Contacta con GRANADA REPUBLICANA UCAR

Escríbenos un correo electrónico a info@granadarepublicana.es

martes, 25 de febrero de 2020

Una República para nuestras hijas


25/02/2020

Los que ya contamos con una edad para tener hijos e hijas en plena juventud vivimos la España en blanco y negro que penaba con una televisión del régimen, en la que únicamente se podía elegir entre dos cadenas. Recuerdo que una vez muerto el dictador y echado a andar el sistema democrático, el país intentaba acomodarse a los modos occidentales más civilizados y en TVE se emitió una campaña contra los piropos en la calle protagonizada por albañiles. Encarnaban la esencia del macho ibérico lanzando desde un andamio sus groserías a una sufrida peatón. Aunque todavía menor, esa fue la primera ocasión en la que comencé a entender que las cosas entre hombres y mujeres, como yo las conocía y se me habían enseñado, no eran totalmente ciertas ni inmutables.

Luego, con el discurrir de la vida uno va adquiriendo conciencia feminista, con lecturas, charlas y reflexiones, aunque de forma imperfecta, ya que nunca se llega a controlar del todo los pensamientos automáticos o los actos reflejos que se amparan en la educación machista que se recibió de niño.

Si con la experiencia diaria de madres y parejas íbamos constatando los perjuicios del patriarcado, lo que a muchos nos llevó al terreno de la lucha activa por la igualdad entre hombres y mujeres fue el nacimiento de nuestras hijas, que vino aparejado con el deseo de que tuvieran el mejor desarrollo y alcanzasen las más altas metas en condiciones equiparables con sus hermanos varones. 

Y ahí surgen enseñanzas a través de las vivencias de ellas en las que se ponen de manifiesto las problemáticas y las discriminaciones que sufren las mujeres desde la cuna y a lo largo del proceso educativo, desde la escuela infantil hasta la universidad. En sus actividades deportivas y de tiempo libre, en muchos casos masculinizadas. En sus relaciones sociales, círculo de amigos y ocio nocturno. Que culminan en precarias perspectivas laborales, la esquiva brecha salarial o la angustiosa planificación de la maternidad. Situaciones a las que sus hermanos no han tenido que enfrentarse.

Somos familias que nos esforzamos para qué esas niñas y esas jóvenes vayan superando etapas en un proceso que se dice meritocrático y en el que presuntamente funcionan la igualdad, el mérito y la capacidad para alcanzar los objetivos de vida que cada cual se marca.

Son estas jóvenes las que, junto con las veteranas de la lucha feminista, han protagonizado las movilizaciones de los últimos años contra las expresiones más extremas de la violencia machista: las violaciones en grupo y el asesinato en el ámbito de la pareja y la expareja. Impugnando aspectos esenciales de nuestra organización social, del sistema jurídico, policial, educativo, de los medios de comunicación, etc.

Y es aquí donde aparece una cuestión que, si bien quizás no tenga la urgencia de las anteriores, sí tiene máxima importancia, me refiero a la Jefatura del Estado, cuya misión es, como se sabe, “la más alta representación de la Nación”, nación cuya soberanía reside en el pueblo. Y que tiene un valor simbólico mayúsculo en la articulación institucional y social del país.

Esta Jefatura la ocupó Felipe VI en detrimento de sus hermanas mayores en un momento crítico para la credibilidad de la Corona. Pero lo hizo cuando mayoritariamente la sociedad ya no entiende que se dé preferencia al hombre frente a la mujer en la sucesión al trono ni en ningún otro puesto de decisión ya sean del ámbito público o del privado.

Esa discriminación flagrante es fruto de la regulación establecida en la Constitución del 78, que evidentemente ha quedado superada por la evolución de la sociedad española hacia una conciencia y una organización más igualitarias, por lo que su no reforma se revela como uno de los síntomas más claros de la esclerosis constitucional que sufrimos. Pero, además, pone de relieve la falta de capacidad de adaptación de la institución monárquica a cada momento social, cuando se corona rey a una persona que se nombró príncipe de Asturias treinta y siete años antes, sin conocer cuáles iban a ser sus capacidades.

Ahora es una niña la que está nombrada heredera para ejercer la Jefatura del Estado, una aspirante a reina que no ha tenido ni tendrá que merecerse el cargo, ni ha demostrado ni demostrará ante nadie que tiene la capacidad y que no ha competido ni competirá con otros candidatos. Leonor de Borbón queda fuera de la cultura del esfuerzo en cuyo contexto tienen que competir nuestras hijas y el resto de españoles.
Pero no sólo su acceso al ámbito profesional está regido por la excepcionalidad, también su vida escolar y su desarrollo personal. Es más, crecerá sabiendo que disfrutará de la impunidad de sus actos, viendo como la inviolabilidad del rey ha evitado que su abuelo se siente ante los jueces a explicar sus negocios turbios o que su padre informe sobre el uso que hace del dinero público que financia su Casa. En definitiva, la princesa es una persona aislada de la sociedad que tendrá que representar.

Por eso, muchos padres y madres queremos una República para nuestras hijas en la que, además de avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres, la Jefatura del Estado sea representativa de la sociedad española, y que si llega una mujer al cargo sea porque se lo merece, no por una casualidad biológica.

(*) Manuel Rodríguez Alcázar, funcionario del Ayuntamiento de Granada, es vocal de la Ejecutiva de Granada Republicana UCAR.


viernes, 14 de febrero de 2020

Granada Primo Rivera - Los Lunes Republicanos - 24 Febrero 2020 - Ateneo Libertario CGT


LOS LUNES REPUBLICANOS
Ciclo de tertulias sobre cuestiones de interés

SEXTA SESIÓN

LA GRANADA DE PRIMO DE RIVERA, 
ENTRE LA RESTAURACIÓN Y LA REPÚBLICA

Invitado:

- Roque Hidalgo, catedrático de Física Aplicada en la Universidad de Granada y autor de la tesis "El agotamiento de la modernización autoritaria: las élites granadinas en los años finales de la dictadura de Primo de Rivera" (Universidad de Cádiz)

Presentadora y moderadora: Carmen Menéndez, secretaria de Granada Republicana UCAR 

Fecha: Lunes 24 de febrero de 2019

Hora: 19:00

Lugar: Ateneo Libertario de la CGT (calle Capote, s/n, junto a la avenida de Francisco Ayala y a la plaza de Europa, Granada capital)

Entrada: Libre hasta completar aforo


Cartel: Loïc J. Molinete

martes, 4 de febrero de 2020

Flamenco y III República en Granada - Vídeo del acto de Juan Pinilla (29/01/2020)


Grabación de la charla y recital del maestro Juan Pinilla, prestigioso cantaor y erudito del cante jondo, sobre Flamenco y III República, llevada a cabo el 29/01/2020 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de Granada. En el evento participó también el guitarrista y guitarrero Francisco Manuel Díaz. 

La actividad fue organizada por la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR, con la colaboración del Seminario Otro Pensamiento es Posible de la Universidad de Granada. Su presentadora fue Ana Maeso, profesora de Ciencias de la Educación, y de moderadora ejerció Eva Martínez, tesorera de nuestro colectivo.

martes, 21 de enero de 2020

La Sanidad Pública como garantía de la Democracia


21/01/2020

Un pilar básico del Estado de Bienestar es una Sanidad Pública, Universal, de Calidad y Accesible a toda la ciudadanía, donde el que más tenga aporte más para su mantenimiento, en favor de quien lo necesite.

Nuestra Sanidad, a pesar del deterioro que supuso el Real Decreto-ley 16/2012 del Partido Popular (parcialmente corregido con el RD-ley 7/2018 del primer Gobierno Sánchez), sigue estando calificada como una de las mejores del mundo tanto en términos de calidad como en coste/eficiencia, con unos indicadores excelentes.

Pero en los últimos tiempos, tras la crisis, como consecuencia de la poca fe en sus principios de algunos partidos políticos y por el afán privatizador de la Sanidad de otros, esa excelencia se está viendo deteriorada a pasos agigantados, muy especialmente en Andalucía en el último año.

Es cierto que, dentro de nuestro Sistema Sanitario Público, existen posibilidades de mejora como la racionalización del gasto farmacéutico a través de la utilización prioritaria de medicamentos genéricos, la compra centralizada de medicamentos, vacunas y otros suministros médicos, cuya implementación se ha visto muchas veces dificultada por los propios lobbies empresariales. Pero aún es más cierto que se han producido muchos recortes en el gasto sanitario y la mayoría se han producido de forma indiscriminada, afectando a aspectos claves del Sistema como son las infraestructuras y la gestión de los recursos humanos.

En concreto, en Andalucía, la mala accesibilidad al Sistema manifestada en las largas listas de espera o demoras para la realización de pruebas diagnósticas, para realización de intervenciones quirúrgicas programadas, o para ser atendidos en consultas de especialistas, o en las propias urgencias o para obtener cita con tu médico de atención primaria, hace que muchos ciudadanos recurran a opciones distintas a la Sanidad Pública, como así lo demuestra el gasto de las familias en sanidad privada, que en Andalucía ha crecido en la década 2007-2017 un 40,3%, mientras que el crecimiento medio en el Estado es de un 19,1%.

Todo ello es consecuencia de la falta de recursos e inversiones en Sanidad Pública de los sucesivos gobiernos, siendo especialmente grave en Andalucía en el último año. En 2017, según datos del propio Ministerio de Sanidad, el Gasto Sanitario por habitante y año en Andalucía fue de 1.110 euros, el más bajo con diferencia de todo el territorio nacional, cuyo gasto medio era de 1.332 euros/habitante/año.

Nuestra Comunidad, por tanto y de forma reiterada, ocupa el último lugar en gasto por habitante en Sanidad Pública, incrementándose así año tras año la diferencia de salud dentro del territorio nacional. Cabría decir a esos políticos, que luchar contra las desigualdades también es hacer “Nación”.

Andalucía ocupa el grupo de cabeza en recortes salariales a sus profesionales y en recortes de plantillas. Tenemos las tasas por mil habitantes más bajas de profesionales de enfermería o médicos, tanto en atención primaria como en atención especializada con la consiguiente sobrecarga laboral para sus profesionales. Con todo ello la calidad de la atención se está viendo seriamente afectada.

Y para abundar más en el problema, no basta ya con medidas como el copago farmacéutico instaurado con el RD-ley 16/2012 que hizo que muchos pacientes dejaran de adquirir medicamentos necesarios por falta de poder adquisitivo, o la falta de cobertura sanitaria en atención odontológica, atención óptica, salud mental, etc., situaciones en las que los ciudadanos tienen que recurrir, si su situación socioeconómica se lo permite, al mercado privado. En nuestra Comunidad se recurre ahora a promocionar los conciertos públicos-privados, que en definitiva lo que suponen es un trasvase de los exiguos recursos de la Sanidad Pública a la privada. También, en nuestra Comunidad se recurre a eliminar el complemento de exclusividad en la remuneración de los profesionales en el Sistema Público generalizándolo a todos, lo que significa incentivar la práctica privada simultánea y todo lo que ello implica.

No se nos olvide que el limitado acceso a los recursos sanitarios es causa generadora de desigualdad y que la exclusión generada por la desigualdad es a su vez fuente para una peor salud.

Hasta ahora, las políticas sociales aplicadas desde 2008, han sido dirigidas principalmente a la reducción del déficit público y de la deuda y de una forma muy secundaria a mejorar el bienestar social y la vida real de la ciudadanía. Toda esta situación genera una importante desafección de la población hacia sus políticos y la Democracia, favoreciendo actitudes individualistas para solucionar los problemas. Mal se nos presenta el futuro si no se antepone el interés general de la sociedad sobre lo que dictan el mercado y los poderes financieros.

Necesitamos un nuevo modelo de Estado para poder protagonizar nuestro destino entre todos y todas. Esa aspiración se llama III República.

(*) Agustina Prego Martínez es enfermera jubilada del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y forma parte del colectivo Granada Republicana UCAR.

martes, 14 de enero de 2020

Flamenco y III República con Juan Pinilla - Charla y Recital 29/01/2020 - Aula Magna Ciencias


FLAMENCO Y III REPÚBLICA

CHARLA Y RECITAL

Interviene: Juan Pinilla, cantaor, flamencólogo, Premio Lámpara Minera 2007 y nominado a los Grammy Latinos en 2014

Acompaña a la guitarra: Francisco Manuel Díaz, tocaor y guitarrero

Presenta: Ana Maeso, profesora de Didáctica de la Expresión Plástica en la Universidad de Jaén

Modera: Eva Martínez, tesorera de Granada Republicana UCAR

Fecha: Miércoles 29 de enero de 2020

Hora: 19:00

Lugar: Aula Magna de la Facultad de Ciencias (avenida de Fuente Nueva, s/n, Granada capital)

Entrada: Libre hasta completar aforo

Organiza: Granada Republicana UCAR

Colabora: Seminario Otro Pensamiento es Posible de la Universidad de Granada

Cartel: Loïc J. Molinete

viernes, 27 de diciembre de 2019

Feliz 2020 desde Granada Republicana UCAR


* Postal diseñada por el compañero Loïc Javier Molinete Silván.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Manuel Valor Cara, de la cuesta del Pino al campo de concentración de Albatera

Manuel Valor Cara, combatiente republicano en la guerra civil (1936-1939).

Un homenaje de José María García Labrac a Manuel Valor Cara, preso en Albatera por escapar de la muerte y vestir el uniforme del primer Ejército que plantó cara al fascismo internacional, al que el autor, presidente de Granada Republicana UCAR, rescata del olvido.

José María García Labrac (*)


21/12/2019

El protagonista de esta historia, Manuel Valor Cara, nació en abril de 1902 en Granada capital, concretamente en la cuesta del Pino, junto a los Cuatro Caminos y la carretera de la Sierra. Sus padres fueron Manolillo Valor, apodado el Electricista por el oficio al que se dedicaba, natural de la localidad alicantina de Alcoy, y la granadina Antonia Cara, venida al mundo en el cortijo de Nuestra Señora del Carmen, en el camino entre la ciudad y el pueblo de Cenes de la Vega, enfrente de los actuales túneles del Serrallo (del viejo cortijo solo se conserva el portón de entrada, situado delante del moderno hotel Real de la Alhambra).


Durante los años 20, Manuel realizó el Servicio Militar en diferentes destinos, tanto en África (Ceuta) -primera imagen- como en la península (Madrid) -segunda imagen-, formando parte del Regimiento de Cazadores de Vitoria, nº 28 de Caballería y de la Escuela de Automovilismo de Ingenieros. En 1924, mientras integraba el Regimiento de Vitoria, 28, realizó un curso de mecánico automovilista que le sería de mucha utilidad en su futura vida profesional.

Manuel Valor Cara en Madrid (1926), junto con sus compañeros de la Escuela de Automovilismo de Ingenieros (aparece sentado en el medio, el 3º por la izquierda).

Por aquel tiempo, comenzó un noviazgo con su paisana Fernanda Soriano Valverde, nacida también en 1902, y como él, descendiente de alicantinos, provenientes en su caso de Crevillente. Ambos contrajeron matrimonio al final de la década, en enero de 1929.

Matrimonio de Fernanda Soriano Valverde y Manuel Valor Cara (enero de 1929).

En la II República, de vuelta ya en su ciudad natal, Manolo trabajó de tornero mecánico en los talleres de la compañía Tranvías Eléctricos de Granada, ubicados en la zona de la Caleta. Por aquella época, los jóvenes esposos sufrieron una tragedia familiar, al fallecer su hija primogénita con tan solo quince meses de edad, en febrero de 1931. Por suerte, la felicidad volvió a la pareja poco después, ya que Fernanda enseguida volvió a quedarse embarazada, dando a luz a Amelia Valor Soriano en diciembre del mismo año.

La familia residió primero en la cuesta del Pino, trasladándose después a la placeta de la Cruz, entre las calles Ancha de Capuchinos y Real de Cartuja, al comenzar Manuel a trabajar en la Caleta. No disponemos de información sobre la afiliación política o sindical de Manolo durante el régimen republicano, pero suponemos que era anarquista, teniendo en cuenta que jamás fue religioso (nunca pisó una iglesia), que poseía un perro al que llamó Fai (por las siglas de la Federación Anarquista Ibérica) y que él y los suyos fueron brutalmente perseguidos tras el triunfo en Granada del golpe de estado fascista que provocó la guerra civil española.

Su sobrino Antonio Valor, hijo de su hermano Ramón y padre de un bebé de nueve meses, fue fusilado a los 27 años, después de una breve estancia en la cárcel de apenas veinte días. Al no encontrar a un cuñado al que buscaban para ejecutarlo, lo mataron a él, de forma indiscriminada y arbitraria. Cuando algunos parientes acudieron a la prisión a preguntar por su situación, los carceleros les dijeron que se había fugado a la Siberia, sabiendo de sobra que ya estaba muerto. 

El asesinato de su sobrino alarmó a Manuel, que se vio obligado a huir de la capital para salvar la vida. Tras decirle a Fernanda que se iba a comprar una gorra, escapó a la zona republicana junto con los más amenazados de la saga: Ramón, la mujer de este, el resto de sobrinos y el hijo del fusilado. Se marcharon por Cenes, a través del paraje de los Arquillos, llegando inicialmente a Guadix.

Manuel Valor con su hija Amelia y sus sobrinos Antonio, Manuel y Ramón, en el camino de la fuente de la Bicha. Antonio fue fusilado por los fascistas (años 30).

Después de la huida de Manolo y mientras permanecieron en la placeta de la Cruz, Fernanda se acostumbró a dormir siempre con unas tijeras a mano, para protegerse ante una posible visita intempestiva de las terribles Escuadras Negras, cuyas cacerías nocturnas eran muy frecuentes por el entorno de la calle Real de Cartuja. Finalmente, el miedo empujó a Fernanda a buscar la protección de sus padres, yéndose con la niña al hogar de estos, una casa-cueva de los Peñones, en el Barranco del Abogado.

Manolo se incorporó al Ejército Popular de la República, defendiendo la causa democrática en el frente de Colomera y en el sector de Martos (Jaén). Al finalizar el conflicto, fue internado en el campo de concentración de Albatera, en la misma provincia de Alicante de la que procedían sus ancestros paternos (y los de su esposa). Precisamente, fue Fernanda la que logró dar con él por medio de la Cruz Roja, logrando su liberación y regreso a Granada.

Al volver a su tierra e instalarse en la cueva de sus suegros, la Guardia Civil lo detuvo de nuevo tras una denuncia de un conocido confidente del Barranco del Abogado, pasando casi un año preso en la antigua cárcel de la avenida de Madrid. La represión no cesó al excarcelarlo, ya que la Benemérita siguió acosando y hostigando a toda la familia, llegando a amenazar de muerte a los dos perros que tenían y a ellos mismos, asegurando que “iban a pegarles dos tiros a los bichos y después otros dos a sus amos”, al ladrar los animales, en mitad de la madrugada, cuando los civiles patrullaban al lado de la cueva. El suegro de Manuel tuvo que sacrificar a los canes para evitar males mayores, temiendo que, si continuaban los ladridos nocturnos, las autoridades franquistas detuvieran otra vez a su yerno (o incluso lo mataran).

Manuel Valor Cara y su hija Amelia en el cerro de San Miguel (años 40).

Tiempo antes, la dictadura provocó también el cambio de nombre de Fai, rebautizado como Fati, especialmente de cara a la pequeña Amelia, a fin de prevenir problemas con las fuerzas del orden o con algún vecino chivato. Este perro fue uno de los sacrificados después por el abuelo.

Manolo consiguió posteriormente un empleo en la desaparecida Fundición Castaños del paseo de la Bomba, originalmente en el turno de noche y luego de día, prestando servicios en esta empresa hasta su jubilación en 1970, a los 68 años.

En 1942 el matrimonio y su hija se mudaron a un piso sito en el entonces número 20 de la calle Parrilla, muy cerca del cuartel de las Palmas y de la fábrica de alpargatas Alhambra. En los bajos de aquel edificio había una tienda de comestibles, regentada sucesivamente por mi bisabuelo y mi abuelo, Salvador Labrac Escudero (1892-1956) y Salvador Labrac López (1921-2003). Mi familia vivía también en aquella finca, por lo que fueron vecinos de los Valor Soriano (y también sus caseros, cuando mis abuelos compraron la propiedad y arrendaron la vivienda a Fernanda y a Manuel).

 Manuel Valor Cara de anciano (años 60-70).

Fernanda Soriano murió a los 65 años, en la Navidad de 1967. Una vez viudo, Manolo Valor siguió residiendo con su hija Amelia en la Parrilla hasta su propio fallecimiento, ocurrido en febrero de 1984, dos meses antes de cumplir los 82.

Su recuerdo continúa vivo en el corazón de Amelia, que alcanzó los 88 otoños a principios de diciembre y que no deja pasar un día sin honrar la memoria de su progenitor, el chavea de la cuesta del Pino que estuvo preso en Albatera por escapar de la muerte y vestir el uniforme del primer Ejército que plantó cara al fascismo internacional.

El autor del reportaje, José María García Labrac, junto a Amelia Valor Soriano, la hija de su protagonista (marzo de 2019).

(*) El autor, nacido en Granada en 1985, es el presidente de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR, fundada en 2005 en la ciudad de la Alhambra. Se dedica profesionalmente a la asesoría laboral y es un apasionado de la historia de su tierra y de sus gentes.