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domingo 5 de febrero de 2012

Los nietos


Manuel Vicent

El País

29/01/2012

Tienen menos de 30 años. Nacieron cuando Franco ya había muerto. Para unos era solo el nombre de un fantasma que se pronunciaba con un rencor envasado en la sobremesa familiar; para otros ni siquiera eso, un par de líneas en la asignatura de Historia. Son los nietos del desastre de la guerra civil. Durante la primera etapa de la Transición todavía jugaban con muñecas, iban al parque con patines y adornaban con pegatinas de Snoopy las tapas de sus cuadernos. Después comenzaron a oír por todas partes que en España la salida de la dictadura había sido una obra maestra de la democracia y que el resto del mundo admiraba ese milagro. Sus padres, si eran de izquierdas, callaban, lo daban por bueno; si eran de derechas, lo celebraban como una conquista propia; pero algunos maestros explicaron a estos jóvenes que la Transición tan modélica solo había sido un pacto tácito entre dos miedos. Muerto el dictador, la derecha creía que los comunistas tenían minadas todas las alcantarillas de la sociedad; en cambio, la izquierda temía que los militares podían levantarse cualquier día para plancharla de nuevo. Se produjo un difícil equilibrio entre las dos fuerzas contrarias, cada una con las heridas del pasado abiertas todavía. Ambos bandos se neutralizaron mutuamente con un deseo inapelable: todo menos matarse otra vez, cualquier engendro político es preferible a otra tragedia. La izquierda sumida en un complejo de Estocolmo cedió mucho más en este equilibrio inestable. Las cunetas y barrancos estaban llenos de ejecutados que lucharon en el bando republicano. Desde la postguerra sus hijos no habían osado romper el silencio al que fueron obligados ni habían logrado sacudirse el terror de encima, pero habían conquistado derechos y amnistías, escaños en el Parlamento e incluso el poder en el Gobierno. Hay que dejarlo correr, dijeron. Pero los nietos de la izquierda, que no conocieron la dictadura, no se sienten obligados por el subconsciente a agradecer nada. Quieren que sus antepasados enterrados en barrancos y cunetas sean exhumados con honor para que sus almas reposen en paz y no vaguen como una sombra negra sobre la memoria colectiva. No se trata de política. Es solo una moral: están representando sin complejos la tragedia de Antígona.

viernes 3 de febrero de 2012

La alternativa republicana frente al dominio de los mercados


La República en España sería la probidad administrando, la verdad gobernando, la libertad reinando, sería la soberana realidad inexpugnable; (…) La República en España sería en el horizonte la irradiación de lo verdadero, promesa para todos, amenaza para el mal únicamente; sería ese gigante, el Derecho, en pie en Europa, detrás de esa barricada llamada los Pirineos.”

(“A España”, Victor Hugo, 1868)

José María García Labrac*


02/02/2012

En los últimos tiempos, asistimos inquietos al triunfo arrollador de los mercados sobre la democracia. Tecnócratas de nuevo cuño encabezan gobiernos de excepción en Grecia y en Italia, mientras en nuestro país arrasa electoralmente la derecha conservadora, tras el hundimiento estrepitoso de la ex socialdemocracia liberal.

En el fragor de la crisis financiera, arrecia la ofensiva contra los pilares del ya de por sí anoréxico Estado del Bienestar. Los gurús de la economía neoliberal diseñan la nueva configuración del mundo postindustrial, desconstitucionalizando los derechos sociales, devorando de un bocado los resultados de dos siglos de movimiento obrero.

A la par, en España, se prepara la voladura controlada del régimen de la Transición por aquellos mismos que lo hicieron surgir de los estertores del franquismo. La reforma exprés de la Constitución ha significado, en la práctica, el abatimiento de todas las defensas que amparaban los principales puntales progresivos del armazón estatal concebido en 1978. Desgarrados los precintos de seguridad, el flamante Gobierno de Mariano Rajoy no ha tardado ni un mes en comenzar la demolición de la casa común de todos los españoles.

Demonizados los sindicatos, chantajeadas la sanidad y la educación a punta de tijera, enlodazada la justicia, desprestigiados los representantes políticos, desactivadas las opciones minoritarias mediante una ley electoral injusta y bipartidista, la victoria de la oligarquía, el gobierno de la banca, es un hecho. Las vergonzantes absoluciones de Francisco Camps y Ricardo Costa y la persecución encarnizada contra Baltasar Garzón revelan la brutalidad del retroceso, la magnitud del reflujo. La Edad Contemporánea ha retornado a su propio punto de partida en un abrir y cerrar de ojos.

Si queremos rescatar la herencia de la Ilustración, si pretendemos volver a ser ciudadanos antes que súbditos (ya sea de monarcas absolutos o de especuladores de casino), si decidimos hacer realidad los principios plasmados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, sólo la República Federal, sólo la revolución democrática española, pueden salvarnos del abismo.

Para ello, el movimiento republicano, hoy vegetativo y disperso, debe aglutinar esfuerzos, anhelos, luchas, confluyendo con todas las rebeldías, con todas las resistencias, con las gentes del 15-M, con los sindicalistas comprometidos, con las fuerzas de progreso y cambio. Debe constituirse, en fin, en alternativa de poder al statu quo predominante. No podemos perder la oportunidad que se nos presenta, de unirnos todos los disidentes, frente a la previsible e inminente dictadura de los mercados. Las diferencias, las querellas, las desconfianzas, deben ceder. El enemigo no es una máquina perfecta y la decantación final de la crisis es todavía un misterio insondable.

La soberanía nacional, ese hermoso fruto de la Era de las Luces, es hoy una quimera, cuando la democracia española yace arrodillada ante las apetencias y deseos, ya sean del eje francoalemán, ya sean de los organismos económicos internacionales, ya sean de las grandes fortunas evasoras de impuestos. Los republicanos debemos recuperar la bandera arriada de la defensa de la independencia de España, aquella misma causa que ocasionó la eclosión del liberalismo progresista en nuestra tierra, aquel mismo precepto que dio razón de ser a varias generaciones de revolucionarios cabales, padres fundadores del movimiento republicano español. La determinación de la política económica de un país tiene que ser responsabilidad exclusiva de sus habitantes, de sus ciudadanos, no un juguete al antojo de imperialismos foráneos ni de instituciones mundiales antidemocráticas.

El federalismo, como apuesta por la descentralización y autogobierno de los territorios que nos conforman, es la receta nunca aplicada al mal endémico que sufre España desde las sucesivas llegadas de los Austrias y los Borbones. Fueron aquellas dinastías extranjeras las que quebrantaron el ordenamiento foral peninsular, provocando heridas sangrantes que todavía hoy rezuman. ¿No es el nacionalismo catalán sino el legado del autoritarismo de los Decretos de Nueva Planta del rey Felipe V?, ¿Qué otra cosa es ETA que una rémora destilada de las guerras carlistas, de aquellos conflictos interborbónicos que tantas vidas de españoles segaron? La solución federal puede ser el contrapunto al absurdo y disparatado Estado de las Autonomías, la mejor opción para combatir la balcanización de la península ibérica, sueño ansiado por las potencias europeas desde hace siglos.

Si, como decíamos antes, el régimen producto de la Transición está condenado a desaparecer, adelantémonos a la sucesión y ofrezcamos a la sociedad nuestra propuesta para la Tercera República: Una República sinceramente democrática, basada en la voluntad popular expresada libremente, un Estado laico en el que la Administración no tenga la más mínima connivencia con la Iglesia Católica (ni con ninguna otra confesión religiosa), un sistema que pueda abordar sin complejos una economía al servicio de las grandes mayorías y no de unos pocos. Seamos, sin miedos pero también sin imprudencias, ciudadanos libres, merecedores de tales adjetivos calificativos.

En esta decisiva coyuntura, es más urgente que nunca la constitución de la alternativa republicana federal, frente amplio de acción y reflexión en el que debemos encontrarnos los dispuestos a defender las conquistas sociales derivadas de la Ilustración y de la Comuna, de la Bastilla y de Octubre, los resueltos a protagonizar un horizonte político fundamentado en la libertad, la igualdad y la fraternidad.

En ello nos apostamos el futuro.

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Y, además,…¡Urdangarin!

La imputación en la “Operación Babel” de Iñaki Urdangarin ha desencadenado el primer cuestionamiento serio de la institución monárquica durante los más de 35 años de reinado de su suegro, Juan Carlos I. El estallido del escándalo ha venido a coincidir con la evidencia palpable de un rey anciano y enfermo, noqueado por los acontecimientos, símbolo amortizado de una Transición agotada. A estas alturas de la película, el heredero del general Franco, el héroe del 23-F, estorba más que sirve a los dueños de todas las cosas. En la narrativa del Capitalismo 2.0, versión cañí, parece que ha llegado la hora de un moderno cuento de príncipes y princesas. O incluso, la de una república de opereta, vaciada, eso sí, de toda la esencia radical y transformadora comprendida en el ideal republicano.

* José María García Labrac es portavoz provincial de Unidad Cívica Andaluza por la República en Granada (UCAR-Granada).


miércoles 1 de febrero de 2012

Convocatoria - “Febrero Republicano, de la I a la III República” - Sevilla, del 6 al 11 de febrero de 2012


UCAR-Sevilla

17/01/2012

Con la finalidad de difundir la cultura republicana y el laicismo, Unidad Cívica Andaluza por la República, asociación cultural constituida por aquellos ciudadanos y ciudadanas que reconocen en la República la forma de estado más democrática, y Sintonía Laica, programa de radio (Radiópolis 98.4FM) de debate y difusión del laicismo, organizamos estas jornadas republicanas “Febrero Republicano, de la I a la III República”, pretendiendo que sean un encuentro para el debate y la participación destinados a difundir y divulgar los valores republicanos y poner rumbo a la consecución de la III República.

Solicitamos la participación de todos los sectores de la sociedad en la potenciación de los cambios necesarios que afectan a la vida política, social, cultural, jurídica y económica, promoviendo la cultura republicana como fruto de la lucha por los derechos sociales, así como por las libertades individuales y colectivas.

Deseamos superar la transición de la dictadura reconvertida en monarquía, impulsando el derecho a las libertades colectivas, fundamentada en el derecho a la autodeterminación y el principio de subsidiaridad.

Invitamos a participar a todos los republicanos y republicanas y a todas las personas que tengan inquietudes y simpaticen o quieran conocer, sin prejuicios, el ideario republicano.

CICLO DE CONFERENCIAS: “De la I a la III República”

Sevilla, del 6 al 11 de febrero de 2012.

Aula Profesor Carriazo.
Facultad Geografía e Historia. Universidad de Sevilla.
C/ San Fernando.



Descarga los tripticos de las Jornadas en PDF

http://ucarsevilla.files.wordpress.com/2012/01/triptico-cara-a.pdf
http://ucarsevilla.files.wordpress.com/2012/01/triptico-cara-b.pdf

http://ucarsevilla.wordpress.com/2012/01/17/jornadas-republicanas-febrero-republicano-de-la-i-a-la-iii-republica/

lunes 30 de enero de 2012

Caso Camps: el pueblo ha hablado


Rafael Cid


26/01/2012

La sentencia absolutoria de Francisco Camps y de su acólito maniquí Ricardo Costa gracias al fallo de un jurado popular puede dar lugar a ríos de tinta, y los dará. Unos desde la derecha de vuelta al poder dirán que al fin se ha desmontado la campaña orquestada contra el ex presidente de la Generalitat. Otros, que en la víspera ya se ponían a rebufo alertando sobre la presencia de un miembro de Nuevas Generaciones en el hotel donde estaban recluidos los miembros del jurado, argüirán que ha sido un tremendo error. Pero seguramente nadie irá al fondo del problema, que ahora de nuevo, como hace doscientos años, se repite como si el tiempo pasara en balde: ¿por qué el sufrido pueblo español se empeña en encumbrar a sus más ilustres déspotas con renovados gritos de ¡vivan las caenas!?

Y la respuesta no está en el viento sino en las responsabilidad de quienes, sobre todo desde la izquierda nominal, han ocupado mando en plaza desde la transición para acá y han sido incapaces, más allá de una alocada y lucrativa transformación material a todas luces depredadora, de insuflar conciencia de ciudadanía y valores democráticos entre la población. Algo está mal cuando a los 37 años de la muerte de Franco la sociedad española es casi más conservadora, meapilas y retrógrada que la que salía de la dictadura. Trono y altar, junto con banqueros, famosos y deportistas de élite son los olímpicos referentes de un pueblo que almacena 5 millones de parados y una de las tasas de corrupción política más altas del continente. Cómo sorprendernos de que el respetable que renovó en las urnas el pasado 22 de mayo al gran fallero nacional, llegado el momento de la verdad, no haya encontrado de qué culparle.

¡Vivan las caenas!, si, pero por qué y sobre todo quiénes son los responsables de semejante dislate moral. Lo son en primer lugar las instituciones, la mala baba de los medios de comunicación, la pazguata universidad que enseña, en suma, los nuevos púlpitos que crean conciencia entre las masas informes y abotargadas. La gente es sólo yunque, ellos martillo. No tenemos lo que nos merecemos, sino lo que no han parido. En Alemania, la pérfida Alemania, un ministro de Defensa dimitió voluntariamente porque le habían pillado un plagio en su tesis doctoral. Aquí de cada bribón de postín hacemos un Dioni y le sacamos en hombros. Por algo será. Todo conspira en Celtiberia para el pan y circo. Lo llevamos en nuestro ADN histórico: siglos y años de dictadura y meses y semanas de democracia. ¡Cabe concebir mayor fracaso de esta democracia de consumo! Y ahora asistiremos a la ofensiva de sicofantes y oportunistas que intentarán aprovechar el gran fiasco para seguir con su política de tierra quemada contra lo poco que aún queda de traza democrática, entre las que se encuentra la institución del jurado. Utilizarán el caso Marta del Castillo y la repulsa pública ciudadana para urgir el restablecimiento de la pena de muerte y medidas más severas para el control de la juventud. Y la fascistada del juicio a Garzón para rebañar aún más la también democrática iniciativa de acción popular. No hay mal que por bien no venga. Les daremos una patada en nuestro propio culo.

Y entre tanto, eso sí, olvidaremos que cuando excepcionalmente la justicia se tapa los ojos y condena a un poderoso, como al consejero delegado del mayor banco de España, siempre se puede echar mano de un gobierno en funciones para indultarle.

El pueblo ha hablado. Por sus hechos les conoceréis.


sábado 28 de enero de 2012

Recordatorio - Concentración - “Solidarios con Garzón” - Granada


Ciudadanía de Granada:

Desde UCAR-Granada, como colectivo integrante de la Plataforma "Solidarios con Garzón" en nuestra provincia, os recordamos la concentración que hemos convocado mañana, domingo 29 de enero de 2012, a las 12 del mediodía, en la Plaza Nueva de Granada, ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Como bien conoceréis, nuestro objetivo en dicha concentración es manifestar nuestra más rotunda oposición a la farsa judicial orquestada por el Tribunal Supremo contra el magistrado Baltasar Garzón Real, en base a nuestra adhesión a la campaña: “Solidarios con Garzón, contra la impunidad de los crímenes del franquismo".

A fecha de hoy, sábado 28 de enero de 2012, formamos parte de la Plataforma las siguientes organizaciones:






Fórum de Política Feminista

- Asociación Pro Derechos Humanos

- Granada Laica

Asociación Democracia y Derecho

- Granada por la República

Convocatoria por Loja

Nos vemos mañana en la Plaza Nueva, conciudadanos.

Salud y República Federal.

jueves 26 de enero de 2012

Dreyfus, Annual y Garzón


Luis García Montero

Público

22/01/2012

Hay situaciones que simbolizan el malestar de una época y, más allá de su significado particular, ponen el dedo en la llaga de un momento histórico. Así ocurrió a finales del sigo XIX con el juicio seguido en Francia contra el capitán Alfred Dreyfus. La falsa acusación de espionaje y la condena a la isla del Diablo tuvo el apoyo decidido del nacionalismo violento y los poderes antisemitas, pero provocó la indignación de una parte de la sociedad, el sector más democrático y concienciado. El caso Dreyfus resumía las contradicciones y las mentiras de la Tercera República francesa.

Ocurrió lo mismo con los debates provocados en España a partir de 1921 por el Desastre de Annual. La tragedia y su polémica pusieron al descubierto no ya las corrupciones dentro de la monarquía de Alfonso XIII, sino la corrupción misma de un régimen fundado en la manipulación de la voluntad popular y en la distancia entre la España oficial y la España real.

Los juicios contra Baltasar Garzón representan un acontecimiento parecido. Acusado de forma estrambótica e injusta de prevaricación, con argumentos jurídicos muy poco sólidos, el debate abierto en la sociedad no tiene más remedio que volcarse en la situación de la Justicia española. Porque es ahí donde está el problema. Las consignas mediáticas conservadoras para descalificar las protestas repiten que, en una sociedad democrática, no conviene interferir en la independencia de los tribunales y que ni siquiera Baltasar Garzón puede estar por encima de la ley. Pero es exactamente eso lo que una parte importante de la sociedad española quiere denunciar: la degradación de la independencia judicial en España debido a la existencia de intereses partidistas y a la fermentación de algunas familias de poder que han ido más allá de la propia existencia de sus asociaciones judiciales.

Aquí no se discute si Baltasar Garzón es simpático o antipático, si resolvió bien o mal en un caso del pasado o si nos parecen oportunos los jueces estrella. Se discute si actuó como prevaricador en las instrucciones del caso Gürtel o en la causa contra los crímenes del franquismo. La opinión de numerosos juristas nacionales e internacionales defiende las interpretaciones del juez Garzón. Esa es la prueba evidente de que no existe delito de prevaricación, sino una forma posible de interpretar la ley.

¿Qué ocurre entonces? El Poder Judicial español descansa en la misma inercia bipartidista que el juego político. No participar de la disciplina de los unos o los otros, como caras de un sistema de control, significa quedarse a la intemperie. El bipartidismo –yo coloco a los míos y tú a los tuyos– ha generado familias de poder que se autoalimentan y actúan de acuerdo con sus rencores profesionales. Baltasar Garzón incomodó a algunos jueces llamados progresistas por sus investigaciones sobre el caso GAL. Hay quien afirma que después de presentarse a las elecciones con los socialistas y de perder una batalla interna, no observó un comportamiento muy acertado. Pero en un asunto tan grave como el terrorismo de Estado contra ETA, conviene recordar que no se trató de una cuestión de estilo. El problema estuvo en los terroristas que mataban, en los poderes públicos que asumieron la tortura y el asesinato como vía y en los que prefirieron cerrar los ojos en sus distintas parcelas de actuación (políticos, jueces, periodistas, ciudadanos…).

Garzón incomodó también a los magistrados del bando conservador con sus investigaciones sobre la trama Gürtel, la corrupción y los crímenes del franquismo. Sin amparo de nadie, a la intemperie, su caso se convierte ahora en un mensaje social: acabará liquidado quien se atreva a ser independiente y ponga en duda las mascaradas del sistema. Es un mensaje más grave hoy que ayer. El PP tiene tanto poder que los órganos judiciales pueden convertirse en una vivienda unifamiliar.

Aunque la Fiscalía y los mandos policiales avalan sus actuaciones contra una trama vergonzosa de corruptos, Baltasar Garzón parece condenado. El descrédito nacional e internacional de la Justicia española es un síntoma. Vivimos en un reino degradado, con una memoria y unas instituciones degradadas. La prevaricación es nuestra propia realidad. Somos una mentira. Damos risa.


martes 24 de enero de 2012

Hace treinta y cinco años llovieron claveles


Javier del Valle


24/01/2012

Hace treinta y cinco años el invierno madrileño también era seco. Hace treinta y cinco años el invierno madrileño era más frio y nuboso. Hace treinta y cinco años el país aún era en blanco y negro y los partidos políticos clandestinos, en el país había una crisis económica y los obreros y estudiantes “volaban” y caían abatidos por las balas de sicarios argentinos y los botes de humo policiales: Arturo Ruiz, María Luz Nájera. Franco había muerto y los estertores de la dictadura “limpiaban” el país asesinando tal y cómo lo hizo su prócer.

Hace treinta y cinco años, un grupo de pistoleros fascistas entraron en un bufete de abogados laboralistas de Comisiones Obreras y asesinaron a cinco abogados. La ciudad, el país, se consternó. Los féretros se llevaron al Tribunal Supremo, allí se instaló la capilla ardiente. La plaza de la Villa de París, la calle Génova y la plaza de Colón en Madrid se llenaron de gente, en una manifestación que ninguno de los presentes habíamos visto jamás, para despedir a los cinco compañeros asesinados.

Hoy, treinta y cinco años después, en una sala próxima a la que ocupó la capilla ardiente, se juzga al juez Baltasar Garzón por querer abrir la investigación de los crímenes del franquismo. Hay gente manifestándose, en la plaza de la Villa de París en apoyo del juez que detuvo a Pinochet y permitió juzgar a los dictadores del país del sicario que asesinó a Arturo Ruiz. La calle Génova, donde se sitúa la sede del PP, está vacía. Treinta y cinco años después ha muerto Manuel Fraga sin haber sido juzgado por su participación en diferentes acontecimientos durante su actividad política.

Hace treinta y cinco años el invierno era seco, pero el día 24 de enero de 1977 llovieron claveles rojos en memoria de cinco luchadores.

Luis Javier Benavides, Serafín Holgado, Ángel Rodríguez, Javier Sauquillo, Enrique Valdevira, si el eco de vuestra voz se apaga, pereceremos.

http://www.cronicapopular.es/?p=7241

* Fotografía original de Germán Gallego tomada durante el entierro de las víctimas del atentado ultraderechista de Atocha.

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- Segundo aviso (republicano) para navegantes: El blog expositor de los vídeos de las X Jornadas Republicanas Federales - "República y Derechos Humanos" está de nuevo en servicio desde ayer por la noche. En los últimos días hemos podido subir otra vez las distintas filmaciones a la red, por lo que ya vuelven a encontrarse a vuestra total disposición.

Salud y República Federal.