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miércoles, 28 de octubre de 2020

COVID-19: La sanidad española frente al espejo

Fernando Pleguezuelos Baca (*)

El Ateneo de Granada Republicana UCAR / El Independiente de Granada

28/10/2020

Entre las cuestiones básicas e irrenunciables para poder construir una sociedad republicana, el derecho a una prestación de servicios sanitarios gratuitos y universales se encuentra en un lugar preeminente por su alto sentido social, redistributivo y solidario. Por tanto, una gestión sanitaria sujeta a las leyes del mercado, donde prime el beneficio económico, tal como la que propone el sistema neoliberal, implica la discriminación efectiva de la inmensa mayoría de la ciudadanía, imposibilitando que la sanidad pueda cumplir la función social que se le presupone. 

La situación de crisis provocada por el COVID-19 nos ha puesto frente al espejo de la realidad, descubriendo grandes fallos en lo que se nos vendía como uno de los mejores sistemas sanitarios del planeta, tanto más evidentes en los subsistemas regionales más colonizados por conciertos y privatizaciones o dotados de sistemas de gestión público-privados. 

Se decía que esta pandemia no entendía de clases sociales, lo que es incierto tal como han demostrado estos últimos meses, ya que el virus ha afectado de forma más agresiva a las clases y a los estamentos más desprotegidos. De ahí la gran trascendencia de medidas de carácter social, laboral y fiscal. 

Sin entrar en más debates podríamos hacer unos apuntes de lo que, a nuestro juicio, ha pasado y como se podría estar mejor preparados de cara al futuro, pues es previsible que crisis de este tipo se vuelvan a repetir, dado el deterioro del medio ambiente y los fenómenos de globalización de la movilidad. 

Antecedentes

1.-Criminal política de recortes desde muchos años atrás, que dejó el sistema descapitalizado y falto de recursos, cuando no poniendo los medios en manos de la gestión privada, o incluso dando cabida a los denominados “fondos buitre”. 

2.-Nefasta gestión de recursos humanos y política salarial: infradotación y contratación de corta duración, lo que afecta a la calidad de atención, por un lado, y por otro, se tradujo en fuga de personal sanitario hacia otros países y desequilibrio entre Comunidades. 

3.-Política de formación desequilibrada respecto a las necesidades reales, lo que unido al punto anterior agrava la situación: la inversión formativa beneficia a terceros países. 

4.-Atención Primaria, puerta de entrada y contención, se encuentra infradotada de personal y medios, cuando no en vías de desmantelar en alguna que otra Comunidad. 

5.-Ausencia de políticas unificadoras y de coordinación jerarquizada de ámbito nacional e interterritorial, así como de legislación de soporte actualizada en lo referente a gestión de estados de alerta o crisis sanitaria. 

6.-Poca cobertura pública a la atención institucionalizada de la población geriátrica y nulo control de los establecimientos privados, donde también las aseguradoras y los “fondos buitre” encuentran gran filón de negocio. 

7.-Visión partidista en la gestión de cargos y nombramientos, incluso a niveles básicos, que no garantiza eficacia y aptitud. 

8.-Nula infraestructura industrial en la producción de bienes y servicios de carácter estratégico, con dependencia del mercado exterior. 

9.-Brecha social en aumento, tras la anterior crisis no resuelta aún, y las políticas neoliberales aplicadas en economía, empleo, etc.

Sin ser “técnico en pandemias”, profesión mediática que prolifera en los últimos tiempos casi tanto como la de entrenador de fútbol, se hace evidente que analizando los síntomas encontraremos algunas soluciones, solo que, caminando en sentido contrario. 

1.-Medidas presupuestarias 

-Presupuesto sanitario finalista en términos porcentuales de PIB, con tendencia a igualar a los países de nuestro entorno (6’34 < 9’55). 

-Revertir los recortes sufridos. 

-Reparto Primaria / Especializada garantizando al menos un 20/80. 

2.-Medidas organizativas

-Reforzar la Atención Primaria. 

-Recuperar la cohesión territorial del Sistema Nacional de Salud (SNS), dentro del marco competencial de las Autonomías. 

-Gestión sanitaria no sujeta a los avatares electorales y los ciclos políticos. 

-Paralizar privatizaciones y recuperar lo privatizado. 

-Plan integral de residencias geriátricas. 

-Política de personal y formación acorde a las necesidades. Desarrollo de una carrera profesional de la gestión sanitaria y acceso por mérito y capacidad. 

-Plan estratégico de producción y autoabastecimiento de bienes y servicios sanitarios esenciales, con especial atención a la industria farmacéutica y el constante chantaje que ejerce sobre el propio Estado. 

-Investigación debidamente presupuestada. Potenciar las Escuelas de Salud Pública. 

-Creación de una estructura oficial, transparente y permanente para el asesoramiento científico gubernamental. 

3.-Medidas legislativas 

-Cambios normativos que permitan, de forma inequívoca, la aplicación y delimitación de las medidas necesarias en las distintas áreas competenciales. 

-Modificaciones legislativas que garanticen la prestación de atención sanitaria universal y gratuita. 

-Desarrollar normativa que permita al Estado, en caso de crisis, supeditar al bien común los medios necesarios de cualquier titularidad. 

-Establecer un blindaje legal de salvaguarda de las bases del Sistema Sanitario Público. 

4.-Medidas sociales, laborales y fiscales

No es pretensión de este artículo incidir en los aspectos de vivienda, laborales y económicos en general que afectan directamente a la salud de las personas y, por consiguiente, al desarrollo de esta crisis. Sin embargo, no se nos escapa la gran importancia de acciones de protección social y de apoyo al sistema productivo, por lo que la instauración de un salario mínimo de subsistencia, la mejora de la protección por desempleo, la regulación del mercado laboral o la protección del derecho a la vivienda, entre otras, pueden ser tan vitales como las estrictamente sanitarias. 

Así mismo, estimamos necesarias medidas fiscales que colaboren en la financiación de la sanidad española, comenzando por las orientadas a lograr que las grandes fortunas y los grandes patrimonios (incluido el eclesiástico) tributen debidamente y de forma uniforme en todas las Comunidades, sin descartar un impuesto extraordinario, tal como se hizo en algunos países tras la Segunda Guerra Mundial. 

Reivindicamos, no obstante, que “la Salud va por delante de la Economía”, sin que exista contradicción, si tenemos en cuenta que el concepto neoliberal, imbuido a la sociedad actual, entiende Economía como instrumento al servicio de la cuenta de resultados, y no como actividad al servicio de la sociedad para el desarrollo armónico de sus miembros, tal cual es el fin de la misma en un contexto republicano.

(*) Fernando Pleguezuelos Baca es enfermero recientemente jubilado del Servicio Andaluz de Salud (SAS) y miembro de la asociación Granada Republicana UCAR y de la Mesa para la Defensa de la Sanidad Pública de Granada.

https://www.elindependientedegranada.es/politica/covid-19-sanidad-espanola-frente-espejo