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martes, 23 de julio de 2019

El sentido de la República



Laura Rodríguez Mejías (*)


23/07/2019

Recibo con alegría el mensaje de José María García Labrac, el actual presidente de la asociación, solicitando que escriba un artículo para Granada Republicana UCAR, de la que soy socia desde la más absoluta convicción y casi desde que se gestó la idea de creación de un movimiento integrador, reflexivo, comprometido, republicano, y siempre con la vista puesta en el futuro para propiciar una sociedad más justa, y por tanto, con mayor democracia y mejores derechos, donde la institución monárquica deja de tener sentido desde el más absoluto respeto al principio de igualdad, por no entrar a valorar pasado y presente de dicha institución. Todo ello, sin perder de vista el pasado, ese “de dónde venimos”, porque, sin duda, nuestro futuro (el “hacia dónde vamos”) estará marcado por nuestras experiencias vividas.

Y es, precisamente, ese “de dónde venimos”, lo que refleja la situación en la que nos vemos inmersos en el panorama político actual. Porque la democracia no debe ser entendida únicamente como la posibilidad de elegir y ser elegido, es también la formación, la participación y el control en los instrumentos de esa representación, porque el sistema, ya tiene los instrumentos precisos, para que esas voluntades individuales, sean maquilladas, desdibujadas o diluidas, a través de sistemas proporcionales corregidos, o partidos políticos, coaliciones o agrupaciones de electores, que ya tienen sus normas internas para que la voluntad de usted y la mía quede disfrazada aunque no sea carnaval.

Porque como decía Gramci, “lo más revolucionario que existe es acertar con lo que ocurre”, pero ya el sistema se encarga de que no acertemos con lo que ocurre, y por supuesto, que no vayamos a acertar antes de unas elecciones…

Y así nos vemos, con una participación escasa, y con una desidia de “lo público” que nos aísla cada vez más, y nos separa no ya de la construcción de una sociedad mejor, sino incluso del disfrute de derechos que no hace mucho teníamos y no pensábamos que en algún momento fueran a ser cuestionados o incluso llegar a perderlos.

No cuidar “lo público” necesariamente conlleva la alternancia de “lo privado”, eso sí, para quien pueda adquirirlo. Lleva a la pérdida de lo colectivo para centrarse en lo individual, para “yo ser” no podemos “ser nosotros”. Estando inmersos en un espacio donde trabajar es un lujo, donde las obligaciones personales dejan escaso tiempo para algo más, donde la información llega “bombardeada” desde mil espacios tecnológicos, sin apenas tiempo para asimilarla, reflexionar y no digamos ya, reaccionar. 

Hasta nos hemos “acostumbrado” a identificar corrupción con política, y a decir “todos son iguales”. Nos hemos acostumbrado a ver todos los veranos la cantidad de personas que mueren en el mar donde pasamos el verano como si es algo que sucede sin más. Alguna vez incluso se hacen virales algunas fotos en redes sociales, que serán sustituidas por otras similares en breve, y como mucho en el resumen de fin de año volverán a aparecer en algún espacio y se concederá un premio a alguna ONG. Hasta nos hemos acostumbrado a que se asesine a una mujer por su pareja sentimental a escasos metros de nuestra casa, y todavía hay quien se opone a promover políticas de igualdad.

Y así, entre quienes salvo de “lo suyo” no quieren saber nada, quienes se perdieron en mil reuniones sin conclusión alguna promovidas por los partidos políticos, quienes viven fantásticamente bien del sistema por generaciones, a quienes la boda de unos famosos ha venido (no sabemos por qué) a alegrar su vida unas semanas, o quienes miran televisión cambiando compulsivamente de canal y comentando los fichajes de la “nueva temporada” de fútbol, o mientras imitamos las “vidas” de personas con unos intereses comerciales y económicos determinados en las redes sociales y comprobamos como sin darnos cuenta hemos acabado imitándolos sin tener ningún interés en ello, entre los niños y no tan niños que juegan de manera compulsiva a “Fortnite” o a la última máquina que vendan en el mercado y que cuesta una cantidad indecente, sin conocer ni quién eran Cristóbal Colón, no hablemos ya de Miguel de Cervantes, y mucho menos qué sucedió en la “Guerra Civil Española”… nos enredamos en un bucle, donde solo podemos constatar que hemos perdido derechos a una velocidad a la que ni siquiera somos capaces de reaccionar, y asistimos como meros espectadores a un desmantelamiento de “lo público” sin precedentes, con un mensaje extendido de “las Administraciones Públicas no sirven para nada”, y mientras tanto, desde arriba ya se encargan de ir recortando un poquito más.

Y así lleva “mi querida España, esta España mía, esta España nuestra” que cantaba Cecilia allá por los 70 del siglo pasado, unas cuantas temporadas.

Y así seguirá, salvo que todos nos impliquemos, participemos, y no permitamos que “otros” se encarguen sin los instrumentos de participación precisos y sin el control necesario de lo que es “nuestro”, “de todos”.

(*) Laura Rodríguez Mejías, técnica de Administración General en el Ayuntamiento de Granada, fue presidenta de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR (2013-2014).


miércoles, 26 de junio de 2019

Fracaso


El verdadero mérito de una escuela
digna de tal nombre, sería dejar a los jóvenes
todas las puertas abiertas: las puertas de la vida, 
no las de los empleos.
Eugenio Montale

Andrés Sopeña Monsalve (*)


26/06/2019

La Educación es, ciertamente, uno más de los lugares de desencuentro o campos de batalla para tradicionales y periódicas broncas y enfrentamientos que aburren a las piedras y tienen más que harta a la ciudadanía. Curiosamente, eso sí, tras cada acometimiento, lo mismo da escaramuza que escabechina, carnicería o hecatombe, nada cambia, todo continua igual; sospechosamente igual. Y no hay el menor misterio, sin embargo: si nada cambia es porque a los que dominan el cotarro les va estupendamente de esta manera… Como muy atinadamente expresa El Roto: “El que no haya derecha ni izquierda, no significa que no haya arriba y abajo”. Las distintas propuestas en política docente que unos y otros, y también los de más allá, formulan a propósito de financiación, gestión, organización, contenidos curriculares, formación del profesorado, evaluaciones y demás, aspiran fundamentalmente a la concordancia del sistema educativo con el modelo económico y social dominante. Ya sea encantados de la vida o constreñidos por las circunstancias, todos se afanan en aplicar las consignas de los que de verdad organizan la marcha del mundo: “...la educación debe estar concebida para satisfacer la creciente demanda de trabajadores adaptables, capaces de adquirir fácilmente nuevos conocimientos…” insinúa, sugiere o recomienda el Banco Mundial al fijar las “Prioridades y Estrategias para la Educación” en los países en desarrollo, que esta gente no se corta…; y de la misma o muy parecida opinión es la Organización Mundial del Comercio, el Banco Interamericano de Desarrollo o el Fondo Monetario Internacional, en coincidencia nada sorprendente. Y si el mercado laboral y la productividad fulguran cual estrella de oriente en el horizonte educativo, se entiende ahora el empecinamiento y porfía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, en fijar indicadores para evaluar y comparar los resultados de estos procesos de capacitación: es lo que viene a ser un “¿cómo va lo mío?” de esa minoría privilegiada. 

Así que el fracaso no es tanto el de los chavales que suspenden o abandonan los estudios, sino más bien del propio sistema educativo en su totalidad. Porque un poquito ruin, mezquina, perversa, infame y hasta inmoral sí que resulta esta concepción de la Educación, para qué nos vamos a engañar. Empezando, precisamente, por la nada inocente utilización del propio concepto. Formar en las pericias y saberes que demandará el mercado será, en todo caso, enseñar, o adiestrar, o instruir, si se prefiere, pero nunca educar; educar es otra cosa. Educar es laborar para mejorar al ser humano, para enriquecerle, ayudándole a que sus facultades, sus potencias, sus cualidades, desarrollen, como diría Kant, “…toda la perfección que su naturaleza lleva consigo” con el fin de convertirlo en una persona libre y responsable. Y feliz, en la medida de lo posible.

No es difícil entender que corran malos tiempos ―¿los peores?― para los educadores, para los enseñantes, para los docentes, para los profesores, para los maestros, o para como quiera y quieran que se denomine a quienes se dedican a uno de los menesteres más socialmente valiosos, solidarios, comprometidos y nobles que se pueda encomendar a un ser humano. Destilados a partir de valiosísimas experiencias compartidas, los ideales educativos conducentes a preparar al hombre para “el ministerio individual y social de la vida”, que decía Giner de los Ríos, se ven intensamente hostigados por las avasalladoras demandas de eficiencia económica del neoliberalismo… “Los alumnos no deben estudiar lo que quieren, sino lo que propicie su empleabilidad”, dejó dicho un ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert… Este Wert es también el Wert de la “ley Wert”, conocida en el siglo como La Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE). A los efectos que aquí interesan, la tal LOMCE pasó por el sistema educativo como elefante por cacharrería y se llevó por delante todo lo que tuviera aroma a humanidades, esto es, a las bobadas y necedades varias ―pamplinas, para entendernos―, que impiden al alumnaje estar a lo que hay que estar. Y es que, como dijo el ministro este: "Hay asignaturas que distraen". 

Claro que este Wert es solo un ascensorista en el imponente edificio del neoliberalismo, uno de cuyos más afamados arquitectos, Hayek, Friedrich August von Hayek, premio Nobel de Economía, y jurista, y filósofo, presenta una más poderosa razón para justificar el escamoteo de las disciplinas que permitan al ser humano potenciar precisamente esa humanidad aprendiendo a apreciar, a entender, a pensar, a sentir y a disfrutar…: “Tampoco podemos cifrar todas las esperanzas en que aumentando los niveles culturales todo vaya a mejor”, que eso ya es otra cosa, que lo mismo es que ciframos mucho y luego pasa lo que pasa, porque “No existen razones que induzcan a pensar que, si los superiores conocimientos que algunos poseen llegaran a ser de dominio general, mejoraría la suerte de la sociedad”. Lo dicho: otra cosa, otro nivel. Porque de semejante frase no puede afirmarse que se trate de una necedad. De una canallada, tal vez ―casi seguro―; pero necedad, bajo ningún concepto. Si no va a mejorar la suerte de la sociedad, y eso lo sabe Hayek de buena tinta, son ganas de ganeta habilitar los medios que procuren la mejora de la suerte de los individuos. Por razones que se me escapan, aunque lo menciono solo porque no deja de resultar curioso, los “algunos” que poseen los “superiores conocimientos” son los mismos algunos que no acaban de ver la menor utilidad en que esos conocimientos sean puestos a disposición del resto de los ciudadanos. Y me viene a la mente El Roto, otra vez: “No hace falta que vuestros hijos estudien, ya lo hacen los nuestros”. 

(*) Andrés Sopeña Monsalve, profesor jubilado de Derecho Internacional Privado en la Universidad de Granada y autor de los libros "El florido pensil" y "La morena de la copla", es miembro de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR.

https://lamiradacomun.es/opinion/fracaso/

viernes, 31 de mayo de 2019

Valores republicanos contra los tiempos oscuros


Isidro J. Toro Moyano (*)


30/05/2019

La pérdida de valores cívicos es la más atroz manifestación del triunfo de la ideología neoliberal, que se ha impuesto mediante un férreo control de los mass-media impresos, digitales y audiovisuales. La posverdad como discurso en lo ideológico y el trumpismo en lo político son las más actuales y depuradas manifestaciones de este fenómeno.

Los históricos y paradigmáticos valores cívicos heredados de le Revolución Francesa, reforzados y expandidos con la emergencia y pujanza del movimiento obrero a lo largo de los dos últimos siglos, Democracia, Libertad, Fraternidad, Igualdad, y su manifestación política en el Estado democrático de Derecho, el Estado del Bienestar y la República como fórmula de gobierno, han sido atacados, recortados y desdibujados hasta límites intolerables.

Les sustituyen la pérdida de derechos y libertades, la insolidaridad cívica, social y territorial, el racismo, la xenofobia, el fanatismo religioso, el consumismo desaforado que pone en riesgo la conservación del medio ambiente, la corrupción, por citar algunos de una larga y penosa lista.

En este contexto, la lucha por la República y la defensa de los valores republicanos, son los únicos instrumentos validos del sistema democrático para contener el tsunami autoritario que amenaza con destruir los pilares de los Estados de Derecho y del Bienestar.

República, del latín rēs pūblica, cosa pública, lo público, el poder al servicio de la comunidad, al servicio del bien común, es la forma de gobierno que se constituye en oposición a la Monarquía, del griego mónos, que significa uno y arquia que significa gobierno, el gobierno de uno solo.

Desde los orígenes, los filósofos buscaron la fórmula de gobierno que facilitara la convivencia de las personas y la obtención de la felicidad. Para Aristóteles el gobierno debía gobernar en el sentido del interés de la mayoría, del bien común. Para Cicerón solo una buena República haría posible el alcance de la felicidad y la vida en paz. La República tenía que intentar satisfacer las necesidades primarias de las personas como alimentación, trabajo, salud, educación o vivienda.

Siglos después, cristalizada la sociedad de clases y tras siglos de crueles monarquías autoritarias, basadas en la herencia, el derecho divino y el vasallaje, durante la Ilustración, el valor de la Democracia renace pujante sustentado sobre la soberanía popular. Los ciudadanos, que no vasallos, como hombre y mujeres libres, desarrollarían las medidas necesarias para satisfacer sus necesidades primarias y, además, participarían en la elaboración y aplicación de las leyes que regirían su convivencia. Así la Democracia se une al Estado de Derecho y al Estado del Bienestar de la forma más pura y eficaz, complementada con la República como forma de gobierno.

De acuerdo con Habermas, la República no puede sustentar sus raíces sobre fundamentos político-culturales excluyentes basados en la sangre, la lengua y el territorio, si no en su componente democrático integrador.

Filosófica, ética y moralmente, los valores republicanos son implícitamente justos.

Libertad, Igualdad y Fraternidad son los tres valores republicanos por excelencia. De entre ellos, la Libertad es el valor fundamental, entendida como ausencia de dominación y explotación y capacidad de ser dueños de nuestro propio destino. Auxiliar a este primer valor, está la Igualdad, entendida como la garantía del disfrute de los mismos derechos, económicos, políticos y asistenciales, con independencia de origen, género, raza o creencias. Y, en tercer lugar, la Fraternidad, entendida como la relación justa, generosa y empática entre las gentes, sociedades y pueblos diferentes, basada en el principio de a cada cual según sus necesidades. 

Otros valores republicanos importantes son el laicismo, con su ética laica, basada en la libertad de conciencia fundamentada en la Ciencia y la Razón frente a la tradición y los dogmas. La austeridad, la responsabilidad y la ejemplaridad, en lo público y en lo privado, con la verdad como principio rector inquebrantable, alejadas del consumismo desenfrenado, defendiendo lo ecológico y lo sostenible. La solidaridad y la tolerancia, auxiliares de la igualdad y la fraternidad, con el diferente y con el inmigrante, reconociendo la multietnicidad y multiculturalidad que hoy definen a nuestras ciudades y pueblos como un valor positivo y no una lacra. Todos enmarcados en la defensa inquebrantable de lo público y del bien común.

La defensa y difusión de estos valores es una urgente y necesaria tarea en estos oscuros tiempos, con independencia de la consecución en un futuro más o menos lejano de la instauración de la República, a cuyo advenimiento coadyuvará la general asunción de los mismos por el cuerpo social.

(*) El autor, Isidro Jorge Toro Moyano, doctor en Historia y conservador de museos, es vocal de la Ejecutiva de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR.


miércoles, 29 de mayo de 2019

Presentación de la 2ª edición de "Hijos de una guerra. Los hermanos Quero y la resistencia antifranquista" - Vídeo del acto con Jorge Marco (22/05/2019)


Grabación de la presentación de la segunda edición ampliada y revisada del libro "Hijos de una guerra. Los hermanos Quero y la resistencia antifranquista", celebrada el 22/05/2019 en la Biblioteca de Andalucía (Granada capital). En la actividad participaron el autor del volumen, el historiador Jorge Marco; su editor, el también profesor Miguel Ángel del Arco, y la estudiante Alba Valero, tataranieta del guerrillero Antonio Quero. 

El evento fue organizado por la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR y por Editorial Comares, la empresa responsable de la edición de la obra. Su introductor y moderador fue Loïc J. Molinete, vocal de la Ejecutiva de nuestra organización.

lunes, 13 de mayo de 2019

Presentación 2ª Edición Libro - "Hijos de una Guerra: los Hermanos Quero y la Resistencia Antifranquista" - 22 Mayo 2019 - Biblioteca Andalucía Granada


PRESENTACIÓN DE LA SEGUNDA EDICIÓN AMPLIADA DEL LIBRO 
"HIJOS DE UNA GUERRA: LOS HERMANOS QUERO Y LA RESISTENCIA ANTIFRANQUISTA" 
(Editorial Comares, 2019)

Intervienen:

- Jorge Marco, autor del volumen y profesor en el Departamento de Política, Idiomas y Estudios Internacionales de la Universidad de Bath (Reino Unido)

- Alba Valero, tataranieta del guerrillero Antonio Quero y estudiante de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada (UGR)

- Miguel Ángel del Arco, responsable de Publicaciones de Editorial Comares y director del Departamento de Historia Contemporánea de la UGR

Introduce y modera: Loïc J. Molinete, vocal de la Ejecutiva de Granada Republicana UCAR

Fecha: Miércoles 22 de mayo de 2019

Hora: 18:00

Lugar: Sala Val del Omar de la Biblioteca de Andalucía (calle Profesor Sainz Cantero, 6, Granada capital)

Entrada: Libre hasta completar aforo

Organizan: Granada Republicana UCAR y Editorial Comares

Cartel: Pablo Jones

miércoles, 24 de abril de 2019

El cepo


Antonio Molina Guerrero (*)

La Mirada Común

24/04/2019

A lo largo de la historia las instituciones públicas han acuñado las monedas y han cobrado por ello el impuesto de señoreaje: digamos que la ganancia que se quedaba la institución monetaria por coger metal en bruto y convertirlo en moneda con un valor nominal ligeramente superior al valor del metal.

Llega un momento en que los usureros empiezan a prestar con interés más dinero del que tienen (o les han dejado en depósito) en lo que podría resultar una forma privada de señoreaje: al prestar dinero que no existe, y cobrar interés por ello, están aplicando una forma de señoreaje privado en la circulación monetaria, o de parasitismo sin más vueltas, como lo describe Hudson. Si un particular alquilara y cobrase rentas por casas que no tiene, o alquilase la que tiene a varias personas simultáneamente, se enfrentaría al cargo de estafa, como poco. Esto es algo que supone un delito en cualquier colectivo, excepto entre banqueros, usureros y gente del mismo gremio. 

El siguiente paso en el desarrollo del parasitismo bancario consiste en ocultar el nombre del parásito. El señoreaje y el parasitismo monetario van a ser privados, pero tienen que simular ser públicos. El ejemplo paradigmático es el Banco “de Inglaterra”. Siguiendo este modelo, surgieron a lo largo de la historia y de la geografía bancos “del país” privados. Y esto lo han logrado los usureros por la vía de financiar a representantes políticos, o sobornarlos o lo que haga falta. Y cuando otros representantes o poderes públicos se les han enfrenado, también han tratado de destruirlos como haga falta. 

Juguemos a adivinar. Cuando durante la II República se plantea reorganizar la junta directiva del Banco de España (que es privado) para introducir más representantes de los intereses del país y del gobierno para conseguir “que el banco sea de España y no España del banco”, ¿creen que a la banda usurera les hizo gracia? Y cuando después hay un golpe de estado y una guerra civil, ¿de qué lado se imaginan que están los propietarios del banco? Y los banqueros privados de la “neutral” Gran Bretaña, ¿a qué lado de la guerra civil creen que financiaron tanto como hiciera falta, junto a banqueros españoles como Juan March? ¿Y les extraña? 

Ahora pensemos en nuestro sistema monetario: el sistema euro. El cepo definitivo.  El sistema monetario del euro es privado, y funciona como un chiringuito de protección de los intereses de los usureros del gremio.  Parece público y “se llama europeo”, pero vamos a ser honestos, es “independiente” de los poderes políticos porque es muy engorroso sobornar a mucha gente que luego pueda perder elecciones. Pero de eso es de lo único que es “independiente”. Si miran cuántos chicos de Goldman Sachs hay en él tal vez sea más independiente de un país que de las oficinas de ese banco.

Eso que imprime sin más lo presta (no lo da). Pero se lo presta, no a los estados, sino a los bancos privados que se enriquecen cobrando intereses de intermediario sólo por existir. Y por ley no pueden no estar ahí. En teoría porque “los estados no son fiables”. En cambio, Bankia, el Santander con la doctrina Botín, Goldman Sachs y Lehman Brothers sí que “deberían serlo”. En ellos “se debe confiar”. ¿A nadie le resulta raro?

Su único objetivo es “controlar la inflación” (ni el pleno empleo ni veleidades sociales: eso lo hizo la Reserva Federal de EEUU, que también es privada, cuando había que disimular más. Con las mejoras en propaganda ya no es necesario).  Pero de todas las formas que podría elegir para su cometido, el mecanismo fundamental consiste en la subasta de deuda de países entre la camarilla de usureros que cobran más o menos interés. 

Y ese presunto “mercado libre de deuda estatal” son cuatro gatos que pueden coordinarse para sacar el máximo beneficio y poner de rodillas a un estado. Busquen cómo se calcula el Euríbor, y las evidencias de manipulación de este para incrementar la tasa de parasitismo.

¿Qué harían para mantener un negocio tan rentable? ¿apadrinar propagandistas? Nos dirán que “los bancos privados son fiables y los estados no” y por esa razón, cuando vienen mal dadas, se pide a los estados que rescaten a los bancos. ¿A que tiene “lógica”?  Nos dirán que “a Alemania le va bien y consigue beneficios”. Claro: si a todos los incluidos en el cepo les va mal, resultará demasiado evidente que el problema es del sistema y no de “los irresponsables políticos”. De hecho, y hablando de irresponsables, ¿recuerdan que fueron los chicos de Goldman Sachs, con un tal Draghi como auditor, los que falsearon las cuentas de Grecia para entrar en el sistema? ¿Dónde fue Draghi después, con total “independencia”?  Al BCE. Y nos dirán que “es que al principio se dieron muchos créditos y muchas ayudas de cohesión a los estados”. Y es cierto: ¿alguien conoce alguna trampa que funcione sin buen cebo?

Podemos ver las consecuencias que este chiringuito bancario ha traído a los diferentes países de Europa. De hecho podemos citar a Stiglitz aquí: “si a un país le va mal, la culpa es del país, si a todos les va mal, la culpa es del sistema”. Podemos también comparar el desarrollo de la economía sueca y de la finlandesa aquí: si Finlandia hubiera mantenido su moneda hubiera podido mantener la competitividad manipulando el tipo de cambio.... pero ya no puede. Solo quedan el paro y las rebajas de salarios. Y, honestamente, creo que Stiglitz se equivoca: el sistema euro no está mal diseñado. Está perfectamente diseñado y cumple perfectamente con su cometido: servir de palanca para limitar la autonomía política de los gobiernos electos y reducir los salarios. 

Mundell es considerado el artífice del cepo. Escribió trabajos sobre “uniones monetarias óptimas” indicando que estas eran las que permitían alta movilidad de trabajadores porque, de no ser así, se resentiría la competitividad (y luego los salarios) de las zonas más desfavorecidas. La Unión Europea no permite esa movilidad por barreras idiomáticas, y porque es una manía bastante humana esa de querer vivir y trabajar en las proximidades de nuestro entorno, junto a nuestros seres queridos, sin grandes cambios. Los seguidores de Mundell apoyaron entusiasmados la implantación del euro. Porque sabían qué pasaría después (le dieron un premio Nobel por predecirlo). 

Es posible que la salida del euro pueda resultar traumática para los países que lo intenten. Lo cierto es que la permanencia le ha resultado traumática a Italia, España, Irlanda y, sobre todo, a Grecia. Vamos a dejar al buen entender de cada cual el pensar si es mejor la amputación traumática de una pierna o la gangrena económica a la que lentamente el gremio de usureros fue sometiendo a sus víctimas, hasta que estas protestaron y entonces se ensañaron con ellas a fondo, hasta que suplicaran clemencia y prometieran no cuestionar ni el sistema ni las privatizaciones nunca más. Ahora Juncker dice que “tal vez se pasaran” y que le dieron mucha importancia al FMI. Y es que siempre viene bien tener a alguien fuera para cargarlo con las culpas de lo que la Comisión Europea y el BCE como chiringuito de defensa de intereses usureros quisieron hacer desde el principio. 

Y así llegamos a una predicción de Greg Palast que pueden leer aquí: “los golpes de estado del siglo XXI seguirán el modelo argentino, en el que los bancos internacionales se hacen dueños de la sangre financiera de una nación, haciendo que el poseedor oficial del título presidencial sea inconsecuente, excepto como factótum de la agenda corporativa”. Que se lo digan a Grecia. 

(*) El autor, Antonio Molina Guerrero, psicólogo y técnico en prevención de riesgos laborales, es vocal de la Junta Directiva de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR.

https://lamiradacomun.es/opinion/granada-republicana-ucar-el-cepo/

domingo, 14 de abril de 2019

Feliz Día de la República


En el día de hoy, 14 de abril de 2019, conmemoramos el 88 aniversario de la proclamación de la II República Española, recordando a las víctimas del fascismo, que dieron su vida o su libertad por defender la legalidad constitucional, y trabajando por la construcción de un nuevo proyecto republicano para nuestro país, como apuesta de futuro por una España al servicio de sus gentes.

Salud y Tercera.

Junta Directiva de Granada Republicana UCAR