Conferencia en la facultad de sociología de Madrid sobre el 23-F from Rafael Palacios on Vimeo.
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domingo, 16 de enero de 2011
viernes, 14 de enero de 2011
Los pecados de Garzón

Juan-Ramón Capella*
Público
10/01/2011
Público
10/01/2011
Los discutibles procesos judiciales penales en los que se ha visto envuelto el juez Baltasar Garzón obligan a preguntarse: ¿por qué? ¿Qué ocurre con la Justicia en España? ¿Cuáles son los pecados de Garzón que han suscitado esos procedimientos penales ante –o del– Tribunal Supremo? ¿Cuál es el fondo de la cuestión? ¿De qué es síntoma Garzón?
Si uno hace memoria, creo que Garzón tiene en su haber algunos pecados que explicarían lo que hay en el fondo de esos procesos.
Un primer pecado grave es que Garzón sometió a persecución a los GAL, esto es, al terrorismo de Estado de la época de Gobierno de Felipe González: como consecuencia, un ministro y un viceministro acabaron en la cárcel mientras sus amigos, el presidente y altos cargos, se rasgaban las vestiduras. Margarita Robles, hoy en el Consejo General del Poder Judicial y en el Tribunal Supremo, es el largo brazo del PSOE de Felipe González y Garzón la ha recusado. Para los jóvenes hay que recordar que, además de los cargos mencionados, en la época ejemplar de Felipe González acabaron en la cárcel el director general de la Guardia Civil, el gobernador del Banco de España y la directora del Boletín Oficial del Estado, por mencionar unos pocos carguillos. Otros dimitieron para evitar el banquillo.
Un segundo pecado de Garzón es que ha destapado la trama Gürtel, de modo que se ha ganado la animadversión del otro partido, del PP. Algunos juristas garantistas que se la pillan con papel de fumar ven pecado en que Garzón interviniera la comunicación de los procesados con abogados presuntamente encargados no solamente de la defensa sino también de operar con los fondos de esa trama en paraísos fiscales. De modo que para estos juristas la intervención de la comunicación de los principales encausados con sus segundos vulneró los derechos de defensa… que el propio juez había tomado la precaución de proteger en sus autos. La cuestión es opinable jurídicamente: lo que para unos son garantías, para otros es impunidad. Aunque también se intervienen legalmente las conversaciones de terroristas con sus abogados sin que nadie ponga el grito en el cielo. Si la ley no está clara, el asunto es de interpretación, y resulta más que feo que, para el hecho hermenéutico del juez Garzón, el garantismo se desvanezca. Lo que nos tememos los observadores del asunto es que a la trama Gürtel y a sus complacientes políticos afines la vara de la ley jamás llegue a alcanzarles gracias… a los votos y a la magistratura. Los españolitos estamos acostumbrados a que la Administración de Justicia llegue casi siempre tarde cuando se trata de perseguir a las gentes con poder. Todo prescribe: las dobles contabilidades de los bancos, los cohechos, los fraudes a la Hacienda pública…
Ah, un tercer pecado de Garzón es la vanidad. Es un juez estrella. La estrella más brillante. El observador no cree que eso sea independiente de su voluntad. Y comprende que a otros honorables magistrados tanta estrella les jorobe en lo más íntimo de su ser. ¿Habría que alguacilarle? La vanidad no es delito; la prevaricación, sí.
Pero el cuarto pecado de Garzón es el peor de todos: haber pretendido aplicar la ley universal sobre los delitos de genocidio a los criminales de la Guerra Civil española. Esto sí que no se puede tolerar: que se investiguen los crímenes del franquismo, los asesinatos masivos, los robos, las venganzas. No vaya a ser que los hijos de los autores de esos crímenes vean descubiertas las vergüenzas de sus padres, que han estado viviendo impunes entre nosotros compartiendo las autopistas, los autobuses, la vida cotidiana; no vaya a ser que las falsificaciones de los registros (de la propiedad, o el mismísimo registro civil) les obliguen a devolver lo obtenido; no vaya a ser que además los delitos comunes queden al descubierto.
La aceptación por el sistema constitucional de las leyes internacionales sobre el genocidio ha de quedar en papel mojado. Y Garzón quiso lanzarse sobre los molinos de viento sin advertir que eran gigantes: que el franquismo no ha sido nunca derrotado. Sin percibir que incluso la modesta Ley de Amnistía española se ha aplicado como una ley de prescripción, sin investigar siquiera si los asesinatos del bando franquista tenían motivaciones políticas, como es el supuesto de esa ley, o simplemente, caso por caso, si había además, o sobre todo, odios y venganzas, medios para usurpar hijos o bienes, toda la porquería social que puede producir este jodido país–por emplear la certera calificación del padre de Federico García Lorca, cuyo asesinato, por supuesto, jamás ha investigado eso que en España llamamos la Justicia–.
Las víctimas de los nazis han obtenido reconocimiento y reparaciones. También las víctimas de los generales genocidas argentinos. Incluso los polacos asesinados por orden de Stalin. Pero el genocidio español ha de pasar como el genocidio armenio: al olvido.
El acoso jurisdiccional al juez Garzón es el acoso fomentado por la ley del olvido, una norma de la constitución tácita del actual sistema político español. Pero esta vez puede ser una vergüenza para la Justicia local: las instituciones europeas de Justicia no tienen por qué enjuiciar el pecado de la vanidad, ni proteger a trama alguna, ni vengar a los GAL, ni ser complacientes con el genocidio.
Aún se puede esperar que el tiro salga finalmente por la culata.
* Juan-Ramón Capella es catedrático emérito de Filosofía del Derecho en la Universidad de Barcelona.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/2902/los-pecados-de-garzon/
Si uno hace memoria, creo que Garzón tiene en su haber algunos pecados que explicarían lo que hay en el fondo de esos procesos.
Un primer pecado grave es que Garzón sometió a persecución a los GAL, esto es, al terrorismo de Estado de la época de Gobierno de Felipe González: como consecuencia, un ministro y un viceministro acabaron en la cárcel mientras sus amigos, el presidente y altos cargos, se rasgaban las vestiduras. Margarita Robles, hoy en el Consejo General del Poder Judicial y en el Tribunal Supremo, es el largo brazo del PSOE de Felipe González y Garzón la ha recusado. Para los jóvenes hay que recordar que, además de los cargos mencionados, en la época ejemplar de Felipe González acabaron en la cárcel el director general de la Guardia Civil, el gobernador del Banco de España y la directora del Boletín Oficial del Estado, por mencionar unos pocos carguillos. Otros dimitieron para evitar el banquillo.
Un segundo pecado de Garzón es que ha destapado la trama Gürtel, de modo que se ha ganado la animadversión del otro partido, del PP. Algunos juristas garantistas que se la pillan con papel de fumar ven pecado en que Garzón interviniera la comunicación de los procesados con abogados presuntamente encargados no solamente de la defensa sino también de operar con los fondos de esa trama en paraísos fiscales. De modo que para estos juristas la intervención de la comunicación de los principales encausados con sus segundos vulneró los derechos de defensa… que el propio juez había tomado la precaución de proteger en sus autos. La cuestión es opinable jurídicamente: lo que para unos son garantías, para otros es impunidad. Aunque también se intervienen legalmente las conversaciones de terroristas con sus abogados sin que nadie ponga el grito en el cielo. Si la ley no está clara, el asunto es de interpretación, y resulta más que feo que, para el hecho hermenéutico del juez Garzón, el garantismo se desvanezca. Lo que nos tememos los observadores del asunto es que a la trama Gürtel y a sus complacientes políticos afines la vara de la ley jamás llegue a alcanzarles gracias… a los votos y a la magistratura. Los españolitos estamos acostumbrados a que la Administración de Justicia llegue casi siempre tarde cuando se trata de perseguir a las gentes con poder. Todo prescribe: las dobles contabilidades de los bancos, los cohechos, los fraudes a la Hacienda pública…
Ah, un tercer pecado de Garzón es la vanidad. Es un juez estrella. La estrella más brillante. El observador no cree que eso sea independiente de su voluntad. Y comprende que a otros honorables magistrados tanta estrella les jorobe en lo más íntimo de su ser. ¿Habría que alguacilarle? La vanidad no es delito; la prevaricación, sí.
Pero el cuarto pecado de Garzón es el peor de todos: haber pretendido aplicar la ley universal sobre los delitos de genocidio a los criminales de la Guerra Civil española. Esto sí que no se puede tolerar: que se investiguen los crímenes del franquismo, los asesinatos masivos, los robos, las venganzas. No vaya a ser que los hijos de los autores de esos crímenes vean descubiertas las vergüenzas de sus padres, que han estado viviendo impunes entre nosotros compartiendo las autopistas, los autobuses, la vida cotidiana; no vaya a ser que las falsificaciones de los registros (de la propiedad, o el mismísimo registro civil) les obliguen a devolver lo obtenido; no vaya a ser que además los delitos comunes queden al descubierto.
La aceptación por el sistema constitucional de las leyes internacionales sobre el genocidio ha de quedar en papel mojado. Y Garzón quiso lanzarse sobre los molinos de viento sin advertir que eran gigantes: que el franquismo no ha sido nunca derrotado. Sin percibir que incluso la modesta Ley de Amnistía española se ha aplicado como una ley de prescripción, sin investigar siquiera si los asesinatos del bando franquista tenían motivaciones políticas, como es el supuesto de esa ley, o simplemente, caso por caso, si había además, o sobre todo, odios y venganzas, medios para usurpar hijos o bienes, toda la porquería social que puede producir este jodido país–por emplear la certera calificación del padre de Federico García Lorca, cuyo asesinato, por supuesto, jamás ha investigado eso que en España llamamos la Justicia–.
Las víctimas de los nazis han obtenido reconocimiento y reparaciones. También las víctimas de los generales genocidas argentinos. Incluso los polacos asesinados por orden de Stalin. Pero el genocidio español ha de pasar como el genocidio armenio: al olvido.
El acoso jurisdiccional al juez Garzón es el acoso fomentado por la ley del olvido, una norma de la constitución tácita del actual sistema político español. Pero esta vez puede ser una vergüenza para la Justicia local: las instituciones europeas de Justicia no tienen por qué enjuiciar el pecado de la vanidad, ni proteger a trama alguna, ni vengar a los GAL, ni ser complacientes con el genocidio.
Aún se puede esperar que el tiro salga finalmente por la culata.
* Juan-Ramón Capella es catedrático emérito de Filosofía del Derecho en la Universidad de Barcelona.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/2902/los-pecados-de-garzon/
miércoles, 12 de enero de 2011
El injusto, desigual y antidemocrático sistema electoral español
Baltasar Garzón Garzón*
La República
12/01/2011
El vigente sistema electoral hunde sus raíces en el Decreto Ley 20/1977 de 18 de Marzo que reguló las primeras elecciones al Congreso de los Diputados y al Senado. Este Decreto Ley se publica en cumplimiento de la Disposición Transitoria 1ª de la Ley de Reforma Política que atribuía al Gobierno la potestad de regular las primeras elecciones para constituir un Congreso de 350 diputados y un Senado de 207 senadores.
En el capítulo II del referido decreto (Distritos y Secciones Electorales) fija que la provincia será la circunscripción electoral concretando los diputados que corresponden a cada una de ellas. Así Ceuta y Melilla elegirán 1. Soria, Guadalajara, Segovia, Teruel, Palencia, Ávila y Huesca 3 . Cuenca, Zamora, Álava, Logroño, Albacete, Lérida, Burgos y Salamanca 4. Almería, Huelva, Castellón, Lugo, Cáceres, Orense, Gerona, Valladolid, Toledo, Tarragona, Ciudad Real, Navarra y Santander 5. León, Baleares y Las Palmas 6. Badajoz, Jaén, Córdoba, Granada, Guipúzcoa y Tenerife 7. Zaragoza, Pontevedra, Murcia, Málaga y Cádiz 8. Alicante y La Coruña 9. Asturias y Vizcaya 10. Sevilla 12. Valencia 15. Madrid 32 y Barcelona 33.
Así mediante este decreto ley postfranquista y preconstitucional se fijó un número inicial de dos diputados por provincia (excepto Ceuta y Melilla con uno) y el resto en función de la población, atribuyéndose 1 escaño por cada 144.500 habitantes o restos de población superiores a 70.000.
Para la asignación de escaños al Congreso no se tendrían en cuenta aquellas listas electorales que no alcanzasen el 3% en el distrito o circunscripción provincial y la concreción de los diputados de cada provincia se realizaría mediante el método de divisores naturales o regla D´Hont.
Respecto al Senado, se elegirían 4 senadores por provincia por el sistema mayoritario con sufragio restringido, siendo el máximo a elegir 3 senadores.
El sistema electoral elegido por el gobierno de Suárez y la monarquía absoluta de Juan Carlos de Borbón era fiel reflejo de su voluntad política y de la democracia que querían para los españoles y que defenderían e impondrían después en la Constitución del 78.
La Constitución Española del 78, “consensuada” bajo presión de los poderes fácticos de entonces, recoge en su art. 68 los elementos esenciales del sistema electoral contenidos en el Real Decreto Ley del 77, tal y como lo recoge en su preámbulo, la Ley 5/1985 del Régimen Electoral General: “Sustituye al vigente Real Decreto Ley de 1977 que ha cubierto adecuadamente una primera etapa de la transición democrática de nuestro país. No obstante esta sustitución no es en modo alguno radical, debido a que el propio texto constitucional acogió los elementos esenciales del sistema electoral contenidos en el Real Decreto Ley.”
El art. 68 de la CE dice: 68.1 “El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley.”
68.2 “La circunscripción electoral es la provincia. Las poblaciones de Ceuta y Melilla estarán representadas cada una de ellas por un Diputado. La Ley distribuirá el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en proporción a la población.”
68.3 “La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.”
La Ley Orgánica 5/1985 de 19 de Junio desarrolla el art. 68 de la CE y vuelve a ratificar el sistema diseñado por el Real Decreto Ley de 1977 , al que deroga, siendo el PSOE el partido gobernante y además con mayoría absoluta.
Hasta aquí la pequeña historia legislativa del sistema electoral. Si analizamos con detenimiento el contenido de la normativa electoral y los efectos que ha producido en las 10 elecciones celebradas al Congreso de los Diputados podemos afirmar:
a) Que existe una discriminación entre las diferentes circunscripciones electorales en relación al “costo” por diputado si tenemos en cuenta la población. Diez provincias se han visto perjudicadas históricamente, especialmente Madrid (-10 diputados) y Barcelona (-9 diputados), además de Sevilla y Valencia. Por el contrario se han beneficiado 27 provincias que son aquellas que cuentan con menos habitantes oscilando entre 1 y 2 diputados más de los que le corresponderían por población. La desigualdad territorial es evidente y sin justificación alguna que lo explique.
b) La 2ª discriminación constatable es la que se deriva del voto de cada ciudadano según vote a unos partidos políticos o a otros es decir la discriminación ideológica. Así hay formaciones políticas que obtienen un diputado con un número de votos muy inferior al de otras. En las elecciones al Congreso de 2008, al PNV le costó tan sólo 51.021 votos cada diputado, al PP 66.740, al PSOE 66.800 frente a los 306.079 que le costó a UPyD o los escandalosos 484.983 de IU. Si comparamos el valor de los votos de PP y PSOE con los de IU resulta que los que votan a esas formaciones tienen un valor 7 veces mayor que los que votan a IU
c) El sistema de elección para nombrar los diputados por provincia, el sistema D´Hondt, es un método matemático no proporcional pues beneficia a los partidos mayoritarios de ámbito estatal y a algunos nacionalistas generando de nuevo otra distorsión o discriminación más sobre todo cuando se trata de circunscripciones con menos de 10 diputados.
d) El sistema electoral vigente, fomenta institucionalmente el bipartidismo a nivel estatal, impidiendo la consolidación de un tercer partido moderador o bisagra y con ello reduce el pluralismo político. Deja a los partidos nacionalistas como única alternativa para pactar.
e) Frente a lo que suele creerse, los únicos partidos beneficiados por el actual sistema electoral en las 10 elecciones celebradas desde 1977 hasta 2008 han sido el PSOE (más 168 diputados ), el PP (más 94) y el PNV (más 11) viéndose perjudicados el resto de formaciones políticas tanto nacionalistas como estatales. Así la más perjudicada por el sistema electoral ha sido IU (menos 134 diputados), el PA (menos 16) ERC y LV (menos 15) BNG (menos 10) , CIU (menos 5) y UPyD (menos 3) por citar a las más representativas. Históricamente todos los partidos nacionalistas excepto el PNV se han visto perjudicados por el sistema electoral nacido en el postfranquismo y ratificado por la CE y la Ley del 85.
La Constitución, en su artículo 1.1 propone como “valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.” ¿Se garantizan esos valores en la representación política con el sistema electoral actual? La respuesta es NO. Si la representación política fuera realmente proporcional como recoge el art.68.3 de la CE, cada ciudadano podría votar por su opción preferida sin cortapisas de ningún tipo y sin verse presionado por el llamado “voto útil”. Con el sistema en vigor, los resultados no son proporcionales pues una formación con menos votos puede conseguir más escaños como así ha ocurrido en más de una ocasión. ¿Cómo se permite eso? ¿Se pueden perder y ganar a la vez las elecciones? Algunos expertos electorales creen que en realidad el sistema electoral español es mayoritario atenuado y no proporcional, llegando algunos a decir que no hay un sistema electoral, sino que lo que existe son 52 sistemas electorales para el Congreso. El 62% de los españoles votan en circunscripciones de 10 escaños o menos, por lo que saben que si su primera preferencia no supera el 10%, su voto será electoralmente inútil. La libertad de elección por tanto no está garantizada.
Si los partidos políticos no obtienen la proporción de escaños que los ciudadanos les conceden, no se garantiza en absoluto, el valor superior de la justicia en la representación electoral. El Anexo 2 recoge los partidos beneficiados y perjudicados en las 10 elecciones celebradas al Congreso, si en la asignación de escaños, se hubiese respetado el porcentaje de voto que cada fuerza política ha recibido en todo el Estado al igual que ocurre en las elecciones al Parlamento europeo donde todos los votos tienen el mismo valor.
Tampoco se garantiza la igualdad de los ciudadanos y partidos respecto al valor de representación de sus votos, pues además del límite establecido del 3% para obtener representación, la desigualdad entre unos y otros resulta irritante. ¿Cómo explicar que el PSOE obteniendo unas 11 veces más votos que IU, tenga 85 veces más diputados?
La clave está en garantizar una representación proporcional real y no virtual, que resolvería simultáneamente los problemas de libertad, igualdad, justicia y pluralidad. Los mecanismos y métodos matemáticos para conseguir la proporcionalidad y por tanto la equidad en la representación parlamentaria pueden ser varios. Unos necesitarían modificar el art. 68 de la CE si afecta a las circunscripciones o distritos electorales, otros simplemente con modificar la el método D´Hont y ampliar el número de diputados a 400. La última palabra la tienen los dos partidos mayoritarios PP y PSOE y de su voluntad política y de sus convicciones auténticamente democráticas depende la resolución de esta injusticia histórica electoral. Las objeciones contra la proporcionalidad provienen de los beneficiados por el actual sistema (PP y PSOE) que esgrimen la “gobernabilidad” como argumento. Sin embargo 30 años después de aprobada la CE ese argumento carece ya de vigencia, y así en lugar de la “gobernabilidad” tenemos confrontación, polarización entre los dos partidos y dependencia periférica de los partidos nacionalistas a la hora de los pactos. Del miedo a la fragmentación política de la transición hemos pasado al “bipartidismo imperfecto” que está afectando ya al pluralismo político y a la calidad democrática de las instituciones. Resumiendo: Mientras no se reforme la Ley Electoral del 85, no tendremos una auténtica democracia, sino un sucedáneo o simulacro de autogobierno legitimado por un perverso y maquiavélico sistema electoral nacido en el postfranquismo y vigente aún en nuestros días. La regeneración democrática sólo será posible cuando los dirigentes del PSOE y del PP asuman y actúen en consecuencia respecto a los valores supremos de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político, convengan o no a sus intereses electorales.
La reforma del sistema electoral español es, además de una exigencia de ética democrática, una exigencia de Estado, una cuestión de Estado, pues los perjudicados somos todo el país y sus ciudadanos que no pueden seguir aceptando unas reglas de juego fraudulentas que por la vía de su formalidad legal, se convierten en una verdadera estafa.
Anexo 1
En el capítulo II del referido decreto (Distritos y Secciones Electorales) fija que la provincia será la circunscripción electoral concretando los diputados que corresponden a cada una de ellas. Así Ceuta y Melilla elegirán 1. Soria, Guadalajara, Segovia, Teruel, Palencia, Ávila y Huesca 3 . Cuenca, Zamora, Álava, Logroño, Albacete, Lérida, Burgos y Salamanca 4. Almería, Huelva, Castellón, Lugo, Cáceres, Orense, Gerona, Valladolid, Toledo, Tarragona, Ciudad Real, Navarra y Santander 5. León, Baleares y Las Palmas 6. Badajoz, Jaén, Córdoba, Granada, Guipúzcoa y Tenerife 7. Zaragoza, Pontevedra, Murcia, Málaga y Cádiz 8. Alicante y La Coruña 9. Asturias y Vizcaya 10. Sevilla 12. Valencia 15. Madrid 32 y Barcelona 33.
Así mediante este decreto ley postfranquista y preconstitucional se fijó un número inicial de dos diputados por provincia (excepto Ceuta y Melilla con uno) y el resto en función de la población, atribuyéndose 1 escaño por cada 144.500 habitantes o restos de población superiores a 70.000.
Para la asignación de escaños al Congreso no se tendrían en cuenta aquellas listas electorales que no alcanzasen el 3% en el distrito o circunscripción provincial y la concreción de los diputados de cada provincia se realizaría mediante el método de divisores naturales o regla D´Hont.
Respecto al Senado, se elegirían 4 senadores por provincia por el sistema mayoritario con sufragio restringido, siendo el máximo a elegir 3 senadores.
El sistema electoral elegido por el gobierno de Suárez y la monarquía absoluta de Juan Carlos de Borbón era fiel reflejo de su voluntad política y de la democracia que querían para los españoles y que defenderían e impondrían después en la Constitución del 78.
La Constitución Española del 78, “consensuada” bajo presión de los poderes fácticos de entonces, recoge en su art. 68 los elementos esenciales del sistema electoral contenidos en el Real Decreto Ley del 77, tal y como lo recoge en su preámbulo, la Ley 5/1985 del Régimen Electoral General: “Sustituye al vigente Real Decreto Ley de 1977 que ha cubierto adecuadamente una primera etapa de la transición democrática de nuestro país. No obstante esta sustitución no es en modo alguno radical, debido a que el propio texto constitucional acogió los elementos esenciales del sistema electoral contenidos en el Real Decreto Ley.”
El art. 68 de la CE dice: 68.1 “El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley.”
68.2 “La circunscripción electoral es la provincia. Las poblaciones de Ceuta y Melilla estarán representadas cada una de ellas por un Diputado. La Ley distribuirá el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en proporción a la población.”
68.3 “La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.”
La Ley Orgánica 5/1985 de 19 de Junio desarrolla el art. 68 de la CE y vuelve a ratificar el sistema diseñado por el Real Decreto Ley de 1977 , al que deroga, siendo el PSOE el partido gobernante y además con mayoría absoluta.
Hasta aquí la pequeña historia legislativa del sistema electoral. Si analizamos con detenimiento el contenido de la normativa electoral y los efectos que ha producido en las 10 elecciones celebradas al Congreso de los Diputados podemos afirmar:
a) Que existe una discriminación entre las diferentes circunscripciones electorales en relación al “costo” por diputado si tenemos en cuenta la población. Diez provincias se han visto perjudicadas históricamente, especialmente Madrid (-10 diputados) y Barcelona (-9 diputados), además de Sevilla y Valencia. Por el contrario se han beneficiado 27 provincias que son aquellas que cuentan con menos habitantes oscilando entre 1 y 2 diputados más de los que le corresponderían por población. La desigualdad territorial es evidente y sin justificación alguna que lo explique.
b) La 2ª discriminación constatable es la que se deriva del voto de cada ciudadano según vote a unos partidos políticos o a otros es decir la discriminación ideológica. Así hay formaciones políticas que obtienen un diputado con un número de votos muy inferior al de otras. En las elecciones al Congreso de 2008, al PNV le costó tan sólo 51.021 votos cada diputado, al PP 66.740, al PSOE 66.800 frente a los 306.079 que le costó a UPyD o los escandalosos 484.983 de IU. Si comparamos el valor de los votos de PP y PSOE con los de IU resulta que los que votan a esas formaciones tienen un valor 7 veces mayor que los que votan a IU
c) El sistema de elección para nombrar los diputados por provincia, el sistema D´Hondt, es un método matemático no proporcional pues beneficia a los partidos mayoritarios de ámbito estatal y a algunos nacionalistas generando de nuevo otra distorsión o discriminación más sobre todo cuando se trata de circunscripciones con menos de 10 diputados.
d) El sistema electoral vigente, fomenta institucionalmente el bipartidismo a nivel estatal, impidiendo la consolidación de un tercer partido moderador o bisagra y con ello reduce el pluralismo político. Deja a los partidos nacionalistas como única alternativa para pactar.
e) Frente a lo que suele creerse, los únicos partidos beneficiados por el actual sistema electoral en las 10 elecciones celebradas desde 1977 hasta 2008 han sido el PSOE (más 168 diputados ), el PP (más 94) y el PNV (más 11) viéndose perjudicados el resto de formaciones políticas tanto nacionalistas como estatales. Así la más perjudicada por el sistema electoral ha sido IU (menos 134 diputados), el PA (menos 16) ERC y LV (menos 15) BNG (menos 10) , CIU (menos 5) y UPyD (menos 3) por citar a las más representativas. Históricamente todos los partidos nacionalistas excepto el PNV se han visto perjudicados por el sistema electoral nacido en el postfranquismo y ratificado por la CE y la Ley del 85.
La Constitución, en su artículo 1.1 propone como “valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.” ¿Se garantizan esos valores en la representación política con el sistema electoral actual? La respuesta es NO. Si la representación política fuera realmente proporcional como recoge el art.68.3 de la CE, cada ciudadano podría votar por su opción preferida sin cortapisas de ningún tipo y sin verse presionado por el llamado “voto útil”. Con el sistema en vigor, los resultados no son proporcionales pues una formación con menos votos puede conseguir más escaños como así ha ocurrido en más de una ocasión. ¿Cómo se permite eso? ¿Se pueden perder y ganar a la vez las elecciones? Algunos expertos electorales creen que en realidad el sistema electoral español es mayoritario atenuado y no proporcional, llegando algunos a decir que no hay un sistema electoral, sino que lo que existe son 52 sistemas electorales para el Congreso. El 62% de los españoles votan en circunscripciones de 10 escaños o menos, por lo que saben que si su primera preferencia no supera el 10%, su voto será electoralmente inútil. La libertad de elección por tanto no está garantizada.
Si los partidos políticos no obtienen la proporción de escaños que los ciudadanos les conceden, no se garantiza en absoluto, el valor superior de la justicia en la representación electoral. El Anexo 2 recoge los partidos beneficiados y perjudicados en las 10 elecciones celebradas al Congreso, si en la asignación de escaños, se hubiese respetado el porcentaje de voto que cada fuerza política ha recibido en todo el Estado al igual que ocurre en las elecciones al Parlamento europeo donde todos los votos tienen el mismo valor.
Tampoco se garantiza la igualdad de los ciudadanos y partidos respecto al valor de representación de sus votos, pues además del límite establecido del 3% para obtener representación, la desigualdad entre unos y otros resulta irritante. ¿Cómo explicar que el PSOE obteniendo unas 11 veces más votos que IU, tenga 85 veces más diputados?
La clave está en garantizar una representación proporcional real y no virtual, que resolvería simultáneamente los problemas de libertad, igualdad, justicia y pluralidad. Los mecanismos y métodos matemáticos para conseguir la proporcionalidad y por tanto la equidad en la representación parlamentaria pueden ser varios. Unos necesitarían modificar el art. 68 de la CE si afecta a las circunscripciones o distritos electorales, otros simplemente con modificar la el método D´Hont y ampliar el número de diputados a 400. La última palabra la tienen los dos partidos mayoritarios PP y PSOE y de su voluntad política y de sus convicciones auténticamente democráticas depende la resolución de esta injusticia histórica electoral. Las objeciones contra la proporcionalidad provienen de los beneficiados por el actual sistema (PP y PSOE) que esgrimen la “gobernabilidad” como argumento. Sin embargo 30 años después de aprobada la CE ese argumento carece ya de vigencia, y así en lugar de la “gobernabilidad” tenemos confrontación, polarización entre los dos partidos y dependencia periférica de los partidos nacionalistas a la hora de los pactos. Del miedo a la fragmentación política de la transición hemos pasado al “bipartidismo imperfecto” que está afectando ya al pluralismo político y a la calidad democrática de las instituciones. Resumiendo: Mientras no se reforme la Ley Electoral del 85, no tendremos una auténtica democracia, sino un sucedáneo o simulacro de autogobierno legitimado por un perverso y maquiavélico sistema electoral nacido en el postfranquismo y vigente aún en nuestros días. La regeneración democrática sólo será posible cuando los dirigentes del PSOE y del PP asuman y actúen en consecuencia respecto a los valores supremos de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político, convengan o no a sus intereses electorales.
La reforma del sistema electoral español es, además de una exigencia de ética democrática, una exigencia de Estado, una cuestión de Estado, pues los perjudicados somos todo el país y sus ciudadanos que no pueden seguir aceptando unas reglas de juego fraudulentas que por la vía de su formalidad legal, se convierten en una verdadera estafa.
Anexo 1
Anexo 2
Anexo 3
http://www.larepublica.es/spip.php?article22789
* Baltasar Garzón Garzón (Torres, Jaén, 1946) es vicepresidente de UCAR-Granada. Militante histórico del PCE desde los últimos años de la dictadura, fue diputado al Congreso de los Diputados durante la legislatura 1989-1993 y concejal del Ayuntamiento de Granada durante los mandatos 1995-1999 y 1999-2003, representando siempre a los votantes de IULV-CA.
Esta colaboración especial de nuestro vicepresidente en las páginas de La República supone el inicio de una interesante (y esperemos que fructífera) colaboración entre nuestra asociación y el citado diario digital, fundamentada a través del reciente ingreso del compañero Baltasar en el Club de Amigos del periódico republicano.
lunes, 10 de enero de 2011
Gabriel Cardona se ha ido. Muchas gracias por todo, profesor...

Cualquiera Vale
06/01/2011
06/01/2011
En el parto de nuestra democracia quedaron muchas cuentas pendientes. La transición se dejó en el camino demasiado equipaje y hoy toca recordar algo sobre ello. En 1977, la Ley de Amnistía se olvidó, entre otras cosas, del reconocimiento de un colectivo muy importante de luchadores por la libertad: la Unión Militar Democrática (UMD). Este recordatorio viene a cuento por que hoy nos ha dejado alguien al que la libertad, la inteligencia y la memoria le debe mucho: el profesor, historiador y exmilitar de carrera Gabriel Cardona ha fallecido hoy (ayer) a los 72 años en Barcelona.
Cardona fue uno de los fundadores de la UMD y en la actualidad era profesor de Historia Contemporánea en la UB. Entre la abundante bibliografía creada por Cardona destacan libros como "El poder militar en la España contemporánea hasta la guerra civil" (1983), "Franco no estudió en West Point" (2002), "El gigante descalzo: El ejército de Franco" (2003) o "Los Milans del Bosch: Una familia de armas tomar" (2005). También escribió "Historia militar de una guerra civil" (2006), "El poder militar en el franquismo" (2008), "Alfonso XIII, el rey de espadas" (2010) y "Cuando nos reíamos del miedo" (2010).
No se me ocurre mejor homenaje que transcribir algunas de sus palabras y de sus ideas. Para Cardona, el sistema franquista tiene "continuidad" con la democracia. El historiador se mostró combativo con los vientos actuales que pretenden no mover la historia del pasado: "Lo peor es la amnesia, y hay que recordar que España hizo, a la muerte de Franco, un ejercicio voluntario de amnesia". Esa amnesia y el sistema educativo eran, para Cardona, las causas de que muchos de sus alumnos no hubieran oído o leído casi nada del franquismo: "Una situación dramática, porque tu país se ha quedado de repente sin su pasado".
Hay muchas formas de ser coherentes con la lucha por un mundo mejor y el profesor Cardona lo fue con nota: primero, desde la militancia contra la dictadura en el peor lugar posible y en uno de los peores momentos posibles: el Ejército español de la última etapa de la dictadura franquista y, después, desde su valioso trabajo como maestro e investigador (sus alumnos y compañeros lo saben bien...). Se ha ido otro de los mejores y desde hoy, todos y todas, estamos un poco más huérfanos. Muchas gracias por todo, profesor.
Cardona fue uno de los fundadores de la UMD y en la actualidad era profesor de Historia Contemporánea en la UB. Entre la abundante bibliografía creada por Cardona destacan libros como "El poder militar en la España contemporánea hasta la guerra civil" (1983), "Franco no estudió en West Point" (2002), "El gigante descalzo: El ejército de Franco" (2003) o "Los Milans del Bosch: Una familia de armas tomar" (2005). También escribió "Historia militar de una guerra civil" (2006), "El poder militar en el franquismo" (2008), "Alfonso XIII, el rey de espadas" (2010) y "Cuando nos reíamos del miedo" (2010).
No se me ocurre mejor homenaje que transcribir algunas de sus palabras y de sus ideas. Para Cardona, el sistema franquista tiene "continuidad" con la democracia. El historiador se mostró combativo con los vientos actuales que pretenden no mover la historia del pasado: "Lo peor es la amnesia, y hay que recordar que España hizo, a la muerte de Franco, un ejercicio voluntario de amnesia". Esa amnesia y el sistema educativo eran, para Cardona, las causas de que muchos de sus alumnos no hubieran oído o leído casi nada del franquismo: "Una situación dramática, porque tu país se ha quedado de repente sin su pasado".
Hay muchas formas de ser coherentes con la lucha por un mundo mejor y el profesor Cardona lo fue con nota: primero, desde la militancia contra la dictadura en el peor lugar posible y en uno de los peores momentos posibles: el Ejército español de la última etapa de la dictadura franquista y, después, desde su valioso trabajo como maestro e investigador (sus alumnos y compañeros lo saben bien...). Se ha ido otro de los mejores y desde hoy, todos y todas, estamos un poco más huérfanos. Muchas gracias por todo, profesor.
viernes, 7 de enero de 2011
Rabal y la Transición

Javier Ortiz
El Mundo
31/08/2001
http://www.javierortiz.net/ant/jortiz1/diario2001/34.2001.html
El Mundo
31/08/2001
Canal + repone una larga entrevista con Paco Rabal, en homenaje al fallecido. La veo ya iniciada. No consigo identificar a la periodista que le interroga. Algunas preguntas están bien; otras resultan un tanto irritantes. Él las afronta con el mismo espíritu cachazudo y socarrón, eludiendo las trampas con la inteligencia que aporta la larga existencia a quienes han sabido digerirla.
Le hablan de la muerte. Rabal responde que asume ese desenlace como inevitable, aunque le cabree. Recuerda a un amigo suyo, también actor –no cita el nombre–, que llevaba tan mal la idea de la muerte que se amargó la vida. «Murió, claro», dice, a modo de remate. Simpatizo con esa concepción del deambular por el mundo. Me gustaría compartirla.
Le preguntan por la Transición: «¿Tuvo miedo?».
«¿Miedo a qué?», responde. «Peor que lo anterior, imposible. No; sentí esperanza».
Cuenta Rabal en ese punto que, tras la muerte de Franco y el fin de la dictadura, él, que había vivido mucho en Italia, pensó que al cine español le sucedería algo similar a lo que experimentó el cine italiano tras la caída del fascismo: una eclosión de creatividad, de deseo de contar la verdad; el estallido de la libertad de expresión, de la denuncia social. Confió en que en España sobrevendría algo semejante a lo que en Italia supuso el neorrealismo: De Sica, Rosselini, De Santis, Visconti, Francesco Rossi... Roma, cità aperta, Ladrón de bicicletas, Rocco y sus hermanos, Salvatore Giuliano...
«Lo que sucedió aquí es que se pusieron todos a hacer cine pornográfico», apostilla Rabal, con una sonrisa entre irónica y amarga.
No sé si evocó ese hecho con intención de resumir lo que fue la Transición española, pero lo logró.
Es una caricatura, desde luego. Algún cineasta hubo que sacó partido de la nueva situación para hacer cine interesante, reflexivo y crítico. Pero, por lo general, las pantallas reflejaron lo que demandaba una sociedad que la mayor ventaja que le veía a la libertades –sigamos con la caricatura– era la oportunidad que le proporcionaban de contemplar anatomías al completo y hablar de sexo en público.
Hubo un fenómeno sociológico perfectamente representativo: Interviú se forró sacando las fotos de Marisol desnuda. No interesaba saber que Pepa Flores era una chavala inteligente, con criterio y llena de espíritu crítico. Lo que la gente quería era verle el culo.
He dedicado a lo largo de los últimos 25 años folios y más folios a estudiar el enorme fiasco que supuso la Transición española. A demostrar que, mitologías al margen, aquello no fue la conquista de la libertad política por un pueblo ansioso de ella, un estallido de abajo a arriba, sino la remodelación superficial de un régimen que se vio urgido por imperiosas necesidades de adaptación político-económica a los parámetros imperantes en la Europa Occidental. Ni sé el tiempo que he invertido en poner de manifiesto que es eso precisamente lo que explica que los grandes vencedores de la Transición hayan sido, alternativamente, los herederos de la dictadura y los que jamás hicieron nada ni arriesgaron nada en contra de ella.
Rabal lo explicó perfectamente y en dos patadas recurriendo al medio que fue su vida: el cine.
Le hablan de la muerte. Rabal responde que asume ese desenlace como inevitable, aunque le cabree. Recuerda a un amigo suyo, también actor –no cita el nombre–, que llevaba tan mal la idea de la muerte que se amargó la vida. «Murió, claro», dice, a modo de remate. Simpatizo con esa concepción del deambular por el mundo. Me gustaría compartirla.
Le preguntan por la Transición: «¿Tuvo miedo?».
«¿Miedo a qué?», responde. «Peor que lo anterior, imposible. No; sentí esperanza».
Cuenta Rabal en ese punto que, tras la muerte de Franco y el fin de la dictadura, él, que había vivido mucho en Italia, pensó que al cine español le sucedería algo similar a lo que experimentó el cine italiano tras la caída del fascismo: una eclosión de creatividad, de deseo de contar la verdad; el estallido de la libertad de expresión, de la denuncia social. Confió en que en España sobrevendría algo semejante a lo que en Italia supuso el neorrealismo: De Sica, Rosselini, De Santis, Visconti, Francesco Rossi... Roma, cità aperta, Ladrón de bicicletas, Rocco y sus hermanos, Salvatore Giuliano...
«Lo que sucedió aquí es que se pusieron todos a hacer cine pornográfico», apostilla Rabal, con una sonrisa entre irónica y amarga.
No sé si evocó ese hecho con intención de resumir lo que fue la Transición española, pero lo logró.
Es una caricatura, desde luego. Algún cineasta hubo que sacó partido de la nueva situación para hacer cine interesante, reflexivo y crítico. Pero, por lo general, las pantallas reflejaron lo que demandaba una sociedad que la mayor ventaja que le veía a la libertades –sigamos con la caricatura– era la oportunidad que le proporcionaban de contemplar anatomías al completo y hablar de sexo en público.
Hubo un fenómeno sociológico perfectamente representativo: Interviú se forró sacando las fotos de Marisol desnuda. No interesaba saber que Pepa Flores era una chavala inteligente, con criterio y llena de espíritu crítico. Lo que la gente quería era verle el culo.
He dedicado a lo largo de los últimos 25 años folios y más folios a estudiar el enorme fiasco que supuso la Transición española. A demostrar que, mitologías al margen, aquello no fue la conquista de la libertad política por un pueblo ansioso de ella, un estallido de abajo a arriba, sino la remodelación superficial de un régimen que se vio urgido por imperiosas necesidades de adaptación político-económica a los parámetros imperantes en la Europa Occidental. Ni sé el tiempo que he invertido en poner de manifiesto que es eso precisamente lo que explica que los grandes vencedores de la Transición hayan sido, alternativamente, los herederos de la dictadura y los que jamás hicieron nada ni arriesgaron nada en contra de ella.
Rabal lo explicó perfectamente y en dos patadas recurriendo al medio que fue su vida: el cine.
http://www.javierortiz.net/ant/jortiz1/diario2001/34.2001.html
martes, 4 de enero de 2011
¿Es posible la Tercera República?

Los expertos coinciden en que no existe una demanda social clara, pero reconocen el "anacronismo" de la Monarquía
Juanma Romero
Público
02/01/2011
¿España es realmente monárquica? Unanimidad: es juancarlista. "No hay apoyo a la Monarquía en sí misma, sino a Juan Carlos. No hay obstáculos de cultura política", indica Cruz. De hecho, una guerra está ganada: según los expertos, está claro que la Corona es una figura añeja, "anacrónica". "Sería impensable trasladar a otras instituciones sus claves medulares –la herencia, su carácter vitalicio o la primacía del varón–, por antidemocrático y discriminatorio", sentencia Rueda Laffond.
No se prevén problemas cuando llegue la hora de la sucesión, aunque el debate se repetirá. Fernández Steinko recomienda al príncipe Felipe buscar una causa que le legitime, como abrazar un modelo económico más justo.
Las fisuras podrían venir, para algunos analistas, en el País Vasco y Catalunya, las autonomías menos apegadas al rey. Otros, sin embargo, entienden que en ambos territorios prima el eje nacionalista, no el antimonárquico.
En España, la república es patrimonio de la izquierda, aunque sectores de la ultraderecha también la reclamen. Es producto del pasado. Y de la izquierda tendría que venir la Tercera. Josep Fontana, catedrático emérito de Historia Económica de la Pompeu Fabra, aconseja no perderse con las musas: "Hay que hablar de un programa reformista avanzado, que suscite una ilusión como la de 1931. Entonces, la Monarquía aparecería como lo que es: un montaje ceremonial de la más completa inutilidad, que podría liquidarse con un ERE y unas pocas jubilaciones anticipadas".
LA CORONA, EN CIFRAS
Las cuentas reales aún siguen sin control público
LAS FECHAS CLAVE
1873: nuevo régimen por la renuncia de un rey
Amadeo I de Saboya renunció al trono el 11 de febrero. Las Cortes se reunieron y proclamaron la I República. Se sucedieron cuatro presidentes (Estanislao Figueras, Francisco Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar). El golpe de Estado de Manuel Pavía dio el poder al general Francisco Serrano en enero de 1874. En diciembre, pronunciamiento del general Arsenio Martínez-Campos y Restauración de los Borbones en la persona de Alfonso XII y de su hijo Alfonso XIII.
1931: la victoria en las urnas y en la calle
Un triunfo en los comicios municipales del 12 de abril –victoria de las listas republicanas en 41 de las 50 capitales de provincia– y la fiesta popular sirvieron para tumbar la Monarquía. Al bienio progresista (1931-33), protagonizado por Manuel Azaña, siguieron dos años con la derecha en el poder, los del derribo de las reformas.
1936: el golpe que devoró la legalidad republicana
En julio de 1936, a los cinco meses de la victoria del Frente Popular, parte del Ejército se subleva. La República resistirá tres años. El 1 de abril de 1939, Franco pone fin a la guerra, pero no a una brutal represión que perviviría hasta 1975.
Juanma Romero
Público
02/01/2011
"A esta hora, las tres y media de la tarde, los pocos transeúntes que pasean por el cruce formado por la Castellana y la calle de Alcalá observan con asombro cómo una bandera sube lentamente por el mástil del Palacio de Comunicaciones [...]. La bandera que sube por el mástil es la bandera republicana. La noticia corre como una exhalación y una riada de gente sale de los cafés y los establecimientos colindantes a ver la bandera [...]. Todo coge un aire de verbena triunfante, un aire de alborozo franco y desenfrenado –sólo que es una verbena política–. La gente se abraza, grita, suda, canta".
Josep Pla inmortalizó cada segundo, cada minuto de aquel día. El bullicio en las calles hasta la madrugada, el trasiego en los despachos, la marcha del rey Alfonso XIII. "Pulmones rotos, gargantas roncas", describe el escritor catalán para explicar el júbilo popular en Madrid. El advenimiento de la República. Es la "revolución desorbitada", en palabras del periodista César González Ruano. Es el 14 de abril de 1931.
2011 huele a cumpleaños. Al 80º aniversario de la proclamación de la Segunda República. Una cifra redonda que reabre el debate sobre la forma política del Estado. ¿Queda más cerca una nueva república?
No parece cuestión de distancias. Politólogos, sociólogos, constitucionalistas e historiadores no observan en la España de hoy un caldo de cultivo favorable a la caída de la Monarquía, por mucho que entre los jóvenes se expanda un mayor desapego al rey. No obstante, los expertos convergen en señalar la Corona como una institución "obsoleta, anacrónica", un freno para la consecución de una democracia plena que elige desde un alcalde hasta el jefe del Estado, pero que ha sabido adaptarse a los tiempos sin cometer "demasiados errores".
"Sí hay un sector que se considera republicano, pero los datos nos indican que la Monarquía está bien considerada". Ander Gurrutxaga, catedrático de Sociología de la Universidad del País Vasco, presenta como prueba el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En su barómetro de noviembre de 2010, un mayoritario 54,1% apostaba por reformar la Constitución, pero de ellos sólo un 3,4% se inclinaba por cambiar "la Monarquía como forma de gobierno". El porcentaje ha oscilado desde diciembre de 2000 (1,9%), con una tendencia creciente, aunque aún minoritaria: 2,5% en diciembre de 2005 y 6,5%, su techo, en noviembre de 2008. En el último sondeo del organismo público, la Casa del Rey figuraba como segunda institución mejor valorada (5,36), detrás del Ejército y lejos de los partidos (2,88). En noviembre de 2008 obtuvo un 5,54 -entre los de 18 a 24 años, un escaso 4,93-. Y, en octubre de 2006, un grado de confianza global del 5,19, frente al 4,77 que le daban los más jóvenes.
Totalmente "fuera de agenda"
"Hay poca demanda social" para acabar con la Monarquía, certifica Carlos Ruiz Miguel, catedrático constitucionalista de la Universidade de Santiago de Compostela. "Está fuera de la agenda política, de las demandas de los partidos y de la sociedad", remacha Sandra León, politóloga de la Fundación Alternativas.
El siglo XXI permite hacer comparaciones. Marcar diferencias. José Luis Ledesma, profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza, subraya que en 1931 estalló una "crisis de todo el sistema de la Restauración". No se trataba sólo de una crisis de los partidos, del Gobierno y de la economía. "La quiebra alcanzaba a la Monarquía -explica-, ya que Alfonso XIII estaba implicado en la lucha política diaria, no ejercía un rol decorativo. Apoyó incluso el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera. Hoy no hay crisis de la Monarquía, porque Juan Carlos I ha intentado aparecer como figura neutral. Es consciente de su historia". Otra coincidencia de los analistas: si el rey se sale de su guión constitucional, si interfiere en la dinámica de los partidos, su posición "peligrará".
"La Corona siempre ha tomado partido desde la Transición -apunta el profesor de Historia Política de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Rafael Cruz-, pero de forma poco relevante, menos en el 23-F. Su grado de intervencionismo es insuficiente como para desatar la contestación ciudadana. Pero el rey podría ser reprobado si apoyase, por ejemplo, una guerra contra Marruecos por Ceuta y Melilla que causase bajas españolas. Ahí se abriría una oportunidad". Gurrutxaga destaca que es la tónica de las monarquías europeas: "Han sabido representar su papel, sus competencias periféricas y simbólicas. Si se extralimitan, caen, como sucedió en Grecia", cuando Constantino II, hermano de la reina Sofía, fue depuesto tras cobijar el golpe de los coroneles.
La campaña de IU y del PCE
José Carlos Rueda Laffond, profesor titular de Historia de la UCM, cita asimismo como elementos de "potencial desgaste" de la Corona "los abusos de poder, la corrupción, las fricciones institucionales o los escándalos", pero insiste en que, para tumbarla, hace falta algo más que una "crisis de Estado": un "frente antimonárquico más o menos sólido, erigido en alternativa y contrapoder", como sucedió en España en 1931 o en Grecia en los setenta. Y ahora no lo hay, aunque el peso de la cultura y memoria republicanas "sea algo mayor que años atrás".
No es casual, por tanto, que PCE e IU –y, dentro de ella, el sector de Izquierda Republicana (el partido de Manuel Azaña) que dirige Javier Casado Arboniés– se hayan propuesto agitar la llama, convencer a la ciudadanía de que no sólo urge derrocar a Juan Carlos I, sino construir "una verdadera democracia donde el poder radique en la gente, que aborde grandes reformas", ya que el sistema actual "no da respuesta a la crisis y hace pagar a los de siempre", destaca Marga Ferré, secretaria de Programas de IU.
La crisis. Una ventana de oportunidad para unos. Para otros, una fuente de desgaste para los políticos, no para la Casa Real. Jaime Pastor, profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), está entre los primeros. Cree que el batacazo de la economía, junto con el auge de la memoria histórica, la creciente exigencia de laicismo o el agravamiento de las tensiones territoriales, pueden actuar de motor del cambio: "El rey volvió a aparecer en Navidad como aliado del capital, identificado con la banca y los responsables de la recesión".
Como IU, Pastor subraya que hay que presentar la república como "alternativa democratizadora", superando "la nostalgia" de 1931. "La recesión lleva visos de provocar una crisis del sistema político –responde categórico Ruiz Miguel–. Y llegará un momento de plantear responsabilidades y preguntarnos qué hizo la Monarquía para evitar esta situación". Tesis opuesta a la de Cruz, Rueda Laffond, León o Gurrutxaga. A medio camino, el sociólogo de la UCM Armando Fernández Steinko, autor de Izquierda y republicanismo. El salto a la refundación (Akal, 2010): "Las crisis sirven para poner en práctica cosas asumidas previamente. No son un buen momento para hacer avanzar una identidad compleja como la republicana. Aunque también abren oportunidades, pues en un proyecto republicano economía y política están al servicio del bien común, de los ciudadanos".
La familia real como tabú
El PCE, cuando celebró su I Conferencia Republicana, el pasado 27 de noviembre, pidió un debate sobre la Monarquía "sin coacción". Aún colea la impresión de que el rey es tabú. "PSOE y PP tienen mucho miedo a abrir la caja de Pandora –señala Pastor–. Aunque se perdiera un referéndum a favor de la república, el solo hecho de hacer un debate público haría tambalear el sistema". Cruz añade otra razón más mundana: "No hay un partido con fuerza en las Cortes Generales que obligue a situar esta discusión en la agenda. Y los dos mayoritarios no lo hacen por el elevado coste electoral". "Evidentemente, este tema no da votos", replican León y Gurrutxaga.
Ledesma juzga que los medios han jugado "un papel clave" en la consolidación de Juan Carlos. "En Gran Bretaña, la familia real es atacada a diario y no se defiende como gato panza arriba. Aquí puede ser síntoma de que no está muy asentada". Rueda Laffond diseccionó con su compañera Carlota Coronado en La mirada televisiva. Ficción y representación histórica en España (Fragua, 2009) el tratamiento del 23-F en las TV movies de La 1 y Antena 3: "Los medios han impulsado un capital simbólico asociado a la figura del rey y la Corona –dice hoy–. Respecto al golpe de Estado, la televisión ha reforzado una percepción ciudadana sobre su intervención a la hora de frenarlo, aunque simplificando otras variables históricas. Otras veces, la representación de su familia se ha movido extramuros a la hagiografía, caso de la teleserie de Telecinco Felipe y Letizia". Gurrutxaga alega que los medios, simplemente, "responden a la dinámica social imperante".
Sucesión y cuestión nacional
Josep Pla inmortalizó cada segundo, cada minuto de aquel día. El bullicio en las calles hasta la madrugada, el trasiego en los despachos, la marcha del rey Alfonso XIII. "Pulmones rotos, gargantas roncas", describe el escritor catalán para explicar el júbilo popular en Madrid. El advenimiento de la República. Es la "revolución desorbitada", en palabras del periodista César González Ruano. Es el 14 de abril de 1931.
2011 huele a cumpleaños. Al 80º aniversario de la proclamación de la Segunda República. Una cifra redonda que reabre el debate sobre la forma política del Estado. ¿Queda más cerca una nueva república?
No parece cuestión de distancias. Politólogos, sociólogos, constitucionalistas e historiadores no observan en la España de hoy un caldo de cultivo favorable a la caída de la Monarquía, por mucho que entre los jóvenes se expanda un mayor desapego al rey. No obstante, los expertos convergen en señalar la Corona como una institución "obsoleta, anacrónica", un freno para la consecución de una democracia plena que elige desde un alcalde hasta el jefe del Estado, pero que ha sabido adaptarse a los tiempos sin cometer "demasiados errores".
"Sí hay un sector que se considera republicano, pero los datos nos indican que la Monarquía está bien considerada". Ander Gurrutxaga, catedrático de Sociología de la Universidad del País Vasco, presenta como prueba el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En su barómetro de noviembre de 2010, un mayoritario 54,1% apostaba por reformar la Constitución, pero de ellos sólo un 3,4% se inclinaba por cambiar "la Monarquía como forma de gobierno". El porcentaje ha oscilado desde diciembre de 2000 (1,9%), con una tendencia creciente, aunque aún minoritaria: 2,5% en diciembre de 2005 y 6,5%, su techo, en noviembre de 2008. En el último sondeo del organismo público, la Casa del Rey figuraba como segunda institución mejor valorada (5,36), detrás del Ejército y lejos de los partidos (2,88). En noviembre de 2008 obtuvo un 5,54 -entre los de 18 a 24 años, un escaso 4,93-. Y, en octubre de 2006, un grado de confianza global del 5,19, frente al 4,77 que le daban los más jóvenes.
Totalmente "fuera de agenda"
"Hay poca demanda social" para acabar con la Monarquía, certifica Carlos Ruiz Miguel, catedrático constitucionalista de la Universidade de Santiago de Compostela. "Está fuera de la agenda política, de las demandas de los partidos y de la sociedad", remacha Sandra León, politóloga de la Fundación Alternativas.
El siglo XXI permite hacer comparaciones. Marcar diferencias. José Luis Ledesma, profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza, subraya que en 1931 estalló una "crisis de todo el sistema de la Restauración". No se trataba sólo de una crisis de los partidos, del Gobierno y de la economía. "La quiebra alcanzaba a la Monarquía -explica-, ya que Alfonso XIII estaba implicado en la lucha política diaria, no ejercía un rol decorativo. Apoyó incluso el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera. Hoy no hay crisis de la Monarquía, porque Juan Carlos I ha intentado aparecer como figura neutral. Es consciente de su historia". Otra coincidencia de los analistas: si el rey se sale de su guión constitucional, si interfiere en la dinámica de los partidos, su posición "peligrará".
"La Corona siempre ha tomado partido desde la Transición -apunta el profesor de Historia Política de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Rafael Cruz-, pero de forma poco relevante, menos en el 23-F. Su grado de intervencionismo es insuficiente como para desatar la contestación ciudadana. Pero el rey podría ser reprobado si apoyase, por ejemplo, una guerra contra Marruecos por Ceuta y Melilla que causase bajas españolas. Ahí se abriría una oportunidad". Gurrutxaga destaca que es la tónica de las monarquías europeas: "Han sabido representar su papel, sus competencias periféricas y simbólicas. Si se extralimitan, caen, como sucedió en Grecia", cuando Constantino II, hermano de la reina Sofía, fue depuesto tras cobijar el golpe de los coroneles.
La campaña de IU y del PCE
José Carlos Rueda Laffond, profesor titular de Historia de la UCM, cita asimismo como elementos de "potencial desgaste" de la Corona "los abusos de poder, la corrupción, las fricciones institucionales o los escándalos", pero insiste en que, para tumbarla, hace falta algo más que una "crisis de Estado": un "frente antimonárquico más o menos sólido, erigido en alternativa y contrapoder", como sucedió en España en 1931 o en Grecia en los setenta. Y ahora no lo hay, aunque el peso de la cultura y memoria republicanas "sea algo mayor que años atrás".
No es casual, por tanto, que PCE e IU –y, dentro de ella, el sector de Izquierda Republicana (el partido de Manuel Azaña) que dirige Javier Casado Arboniés– se hayan propuesto agitar la llama, convencer a la ciudadanía de que no sólo urge derrocar a Juan Carlos I, sino construir "una verdadera democracia donde el poder radique en la gente, que aborde grandes reformas", ya que el sistema actual "no da respuesta a la crisis y hace pagar a los de siempre", destaca Marga Ferré, secretaria de Programas de IU.
La crisis. Una ventana de oportunidad para unos. Para otros, una fuente de desgaste para los políticos, no para la Casa Real. Jaime Pastor, profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), está entre los primeros. Cree que el batacazo de la economía, junto con el auge de la memoria histórica, la creciente exigencia de laicismo o el agravamiento de las tensiones territoriales, pueden actuar de motor del cambio: "El rey volvió a aparecer en Navidad como aliado del capital, identificado con la banca y los responsables de la recesión".
Como IU, Pastor subraya que hay que presentar la república como "alternativa democratizadora", superando "la nostalgia" de 1931. "La recesión lleva visos de provocar una crisis del sistema político –responde categórico Ruiz Miguel–. Y llegará un momento de plantear responsabilidades y preguntarnos qué hizo la Monarquía para evitar esta situación". Tesis opuesta a la de Cruz, Rueda Laffond, León o Gurrutxaga. A medio camino, el sociólogo de la UCM Armando Fernández Steinko, autor de Izquierda y republicanismo. El salto a la refundación (Akal, 2010): "Las crisis sirven para poner en práctica cosas asumidas previamente. No son un buen momento para hacer avanzar una identidad compleja como la republicana. Aunque también abren oportunidades, pues en un proyecto republicano economía y política están al servicio del bien común, de los ciudadanos".
La familia real como tabú
El PCE, cuando celebró su I Conferencia Republicana, el pasado 27 de noviembre, pidió un debate sobre la Monarquía "sin coacción". Aún colea la impresión de que el rey es tabú. "PSOE y PP tienen mucho miedo a abrir la caja de Pandora –señala Pastor–. Aunque se perdiera un referéndum a favor de la república, el solo hecho de hacer un debate público haría tambalear el sistema". Cruz añade otra razón más mundana: "No hay un partido con fuerza en las Cortes Generales que obligue a situar esta discusión en la agenda. Y los dos mayoritarios no lo hacen por el elevado coste electoral". "Evidentemente, este tema no da votos", replican León y Gurrutxaga.
Ledesma juzga que los medios han jugado "un papel clave" en la consolidación de Juan Carlos. "En Gran Bretaña, la familia real es atacada a diario y no se defiende como gato panza arriba. Aquí puede ser síntoma de que no está muy asentada". Rueda Laffond diseccionó con su compañera Carlota Coronado en La mirada televisiva. Ficción y representación histórica en España (Fragua, 2009) el tratamiento del 23-F en las TV movies de La 1 y Antena 3: "Los medios han impulsado un capital simbólico asociado a la figura del rey y la Corona –dice hoy–. Respecto al golpe de Estado, la televisión ha reforzado una percepción ciudadana sobre su intervención a la hora de frenarlo, aunque simplificando otras variables históricas. Otras veces, la representación de su familia se ha movido extramuros a la hagiografía, caso de la teleserie de Telecinco Felipe y Letizia". Gurrutxaga alega que los medios, simplemente, "responden a la dinámica social imperante".
Sucesión y cuestión nacional
¿España es realmente monárquica? Unanimidad: es juancarlista. "No hay apoyo a la Monarquía en sí misma, sino a Juan Carlos. No hay obstáculos de cultura política", indica Cruz. De hecho, una guerra está ganada: según los expertos, está claro que la Corona es una figura añeja, "anacrónica". "Sería impensable trasladar a otras instituciones sus claves medulares –la herencia, su carácter vitalicio o la primacía del varón–, por antidemocrático y discriminatorio", sentencia Rueda Laffond.
No se prevén problemas cuando llegue la hora de la sucesión, aunque el debate se repetirá. Fernández Steinko recomienda al príncipe Felipe buscar una causa que le legitime, como abrazar un modelo económico más justo.
Las fisuras podrían venir, para algunos analistas, en el País Vasco y Catalunya, las autonomías menos apegadas al rey. Otros, sin embargo, entienden que en ambos territorios prima el eje nacionalista, no el antimonárquico.
En España, la república es patrimonio de la izquierda, aunque sectores de la ultraderecha también la reclamen. Es producto del pasado. Y de la izquierda tendría que venir la Tercera. Josep Fontana, catedrático emérito de Historia Económica de la Pompeu Fabra, aconseja no perderse con las musas: "Hay que hablar de un programa reformista avanzado, que suscite una ilusión como la de 1931. Entonces, la Monarquía aparecería como lo que es: un montaje ceremonial de la más completa inutilidad, que podría liquidarse con un ERE y unas pocas jubilaciones anticipadas".
LA CORONA, EN CIFRAS
Las cuentas reales aún siguen sin control público
8,43 millones para 2011. Por primera vez en democracia, la Casa del Rey verá reducida su partida con respecto al año anterior. En 2011, la Corona recibirá 8.434.280 euros, frente a los 8.896.920 del ejercicio pasado (un 5,2% menos, inferior al ajuste medio del 15% en los ministerios). No se conoce el desglose porque así lo permite el artículo 65.1 de la Constitución. Además, hay gastos que el monarca no paga de su bolsillo: viajes al exterior, rehabilitación de los palacios o nóminas de sus 127 funcionarios y ocho trabajadores eventuales (5,9 millones).
Más transparencia. No están solos IU-ICV, el PCE o ERC. Los expertos también aconsejan mayor transparencia, ya que, como dice José Luis Ledesma, "es contrario a la salud democrática que haya zonas oscuras en la vida pública; los ciudadanos deben saber qué pasa con su dinero". Pero avisan de que no es un elemento capaz de movilizar a los ciudadanos: "Mucha gente piensa que el gasto de la Casa Real es similar al de una Presidencia de la República", alega Rafael Cruz. José Carlos Rueda incide en que, para la mayoría, la Corona es vista "desde un prisma emocional", como "glamour, distinción" y carne de la prensa rosa. Armando Fernández Steinko achaca la poca crítica al individualismo de la doctrina neoliberal: "Si falta una visión macrosocial, es más fácil legitimar la apropiación de lo público. La Monarquía es un ejemplo más".
Más transparencia. No están solos IU-ICV, el PCE o ERC. Los expertos también aconsejan mayor transparencia, ya que, como dice José Luis Ledesma, "es contrario a la salud democrática que haya zonas oscuras en la vida pública; los ciudadanos deben saber qué pasa con su dinero". Pero avisan de que no es un elemento capaz de movilizar a los ciudadanos: "Mucha gente piensa que el gasto de la Casa Real es similar al de una Presidencia de la República", alega Rafael Cruz. José Carlos Rueda incide en que, para la mayoría, la Corona es vista "desde un prisma emocional", como "glamour, distinción" y carne de la prensa rosa. Armando Fernández Steinko achaca la poca crítica al individualismo de la doctrina neoliberal: "Si falta una visión macrosocial, es más fácil legitimar la apropiación de lo público. La Monarquía es un ejemplo más".
LAS FECHAS CLAVE
1873: nuevo régimen por la renuncia de un rey
Amadeo I de Saboya renunció al trono el 11 de febrero. Las Cortes se reunieron y proclamaron la I República. Se sucedieron cuatro presidentes (Estanislao Figueras, Francisco Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Emilio Castelar). El golpe de Estado de Manuel Pavía dio el poder al general Francisco Serrano en enero de 1874. En diciembre, pronunciamiento del general Arsenio Martínez-Campos y Restauración de los Borbones en la persona de Alfonso XII y de su hijo Alfonso XIII.
1931: la victoria en las urnas y en la calle
Un triunfo en los comicios municipales del 12 de abril –victoria de las listas republicanas en 41 de las 50 capitales de provincia– y la fiesta popular sirvieron para tumbar la Monarquía. Al bienio progresista (1931-33), protagonizado por Manuel Azaña, siguieron dos años con la derecha en el poder, los del derribo de las reformas.
1936: el golpe que devoró la legalidad republicana
En julio de 1936, a los cinco meses de la victoria del Frente Popular, parte del Ejército se subleva. La República resistirá tres años. El 1 de abril de 1939, Franco pone fin a la guerra, pero no a una brutal represión que perviviría hasta 1975.
http://www.publico.es/espana/354248/es-posible-la-tercera-republica
domingo, 2 de enero de 2011
Desafecto real

Javier Madrazo Lavín*
http://javiermadrazo.wordpress.com/
28/12/2010
El discurso del rey pierde adeptos. No sé cuál es el grado de fiabilidad de los informes que miden las audiencias, pero leo en la prensa que el número de personas que siguieron el mensaje de Juan Carlos I el día de Nochebuena fue de 7.120.000 frente a 7.980.000 espectadores que lo hicieron en 2009. Es decir, más de 800.000 personas “pasaron” esta vez de las palabras del monarca, cosa harto difícil porque fueron retransmitidas por 33 cadenas de televisión.
En Euskadi, los datos hablan por si mismos del desafecto de la ciudadanía vasca en relación con la figura del rey. Sólo 42.000 personas mantuvieron encendida ETB-2 en el momento de la retransmisión del discurso de Juan Carlos I. Queda claro, por tanto, que la dirección del ente público se ha equivocado al decidir el año pasado romper una tradición no escrita, por la cual ETB-2 no emitía el mensaje del monarca.
No quiero sacar conclusiones precipitadas, pero mi intuición me dice que la sociedad empieza a estar cansada de una institución obsoleta, que choca con un concepto de democracia avanzada y participativa. La monarquía pierde seguidores a medida que pierde credibilidad; legitimidad no ha tenido nunca porque su origen está unido a la dictadura franquista, por mucho que ahora se insista en hacer borrón y cuenta nueva.
Es amoral exigir más esfuerzos y sacrificios, como hace Juan Carlos I, a quienes ya no tienen nada porque les han quitado todo, empezando por el trabajo. El rey es el mejor defensor de la banca y la patronal porque al fin y al cabo son quienes le apuntalan. En este contexto, no es extraño que la ciudadanía le de la espalda, especialmente las nuevas generaciones, a las que les costará aún más todavía asumir y reconocer a Felipe y a Letizia como sus monarcas. Suena tan caduco y cavernario que evoca un pasado superado de reinos y cortes, en lugar de mirar a un futuro hecho por y para personas iguales, sin que nadie ostente privilegios heredados. Salud y República.
En Euskadi, los datos hablan por si mismos del desafecto de la ciudadanía vasca en relación con la figura del rey. Sólo 42.000 personas mantuvieron encendida ETB-2 en el momento de la retransmisión del discurso de Juan Carlos I. Queda claro, por tanto, que la dirección del ente público se ha equivocado al decidir el año pasado romper una tradición no escrita, por la cual ETB-2 no emitía el mensaje del monarca.
No quiero sacar conclusiones precipitadas, pero mi intuición me dice que la sociedad empieza a estar cansada de una institución obsoleta, que choca con un concepto de democracia avanzada y participativa. La monarquía pierde seguidores a medida que pierde credibilidad; legitimidad no ha tenido nunca porque su origen está unido a la dictadura franquista, por mucho que ahora se insista en hacer borrón y cuenta nueva.
Es amoral exigir más esfuerzos y sacrificios, como hace Juan Carlos I, a quienes ya no tienen nada porque les han quitado todo, empezando por el trabajo. El rey es el mejor defensor de la banca y la patronal porque al fin y al cabo son quienes le apuntalan. En este contexto, no es extraño que la ciudadanía le de la espalda, especialmente las nuevas generaciones, a las que les costará aún más todavía asumir y reconocer a Felipe y a Letizia como sus monarcas. Suena tan caduco y cavernario que evoca un pasado superado de reinos y cortes, en lugar de mirar a un futuro hecho por y para personas iguales, sin que nadie ostente privilegios heredados. Salud y República.
* Javier Madrazo Lavín (Riaño, Cantabria, 1960) fue Coordinador General de Ezker Batua Berdeak (1995-2009) y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco (2001-2009). El 15 de abril de 2003 la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco presentó una querella contra él, bajo la acusación de injurias a la Corona, debido a las referencias al rey y a su familia incluidas en el discurso que había pronuciado días atrás durante un acto en conmemoración del 72º aniversario de la proclamación de la Segunda República. En dicho mitin, Madrazo expresó, en relación al Jefe del Estado y a la Familia Real, lo siguiente: "Ya que les pagamos palacios, yates, viajes a esquiar y montar a caballo no habría estado de más que por una vez abandonasen sus ocupaciones y compartiesen con la sociedad su preocupación por la guerra de Iraq". La querella fue finalmente desestimada al año siguiente.
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