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lunes, 30 de enero de 2012

Caso Camps: el pueblo ha hablado


Rafael Cid


26/01/2012

La sentencia absolutoria de Francisco Camps y de su acólito maniquí Ricardo Costa gracias al fallo de un jurado popular puede dar lugar a ríos de tinta, y los dará. Unos desde la derecha de vuelta al poder dirán que al fin se ha desmontado la campaña orquestada contra el ex presidente de la Generalitat. Otros, que en la víspera ya se ponían a rebufo alertando sobre la presencia de un miembro de Nuevas Generaciones en el hotel donde estaban recluidos los miembros del jurado, argüirán que ha sido un tremendo error. Pero seguramente nadie irá al fondo del problema, que ahora de nuevo, como hace doscientos años, se repite como si el tiempo pasara en balde: ¿por qué el sufrido pueblo español se empeña en encumbrar a sus más ilustres déspotas con renovados gritos de ¡vivan las caenas!?

Y la respuesta no está en el viento sino en las responsabilidad de quienes, sobre todo desde la izquierda nominal, han ocupado mando en plaza desde la transición para acá y han sido incapaces, más allá de una alocada y lucrativa transformación material a todas luces depredadora, de insuflar conciencia de ciudadanía y valores democráticos entre la población. Algo está mal cuando a los 37 años de la muerte de Franco la sociedad española es casi más conservadora, meapilas y retrógrada que la que salía de la dictadura. Trono y altar, junto con banqueros, famosos y deportistas de élite son los olímpicos referentes de un pueblo que almacena 5 millones de parados y una de las tasas de corrupción política más altas del continente. Cómo sorprendernos de que el respetable que renovó en las urnas el pasado 22 de mayo al gran fallero nacional, llegado el momento de la verdad, no haya encontrado de qué culparle.

¡Vivan las caenas!, si, pero por qué y sobre todo quiénes son los responsables de semejante dislate moral. Lo son en primer lugar las instituciones, la mala baba de los medios de comunicación, la pazguata universidad que enseña, en suma, los nuevos púlpitos que crean conciencia entre las masas informes y abotargadas. La gente es sólo yunque, ellos martillo. No tenemos lo que nos merecemos, sino lo que no han parido. En Alemania, la pérfida Alemania, un ministro de Defensa dimitió voluntariamente porque le habían pillado un plagio en su tesis doctoral. Aquí de cada bribón de postín hacemos un Dioni y le sacamos en hombros. Por algo será. Todo conspira en Celtiberia para el pan y circo. Lo llevamos en nuestro ADN histórico: siglos y años de dictadura y meses y semanas de democracia. ¡Cabe concebir mayor fracaso de esta democracia de consumo! Y ahora asistiremos a la ofensiva de sicofantes y oportunistas que intentarán aprovechar el gran fiasco para seguir con su política de tierra quemada contra lo poco que aún queda de traza democrática, entre las que se encuentra la institución del jurado. Utilizarán el caso Marta del Castillo y la repulsa pública ciudadana para urgir el restablecimiento de la pena de muerte y medidas más severas para el control de la juventud. Y la fascistada del juicio a Garzón para rebañar aún más la también democrática iniciativa de acción popular. No hay mal que por bien no venga. Les daremos una patada en nuestro propio culo.

Y entre tanto, eso sí, olvidaremos que cuando excepcionalmente la justicia se tapa los ojos y condena a un poderoso, como al consejero delegado del mayor banco de España, siempre se puede echar mano de un gobierno en funciones para indultarle.

El pueblo ha hablado. Por sus hechos les conoceréis.


sábado, 28 de enero de 2012

Recordatorio - Concentración - “Solidarios con Garzón” - Granada


Ciudadanía de Granada:

Desde UCAR-Granada, como colectivo integrante de la Plataforma "Solidarios con Garzón" en nuestra provincia, os recordamos la concentración que hemos convocado mañana, domingo 29 de enero de 2012, a las 12 del mediodía, en la Plaza Nueva de Granada, ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Como bien conoceréis, nuestro objetivo en dicha concentración es manifestar nuestra más rotunda oposición a la farsa judicial orquestada por el Tribunal Supremo contra el magistrado Baltasar Garzón Real, en base a nuestra adhesión a la campaña: “Solidarios con Garzón, contra la impunidad de los crímenes del franquismo".

A fecha de hoy, sábado 28 de enero de 2012, formamos parte de la Plataforma las siguientes organizaciones:






- Fórum de Política Feminista

- Asociación Pro Derechos Humanos

- Granada Laica

- Asociación Democracia y Derecho

- Granada por la República

- Convocatoria por Loja

Nos vemos mañana en la Plaza Nueva, conciudadanos.

Salud y República Federal.

jueves, 26 de enero de 2012

Dreyfus, Annual y Garzón


Luis García Montero

Público

22/01/2012

Hay situaciones que simbolizan el malestar de una época y, más allá de su significado particular, ponen el dedo en la llaga de un momento histórico. Así ocurrió a finales del sigo XIX con el juicio seguido en Francia contra el capitán Alfred Dreyfus. La falsa acusación de espionaje y la condena a la isla del Diablo tuvo el apoyo decidido del nacionalismo violento y los poderes antisemitas, pero provocó la indignación de una parte de la sociedad, el sector más democrático y concienciado. El caso Dreyfus resumía las contradicciones y las mentiras de la Tercera República francesa.

Ocurrió lo mismo con los debates provocados en España a partir de 1921 por el Desastre de Annual. La tragedia y su polémica pusieron al descubierto no ya las corrupciones dentro de la monarquía de Alfonso XIII, sino la corrupción misma de un régimen fundado en la manipulación de la voluntad popular y en la distancia entre la España oficial y la España real.

Los juicios contra Baltasar Garzón representan un acontecimiento parecido. Acusado de forma estrambótica e injusta de prevaricación, con argumentos jurídicos muy poco sólidos, el debate abierto en la sociedad no tiene más remedio que volcarse en la situación de la Justicia española. Porque es ahí donde está el problema. Las consignas mediáticas conservadoras para descalificar las protestas repiten que, en una sociedad democrática, no conviene interferir en la independencia de los tribunales y que ni siquiera Baltasar Garzón puede estar por encima de la ley. Pero es exactamente eso lo que una parte importante de la sociedad española quiere denunciar: la degradación de la independencia judicial en España debido a la existencia de intereses partidistas y a la fermentación de algunas familias de poder que han ido más allá de la propia existencia de sus asociaciones judiciales.

Aquí no se discute si Baltasar Garzón es simpático o antipático, si resolvió bien o mal en un caso del pasado o si nos parecen oportunos los jueces estrella. Se discute si actuó como prevaricador en las instrucciones del caso Gürtel o en la causa contra los crímenes del franquismo. La opinión de numerosos juristas nacionales e internacionales defiende las interpretaciones del juez Garzón. Esa es la prueba evidente de que no existe delito de prevaricación, sino una forma posible de interpretar la ley.

¿Qué ocurre entonces? El Poder Judicial español descansa en la misma inercia bipartidista que el juego político. No participar de la disciplina de los unos o los otros, como caras de un sistema de control, significa quedarse a la intemperie. El bipartidismo –yo coloco a los míos y tú a los tuyos– ha generado familias de poder que se autoalimentan y actúan de acuerdo con sus rencores profesionales. Baltasar Garzón incomodó a algunos jueces llamados progresistas por sus investigaciones sobre el caso GAL. Hay quien afirma que después de presentarse a las elecciones con los socialistas y de perder una batalla interna, no observó un comportamiento muy acertado. Pero en un asunto tan grave como el terrorismo de Estado contra ETA, conviene recordar que no se trató de una cuestión de estilo. El problema estuvo en los terroristas que mataban, en los poderes públicos que asumieron la tortura y el asesinato como vía y en los que prefirieron cerrar los ojos en sus distintas parcelas de actuación (políticos, jueces, periodistas, ciudadanos…).

Garzón incomodó también a los magistrados del bando conservador con sus investigaciones sobre la trama Gürtel, la corrupción y los crímenes del franquismo. Sin amparo de nadie, a la intemperie, su caso se convierte ahora en un mensaje social: acabará liquidado quien se atreva a ser independiente y ponga en duda las mascaradas del sistema. Es un mensaje más grave hoy que ayer. El PP tiene tanto poder que los órganos judiciales pueden convertirse en una vivienda unifamiliar.

Aunque la Fiscalía y los mandos policiales avalan sus actuaciones contra una trama vergonzosa de corruptos, Baltasar Garzón parece condenado. El descrédito nacional e internacional de la Justicia española es un síntoma. Vivimos en un reino degradado, con una memoria y unas instituciones degradadas. La prevaricación es nuestra propia realidad. Somos una mentira. Damos risa.


martes, 24 de enero de 2012

Hace treinta y cinco años llovieron claveles


Javier del Valle


24/01/2012

Hace treinta y cinco años el invierno madrileño también era seco. Hace treinta y cinco años el invierno madrileño era más frio y nuboso. Hace treinta y cinco años el país aún era en blanco y negro y los partidos políticos clandestinos, en el país había una crisis económica y los obreros y estudiantes “volaban” y caían abatidos por las balas de sicarios argentinos y los botes de humo policiales: Arturo Ruiz, María Luz Nájera. Franco había muerto y los estertores de la dictadura “limpiaban” el país asesinando tal y cómo lo hizo su prócer.

Hace treinta y cinco años, un grupo de pistoleros fascistas entraron en un bufete de abogados laboralistas de Comisiones Obreras y asesinaron a cinco abogados. La ciudad, el país, se consternó. Los féretros se llevaron al Tribunal Supremo, allí se instaló la capilla ardiente. La plaza de la Villa de París, la calle Génova y la plaza de Colón en Madrid se llenaron de gente, en una manifestación que ninguno de los presentes habíamos visto jamás, para despedir a los cinco compañeros asesinados.

Hoy, treinta y cinco años después, en una sala próxima a la que ocupó la capilla ardiente, se juzga al juez Baltasar Garzón por querer abrir la investigación de los crímenes del franquismo. Hay gente manifestándose, en la plaza de la Villa de París en apoyo del juez que detuvo a Pinochet y permitió juzgar a los dictadores del país del sicario que asesinó a Arturo Ruiz. La calle Génova, donde se sitúa la sede del PP, está vacía. Treinta y cinco años después ha muerto Manuel Fraga sin haber sido juzgado por su participación en diferentes acontecimientos durante su actividad política.

Hace treinta y cinco años el invierno era seco, pero el día 24 de enero de 1977 llovieron claveles rojos en memoria de cinco luchadores.

Luis Javier Benavides, Serafín Holgado, Ángel Rodríguez, Javier Sauquillo, Enrique Valdevira, si el eco de vuestra voz se apaga, pereceremos.

http://www.cronicapopular.es/?p=7241

* Fotografía original de Germán Gallego tomada durante el entierro de las víctimas del atentado ultraderechista de Atocha.

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- Segundo aviso (republicano) para navegantes: El blog expositor de los vídeos de las X Jornadas Republicanas Federales - "República y Derechos Humanos" está de nuevo en servicio desde ayer por la noche. En los últimos días hemos podido subir otra vez las distintas filmaciones a la red, por lo que ya vuelven a encontrarse a vuestra total disposición.

Salud y República Federal.

domingo, 22 de enero de 2012

Convocatoria - Plataforma “Solidarios con Garzón” - Granada


La Plataforma “Solidarios con Garzón” de Granada rechaza tajantemente el proceso judicial abierto por el Tribunal Supremo contra el juez Baltasar Garzón y manifiesta su adhesión a la campaña: “Solidarios con Garzón, contra la impunidad de los crímenes del franquismo”. 

Por este motivo, convocamos a la ciudadanía a concentrarse el domingo, 29 de enero, a las 12 del mediodía en Plaza Nueva (Tribunal Superior de Justicia de Andalucía), para que Granada exprese su solidaridad con el juez Garzón, el mismo día y a la misma hora que otras ciudades españolas.

Consideramos un insulto y una provocación al movimiento asociativo de la Memoria Histórica esta operación de acoso y derribo contra el único juez de la democracia que ha dado tutela judicial efectiva a los familiares de victimas del franquismo. Con esta farsa judicial contra Garzón, propia de una dictadura, el Tribunal Supremo sienta simbólicamente en el banquillo a más de 150.000 desaparecidos de la represión franquista. 

La Plataforma "Solidarios con Garzón" de Granada está formada por:






- Fórum de Política Feminista

PLATAFORMA “SOLIDARIOS CON GARZÓN” DE GRANADA

CONCENTRACIÓN:

DOMINGO, 29 DE ENERO
PLAZA NUEVA (Tribunal Superior de Justicia de Andalucía)
12 DEL MEDIODÍA

viernes, 20 de enero de 2012

Garzón y la Transición


Vicenç Navarro*

Público

19/01/2012

Una de las concepciones más extendidas en los círculos políticos y mediáticos de mayor influencia y difusión en España es que la Transición de la dictadura a la democracia fue modélica. Liderada por el monarca, tal Transición dio como resultado –según esta versión– una democracia homologable a cualquier otra democracia existente en Europa, lo cual se consiguió sin mayores convulsiones en las instituciones políticas, económicas, financieras y mediáticas del país. El supuesto éxito de tal proceso explica que se haya querido incluso exportar este modelo de Transición a otras dictaduras que estaban bajo presión para que se transformaran en sistemas democráticos. Varias veces, el ministro de Asuntos Exteriores ha sugerido a dictaduras en declive, y a sus opositores democráticos, que tomaran la Transición española como punto de referencia.

La misma concepción que valora la Transición española como modélica (elemento fundamental de la sabiduría convencional existente en el país sobre aquel proceso), también considera ejemplar el compromiso adquirido por las fuerzas políticas mayoritarias de no hurgar en el pasado. Es decir, olvidarse de las enormes violaciones de los derechos humanos, predominantemente realizadas por las fuerzas golpistas en contra de un sistema democrático, olvido que se defendía y continúa defendiéndose como necesario para construir el futuro. Parte de este objetivo asumía que los definidos como los dos bandos del conflicto civil eran igualmente responsables de lo acaecido y que, por lo tanto, era mejor cerrar cuentas y olvidarse de lo ocurrido. De esta concepción deriva la Ley de Amnistía, en que todas las violaciones quedaron amnistiadas, ley que se considera determinante para que ocurriera la Transición, supuestamente modélica. Hay que señalar que, aun cuando las derechas fueron las que promovieron esta versión de la Transición, muchos elementos importantes fueron también asumidos por grandes sectores de las izquierdas, lo cual contribuyó a que tal percepción se reprodujera casi como un dogma.

Tal dogma, sin embargo se basó en una falsedad. La Transición no fue modélica como tampoco lo fue la democracia que estableció. Fue un proceso realizado bajo el dominio de las fuerzas conservadoras y por los aparatos heredados del régimen anterior, liderados por la monarquía, y claramente enquistados en el Estado español. No fue una Transición pactada entre iguales: antes al contrario. Las izquierdas acababan de salir de la cárcel o de la clandestinidad y del exilio.

Su peso procedía de las enormes movilizaciones de la clase trabajadora y otros elementos de las clases populares que presionaron para que terminara aquel régimen. De ahí que, aun cuando el dictador murió en la cama, la dictadura muriera en la calle. No obstante, las izquierdas no tenían el poder ni para romper con aquel Estado ni para negociar en bases de igualdad, dando lugar al enorme sesgo conservador que existe, no sólo en las estructuras del Estado, sino también en las instituciones financieras, económicas, culturales y mediáticas del país. Es este poder el que explica las enormes insuficiencias del Estado del bienestar español, que 33 años después de terminar la dictadura todavía tiene el gasto público social más bajo de la UE-15. La democracia incompleta ha conducido a un bienestar claramente insuficiente.

No hay un indicador mejor de lo inmodélica que fue la Transición y de las enormes limitaciones que tiene la democracia española que lo que ocurrirá esta próxima semana. El Tribunal Supremo juzgará al único juez que se ha atrevido a exigir al Estado que encuentre a los desaparecidos durante la brutal represión de los golpistas sublevados contra las fuerzas democráticas, honrándolos, a la vez que denunciando a los responsables. Esta situación cubre de vergüenza a toda España.

¿Cómo puede España presentarse como una sociedad democrática cuando ocurre este hecho que culmina un proceso que reproduce una de las mayores injusticias que ha ocurrido en el siglo XX en Europa? España es el país donde ha habido un número mayor de desaparecidos por causas políticas en Europa sin que se haya hecho nada sobre ello. Y cuando se quiere hacer algo, el Estado (nada menos que el Tribunal Supremo) quiere cerrar el caso y castigar al juez que osó mirar bajo la alfombra e intentar hacer algo de limpieza, reconociendo además a aquellos que fueron asesinados por su compromiso con la democracia. La comparación de lo que está ocurriendo en España con lo sucedido en otros países que sufrieron dictaduras fascistas o fascistoides semejantes es un indicador más del enorme subdesarrollo democrático de este país. En ningún otro país ha habido la ocultación de esta enorme represión, dejando indefensos a las víctimas y a sus familias, que no pueden ni siquiera honrar a sus muertos (que son los muertos de todos los demócratas) por no saber dónde se encuentran. El contraste entre el comportamiento del Estado español hacia las víctimas del terrorismo de ETA y el de las víctimas de las fuerzas golpistas y del Estado terrorista es bochornoso (no hay otra manera de definirlo).

Esta situación es indignante y vergonzosa. El Tribunal Supremo no es consciente del enorme desprestigio que el enjuiciamiento de Garzón por el caso de los desaparecidos significa para la Justicia española y para el Estado español. En el programa de humor de mayor audiencia en Estados Unidos se señalaba que, en la misma manera que Bolivia, sin mar, tiene Ministerio de Marina, España tenía Ministerio de Justicia. ¿No se dan cuenta de la vergüenza que están originando los miembros del Tribunal Supremo con su comportamiento, en el ámbito internacional? Por mera coherencia democrática debería haber manifestaciones a lo largo del territorio español en protesta por el insulto que el enjuiciamiento de Garzón supone a todas las fuerzas democráticas de España y del mundo.


* El autor es catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas en la Universitad Pompeu Fabra de Barcelona.

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- Aviso (republicano) para navegantes: Debido al cierre de Megaupload, Megavideo y Megaporn por parte de las autoridades estadounidenses, la bitácora dedicada a los vídeos de las X Jornadas Republicanas Federales - "República y Derechos Humanos" ha quedado inoperativa. Intentaremos colgar las grabaciones en otras páginas webs en las próximas semanas. Rogamos disculpéis las molestias y sepáis comprender que este asunto excede en mucho de nuestras competencias.

Seguiremos informando.

Salud y República Federal.

miércoles, 18 de enero de 2012

El hombre que pudo gobernar


Rafael Martínez de la Ossa Sáenz-López*


16/01/2012 

Desde ayer, la derecha española camina huérfana. Basta con echar una mirada a los kioscos. Manuel Fraga Iribarne, político incombustible, superviviente nato, referente ideológico para los ciudadanos más ultras, no volverá a sorprendernos con sus exabruptos.

Como acostumbramos en este país, todos son loas en este momento, y las críticas son silenciadas por poco oportunas. Incluso cierto sector de la izquierda más moderada se apunta a la glorificación de aquel al que llaman padre de la Constitución, indispensable colaborador para la Transición, modernizador del conservadurismo político.

Por mi ética y, en especial, por mi profesión, soy incapaz de alegrarme de la muerte de cualquier ser humano. Pero me niego a ser un elemento más de la apisonadora oficialista, que eleva a una categoría a un individuo que no se la merece. Como dice Juan Carlos Monedero hoy en Público: cuando siguen muriéndose en el anonimato españoles y españolas que se jugaron todo por defender la democracia, tú eres el ensalzado. ¿Qué clase de Justicia es la que impera en este Mundo para que un señor que persiguió a los demócratas hasta que por supervivencia tuvo que transformarse en uno de toda la vida, se erija ahora como ejemplo de servidor público?

Fraga, gran admirador del sistema parlamentario británico, varias e interesadas veces comparado a Antonio Cánovas del Castillo, siempre fue más cercano a un Ramón Cabrera, guerrillero carlista al grito de por Dios, por la Patria y el Rey, que en los últimos años adoptó posiciones más moderadas y abrazó la democracia limitada, que al dirigente del Partido Conservador y arquitecto de la Restauración.

Se nos marcha Don Manuel, sin cumplir sin gran sueño: llegar a Presidente de Gobierno. Sin embargo, no puede decirse que no haya detentado responsabilidad gubernamental en su camino. Ministro de Información y Turismo durante los años de Palomares, Julián Grimau y Enrique Ruano; y Vicepresidente y Ministro de Gobernación con Franco ya muerto que popularizó aquel arrebato de la calle es mía, y a golpe de pistola silenció en plena Transición a cinco obreros de Vitoria (uno, todavía un niño) (o, como mínimo, no hizo lo suficiente para evitar la tragedia). Esas y otras tantas muertes, que ahora parecía iban a poder ser investigadas, son escamoteadas hoy ante tanto elogio y aplauso fúnebre.

Hoy hay que lamentar la pérdida de un ser humano. Pero también hay que entristecerse porque un señor que es responsable de varios atropellos antidemocráticos, con y sin Franco, se marcha sin ser juzgado.

Nos abandona el hombre. Mas el recuerdo de sus actos, las consecuencias de sus silencios cómplices, nunca perecerán. Porque las víctimas de aquel señor poderoso no serán jamás olvidadas. Porque su memoria nunca se perderá. Porque todos, vivos y muertos, merecemos tener a alguien mejor que Manuel Fraga como Padre de la Democracia. Hoy más que nunca: Verdad y Justicia.


* Rafael Martínez de la Ossa Sáenz-López es médico interno residente y socio de UCAR-Granada.