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jueves, 29 de abril de 2010

La marcha contra el franquismo se convierte en la mayor manifestación republicana de la Historia


Javier Parra

La República

24/04/2010

Decenas de marchas contra la impunidad del franquismo se celebraron el sábado en muchas ciudades de España y del mundo, pero la de Madrid superó todas las expectativas. Cientos de miles de personas colapsaron el centro de la capital llenando la calle de Alcalá y el Paseo del Prado de miles de banderas republicanas.

Con las calles atestadas de gente de toda edad y condición, era imposible que los manifestantes pudieran alcanzar su destino, mientras los integrantes de la cabecera tuvieron que llegar a Sol por los laterales.

La marcha, que comenzaba en Cibeles, tenía colapsada la Plaza de Cibeles, llegaba hasta la puerta de Alcalá y hasta Neptuno, y delante de la cabecera miles de personas incluso llegaban ya a la Puerta del Sol.

La manifestación contra la impunidad de los crímenes del franquismo se convirtió en la mayor manifestación republicana de la Historia, con cientos de miles de personas portando banderas tricolor y fotografías de víctimas de Franco como Julián Grimau, Salvador Puig Antich, Lorca y de miles de familias republicanas rotas por las hordas fascistas.

"Fuera fascistas de la judicatura", o "Yo no reniego de mi abuelo, los del PP tampoco", así como "vivas a la República" fueron la banda sonora de la que se ha convertido ya en una marcha histórica que va a marcar un antes y un después en la Historia de España.

Tras el recorrido, el discurso, con familiares de las víctimas en el escenario. La mayoría de los asistentes no lograron llegar a Sol, pero no importaba, porque todos apoyaron hoy que se abra la vía penal contra el fascismo también en España, el último refugio internacional que alberga impunemente a los criminales de guerra ante los ojos de su propia justicia, que dice llamarse democrática.

En la clausura de la Manifestación, la organización Human Rights Watch pidió al gobierno que proteja a las víctimas del franquismo y aseguró que los derechos de la gente no se pueden impedir ni por amnistía ni por el paso del tiempo. "¿Por qué las víctimas del franquismo deberían tener menos derechos que las víctimas del pinochetismo", se preguntó el portavoz de la organización, quien consideró desafortunado e hipócrita que no se esten aplicando en España los mismos estándares que sirven para perseguir delitos similares en otros paises.

"Para los grupos de derechos humanos los crímenes son las desapariciones y los asesinatos, no la investigación de los mismos", aseguró.

Por su parte, Almudena Grandes lamentó que organizaciones de extrema derecha hayan conseguido paralizar la investigación de los crímenes del franquismo, y recordó que 150.000 personas siguen en las cunetas víctimas de la aniquilación de parte de la población. "El deseo de los nietos, de las viudas, de recuperar los restos de sus seres queridos, y de recuperar su dignidad, no puede ser delito".

Pedro Almodóvar, quien también intervino al final de la marcha señaló que la justicia es también "solidaridad con quienes han sufrido la injusticia del terror", y señaló que "hoy es la dignidad de las víctimas del franquismo la que esta en juego".

En último lugar intervino el poeta comunista Marcos Ana, quien se pasó 23 años en las cárceles de Franco recordando que "los crímenes contra la humanidad no prescriben jamás" y que "la ley de punto final no puede prevalecer sobre el derecho internacional". "Hoy la sociedad civil esta en la calle está para hacer suya la causa de las víctimas del franquismo", aseguró.

Ayer, el clamor popular trascendió a la mentira del sistema, sólo otra manifestación en febrero de 2003 alcanzó este volumen de voz, ajeno a los partidos y nacido en las calles. Y esto es apenas el principio.

lunes, 26 de abril de 2010

Los "Robin Hood" de la posguerra


Los hermanos Quero ganaron fama en Granada con sus espectaculares secuestros y atracos

Inés Gallastegui

Ideal

12/02/2010

Se llamaban Antonio, José, Pedro y Francisco Quero Robles y eran una especie de 'Robin Hoods' en los oscuros años de la postguerra de Granada. Lideraron un grupo de guerrilla urbana que entre 1941 y 1947 protagonizó un centenar de espectaculares secuestros y atracos, tiroteos con la policía y huidas de película. Adscritos a organizaciones de izquierda, traían de cabeza a las autoridades franquistas, pero gozaban de gran apoyo popular, vivían escondidos gracias a la solidaridad vecinal y repartían las ganancias de sus 'golpes' entre familias pobres o represaliadas. Todos murieron de forma violenta y sus allegados fueron brutalmente castigados por el régimen a causa de sus hazañas. Sus descendientes han mantenido viva la historia y algunos de ellos participaron ayer en la Casa de los Tiros en la presentación del libro 'Hijos de la guerra: los hermanos Quero y la resistencia antifranquista' (Ed. Comares).

Su autor, el investigador de la Universidad Complutense Jorge Marco (Madrid, 1977) se encontró por casualidad con un texto de los años setenta que hablaba de los Quero. De ellos le fascinó su carácter de guerrilleros urbanos -un fenómeno casi exclusivo del anarquismo catalán en la postguerra- y la espectacularidad de sus acciones. Sin embargo, se dio cuenta de que aquel relato, basado en testimonios orales, tenía mucha leyenda. Seis años después, la vida de los hermanos Quero se ha convertido en un libro de 480 páginas, cuyo contenido forma parte de la tesis doctoral sobre la guerrilla en Andalucía oriental que Marco leerá en 2011.

El grupo de los Quero no se caracteriza por su identidad ideológica: aunque todos habían luchado en el bando republicano en la Guerra Civil, entre ellos había simpatizantes socialistas, comunistas y anarquistas. Hijos veinteañeros de un carnicero del Albaicín, tras la contienda Antonio y Pepe fueron condenados a penas de cárcel menores, pero las noticias de los continuos fusilamientos les decidieron a fugarse en junio de 1940.

Su vida en la clandestinidad comenzó en la banda del maquis Juan Medina, 'El Yatero', pero meses después los cuatro hermanos formaron su propia partida, que llegó a tener 16 miembros entre familiares y amigos.

En el libro, Jorge Marco relata uno de sus golpes más famosos, el secuestro de Manuel Rodríguez-Acosta, que les reportó 225.000 pesetas. Aquel mismo día duplicaron el botín tras retener a un miembro de los Sánchez Montes, otra familia adinerada, en la Gran Vía y a plena luz del día. En otra ocasión lograron un rescate de 500.000 pesetas, una auténtica fortuna en la época, después de mantener a un general encerrado en una cueva durante tres días.

El autor asegura que el pueblo les admiraba por su increíble habilidad para burlar a las fuerzas policiales, pero también porque sus ganancias las repartían entre familias necesitadas y represaliados de la dictadura. Al igual que el resto de los grupos guerrilleros, entregaban una parte a la CNT, única organización de la resistencia antifranquista que se mantenía viva en aquella época.

También necesitaban el dinero para pagar a las personas que se jugaban la vida y la libertad al ocultarles. Aunque la casa familiar estaba en la albaicinera Plaza de las Castillas, su red de refugios incluía pisos en el Sacromonte, el Barranco del Abogado y el centro.

Pacto de suicidio

Jorge Marco afirma que los hermanos pactaron no dejarse coger vivos. Pepe murió tiroteado durante un secuestro. Pedro, acorralado por la Guardia Civil en el Sacromonte, se pegó un tiro. Francisco, asediado en una vivienda del camino de Ronda, saltó desde un segundo piso 'planeando' sobre un colchón y fue abatido por la Policía. Parece que Antonio también se suicidó.

Pese a su frenética carrera de atracos, tiroteos y secuestros de empresarios, falangistas, militares y alcaldes, los Quero nunca cometieron un asesinato a sangre fría. Nunca, hasta 1947, cuando un guerrillero de la banda de 'El Yatero' que se había unido a Antonio, entonces único superviviente de la saga, acabó de un tiro con el empresario y político Indalecio Romero. El pueblo, que había aplaudido sus andanzas, aquello no lo entendió.

«Con ellos muertos, desapareció la guerrilla de Granada capital», concluye Marco. Las represalias contra la familia fueron «terroríficas». Las cuatro viudas y otros tres hermanos fueron a la cárcel. La mujer de Paco, Teresa Maya, era una bailaora gitana y decidió marcharse a Madrid con sus dos hijas. Otro estuvo «secuestrado en un colegio de monjas» bajo una identidad falsa hasta que lo rescataron.

Los descendientes actuales ya conocían muchas de estas historias. «Les contaron lo que hicieron sus padres o sus abuelos como si fuera un cuento -explica el autor del libro-. Lo sorprendente es que no tienen ningún ansia de venganza. No odian a nadie, pero necesitaban que alguien escribiese lo que pasó».

sábado, 24 de abril de 2010

Garzón como pretexto


María Toledano

Rebelión

20/04/2010

“Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien”
Víctor Hugo


Cautivos y derrotados. ¿Cuántas veces? ¿Cuántas veces quieren que traguemos su aceite de ricino? No hablemos del famoso juez Garzón. Poco importa su persona o actividad judicial. No se trata de la defensa del magistrado: cada cual tiene su opinión al respecto. Reservo la mía para otros tiempos, quizá menos agitados por la barbarie. La memoria histórica, es decir, la reivindicación de un pasado de miseria y asesinato (los cimientos de la actual democracia), está en juego. Cabalgan de nuevo y sus botas acharoladas resuenan por los prados y desmontes. Ganaron la contienda y ellos, vencedores, tampoco quieren que se olvide. La izquierda real (¿acaso existe tal cosa?) insiste en la defensa de la verdad frente al silencio gris de la Transición: frente a tantas lecturas hijas de Prego y Salamina. Todos culpables, todos inocentes. Como el ser de Aristóteles, la guerra de España se dice de muchas formas. Casi todas, salvo las inspiradas en la Causa General, hablan de lucha de clases, pobres contra ricos, milicianos contra un ejército regular, buenas botas y alimentos, apoyado por Alemania e Italia. Estuvieron en Gernika probando aviones y corrieron, asustados, con los penachos en la mano, por los secarrales de Guadalajara. Eran muchos y organizados. Y contaban con la ayuda de su Dios todopoderoso (los curas disparaban desde la ventanas de los seminarios). Ganaron. No podían perder. Las democracias europeas cerraron los ojos. Es su costumbre. No quisieron ver en Franco -como si vio el doctor Negrín, primavera del 1939- un antecedente de la guerra mundial. A partir de ahí se estableció un régimen de terror conocido que finalizó con la muerte natural del Caudillo de las Españas todas. Muerto el dictador, apoyado por EE.UU., las Cortes se inmolaron -un falso sacrificio ritual- dejando paso a un “atado y bien atado” que nos gusta llamar democracia: estado social y democrático de derecho. Palabras.

Primero UCD, Suárez, que bastante hizo con contener las hordas; luego González, ausente de los temas cruciales, empeñado en la reconversión industrial y en la incorporación de España a las instituciones europeas. Era su salvoconducto hacia la gloria: conseguida. Más tarde, Aznar: pequeño oficial victorioso. Cacique local con aspiraciones de atleta, intentó cerrar el debate sobre el franquismo: fracaso. Zapatero, fiel a sus principios, legisló el problema, Ley de Memoria Histórica, criticada por la mayoría de las asociaciones, de forma que todo quedara más o menos igual: Lampedusa provincial. Garzón, el juez del helicóptero, quita el polvo al Código Penal y cita a los responsables (la mayoría muertos) del genocidio español (expresión de Paul Preston). Enterrados bajos elegantes lápidas de mármol pero atentos a la actualidad, las cornetas resuenan. En la superficie, grupos parafascistas, magistrados, jueces, periodistas, voceros del mal alzan su cáliz de sangre y agitan sus huestes. El resultado es conocido: Garzón procesado. Es necesario dar un escarmiento. ¿Todavía no sabe esta gentuza que ganamos la guerra? La cruzada acabó con los rojos y, transcurridos más de 70 años, los nietos, amparados en una democracia de superficie, inmersos en la dinámica estructural del Capitalismo 3.0, quieren ahora, a estas alturas, condenarnos. Es lo que tiene la democracia, su fuerza simbólica. Los pobres se creen con derechos: se creen ciudadanos. Pongamos de nuevo las cosas en su sitio: demos un golpe de mano. Garzón al banquillo: Garzón como excusa.

Las democracias débiles, inseguras e inestables, edificadas sobre los escombros (y vigas) de una dictadura militar de inspiración nacional-católica, son así. Hilvanadas con urgencia, las costuras saltan al mínimo esfuerzo. España está remendada con hilos de sangre que dejan traslucir las heridas abiertas (profundas como surcos en la tierra, en las manos) en cuanto se cuestiona cualquier poder, pasado o presente. Pasamos del arado y el turismo de las suecas al centro comercial sin cuestionarnos qué (nos) estábamos dejando en el camino. La paz social y el consumo eran objetivos prioritarios. Las “leyes de punto final”, extendidas por el universo, España como modelo, pretenden acallar el clamor popular con indulgencias plenarias y miradas de soslayo. Dejemos escapar a Sánchez Mazas. No disparemos al enemigo. Al fin y al cabo, es un hombre. Barros y lodos. No recuerdo que ellos, cada vez que tuvieron oportunidad, hicieran lo mismo. La izquierda moral, ligeramente exquisita, confunde “reconciliación nacional” con silencio cómplice. Zapatero es su adalid, su paje. Otra conclusión: ya que no se puede meter a todos los rojos denunciantes en la cárcel, ya que no se puede fusilar dos veces a las mismas personas y sus familias, acusemos a Garzón de prevaricación. Dicen que cuestionando la Transición (y sus interesados olvidos) se pone en peligro el espíritu que inspiró el paso del franquismo a la democracia monárquica. ¿Espíritu? Confunden, creando un caos semántico, “consenso popular” (proceso constituyente) con “consenso cupular” (proceso político). Entre todos haremos de Garzón un mártir de la democracia. Quede fijada mi opinión al respecto: parece que tanto al PP (tradicional) como al PSOE (renovado) les molesta la figura del juez. Recordemos que pasó de fustigador a diputado de González; de aburrido parlamentario (plato de lentejas) a buscar la “x”, de nuevo como juez, del GAL; de la persecución del narcotráfico a la corrupción política y la lucha contra ETA. Por lo que se ve, los partidos políticos no van a interceder (podrían, por supuesto, sin vulnerar el principio de separación de poderes) en el proceso. Estos días, todos somos argentinos en el exilio.

* Dibujo de Eneko, publicado en el periódico gratuito 20 Minutos.

jueves, 22 de abril de 2010

Juan Antonio Samaranch, el falangista reciclado


Antonio Salvador

El Llanto de la Acequia

09/10/2009

A la desaparición del general Franco, la amnesia colectiva se fue instalando entre nosotros como por arte de magia, deslizándose bajo las alfombras de los ministerios y de las sedes partidarias. La oposición había legitimado la dictadura al sellar un pacto de silencio que anuló la memoria histórica de las izquierdas españolas, otorgando la dirección del cambio a las élites reformistas del propio franquismo.

Los secuaces del tirano, los cómplices del exterminio, las comparsas de la felonía, acabaron autoindultándose, sin que sus víctimas, hastiadas tras tanta represión, sedientas de democratismo formal, dijeran esta boca es mía. La claque que palmeaba al son que le marcaban desde El Pardo, se acomodó al renovado escenario, aprendiendo a aplaudir al gracejo sevillano, al toque de Cebreros.

La chaquetilla blanca, la camisa azul mahón, la boina roja, tiradas al fondo del armario, sustituidas por impecables trajes de alta costura, permutadas las esencias falangistas por aromas de tortilla campera, vestidas de pana marrón. El baile de disfraces de la oligarquía gatopardista puso coto al fascismo montaraz, salvando los muebles por enésima vez.

La otra semana, los telediarios ensalzaron sin sonrojo al ex presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, con motivo de la fallida candidatura de la ciudad de Madrid para los Juegos de 2016. Nadie parecía recordar el deshonroso pasado del patriarca venerable de la tribu olímpica. Voy a tomarme la libertad de rememorar los hitos más granados de su currículum:


"Fue designado concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Barcelona (1955-1962), organizando en dicha ciudad los II Juegos del Meditérraneo y posteriormente fue designado Delegado Nacional de Educación Física y Deportes (1967). En 1973 fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Barcelona y cuatro años después embajador en la Unión Soviética y Mongolia (1977), momento en que era ya vicepresidente del COI organización en la que ingresó en 1966." (Fuente: Wikipedia.)

Si queremos comprender el estatus de Samaranch a partir de los años 50, tenemos que resituarnos en la Barcelona de la posguerra, en la capital vencida del separatismo catalanista, derrotado y sojuzgado en la guerra civil precedente. Juan Antonio Samaranch es uno entre los muchos coraceros imperiales del fascismo, un cachorro del nazismo hispano, un burgués asustado, acorazado tras el uniforme. De repente, comienza a frecuentar ilustres compañías, participando en las correrías nocturnas de importantes prebostes del régimen.

Correveidile de Ramón Serrano Súñer o de Luis Carrero Blanco, por entonces en disputa por los favores del dictador, camarada de farras, de juergas y de vida disipada. España era un erial, un Estado-cárcel-cementerio, mientras los dueños de todas las cosas jugaban a ser señoritos calaveras. El pueblo español moría de hambre y de frío, financiaba con su indigencia el banquete suculento de los salvadores de la patria.


Precipitado a las prebendas del poder, equipado todavía con la indumentaria del Movimiento Nacional, acostumbrado al chalaneo del coche oficial, provisto de carta blanca para hacer lo que le viniera en gana, Samaranch inició un ascenso imparable en la pirámide franquista. El régimen necesitaba cuadros obedientes y eficaces, garantes del orden establecido, dispuestos a emplear cualquier método en defensa de los privilegios obtenidos en la victoria.

El posterior desarrollo de los acontecimientos históricos ha demostrado el excelente olfato político de nuestro protagonista, capaz de adaptarse a los bandazos de la realidad con una destreza admirable. El mismo Samaranch que celebraba, brazo en ristre, el 18 de julio en 1974, era nombrado tres años después embajador ante la URSS, el sempiterno rival, sin ni siquiera despeinarse la cabellera.


La inmensa mayoría de la nomenklatura franquista apostó a caballo ganador, sumándose a la operación de transmutación de la dictadura en un sistema democrático de corte occidental. Juan Antonio Samaranch, Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa, Juan José Rosón, Torcuato Fernández Miranda, el mismísimo Adolfo Suárez, fueron algunos de los conversos a la fe liberal, algunos de los que enterraron la pistola y los correajes junto al ataúd de Francisco Franco.

Los prohombres de la Falange controlaron la Transición, apuntalando la monarquía Borbón, siguiendo fielmente el guión previsto en Washington DC. Samaranch se desentendió de la pelea electoral y fue consagrándose a nivel internacional. Los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 significaron su apoteosis, el blanqueo definitivo de la juventud escuadrista, de la madurez francofalangista. El fascista no arrepentido, en el cénit de su éxito, comprendió que como el Cid Campeador, el general ferrolano seguía ganando batallas después de muerto.

http://socialismoeslibertad.blogspot.com/2009/10/la-desaparicion-del-general-franco-la.html

* Con ocasión del reciente fallecimiento de Juan Antonio Samaranch, rescatamos este artículo de Antonio Salvador (antiguo seudónimo literario de nuestro compañero José María García Labrac), publicado en la bitácora El Llanto de la Acequia, con ocasión del fracaso de la candidatura olímpica de Madrid 2016, el pasado mes de octubre de 2009. Sirva como pequeña dosis de Memoria Histórica, frente al oscurantismo del régimen de la Transición, especializado en el maquillaje inmisericorde de las biografías de los servidores y lacayos del dictador.

martes, 20 de abril de 2010

Españoles, “la transición”… ha muerto


Hugo Martínez Abarca

Quien mucho abarca

08/04/2010

Desde hace algún tiempo vengo sosteniendo que la Transición no es un breve periodo de años tras la muerte de Franco que da lugar al régimen constitucional, sino que la Transición es un Régimen en el que seguimos inmersos (como la Restauración duró treinta y cinco años pese a que el acto concreto de restaurar al Borbón se produjo en un sólo día en que se produjeron el pronunciamiento militar de Martínez Campos y la coronación de Alfonso XII). El procesamiento de ayer de Garzón a instancia de Falange y otros grupos ¿post?franquistas no hace sino confirmar que estamos en un Régimen que no se ha salido del cauce que se decretó en aquellos años y que quien se salga de ese cauce (incluso si es alguien tan del sistema como ha sido Garzón) se sitúa al otro lado de los márgenes de lo permisible.

Uno de los límites insuperables es la ruptura con la dictadura fascista de Franco. No sólo no se pudo romper jurídicamente, sino sobre todo política y moralmente. Con la connivencia de abanderados de la izquierda plenamente entregados al nuevo poder y al orden (pienso en Carrillo desde la política, avalista imprescindible de la Ley de Amnistía y que rechazó desde el principio con la investigación de Garzón, o en Santos Juliá desde la academia, que tanto esfuerzo ha puesto en minusvalorar los trabajos de los historiadores recientes inventándose que tras el franquismo sí se investigaron los crímenes de la dictadura en la Universidad -leed el estupendo artículo de Francisco Espinosa al respecto-), se echó un manto de mierda que tapara los crímenes y sobre el que pudieran continuar caminándo quienes hicieron carrera política, financiera, policial, militar o judicial bajo los Principios del Movimiento Nacional.

Cuando Juan Carlos de Borbón afirma que delante de él no permite que se hable mal de Francisco Franco (el mayor asesino de la Historia de España), no habla a título personal: habla el Jefe del Estado y parece que el monarca recuerda a aquel familiar suyo que proclamó que él era el Estado. Delante del Estado no se habla mal de Francisco Franco, hasta ahí podíamos llegar. Y no se hace desde ninguna de sus instituciones. Por eso la Ley de Memoria Histórica fue tan descafeinada y estéril: en pleno del Régimen de la Transición no cabe romper política y moralmente con los crímenes franquistas. Por eso la judicatura española no puede asumir que estén vigentes aquí los tratados internacionales firmados por España y recogidos por la Constitución que declaran imprescriptibles e inamnistiables tengan vigor en España. Por eso la judicatura persigue al juez que trató de sacar a los asesinados de las fosas comunes a las que fueron arrojados para que sus familiares los entierren como deseen. No se trata de Garzón, se trata de España, de salvar la España de la Transición.

Digo que “la transición” ha muerto. Muere el mito, la farsa, la leyenda, la creencia religiosa según la cual tuvimos una transición modélica a la que todo el planeta mira admirado. No es así: hoy todo el mundo señala abochornado a un país en el que Falange expulsa al juez que investiga su genocidio, que es como si el NSDAP hubiera conseguido inhabilitar a los jueces de Nürnberg (que tenían mucho menor soporte legal que Garzón, pero fueron ciertamente más expeditivos), a un país que abrió la puerta a la limpieza de los crímenes contra la humanidad y que ve hoy cómo otros países se ciscan en sus autoamnistías mientras Falange repele la afrenta doméstica. Queda refutado el mito de “la transición”, la reconciliación… Como escribía Fernando Fernán Gómez en Las bicicletas son para el verano, no ha llegado la paz, ha llegado la victoria. El Régimen de la Transición, que ayer mostró su rostro real, se asienta sobre la victoria.
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NOTA (1) La concentración en defensa de la investigación sobre el franquismo será el día que suspendan a Garzón a las 20h. Lo previsible es que sea el día 22, pero puede ser cualquier día: hoy mismo se reúne la permanente del CGPJ, aunque no parece que tengan competencias para suspender a Garzón. En Facebook hay un grupo (con 3.000 personas): en Madrid será frente a la Audiencia Nacional, pero en otras ciudades se están organizando en los foros de ese grupo.

NOTA (2) Han escrito también en Kabila, Capitalismo salvaje, amanece que no es poco, Dani Martínez, Iñaki Escudero, Ceronegativo, Escolar.net, Tierra de nadie, …


* Viñeta de Ferreres, aparecida en el diario Público, el sábado 17 de abril de 2010.

domingo, 18 de abril de 2010

Vídeos VI Cena Republicana Granadina/"Republicanismo y Federalismo" en Huétor Vega

Vídeo de la Cena Republicana, organizada por sexto año consecutivo por UCAR-Granada, celebrada en el Restaurante Sierra Blanca la noche del 14 de abril de 2010, 79º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española.

Intervinieron: José Luis García Puche, presidente de UCAR-Granada; Laura Rodríguez Mejías, secretaria de la asociación; Fran Hidalgo, militante de la Plataforma de Ciudadanos por la República de Granada; Vicente Morales Cantón, víctima del franquismo y exiliado en Francia. Créditos: Juan Pablo Segovia Gutiérrez.

VI Cena Republicana Granadina from UCARGRANADA on Vimeo.

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Vídeo de la conferencia titulada Republicanismo y Federalismo, impartida por el profesor y militante republicano José Luis Serrano en el Edificio Huerta Cercada, actual sede provisional del Ayuntamiento de Huétor Vega. Celebrada en la tarde del viernes 9 de abril de 2010, fue coorganizada por nuestra asociación y por la Asamblea local de Izquierda Unida en la localidad metropolitana. Créditos: Juanjo Pérez Romero.



viernes, 16 de abril de 2010

EL Legado de Azaña


David Fernández Martín*

Hoy hace ya casi 80 años desde que el pueblo español, cansado de su servidumbre, optó por convertirse en dueño y señor de su destino, conformando una nueva realidad basada en la soberanía popular y provocando un profundo cambio en la organización del estado. Cambio necesario en todo régimen democrático y de derecho que comenzó con la expulsión de la dinastía y la restauración de las libertades públicas y que estuvo representado, en su más alta expresión, en la figura de D. Manuel Azaña, uno de los intelectuales más brillantes de la Historia de España cuyo compromiso en la creación de un estado laico y soberano lo convirtieron en la encarnación del espíritu republicano.

Y es que Azaña pasó a ser el eje fundamental sobre el que se construyó la II República española, formando ambos una unión indisoluble que quedó plasmada de forma soberbia por el ensayista y pensador Ramos Oliveira:

“Desde este momento, octubre de 1931, Azaña es la República y la República es Azaña, [...]: Quiere decirse que Azaña, como la República de la que es inseparable en la historia, constituye una experiencia completa, una vida política entera, vida que comienza el 14 de abril, ocasión en que el pueblo español sabe por primera vez que existe Azaña, y termina cuando concluye la Repúbli­ca.”

Y fueron tareas como la promoción del laicismo en las escuelas, la apuesta por una modernización de las fuerzas armadas, la división de poderes o la separación radical entre iglesia y estado, las que definen el trabajo incesante que Azaña llevó a cabo durante toda su vida política, defendiendo a ultranza los derechos y libertades fundamentales de todos los ciudadanos y atacando duramente las oligarquías y el caciquismo tan propios de otras etapas.

Un trabajo y un espíritu que representan un grado tal de unidad y conciliación, que incluso el propio José Antonio Primo de Rivera le instó en varias ocasiones para que se pusiera al frente de la revolución española, convencido de que Azaña era el único hombre capaz de llevar a cabo una revolución con sentido nacional, porque siempre estuvo al servicio de la República y de todos los españoles:

“Si las condiciones de Azaña, que tantas veces antes de ahora hemos calificado de excepcionales, saben dibujar así las características de su Gobierno (ofrecido al destino total de España, no al rencor de ninguna bandería), quizá le aguarde un puesto envidiable en la historia de nuestros días... España ya no puede eludir el cumplimiento de su revolución nacional. ¿La hará Azaña? ¡Ah, si la hiciera!”

Y fue así, a base de trabajo y sacrificio, que por fin aquel sueño de libertad llegó a convertirse en realidad. En la única realidad posible. La expresión espontánea del pueblo español cuando se ha pensado libre porque, en las propias palabras de Azaña, sólo la República es expresión de la razón universal y la convivencia civilizada entre los españoles.

Una convivencia que hoy vemos amenazada por aquella terrible oscuridad que hirió de muerte a la legalidad republicana y que ha perdurado hasta nuestros días, dañando gravemente aquellos principios inspiradores por los que tanto trabajó Azaña durante toda su vida y por los que el pueblo luchó incansablemente, encontrándonos que son los canallas quienes castigan a los justos para tapar sus vergüenzas, que se censuran libertades al antojo de unos pocos, que la educación ya no crea ciudadanos, sino obreros, que hay una parte de la clase política que sólo busca dinero y poder, relegando al pueblo a un segundo plano y que, como en los peores tiempos, España ha vuelto a ser católica, recuperando la Iglesia protagonismo en todos los estamentos del estado, contaminándolos de nuevo.

Así que hoy, una vez más, al igual que entonces, se hace necesario un último esfuerzo, superando nuestros miedos y tabúes, apartando los últimos atisbos de oscuridad, para crear una nueva República, un nuevo comienzo construido con el trabajo de todos que camine siempre firme y que no debe mirar hacia atrás mas que para recuperar aquello que la hizo grande hace casi 80 años. Aquellos principios y valores sobre los que fue creada entonces y que, hoy nuevamente, debe de ser lo que nos una a todos para acabar con la sinrazón. El legado del espíritu republicano. El legado de Azaña.

Y como colofón me gustaría obsequiar a los presentes con la lectura del que fue uno de los mejores discursos de Manuel Azaña, dirigido el 28 de Septiembre de 1930 a todos los españoles y que lleva por título “Una República para todos”.

“La República no será el régimen de un partido, es cierto; será un régimen nacional, en este sentido: que respetuosa con los Estatutos regionales que las Cortes sancionen para regular las autonomías locales, amparará con el poder del Estado los derechos de todos.

Todos cabemos en la República, a nadie se proscribe por sus ideas; pero la República será republicana, es decir, pensada y gobernada por los republicanos, nuevos o viejos, que todos admiten la doctrina que funda el Estado en la libertad de conciencia, en la igualdad ante la ley, en la discusión libre, en el predominio de la voluntad de la mayoría, libremente expresada.

La República será democrática, o no será. De esta manera los republicanos venimos al encuentro del país, no como estériles agitadores, sino como gobernantes; no para subvertir el orden, sino para restaurarlo; no para comprometer el porvenir de la nación, sino como la última reserva de esperanza que le queda a España de verse bien gobernada y administrada, de hacer una política nacional. Tenemos conciencia de nuestra responsabilidad, y de las dificultades que nos aguardan, y estamos resueltos a afrontarlas, sin escatimar ningún sacrificio. Nosotros no podemos rematar estas declaraciones poniéndoles como conclusión la promesa de una era de felicidad, de ventura y de grandeza.

La libertad no hace felices a los hombres; los hace simplemente hombres. La República no promete glorias; no vamos a comprometer a nuestro país, cuya modesta posición en el mundo conocemos, en aventuras grandiosas.

Prometemos paz y libertad, justicia y buen gobierno. Llevad este mensaje a todos los rincones de la Península. Avivad a los dudosos y a los tímidos. Venid todos en nuestra ayuda. Estad prontos para el día de la prueba.

Que España deje ya de parecer, en el orden de la acción política, un corral poblado de gallinas donde unas cuantas monas epilépticas remedan los ademanes de los hombres. Seamos hombres, decididos a conquistar el rango de ciudadanos o a perecer en el empeño: y un día os alzaréis a este grito que resume mi pensamiento: ¡Abajo los tiranos!”


MANUEL AZAÑA

* David Fernández Martín es vocal de la Junta Directiva de UCAR-Granada.

miércoles, 14 de abril de 2010

Nota de prensa de UCAR-Granada para el 14 de Abril de 2010


Granada, a 14 de abril de 2010.

Un año más, la Unidad Cívica Andaluza por la República en Granada, asociación republicana, interclasista y pluralista, integrada por mujeres y hombres de toda condición, celebra la fecha histórica del 14 de Abril, conmemorando el 79º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española.

La Segunda República fue el período más fructífero y apasionante de la historia de España. Por vez primera, el pueblo español asumía las riendas de su propio destino, proyectando un diseño de país incluyente para las grandes mayorías, intentando acortar las distancias con Europa, respondiendo a las monumentales incertidumbres del movimiento obrero.

La República del 14 de Abril fue una República democrática de trabajadores de toda clase, una República enemiga de la guerra como instrumento de política internacional, una República partidaria de la educación científica y laica, una República de los maestros y de los intelectuales, fue la República que concedió el voto femenino, consagrando el sufragio universal. La República conjugó en su seno la tradición del liberalismo progresista decimonónico con la nueva ola obrerista derivada de la irrupción del pensamiento marxista en la escena internacional.

El golpe de estado del 18 de julio de 1936 supuso el principio del fin de la experiencia republicana. Los sectores más reaccionarios de la sociedad española de entonces apoyaron y promovieron la sublevación de una parte del Ejército contra el régimen legalmente establecido. El trienio sangriento de la guerra civil acabó enterrando a la Segunda República en las brumas del pasado, llevándose por delante la vida y la esperanza de cientos de miles de republicanos.

La dictadura del general Francisco Franco paralizó la vida política española durante cuatro décadas ominosas. Nuestro país vio abruptamente cercenado su progreso económico, sufrió el drama del exilio de la crema de la intelectualidad y la comunidad científica, convirtiéndose en una inmensa cárcel para los luchadores por la democracia.

La Transición cerró en falso la tiranía franquista, amnistiando a los criminales fascistas y estableciendo la Monarquía de Juan Carlos sin el concurso de unas Cortes Constituyentes.

En la actualidad, un importantísimo porcentaje de la población española no vivió aquella época ni tuvo ocasión de votar la Constitución de 1978. La juventud comienza a cuestionar el mantenimiento de la Monarquía Borbón, la cual supone un gasto suntuario de casi 9 millones de euros, pagados directamente por los contribuyentes. En el marco de una crisis económica de proporciones desconocidas, el presupuesto de la Casa Real representa una broma de mal gusto para el español medio, amenazado por el paro y lastrado por la hipoteca.

UCAR-Granada celebra el aniversario de la Segunda República reclamando la apertura de un proceso constituyente que desemboque en el establecimiento de la Tercera República.

Salud y República.

Junta Directiva de UCAR-Granada.

* Créditos de la viñeta que antecede la nota para el excepcional dibujante republicano Carlos Azagra, firma habitual en las páginas de la revista satírica El Jueves.

lunes, 12 de abril de 2010

Calendario de Actividades de la Coordinadora Republicana de Granada (CRG) para abril de 2010


Exposición sobre la Segunda República, Esperanza de un Pueblo.
Centro Cívico de Ogíjares. 12,13,15 y 16 de abril.
Organiza: Verdad, Justicia y Reparación.

Conferencia sobre Memoria y República, a cargo del sociólogo Nahum Álvarez.
Exposición sobre la Segunda República, Esperanza de un Pueblo.
Casa de la Cultura de Albolote. Miércoles 14 de abril. 19:30 horas.
Organiza: Verdad, Justicia y Reparación.

Concentración republicana en la Fuente de las Batallas y marcha hacia la Biblioteca de Andalucía.
Miércoles 14 de abril. 16:30 horas.

Conferencia a cargo de Roque Hidalgo, catedrático de Física Aplicada. El exilio científico.
Sala Val del Omar. Biblioteca de Andalucía. Miércoles 14 de abril. 18 horas.
Organiza: Plataforma Cívica por la República de Granada.

Proyección de cortometrajes de la productora republicana Film Popular.
Pub Entresuelo. Miércoles 14 de abril. 21 horas.
Organiza: PCE.

Paseo Republicano en homenaje al doctor Alejandro Otero, dirigente local del PSOE y Rector de la UGR durante la Segunda República.
Iglesia de San Bartolomé (Albayzín). Sábado 17 de abril. 11 horas.
Organiza: Plataforma Cívica por la República de Granada.

La Coordinadora Republicana de Granada se encuentra integrada por los siguientes colectivos: Agrupación Local del Partido Comunista de España (PCE) en Granada; Asociación Verdad, Justicia y Reparación; Plataforma Cívica por la República de Granada; Plataforma de Ciudadanos por la República de Granada; Unidad Cívica Andaluza por la República (UCAR) en Granada; Unión de Sindicatos de Trabajadores y Trabajadoras en Andalucía (USTEA) de Granada.


http://coordinadorarepublicanadegranada.wordpress.com/

sábado, 10 de abril de 2010

La democracia de los vencedores


Felipe Alcaraz Masats

La República

09/04/2010

“Ellos, los vencedores…”

(Luis Cernuda)

Vivimos, según todos los indicios, una democracia fuertemente intervenida por el pasado. Un pasado reciente, el franquismo, con respecto al cual la llamada Transición no supo establecer una ruptura, un cambio total de contenidos. Y es precisamente esa característica de la Transición, la negociación con el franquismo, la que sigue lastrando la realidad política, social y cultural, en asuntos como la ley electoral, los temas concernientes a la memoria histórica o la interpretación de la posmodernidad cultural en nuestro país.

Esa negociación supo poner los pilares electorales para la desaparición de las fuerzas minoritarias, y singularmente el PCE, tal como han declarado de una forma cruda Calvo Sotelo y Herrero de Miñón. Pilares legislativos que establecen una reforma encubierta de la Constitución, donde se habla de proporcionalidad. Y resulta que la ley se ha convertido en un auténtico pucherazo estructural, que deslegitima los resultados y que, desde luego, en puridad, supone una ruptura del pacto constitucional y de los componentes que entraron en juego, entre ellos la monarquía parlamentaria. Dicho pucherazo ha sido confirmado por PP y PSOE, que incluso pueden agudizar con una serie de matices el fraude democrático en vigor, y que culminará su proceso de “limpieza” cuando queden fuera del sistema una serie de fuerzas, especialmente IU.

Al mismo tiempo, no sólo aumenta el escándalo a la hora de aplicar la denominada ley de memoria histórica, ese texto inane, sino que se está poniendo en evidencia el grado organizativo de fuerzas muy poderosas que parecían superadas, siendo el más grave el que se está denotando en la estructura del poder judicial, que pueda alcanzar la inhabilitación del juez Garzón y, lo que es más grave, la abolición de los tratados internacionales sobre los crímenes contra la humanidad, dando así carta de naturaleza política a la contaminación franquista en nuestro sistema de convivencia. De modo que la hegemonía franquista, en alza, ha conseguido acomplejar de tal modo a nuestra democracia que hoy se entiende como algo antidemocrático luchar contra los enemigos de la democracia, contra los que ganaron la guerra (“Ellos, los asesinos”, decía Javier Egea en PASEO DE LOS TRISTES).

Si el juez Garzón resultara empitonado, la democracia española y su imagen internacional sufrirían un vuelco de consecuencias imprevisibles, en un momento de crisis económica aguda, de desprestigio creciente de la política y de la emergencia en cada vez más zonas de Europa de una especie de “fascismo sonriente” que, por ejemplo, hoy controla Italia.

¿Cómo se hizo la Transición, a través de qué pacto con los vencedores, para que ahora resulte que los supuestos autores de crímenes contra la humanidad pueden, a través del control por la ultraderecha del Tribunal Supremo (ha dicho Jiménez Villarejo), acabar con quienes quieren hacer justicia con las víctimas y sus familiares, y poner en ridículo todo el discurso desarrollado hasta ahora sobre la plenitud de nuestra democracia?

La prueba de que la Transición, de una parte no ha terminado y, de otra, no ha sido modélica, es que aún continúan enterrados en cunetas y olivares miles de republicanos, y además siguen teniendo vigencia jurídica las sentencias de muerte dictadas en aquellos aquelarres sin ninguna garantía montados por el régimen del General Franco. Precisamente la ley de memoria histórica aprobada es la prueba palpable de la inconsistencia democrática de la que venimos hablando. Una ley que, en lugar de cortar definitivamente los hilos con el golpe y sus consecuencias, ha lanzado el mensaje acobardado de que no nos atrevemos a poner los cimientos de una democracia de calidad, plena, de alto voltaje. Y lo más grave es que este texto enclenque se ha redactado así en nombre de un denominado “espíritu de la Transición”, que más que unir a los demócratas entre sí, nos une a todos con la dictadura. Es el ámbito propio, en el terreno cultural, de esa postmodernidad que quiere unir los homenajes de Miguel Hernández y Luis Rosales, pergeñando una especie de vida paralela entre la defensa de la República y el golpe fascista, entre la poesía del autor de “Viento del Pueblo” y la poesía del falangista Luis Rosales, entre un comunista en viaje de regreso y un fascista arrepentido.

Y en la estructura social y económica anida también la presencia del pasado. En España funciona el capitalismo más radical de entre los llamados países desarrollados. Basta con estudiar los datos oficiales de la OCDE. España (1.995-2.005) ha sido el país de acumulación capitalista más brutal, con un crecimiento fuertemente contaminado por la corrupción y la esquilmación medioambiental, y que, al mismo tiempo, peor ha repartido la riqueza. Los indicadores de paro, precariedad, siniestralidad laboral, estructura salarial y explotación de inmigrantes, mujeres y jóvenes son espeluznantes. El fracaso escolar triplica la media de la UE-15 y los gastos sociales están muy por debajo de lo usual. El salario mínimo se aleja años luz de los parámetros medios. Al par el índice de movilización y conflictividad laboral es de los más bajos. Y en el seno de este panorama la crisis se va a solventar limitando las libertades y empobreciendo a un sector amplio de la población. Hablamos, pues, de una creciente hegemonía de la derecha de siempre, que consiguió imponer este modelo de capitalismo radical tras la revolución burguesa derivada del desarrollismo franquista, que consiguió la acumulación necesaria en un marco de falta de libertades y explotación profunda, que no otra cosa es ese capitalismo de excepción llamado fascismo.

Por lo tanto, a partir de ahora no es posible vivir el presente con sosiego. Se pretende salir de la crisis empobreciendo al 50% de la población. A través de un pucherazo electoral consolidado se pretende sacar del sistema a los que proponen una salida de izquierdas; precisamente a los que más combatieron contra la dictadura. Y se están creando las condiciones para la reorganización del franquismo en sectores claves, en un momento en que se ventea un pacto de estado que puede reducir las libertades, mientras la inmensa mayoría es educada en el consumo de la política mediática y los intelectuales se estructuran en estratos más o menos visibles del mercado.

La alternativa es difícil, trabajosa, pero más costosa y peligroso es no dar la batalla, aunque sea una batalla abrupta, puesto que es preciso empezar denunciando la ruptura del pacto constitucional e inadmitir los términos de esta caricatura de democracia. O lo que es igual: es preciso iniciar con decisión el proceso constituyente de la Tercera República. Hay que promover una movilización general para una salida anticapitalista de la crisis. Necesitamos una cultura viva, participada, que no sea una cultura de consumo. Al mismo tiempo es preciso emprender un proceso de acumulación de fuerzas sobre la base de la refundación de IU y la reconstrucción del PCE. Y no hay otra opción: o iniciamos este combate con decisión y sin complejos, o aceptamos con resignación esa viscosa realidad diaria que empieza a vivirse por muchos como la democracia de los vencedores.

jueves, 8 de abril de 2010

"Republicanismo y Federalismo" en Huétor Vega


Como ya conocéis, mañana viernes día 9 de abril, a las 7 de la tarde, IU Huétor Vega y UCAR-Granada organizan una conferencia sobre Republicanismo y Federalismo, impartida por el profesor y militante republicano José Luis Serrano Moreno.

La cita es en el Edificio Huerta Cercada (calle Granada, nº45), actual emplazamiento provisional del Ayuntamiento de Huétor Vega (Ver mapa adjunto al final de estas líneas).

Os esperamos a todas y a todos.

Salud, República y caña a la Monarquía.

martes, 6 de abril de 2010

Manuel Azaña (Visto por Francisco Gil Craviotto)


Francisco Gil Craviotto *

En mi paseo de hoy me acompaña don Manuel Azaña. Quiero decir un libro de don Manuel Azaña. Azaña es para la derecha española lo que Voltaire es para los curas y frailes: la insoportable bestia negra que odian y en el fondo, muy en el fondo, admiran. Esto último se percibe en la cantidad de veces que, llegado el caso, lo citan y plagian. Cada vez que en un discurso de estos salvapatrias oigo una frase de Azaña, o percibo más o menos disimuladas sus huellas, no puedo evitar una sonrisa. Con cuanto gusto, digo para mí, tu abuelito lo hubiese llevado al paredón o a la cámara de gas de sus amigos los nazis.

Los primeros libros que yo leí de Manuel Azaña los conseguí a través de un librero de viejo, el señor Tarifa, quien un día, después de larga cháchara sobre la guerra de España y los asesinatos fascistas, se atrevió a descubrirme, a la hora del cierre, el templo de sus tesoros. Era un cuartucho insignificante, pero provisto de recia puerta de roble y doble cerradura, sito en el tercer piso de una casa de vecinos de la calle San Juan de los Reyes de Granada. Allí tenía el librero todo cuanto no se atrevía a llevar a su tienda, tesoro al que tan sólo unos pocos privilegiados, de absoluta garantía, podían acceder. Yo era uno de ellos. En aquel cuchitril, tras largo y fructífero regateo, siempre insistiendo en que conmigo no tenía peligro alguno, conseguí hacerme, a un precio relativamente aceptable, con varios libros de Azaña y alguno de nuestro llorado Federico. Antes de salir del cuartucho, el librero me hizo un paquete, tan primorosamente acabado, que cualquiera que se hubiese fijado en mí en la calle, habría pensado que llevaba un pastel o un pan de estraperlo. Después, en casa, antes de abrir la primera página, forré uno a uno todos aquellos libros y luego les fui colocando en portadas y lomos los títulos que me fueron pareciendo más acordes con la triste situación que padecíamos en España. El forro de uno fue dedicado a Pemán y su “Divino impaciente“; el de otro, a Escrivá y Balaguer -todavía en este mundo- y su “Camino“; el de un tercero al padre Venancio Marcos y sus adormecedores sermones. De esta manera, si un día se le ocurría a mi padre o a algún beatón amigo de la familia darse una vuelta por mi cuarto, no habría el menor peligro; incluso quedarían gratamente impresionados. Sería muchos años después cuando, ya en París, un día me decidí a comprar las Obras Completas de Manuel Azaña (editorial Oasis, Méjico) en la desaparecida Librería Española de la rue de la Sena. Vaya para esta librería, que durante medio siglo tan meritoria labor vino desarrollando en pro de la cultura de nuestro país en Francia, todo mi emocionado recuerdo. Esta modesta librería y la editorial Ruedo Ibérico fueron las dos luminarias que, en tierras galas, mantuvieron vivo el fuego sagrado del republicanismo español.

El Manuel Azaña que hoy viene conmigo todavía no había provocado las iras de los gerifaltes de la derecha española. Seguramente, ni se le había pasado por la cabeza que un día él pudiese ser presidente de la República. Mucho menos que pudiese presidir una guerra fratricida. Es un Azaña joven, poco más de treinta años, pues se trata de un libro -quizás sería mejor decir un cuadernillo- que escribió entre 1911 y 1912 cuando, becado por el gobierno de España, permaneció en París un par de años. A mí me ha llamado poderosamente la atención la sencillez y veracidad con que el joven Azaña -32 años- describe los alrededores de París. Valga de ejemplo este fragmento de una carta que dirige a un amigo de Madrid, José María Vicario, y lleva la fecha de 2 de marzo de 1912. Casi un siglo:

La otra semana hice la primera excursión. Nos embarcamos en un vaporcillo y, aguas arriba, fuimos hasta Charenton; allí tomamos tierra y anduvimos a la aventura por un camino desconocido. Seguíamos a lo largo de un canal, prudente y callado como todos los canales. Una barca enorme remolcada por un caballo iba delante de nosotros. El sol pasaba por entre los troncos verdinegros de los árboles. A la derecha corría un río de verdad, sin muelles, ni barcos, ni atracaderos. Los árboles llegaban hasta la orilla; pescadores de caña aguardaban pacientemente su fortuna. Un gran molino dejaba oír el fragor de sus máquinas; más lejos, praderas verdes, casas de campo, humaredas vagas. A nuestra izquierda un monte y entre el monte y el canal una hilera inacabable de casas sombrías medio ocultas por los árboles; este es el gran secreto: nunca sabes en Francia donde se acaba la ciudad y empieza el campo.

Salvo el viaje en el vaporcito -ahora sería en el RER- y la alusión a la barcaza remolcada por un caballo -los famosos chemins d´halage de los ríos y canales de Francia- todo lo demás que le cuenta don Manuel a su amigo podría muy bien corresponder a los alrededores de París del momento actual. Bastaría con que retrocediéramos unos pocos kilómetros más hacia la gran banlieue para que todo fuese exactamente igual que lo refiere Azaña. No ocurre igual con este fragmento de su diario -ya en 1911 empezaba su gusto por los diarios- en el que el futuro presidente de la República nos da cuenta de una visita a Suresnes, ahora convertido en el populoso barrio de La Defense, indiscutible centro comercial y sede de importantes empresas industriales. Merece la pena la cita.

Hemos hecho una excursión a Suresnes. En el vaporcillo por el Sena. El río está espléndido. Más allá de Auteuil, el monte de Meudon al fondo, los bordes frondosos. La luz; el agua azul brillante. Despés el brazo tranquilo del Sena. Las márgenes de Longchamp. En Suresnes hemos seguido por una calle o carretera, dejando la gare a la derecha; remontamos una altura; después a nuestra derecha, rectos hacia la fortaleza del Mont Valerien. Huertecillos a una parte y otra. De pronto, entre una casucha y un cercado de árboles, una vista incomparable de París. A nuestros pies las casitas desperdigadas de Suresnes, los tejados rojos. Un poco de río. La masa profunda de verdor del Bois de Boulogne, que sube en ligero declive. Corónalo el caserío de París, que se extiende cómo una franja blanca, entre la arboleda del bosque y el cielo azul. Líneas suaves, difusas. Unas nubes posadas serenamente. Aparece el Arco de la Estrella, destacándose con una majestad sublime, macizo, solemne, sobre los tejados.

Otra vez el vaporcito. En este siglo XXI el viaje sería en Metro o RER. Rascacielos de más de treinta pisos se alzan ahora en lo que antes era Suresnes. Una ciudad cosmopolita y populosa, con más habitantes que Versalles, que se extiende por Suresnes, Puteaux y Nanterre, ocupa el espacio de los antiguos huertecillos. Sin embargo, el verdor del Bois de Boulogne continúa intacto, así como la panorámica hacia París. Sigue la descripción de Azaña:

A la izquierda, en el fondo, surge la Butte, el fantasma blanco del Sacré-Coeur, sobre la colina oscura. El sol hiere unas veces, otras se oculta. La basílica aparece o desaparece a nuestros ojos, como en una obra de magia. Vemos correr las manchas de sombra, brillar y extinguirse los rayos de sol, según la marcha de las nubes. Todo de ensueño, entre gasas aparece en una calma divina. ¿Es ahí donde millones de gentes se atropellan por las calles?

En aquel entonces París ya era un hervidero de gentes. ¿Qué pensaría si pudiese ver el París actual a la hora punta de la mañana o tarde? ¿Y si nosotros pudiésemos ver el París del siglo XXII o el XXIII? Sólo pensarlo produce vértigo. Quizás lo más sugerente de toda esta página sea la llegada de la noche y el toque lírico con el que Azaña termina su descripción.

Anochecer; oro en el cielo y en el agua. Nubes rosas. Alegría del campo que se comunica; emoción y entusiasmo. ¿Cantar? ¿Llorar? Ser buenos y felices.

¿Se podrá expresar con menos palabras y más emocionado lirismo lo inefable de un atardecer?

* Del libro Orillas del Sena.

domingo, 4 de abril de 2010

Conferencia J.L. Serrano - Republicanismo y Federalismo 09/04/10 (Huétor Vega)


Estimados socios, compañeros y amigos de UCAR-Granada:

Gracias al interés y a la insistencia de Chus Fernández, coordinador local de IU en Huétor Vega, vamos a poder disfrutar todos nuevamente de la sapiencia republicana del profesor José Luis Serrano.

IU Huétor Vega y UCAR-Granada han organizado, para el próximo viernes 9 de abril a las 7 de la tarde (19 horas), una charla-coloquio sobre Republicanismo y Federalismo en el Edificio Huerta Cercada (calle Granada, 45), actual sede provisional del Ayuntamiento de Huétor Vega.

Pequeña reseña biográfica del conferenciante: José Luis Serrano Moreno (Granada, 1960) es profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada. Además, fue magistrado suplente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Autor de novela histórica y de serie negra, escribía sus recordados caoramas en el desaparecido periódico La Opinión de Granada. Nuestra asociación tiene el honor de contarlo entre sus miembros.

Agradecimientos: Chus Fernández, Federico Hernández Meyer, Juanjo Pérez Romero, Migue Ibáñez.

Posdata: Nos avisa el compañero Federico Hernández Meyer de que el aparcamiento del Ayuntamiento de Huétor cierra sus puertas a las 20 horas, por lo que recomendamos a los asistentes a la conferencia que aparquen sus vehículos en las cercanías de Huerta Cercada.

Salud y República.

http://www.iu-huetorvega.org/

http://www.joseluisserrano.net/

viernes, 2 de abril de 2010

Manifiesto de Unidad Cívica por la República (UCR) en el 14 de Abril de 2010


(14 DE ABRIL DE 1931: EL SISTEMA MÁS DEMOCRÁTICO QUE HA TENIDO ESPAÑA JAMÁS)

Ciudadanos, ciudadanas:

Conmemoramos, en torno al 14 de abril, el sistema político más justo que ha existido jamás en España: la República.

Si el espectacular avance en todos los órdenes –cultural, científico, social, plurinacional; de derechos individuales y colectivos; en materia laboral y de igualdad de género… Si todo eso –decimos- fue posible en pocos años -incluidos los que gobernó la Reacción- y en un marco internacional decididamente hostil con el avance de un nazismo y un fascismo que a la postre terminarían destruyendo a la II República; si todo eso fue posible entonces… ¿qué no sería posible hoy, en el mundo de hoy, con una III República estable? Hagámonos, también hoy, esa pregunta en torno a la memorable fecha del 14 de abril de 1931.

Y porque la respuesta, si sincera, no puede ser otra que todo, la de que todo, en los mejores términos, en términos de avance, de mejora en la vida de los ciudadanos y ciudadanas, de Justicia, sería –será- posible con la III República, conmemoramos entonces este 14 de abril de 2010, no con la nostalgia de lo que fue y el lamento de lo que pudo ser, sino con la confianza de lo que será, de lo que vamos –entre todos- a hacer ser : la III República federal española. Un más alto grado de Justicia y Democracia. De Bienestar.

(LA MONARQUÍA ES LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA INJUSTICIA Y LA CORRUPCIÓN)

La Monarquía es un sistema ética, política y moralmente inaceptable. Es la injusticia de raíz e institucionalizada y va en contra de la Declaración Universal de Derechos Humanos, donde se señala claramente, en su artículo 1º, que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, algo incompatible con los privilegios de cuna que supone la Monarquía. Se mire por donde se mire, se intente justificar como se intente justificar (Rey bueno, Rey mediador, Rey guardián y garante del equilibrio) es vergonzoso que la Jefatura del Estado Español sea la propiedad particular de una familia, y nosotros, los ciudadanos y ciudadanas, mercancía heredable para esa familia. Decir –como dicen algunos- que necesitamos su tutela, es decir que somos eternamente menores de edad. Es despreciarnos políticamente. Nada, absolutamente nada, hay que haga el Rey, que no pueda hacer mejor y más barato un Presidente (o Presidenta) de la República democráticamente elegido.

Y al insulto a la Democracia que supone toda Monarquía de por sí, añade la borbónica el agravante de habernos sido impuesta en 1969 por el dictador genocida Francisco Franco Bahamonde. Si somos –y lo somos- un Pueblo digno, no debemos soportar por más tiempo la ignominia. El primer símbolo franquista que corresponde retirar de la vía pública, es la Monarquía.

(EL RÉGIMEN MONÁRQUICO NO PERMITE UNA RECUPERACIÓN PLENA DE LA MEMORIA HISTÓRICA Y DEMOCRÁTICA DE NUESTRO PAÍS. ELLO SÓLO SERÁ POSIBLE TRAYENDO LA III REPÚBLICA)

En los últimos tiempos –caso del juez Baltasar Garzón, imputado por querer, con todo el Derecho Internacional en la mano, juzgar los crímenes del franquismo- se ha hecho aún más visible que con el Régimen monárquico impuesto en 1969 es, incluso tras ser blanqueado en 1978, prácticamente imposible avanzar hacia una plena recuperación de la Memoria Histórica y Democrática de nuestro país. Porque no renunciamos ni renunciaremos jamás a ella en los términos expuestos por las organizaciones memorialistas, sociales y políticas en los Manifiestos de 2006 (“13 Puntos Mínimos”) y 2009 (“Declaración del 16 de julio en el Ateneo de Madrid”). A saber: condena del Régimen franquista, nulidad de sus procesos, imprescriptibilidad de sus crímenes, Verdad, Justicia y Reparación para todas sus víctimas, con obligación administrativa a todos los niveles en la localización e identificación, así como la retirada de toda simbología y toponimia vinculada a la Dictadura. En eso estamos de acuerdo todas las organizaciones sociales y, más allá de la valoración que nos merezca a cada una la actual Ley de la Memoria Histórica (cuestión que no puede paralizarnos ni enfrentarnos nunca), debemos seguir estándolo.

Y precisamente desde el apoyo con toda su capacidad prestado por la asociación Unidad Cívica por la República (UCR) a la reparación íntegra de la Memoria democrática, señalamos que, más allá de todos los esfuerzos bienintencionados hechos y por hacer -que apoyamos y vamos a seguir apoyando en todo momento- es cada día más evidente lo enunciado al principio: el sistema monárquico es incompatible, no permite una recuperación plena de la Memoria de nuestro país. Ello, en sus también enunciados términos de Verdad, Justicia y Reparación, sólo será posible trayendo la III República.

(HACE FALTA UNA SEGUNDA TRANSICIÓN, HACE FALTA QUE TODOS LOS DEMÓCRATAS –INCLUIDOS TODOS LOS DE 1977- SEAN, POR EXTENSIÓN, REPUBLICANOS DE III REPÚBLICA)

El periodo histórico conocido como La Transición no puede ser un obstáculo, no debe seguir siéndolo. Cualquiera sea nuestra valoración de aquellos años, si el balance fue negativo o positivo, si se pudo o no se pudo conseguir más, debemos partir, todos, de una verdad histórica incuestionable: el contexto actual es muy distinto al de entonces. Los debates y decisiones colectivos que entonces, por lo que fuere –por el ruido de sables, por los tanques, por la correlación de fuerzas… - no tuvieron lugar, pueden y deben tenerlo hoy día. Es imprescindible para nuestra salud democrática como Nación. Los ciudadanos tienen –tenemos- derecho a decidir sobre nuestra forma de Estado. En 1978 se nos dijo que sólo se podía escoger entre Dictadura y Monarquía Parlamentaria. Bien. Hecho está. Pero hoy, a día de hoy, es posible elegir entre Monarquía y República. Y queremos elegir. Es nuestro Derecho. Nadie que se llame demócrata puede negárnoslo. Por eso, y por ser cada vez más patente que la Monarquía no puede, por naturaleza y origen, desprenderse de las lacras del franquismo, desde UCR decimos bien alto que ha llegado la hora, es la hora, de que todos los demócratas de nuestro país, incluidos todos los de 1977, sean ya republicanos. Es la Hora y hace falta para superar el impasse, el estancamiento, al que los límites de la Constitución monárquica de 1978 nos está abocando. Hace falta una Regeneración democrática. Hace falta una nueva Transición y hasta la III República esta vez.

(LA MONARQUÍA ES UN FRENO ABSOLUTO PARA EL DESARROLLO DE NUESTRO PAÍS Y PARA LOS INTERESES DE LA MAYORÍA DE LOS CIUDADANOS)

Lo hemos dicho y lo repetimos: la Monarquía y su Sistema son un freno absoluto para el desarrollo de nuestro país en todos los órdenes: social, político, cultural, económico… nacional y plurinacional. Un freno para los derechos e intereses de los trabajadores asalariados y también de los pequeños y medianos autónomos. ¿Qué se puede esperar de un Rey multimillonario que sólo mira por sus iguales? Digámoslo ya: un Sistema injusto y corrupto desde su cúspide, es un Sistema que jamás podrá servir a los intereses generales de la población. Ello sólo podrá realizarse en el marco de un Estado republicano federal…

(PREMISAS DEL ESTADO REPUBLICANO: DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, SOLIDARIDAD Y PLURALISMO, FEDERALISMO, LAICIDAD, Y DEFENSA DE LA PAZ Y DE LO PÚBLICO)

…Obviamente, uno digno de tal nombre, digno del concepto “República”, que es, ni más ni menos, el de la participación ciudadana a todos los niveles: en la Política, en la Cultura, en la Economía… Un Estado democrático de fuerte sector público, que es –lo estamos viendo- quien sostiene la Economía. Un Estado donde los Derechos Humanos en sus tres generaciones (Derechos políticos, económicos y medioambientales) sean efectivos y exigibles por Ley. Un Estado donde se garantice la Cultura a todos. Un Estado que proteja la fuerza del Trabajo. Un Estado austero. Un Estado laico garantizada la libertad de culto, y un Estado que renuncie a la guerra como instrumento político y sepa defender la Paz. Porque la II República española tuvo a militares leales que supieron defenderla y a hombres y mujeres de Fe que con lo mejor de ella, también. Igualmente los tiene la III República. Muchos más de los que algunos piensan. Podemos aseverarlo. Como aseveramos un Estado federal y plurinacional. Porque los republicanos, históricamente, tenemos una idea de España, basada en la libre unión, y no renunciamos a ella.

Y pues de Estado hablamos, y no de Gobierno, no nos corresponde a nosotros definir más lo que al Pueblo Soberano en su momento. Y esto -¡atención!- es cosa muy importante, pues así evitamos también fricciones entre nosotros. Baste constituir el Estado sobre las premisas enunciadas –que son las propiamente republicanas, no otras-,estando sus distintos Gobiernos, los formen quienes los formen, obligados a cumplirlas y hacerlas cumplir. Eso es una República.

(UN LLAMAMIENTO: ENLAZAR EN CLAVE REPUBLICANA. NADA CAMBIARÁ HACIA MEJOR SI NO CAMBIA ANTES LA FORMA DEL ESTADO)

Por ello, finalizamos este escrito con un amplio Llamamiento. Porque queremos que esta hoja pase también a manos de quienes, aun reconociendo en la República una forma más justa y democrática, piensan que todavía no es el momento y hay otras prioridades. En tus manos, ciudadano, ciudadana, está que llegue también a esas personas el siguiente argumento: nada cambiará hacia mejor si antes no cambia el Estado en clave republicana, federal y solidaria. Es el momento de enlazar todas las justas reivindicaciones –laborales, culturales, nacionales, medioambientales… en esa clave unitaria.

En el 14 de Abril, ante el 1º de Mayo también… ¡Trabajadores asalariados, autónomos y del Estado…, hombres y mujeres de la Cultura, de las ONGs, de la Memoria Histórica y Democrática..., estudiantes!: la lucha por la III República es también vuestra lucha y es la lucha por mejorar la Sociedad. ¡Todos a una!

¡VIVA LA REPÚBLICA! ¡VIVA LA III REPÚBLICA!

http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/ C/Alameda, 5, 2º Izda Madrid 28014 Tfno: 914201388 Mail: ucivicaporlarepublica@nodo50.org

* Manifestación en Madrid: 17 de abril a las 18:00 horas. Pza. de Cibeles - Puerta del Sol