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martes, 24 de septiembre de 2019

Nuevas elecciones generales: Presidencia de la República vs. Jefatura de Estado monárquica


Rosa de Castro Díaz (*)


24/09/2019

Nuevamente están convocadas las elecciones generales en nuestro país. Dicen que por la incapacidad de los partidos políticos de conformar un gobierno, aunque creo más acertado decir que se repiten las elecciones en gran medida por la incapacidad de nuestro sistema político, una Monarquía Parlamentaria con un sistema electoral determinado, de permitir conformar un gobierno que no responda a resultados electorales con mayorías absolutas de algún partido. Un sistema donde la Jefatura del Estado la ostenta el monarca de turno.

Se ha puesto en evidencia la contradicción entre dos términos: “Monarquía” que define un régimen hereditario y vitalicio, al margen de la voluntad del pueblo, y “Parlamentario” que define un régimen democrático donde el poder político reside en el parlamento elegido y que es expresión de la voluntad de la ciudadanía.

Nuestro régimen político, producto de la “Transición” pactada de 1977-1978 y en el que se impuso, por el poder oligárquico que apoyó el franquismo, el mantenimiento de la monarquía heredera de la dictadura, ha vuelto a demostrar su inutilidad para abordar soluciones estructurales en nuestro país; y lo que es peor, supone una restricción del poder ciudadano democrático, ya que la monarquía española está fuera del control y jurisdicción de los órganos legislativos y judiciales emanados de la voluntad popular.

Claro que es mejor (desde el punto de vista democrático) una monarquía parlamentaria como la nuestra (sin que el rey ostente ningún poder político), que una monarquía donde el rey tuviera algún poder político. Eso sí lo limitaron y acotaron las fuerzas de izquierda en la Constitución de 1978, pero no deja de ser un régimen claramente anacrónico, y que, en mi opinión, la actual situación política de nuestro país, con varios meses de gobierno interino, ha puesto de relieve en estos días. 

Así las cosas, el llamado “Régimen del 78” con un sistema electoral basado en primar y beneficiar partidos mayoritarios ha hecho aguas. Y el sistema de alternancia de mayorías absolutas para conformar gobiernos, el llamado “bipartidismo”, también. 

En estos días hemos asistido a una suerte de sainete, donde se esperaba el “sí quiero” de los partidos que podían formar gobierno como si de una telenovela se tratara, radiado y televisado al minuto. Se ha puesto de manifiesto, que un parlamento conformado por distintas fuerzas políticas en que no tienen ninguna de ellas mayoría absoluta, han sido incapaces de formar gobierno precisamente porque nuestro sistema de Monarquía Parlamentaria y su ley electoral a medida, requiere o bien esa mayoría absoluta, o bien la voluntad particular de los partidos políticos de hacerlo; estos últimos, además, sujetos a intereses partidistas y de acceso a cotas de poder. El voto, la voluntad popular, no cuenta. La decisión de la ciudadanía, expresada en las elecciones del mes de abril, y que dio la representación que quiso a las distintas fuerzas políticas ha quedado en nada, en agua de borrajas, pese a lo proclamado por la Constitución del 78 de que la soberanía reside en el pueblo. En nuestro sistema, si no hay voluntad individual de los partidos y actores, no hay gobierno, y el pueblo español, otra vez a las urnas… ¿hasta cuándo? 

En este contexto político, vuelve a tomar fuerza la necesidad para nuestro país de un nuevo régimen político, en forma de República, donde pueda caber una Jefatura de Estado electa y democrática, esto es, una Presidencia de la República que, entre otras funciones, juegue un papel decisivo en el impulso y conformación de un gobierno, respondiendo ambos (Gobierno y Presidente) ante el Parlamento democráticamente elegido y el Presidente también ante el pueblo que con su voto lo eligió. 

Hay distintos modelos sobre el papel que debe jugar la Presidencia de la República, pero tienen la característica de que su intervención tiene un papel activo legitimado por las urnas. 

Hagamos política ficción: en nuestro caso, si estuviéramos en la III República Española, la tarea de nuestro Presidente hubiera sido de búsqueda de soluciones políticas para la conformación de un gobierno, más allá de los intereses partidistas. Su papel en la Jefatura de Estado consistiría en representar al país, velar por sus ciudadanos y las instituciones democráticas, y colaborar activamente en la solución de problemas de gobernabilidad. Ese papel institucional sólo lo puede legitimar el refrendo en las urnas, el ostentar la representación de la ciudadanía más allá de las opciones políticas concretas.  Si España fuera una República y tuviéramos un Presidente, nos habríamos ahorrado el desfile por La Zarzuela de los partidos políticos en una suerte de “besamanos” donde el papel del Rey como Jefe del Estado es conocer qué quiere hacer el partido mayoritario y “saber” si va a formar gobierno o no; o si hay acuerdo de otros para formar gobierno. Entonces, realiza el “encargo” de formar gobierno.

Nuestro Presidente de la República Española habría tenido un papel más activo y determinante y quizá no tendríamos que volver a las urnas. Mientras, hasta que se configure el nuevo parlamento, el abordar los problemas de las personas de nuestro país, en stand by

(*) Rosa de Castro Díaz, gestora de proyectos de investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), forma parte de la asociación ciudadana Granada Republicana UCAR.


sábado, 21 de septiembre de 2019

Bebés Robados 78 - Los Lunes Republicanos - 30 Septiembre 2019 - Ateneo Libertario Granada


LOS LUNES REPUBLICANOS
Ciclo de tertulias sobre cuestiones de interés

CUARTA SESIÓN

BEBÉS ROBADOS: 
HERENCIA FRANQUISTA EN LA MONARQUÍA DEL 78

Invitada:

- María Bueno, presidenta del colectivo Alumbra (Asociación por la Lucha de Madres de Bebés Robados en Andalucía) y de la Plataforma Foro Internacional de Víctimas por Desapariciones Forzadas Infantiles "Te Estamos Buscando"

Presentadora y moderadora: Mª Ángeles Yagüe, maestra jubilada y socia de Granada Republicana UCAR 

Fecha: Lunes 30 de septiembre de 2019

Hora: 19:00

Lugar: Ateneo Libertario de la CGT (calle Capote, s/n, junto a la avenida de Francisco Ayala y a la plaza de Europa, Granada capital)

Entrada: Libre hasta completar aforo


Cartel: Loïc J. Molinete

sábado, 14 de septiembre de 2019

Recordando a Matilde Cantos Fernández, una feminista “avant la lettre”



Matilde Cantos era una feminista “avant la lettre”. Contestataria y rompedora, defendió los derechos emancipatorios de las mujeres y denunció los privilegios de los varones. Matilde fue, sin duda, la política granadina más importante de la Segunda República. Su peso político es esos años es tan grande que fue designada por el PSOE, en mayo de 1936, compromisaria para la elección de Manuel Azaña como Presidente de la República. Exiliada en Méjico en 1941, vuelve a España en 1969 y fija su residencia en su querida Granada donde vivió hasta su fallecimiento en 1987 en Fuente Vaqueros, en cuyo cementerio está enterrada.


14/09/2019

Matilde nace en Granada, el 20 de septiembre de 1898, en el seno de una familia pequeño burguesa de ideas progresistas, que le permite, desde muy joven, participar activamente en la vida cultural e intelectual de la ciudad, estableciendo amistad con personajes como Federico García Lorca, Manuel Ángeles Ortiz o Ángel Barrios.

Matilde, desde su adolescencia, era una feminista “avant la lettre”. Contestataria y rompedora, que defendió los derechos emancipatorios de las mujeres, y denunció los privilegios de los varones, como expresaba en sus tempranos artículos de opinión publicados en el Noticiero Granadino. Muestra de su carácter rompedor fue ser la primera mujer que condujo un coche en Granada, o sus deseos de tener una relación igual y libre con su novio, en lugar de contraer matrimonio. Aunque al final se casó y tuvo hijos. La muerte de estos le produce, según sus mismas palabras, “un inmenso desgarro interior” que hace que solicite la separación de su marido y se marche a Madrid en el año 1928, para poder “sacar todo lo que llevaba dentro y desarrollar sus inquietudes intelectuales”.

Recién llegada a Madrid se afilia al PSOE.  Instaurada la IIª República, prepara las oposiciones para funcionaria de prisiones, obteniendo plaza y formando parte de la primera promoción de la Sección Auxiliar Femenina del Cuerpo de Prisiones, creado por Victoria Kent. Continúa sus estudios, graduándose en Ciencias Penales en el Instituto de Estudios Penales, dirigido por Jiménez de Asúa. 

Paralelamente participa en las actividades que organizan la UGT y el PSOE. Colabora con Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero, Juan Negrín, Victoria Kent, Clara Campoamor, María Lejárraga y Dolores Ibárruri.  Su peso político es esos años es tan grande que es designada, en mayo de 1936, compromisaria para la elección de Manuel Azaña como Presidente de la República.

Durante la Guerra Civil, Matilde ayudó activamente en la organización de la intendencia del Madrid sitiado y, poseedora de unas dotes oratorias extraordinarias para el mitin y la arenga, recorrió el frente junto a Rafael Alberti y Miguel Hernández, animando a los combatientes junto a los milicianos de la cultura del 5º Regimiento.

En 1937 encabezó la delegación del PSOE en el Congreso Mundial de Mujeres contra la guerra y el fascismo celebrado en París; ciudad donde volvió posteriormente, otra vez en representación del PSOE, a solicitar ayuda para la guerra ante la Internacional Socialista y la Federación Sindical Internacional. 

Siguiendo al Gobierno de la República, se traslada a Valencia y posteriormente a Barcelona, ciudad donde es nombrada, en 1938, Directora del Instituto de Estudios Penales y Directora General de Prisiones.

En febrero de 1939 sale al exilio en Francia, desde donde pasó a Casablanca, y de allí partió hacia Méjico en 1941.

Su estancia mejicana abarcaría hasta el año 1968. Durante ese tiempo, desarrolló su labor como trabajadora social del Ministerio de Gobernación, dedicándose a los colectivos de marginados y población indígena. Desarrolló así mismo una importante actividad como periodista escribiendo sobre temas sociales y de mujer en diversas revistas y tabloides. Por supuesto, participó de una manera muy activa en las organizaciones y actividades de la colonia de exiliados españoles en Méjico; por ejemplo, fue socia fundadora del Centro Andaluz de ciudad de Méjico y del Club Mariana Pineda, asociación de mujeres que recogían fondos que eran enviados a España para ayudar a los represaliados de la dictadura.

Matilde formó parte del grupo de 35 dirigentes que fueron expulsados del PSOE junto a Juan Negrín en 1946 y qué en el año 2008, en el 37 Congreso Federal del PSOE, fueron rehabilitados. 

En 1968 volvió a España siendo detenida en el aeropuerto de Barajas y conducida a la Dirección General de Seguridad, donde permaneció retenida varios días. Tras ser puesta en libertad, fue deportada a Méjico. Regresó, ya con permiso de residencia concedido, en el año 1969, fijando su residencia en su amada Granada.

Durante el final de la dictadura franquista y la transición, Matilde desarrollo una intensa actividad política y cultural.

Murió en 1987 y sus restos reposan en el cementerio de Fuente Vaqueros, el pueblo de su amigo Federico, cuyo asesinato agrandó el fuerte “desgarro interior”, que ella tenía. 

Como corolario para finalizar, hago mías las palabras de Antonio Lara Ramos, su biógrafo, y autor de la obra “El Compromiso social”, que versa sobre ella (además, le ayudó a redactar sus memorias, “Cartas de doña Nadie a don Nadie”, publicadas póstumamente en el año 1998): “Casi todas las conquistas de la mujer en el siglo XX, Matilde las había alcanzado antes de que tuviera que exiliarse. Se independizó como mujer del vínculo matrimonial, fortaleció su pensamiento libre, se emancipó económicamente y sostuvo su independencia el resto de su vida…”.

Semblanza leída el viernes 15 de abril de 2016, en la XII Cena Republicana Granadina, por Isidro J. Toro Moyano, director del Museo Arqueológico de Granada y vocal de la Junta Directiva de Granada Republicana UCAR.

Granada Republicana UCAR (y El Independiente de Granada) agradecen a don Antonio Lara Ramos la amable autorización para poder usar las fotografías que ilustran este texto.