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martes, 19 de junio de 2012

La memoria histórica y los hermanos Quero


José Luis García Puche, Baltasar Garzón Garzón y José María García Labrac*

Ideal

19/06/2012

A Matilde, Bernardo y Rafael Quero Robles, por su resistencia de siempre

Granada, primeros años 40. El pueblo trabajador había sido derrotado y sojuzgado, el hambre hacía estragos entre los más necesitados. La población se había acostumbrado de sopetón a las cartillas de racionamiento, a la mendicidad, al estraperlo, a la pobreza y a la estrechez. El fascismo triunfante lo dominaba todo, apareciendo como el único horizonte de la vida ciudadana.

El Estado franquista, expresión estructural de la victoria de las fuerzas rebeldes en la guerra civil, era un régimen fundamentado en la represión y el exterminio. El término de la contienda no supuso, en modo alguno, el cese de la violencia contra los vencidos. Los campos de batalla, los frentes, las trincheras se habían dejado atrás, pero el reinado del terror continuaba inexorablemente. Las vejaciones, las humillaciones, las violaciones, las detenciones, las torturas y los fusilamientos, eran artículo de consumo diario en aquella Granada sin libertad ni pan.

El movimiento obrero había sido desmantelado, los partidos de izquierda prohibidos, las cárceles estaban repletas de luchadores y las cunetas sembradas de demócratas. Sin embargo, agazapados, en lo oscuro, todavía había hombres y mujeres que resistían, amparados, en las sombras, por antiguos camaradas, compañeros de otros tiempos o familiares muy cercanos. Muchos se echaron al monte y formaron partidas, otros empezaron a reconstruir las organizaciones de clase, incluso hubo algunos que se atrevieron a desafiar al poder desde el mismo corazón de las ciudades, con las armas en la mano. En Granada, comenzaba entonces a forjarse una leyenda. Era la hora de los hermanos Quero.

Guerrilleros urbanos antifascistas, empujados a la clandestinidad por pura supervivencia, fueron unos audaces hombres de acción, capaces de las hazañas más increíbles. Pedro, Antonio, Pepe y Paco, los Quero Robles, hijos de una familia trabajadora, con cientos de amigos y conocidos en el Albayzín, el Sacromonte o el Barranco del Abogado, los barrios más deprimidos y castigados de la época. Era imposible que aquel destello de esperanza, entre tanta grisura y miedo, no alarmara a las autoridades, ni entorpeciera el sueño de los nuevos amos de España.

La Granada de la posguerra sirvió de escenario para aquella tragedia. La tragedia de un puñado de hombres enfrentados a una maquinaria temible, apoyados en una familia valiente, con el aliento anónimo de miles de granadinos, resistentes en silencio.

Durante siete largos años, los que van de 1940 a 1947, los hermanos Quero mantuvieron en jaque a la Brigada de Investigación Criminal, a la Guardia Civil y al Ejército, moviéndose a su antojo por la capital, saltando de refugio en refugio, de atraco en atraco, de secuestro en secuestro, procurando siempre la menor violencia posible, salvaguardando incluso las vidas de algunos de sus enemigos.

La respuesta de las fuerzas del orden sólo podía ser brutal. La gallardía de los Quero sólo podía ser atajada de raíz. Uno a uno, los hermanos fueron cayendo asesinados, en diferentes redadas y tiroteos, mientras el resto de los suyos eran sometidos a un acoso despiadado.

Cuando Antonio, el último de la partida, murió en el asedio del Camino de Ronda, el 24 de mayo de 1947, la situación había cambiado radicalmente. Una vez derrotadas las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, el régimen franquista había conseguido sobrevivir, enarbolando su condición geoestratégica de baluarte anticomunista, como vigía del Mediterráneo, a través del control del estrecho de Gibraltar. Las perspectivas de una inminente restauración de la legalidad republicana se diluyeron pronto en el torbellino de la Guerra Fría. La dictadura se consolidaba, domesticando al cansado pueblo español y desarticulando las conciencias. El tiempo de los héroes tocaba a su fin.

La represión sobre la familia Quero no acabó con el fallecimiento de Antonio. Los padres, Paco y Matilde, y los hermanos más jóvenes, Victoriano, Bernardo o Rafael, siguieron siendo atosigados y hostigados por los sicarios de la tiranía, a lo largo de muchísimos años.

Seguramente, la mayoría de los lectores de este texto no habrán oído hablar hasta ahora de los hermanos Quero. Los menos conocerán la versión oficial del franquismo, la misma que los calificaba de bandoleros y gángsters. En cualquier país del mundo civilizado, se les recordaría en las escuelas durante el día de fiesta nacional, se habrían escrito muchos libros sobre sus trayectorias, se habría rodado probablemente alguna película basada en sus proezas. Si la desmemoria no hubiera vencido la batalla de la Transición, los granadinos de 2012 podríamos, tal vez, tomar el sol en una placeta dedicada a su recuerdo.

Una democracia verdadera no puede fundarse en el olvido. Todo lo contrario. Mediante el conocimiento del pasado podemos encontrar las claves para construir un futuro mejor.

Recuperando la memoria histórica de nuestro pueblo podremos estar en condiciones de afrontar la crisis y volver a ser un país soberano. Revelando la verdad de lo que fuimos en los tiempos del cólera, la alternativa republicana federal dejará de ser una quimera y los ciudadanos españoles podremos ser, de una vez, dueños de nuestro destino. Los hermanos Quero verán entonces recompensado su esfuerzo y Granada entera reconocerá, por fin, el valor de su ejemplo.

* Los autores son miembros de la Junta Directiva provincial de Unidad Cívica Andaluza por la República en Granada (UCAR-Granada), asociación cultural republicana que organizó recientemente un homenaje público a los hermanos Quero en nuestra ciudad.

http://www.ideal.es/granada/v/20120619/opinion/memoria-historica-hermanos-quero-20120619.html

** Extraordinaria fotografía del compañero Gustavo José Bravo Vargas, tomada frente a la puerta de la antigua cárcel provincial de Granada, durante la celebración de la concentración en desagravio a los Quero y a todos los represaliados del franquismo el pasado 1 de junio de 2012.  Si queréis disfrutar del resto de imágenes de la jornada, sólo tenéis que visitar nuestra galería digital.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Recuperadores, vosotros que abandonasteis a las guerrillas a su suerte. Verguenza, no le llegáis ni a la suela de los zapatos a los Hnos. Quero ni al resto de luchadores por la libertad. Os recuerdo que la mayoría eran revolucionarios y no dieron su vida por esta democracia burguesa.