostenimiento de aquel régimen. La transición política y la Ley de Amnistía habían equiparado, en la práctica, a víctimas y a verdugos a demócratas y gentes de izquierda con los fascistas, a la legitimidad republicana del 31 y del 36 y a los sediciosos golpistas que se habían levantado contra dicha legalidad.

- Así mismo, una parte muy significativa de este movimiento entiende que la propia pervivencia de sectores de los aparatos franquistas dentro de la democracia española apunta a la forma de Estado, Monarquía, como heredera designada por el régimen político anterior y que en ningún momento fue legitimada por el pueblo español. Ello abre, para muchos, el camino a una reivindicación de la República como forma de Estado.

Es pues comprensible que las corrientes que en 1977 habían apostado por la ruptura y sectores de la ciudadanía que entonces no lo hicieron o jóvenes que en aquel tiempo aún no habían nacido constaten la justeza de la postura rupturista de entonces y apuesten hoy por completar el camino que en aquel tiempo fue cerrado por el pacto entre demócratas y franquistas.

Con ser el caso Garzón el detonante de todo este proceso no debe supeditar objetivos que van mucho más allá de la defensa de su intento de enjuiciar al franquismo y de la defensa de su persona.

Para un sector de quienes somos parte del movimiento contra la Impunidad del Franquismo, Garzón es un juez con luces y sombras. Mucho se ha hablado de dichas luces (caso GAL, intento de enjuiciar a Pinochet,...) pero menos de sus sombras y estas no deben de ser olvidadas (ilegalización de la izquierda abertzale, cierre de Egunkaria y de Euskadi Irratia, insensibilidad ante los casos de tortura denunciados por los detenidos,...). Entronizarle más allá de denunciar su papel de víctima de los defensores de la caverna franquista sería una inconsistencia que lastraría la credibilidad a largo plazo del movimiento. Garzón no debe de ser dejado sólo ante los ataques de los franquistas pero tampoco seguido un paso más allá de la defensa de su actuación en la investigación de sus crímenes.

Por otro lado, la defensa del papel jugado por este juez en la investigación de los crímenes franquistas tiene un recorrido mucho más corto que los objetivos de lucha contra la impunidad del franquismo, de lucha por la verdad, justicia y reparación de las víctimas franquistas y otros que afectan a las consecuencias derivadas del régimen surgido tras la victoria militar de los sediciosos en 1939 y de la transición entre una dictadura y una democracia.

De ahí que, incluso reconociendo sea oportuno un seguimiento del calendario procesal que afecta a Garzón, no deban supeditarse ni los objetivos, ni los ritmos, ni el carácter del trabajo colectivo contra la impunidad del franquismo a la defensa de su persona y actuación sino ser subsumidos dentro de una estrategia mucho más ambiciosa.

Los retos a los que se enfrenta este movimiento son los de mantener la unidad de sus objetivos sociales y políticos, dada su pluralidad y la existencia de sectores más moderados y más radicales en su interior, y la de crecer de modo uniforme y en sensibilidades y metas dentro de todo el país. Los niveles de conciencia, madurez y movilización alcanzados en las reivindicaciones de Madrid no son homogéneos en toda la geografía española. Para que la dinámica de lucha se despliegue con toda su fuerza y potencialidad se necesita avanzar de forma homogénea y unitaria en todo el país.

Ese reto unitario requiere de grandes dosis de generosidad internas dentro del propio movimiento. Generosidad que debe venir, por un lado, de quienes llevan más tiempo en la batalla (foros y asociaciones por la Memoria Histórica y grupos republicanos) entre sí y hacia el resto de los grupos, entendiendo que aquél no debe ser patrimonializado por ningún grupo concreto, si pretende serlo de todos, renunciando al protagonismo exclusivo de un colectivo para lograr que sea el conjunto quien alcance la relevancia. Generosidad también de los sectores más conscientes y avanzados del propio movimiento para hacer que el conjunto avance unitaria y globalmente en su madurez y desarrollo. La tentación de incrementar la dinámica programática y de objetivos más allá de los ritmos que el conjunto esté dispuesto a darse puede ser muy perjudicial para su avance colectivo y afectar negativamente a su fuerza expansiva y a su masividad. La ciudadanía que se ha movilizado individualmente a partir de una toma de conciencia que supera la capacidad de movilización y capilarización social de cualquier red o plataforma contra la impunidad no comprendería ni aceptaría que nuestra unidad se quebrara por luchas patrimoniales o intentos de apropiación de primogenitura alguna, que una parte se apropiara de lo que es virtud y consecuencia del esfuerzo de todos o que otra tuviera tentación de continuar su camino al margen del conjunto.

Para ello se hace necesario definir cuáles son los contenidos políticos de la reivindicación que, en el momento presente, podamos compartir todos. En esa definición es fundamental y clave encontrar aquellos que, pudiendo tener hoy un carácter de compromiso entre todas las voluntades de lucha contra la impunidad del franquismo, no cierren sino que dejen abiertos futuros caminos de avance hacia una conciencia superior del conjunto y de sus reivindicaciones.

El combate contra la impunidad del franquismo, en primer lugar, junto con el juicio al mismo y la confrontación con los elementos franquistas incrustados en los poderes del Estado podrían constituir el vértice de encuentro entre todas las corrientes del movimiento. Los puntos mínimos programáticos sobre los que acordar, entre todos, los objetivos más inmediatos de este frente de largo alcance.

La lucha contra la impunidad del franquismo nos define al colectivo de organizaciones y ciudadanos y a sus coordinadoras. Es un concepto compartido que define nuestra voluntad de romper definitivamente con el cordón umbilical impuesto desde la transición entre la herencia del pasado y una democracia que no ha logrado ser plena.

El juicio al franquismo es un objetivo incluyente de otras luchas y metas. Supone en primer lugar la exigencia de verdad, justicia y reparación para sus víctimas e implica la capacidad de una democracia adulta de erigirse sobre y contra todos los límites que se le han puesto para no investigar los crímenes de la dictadura y saldar las cuentas con nuestro pasado colectivo. No es de recibo, que 35 años después de muerto el dictador, muchos de sus servidores con crímenes a sus espaldas no hayan sido juzgados.

La lucha contra los elementos franquistas incrustados en los aparatos del Estado y no sólo en la judicatura, de la que el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, entre otros, son buena muestra, pero no la única, abre el camino a batallas más ambiciosas y despeja el horizonte hacia metas políticas de más largo aliento, como la forma de Estado.

Pero ello no debe hacer que objetivos concretos, llenos de verdad y justeza en sus planteamientos, como la recuperación de la memoria de las víctimas, limiten el alcance del movimiento, como tampoco sería correcto que metas como avanzar hacia la III República condicionen la dinámica de las luchas contra la Impunidad del Franquismo, colocando este objetivo como primero y subordinando aquellos que hoy definen a este frente de combate a él. Uno y otro tienen en gran medida una relación consecutiva pero cada uno posee su propio ritmo y obedece a dinámicas propias.

Ello no significa que nadie deba hacer renuncia de sus planteamientos programáticos ni de sus fines políticos. Tal renuncia significaría, de modo inmediato, el fin del sentido de ser del propio movimiento porque limitaría su desarrollo futuro y exigiría sacrificios que nadie estaría dispuesto a realizar, al desnaturalizar el carácter de cada organización componente de este frente.

Compatibilizar la unidad de acción y de objetivos iniciales de avance supone para el movimiento contra la Impunidad del Franquismo buscar el máximo de entendimiento y de luchas, trabajos y acciones compartidas pero debe ser compatible con dejar un espacio propio para que cada organización pueda realizar, como suyas, sin imposición de líneas de trabajo conjuntas, acciones, iniciativas y propuestas políticas a la sociedad. Se trata de que sea mucho más lo que nos une pero que ello no impida a cada organización desarrollar las dinámicas y planteamientos que le pertenecen por ideas, creencias políticas y sociales y fines.

De la capacidad de avanzar todo el movimiento en su conjunto dependerá su supervivencia, su posibilidad de implantación en la conciencia de la sociedad española, la masividad de sus movilizaciones, los éxitos de sus proclamas y objetivos y su propia madurez, capaz de irse dotando de nuevas metas futuras.