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viernes, 31 de diciembre de 2010

Ucronía (I y II)-Felicitación del Año Nuevo 2011 desde UCAR-Granada


Ucronía (I)

Calibán

11/12/2008

El reloj de pared marca las siete y media de la mañana. El bar está vacío a excepción de una camarera latinoamericana con un delantal verde, un anciano gordo y de gesto indignado que fuma un puro, y yo mismo. Mis dedos se cierran alrededor de la taza de café buscando el familiar calor, y al acercar la taza a mis labios el olor del café invade mis fosas nasales. Al otro lado de la ventana los peatones caminan apresurados bajo la suave llovizna, y los coches, con los faros aún encendidos, pasan de largo con un rugido impaciente. Sobre mi mesa reposa el periódico de la mañana; la foto de la portada muestra al primer ministro encajando la mano con un representante de la administración demócrata. Instintivamente busco la fecha con la mirada: 27 de noviembre. Por supuesto, hoy es el aniversario.

Un frío soplo de viento se desliza al interior de la sala cuando dos hombres entran en el local. Escondo una sonrisita debajo de la taza: puntuales, como siempre. En mi imaginario los llamo los profesores, aunque no tengo motivos sólidos para creer que lo son. El primero es un hombre alto y enjuto, de unos cincuenta años, con el cabello salpicado de canas; una densa barba cubre como un matorral su mandíbula cuadrada. Sobre su gruesa nariz reposan unas gafas pequeñas, tras las cuales se asoman dos ojos oscuros y de mirada curiosa. Su compañero, más joven, es un tipo calvo e imberbe que lleva un ridículo sombrero de ala corta. Se sientan en su mesa de siempre, junto a la mía, y poco después el de más edad empieza con su parloteo habitual. Comienza con un comentario casual acerca de la fecha que, poco a poco, va derivando en una disertación acerca de 1945. Diez minutos después mi taza está vacía y estoy a punto de levantarme cuando el profesor barbudo lanza una pregunta inquietante que me llama la atención. Intrigado, me arrellano en la silla y abro el periódico por una página al azar.

-¿Te has preguntado alguna vez qué hubiera pasado si, después de las Ardenas, los británicos y los norteamericanos hubieran vuelto a casa? –Inquirió, animándose por su repentina ocurrencia mientras su interlocutor le respondía con una mirada llena de escepticismo–. No, no es tan descabellado. La Segunda Guerra Mundial empezó y terminó en España, pero en el 45 los Aliados estaban desgastados y el experimento falangista empezaba a funcionar. Hubiera sido muy fácil mirar hacia otro lado, pretender que el régimen no tenía nada que ver con el Eje y celebrar el final de la era de los fascismos en el Acorazado Missouri.

-Estás haciendo historia-ficción –dijo el calvo, en un tono acusatorio.

-Bien, ¿y porqué no? –Contestó su compañero–, hagamos historia-ficción, entonces. Imaginemos que, por algún motivo, los Aliados no vinieron a liberar España después de pasar por Francia, Italia y Alemania. Imaginemos que la dictadura militar encontró vía libre y duró para ser algo más que un mero experimento fascista. ¿Cómo crees que hubiera sido la historia de éste país?


Ucronía (II)

Calibán

03 a.m.

11/12/2008

Le indico a la camarera que me traiga una segunda taza de café y giro la página del periódico. El viejo del puro también está escuchando al profesor y, por su expresión, pareciera que fuera a contestarle en cualquier momento. Me pregunto si vivió la guerra.

-Para empezar, los cuarenta habrían sido los años más difíciles para la dictadura –iba diciendo el profesor–, pero también los que hubieran sentado sus cimientos. Siendo un gobierno totalitario en un mar de gobiernos liberales el aislamiento sería inevitable, y el régimen autárquico que empezaba a trazarse antes de la caída de la dictadura se habría alargado por una década más, asolando a la población con la hambruna e impidiendo que la economía se regenerara después de la guerra. Éstos también habrían sido los años de las emigraciones y las ejecuciones masivas, hasta que el gobierno hubiera purgado todos los brotes de descontento y sometido al conjunto de la población.

>>Si estamos hablando de un hipotético régimen totalitario, entonces el gobierno estaría controlado por el Partido Único, encabezado por la figura del Caudillo. Nada escaparía a la vigilancia y el control del Partido, que ejercería un intervencionismo absoluto sobre la economía y crearía órganos para canalizar las masas –y sí, borra ese ceño, ambos sabemos porqué utilizo éste término. Al fin y al cabo el fascismo fue un producto de la irrupción de las masas en la vida política.

>>Las relaciones diplomáticas con los otros países serían interrumpidas, pero tarde o temprano el Partido tendría que buscar apoyos en el marco internacional. Probablemente, con el tiempo, los Estados Unidos accederían a algún tipo de alianza con el Partido, ya que ambos compartían un enemigo común. Aún así, el primer poder aliado y cómplice de la dictadura sería la Iglesia; los sacerdotes se extenderían por la península en una sagrada cruzada, reconquistando la tierra que la Segunda Republica les quitó, y junto con la palabra de Dios traerían a las ciudades y los pueblos la palabra de Franco. Sí, eso es. El Vaticano aceptaría el régimen si éste se proclamaba paladín del cristianismo. El otro sostén popular de la dictadura sería, por tanto, el otro tumor que los republicanos exorcizaron: la monarquía. Imaginemos que los hijos del conde de Barcelona no hubieran sido asesinados en Roma por la conspiración republicana; tarde o temprano volverían a España, y Franco, para legitimarse, designaría al mayor de ellos cómo su sucesor.

>>Durante décadas –continuó el profesor– éste país habría sido el último bastión del fascismo mientras que a su alrededor crecía la Europa de las libertades. Hubiera sido el país de la vergüenza, el fundamentalismo religioso, la represión y el abuso; más cerca de las distopías anglosajonas que de la realidad internacional.

El calvo sacudió la cabeza con desaprobación, interrumpiéndolo.

-No. De existir, tu España distópica no hubiera durado tanto.

-No lo creas –contestó el otro-; la dictadura original ya realizó algunos lavados de cara, como cuando Serrano fue apartado del poder o cuando se suprimió el saludo del brazo en alto. ¿Quién te dice que, de haber durado, la dictadura no se hubiera disfrazado en función de sobrevivir? Por supuesto que al cabo de un tiempo la figura del Caudillo desaparecería, pero sería sustituido. Incluso después de su muerte los cimientos del Estado seguirían siendo aquellos instaurados por la dictadura: sus instituciones, su maquinaria económica, su cuerpo militar y policial, su sistema de leyes… El engendro del fascismo se disfrazaría para pasar desapercibido en la Europa de las democracias, pero por mucho que se pretendiera ofrecer una imagen de renovación tanto en el exterior como en el interior, en el fondo el corazón del país estaría podrido. La batalla entre las dos Españas habría terminado, pero porque una de ellas habría sido fusilada y arrojada a una fosa común, sepultada bajo toneladas de mentidas y condenada al olvido.

Al otro lado de la ventana la lluvia ha arreciado. Sin que me haya dado cuenta el bar se ha llenado de gente y ahora el barullo general se confunde con la conversación de los profesores. Recojo el periódico, me incorporo y me dirijo hacia la puerta mirando de reojo a los dos hombres, que siguen enzarzados en su discusión. Mientras salgo a la mañana gris y lluviosa suspiro y agradezco silenciosamente la intervención de los Aliados y poder vivir en la época de la Tercera República.

http://03-am.blogspot.com/2008/12/ucrona-ii.html

* Desde UCAR-Granada, asociación republicana, pluralista e interclasista, queremos desearos un Feliz Año Nuevo 2011.

Nos vemos en la lucha por la Tercera República, estimados compañeros de la rabia y de la idea.

Salud.

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