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viernes, 15 de julio de 2011

Rubalcaba, Cayo Lara y el 15-M


Santi Ortiz


11/07/2011

Los políticos no se enteran. Persisten en tratarnos como incauta cábila de subnormales a la que engatusar con sus espejitos y cuentas de vidrio. En éstas, llega Rubalcaba, como recién aterrizado de no se sabe qué lejana galaxia, se desmarca en solitario por la izquierda como un Gento o un Gainza resurrecto, y nos bendice los oídos con soflamas reivindicativas que tratan de destejer, cuan Penélope de la hipocresía, todos los desafueros neoliberales que contribuyó a tejer en sus más de veinte años de pertenencia al ejecutivo. El astuto camaleón, en desesperada huida hacia delante, vira a rojo la camándula de su mudable discurso buscando beatificar su candidatura con una salmodia de promesas izquierdistas a guisa de carnaza para incautos, que armonizan, de paso, con el rubor avergonzado de más de uno de sus partidarios.

No cabe duda que sus propuestas de cambio, anunciadas con algazara de aleluyas y plagiadas de algunas de las reivindicadas por las plataformas ciudadanas que dieron lugar al 15-M, serían suscritas por todos los que deseamos un CAMBIO REAL en la política y en el sistema de valores de la sociedad española; pero en su boca, curtida de mentiras –como cuando los GAL–, afianzada de intrigas y añagazas, suenan a zanahoria, a cebo, a señuelo con que atraer a las urnas los votos que ellos mismos espantaron robándole al pueblo lo que a los ricos daban.

Las tunerías, jugarretas y argucias que jalonan una vida política consagrada a la defensa y afianzamiento –por vía socialdemócrata– del capitalismo, dejan en bancarrota la credibilidad de Rubalcaba. Aunque cambiara en las siglas de su partido la inservible “O” de “Obrero” por la “I” de “Indignado”, no le valdría de nada. Su demagogia y su innegable participación en el acoso y derribo de todo lo público, ya sea la educación y sanidad, que ahora anuncia defender, como los aeropuertos, de los que no dice nada, pero a los que no le tembló el pulso para militarizar, están demasiado presentes como para caer en su trampa.

Sin embargo, como atraída por la seducción de la golosina alguna mente perezosa se verá inclinada a creerle, recordemos que en la conciencia del 15-M y en la propuesta de restauración del espíritu democrático, tiempo ha traicionado por este mismo personaje y otros de similar jaez, ondean como principio expulsar del poder a los dos partidos –PP y PSOE– que, bendiciendo la alternancia como suplantación de una verdadera alternativa política al Sistema, han venido encarnando la falacia de un pseudopugilato tras el que el Capital sigue dictando impunemente la injusticia de sus leyes. Así que, prometan lo que prometan, pregonen lo que pregonen, mientan lo que mientan, ni Rubalcaba ni Rajoy representan posibilidad alguna de cambio real en España. Tengámoslo presente –sobre todo los más jóvenes– a la hora de las urnas.

La cuestión se nos complica a los “indignados” por cuanto, en la otra orilla de las “Dos Españas”, la cúpula de Izquierda Unida, con Cayo Lara de mascarón de proa, continúa vacando por las playas de la inopia sin acertar a quitarse la venda de contradicciones que le impide tomar auténtica conciencia de lo que ocurre.

Los expedientes abiertos a sus tres diputados en Extremadura, o el rufo acento de sus admoniciones, así lo indican y me hace maliciar que aún siguen operando “topos” de peso en el seno de la coalición. Topos, emboscados o quintacolumnistas del PSOE, que contribuyeron a hacer de IU una entidad aquejada de perenne hipertensión. Tristemente célebres fueron en este sentido, Diego López Garrido y Cristina Almeida, fundadores junto con Nicolás Sartorius, de aquella corriente crítica –léase traidora– llamada ‘Nueva Izquierda’ cuya felonía el PSOE recompensaría con cargos, carguitos y carguetes.

Hilvanan ambas cuestiones la semejanza entre el discurso de Cayo Lara y el Consejo Político Regional respecto a lo ocurrido en Extremadura y lo que aconteció en 1996 –cuando IU bajo la coherencia y honradez política de Julio Anguita consiguió su techo parlamentario con 21 diputados y 2.639.774 votos–, al negarse la coalición a poner sus escaños al servicio del PSOE, que los necesitaba, junto con los de CiU, para evitar el gobierno del PP. Desde dentro y desde fuera, IU, y en particular Anguita, fueron acusados de contribuir a “la derrota de la izquierda”, de no querer formar parte de “la casa común” de la izquierda, etc., etc. Como si en aquella época ni en ésta el PSOE hubiera hecho el mínimo atisbo de gobernar con la zurda. En dicha tesitura, y pese al feroz vapuleo mediático a que fue sometido, Julio Anguita, el hombre de “programa, programa, programa”, el que dijo que había que “ganar para cambiar, pero nunca cambiar para ganar”, el político más honrado y lúcido que ha tenido este país desde 1939, se adelantó, saliendo al paso con su postura de firmeza y dignidad, a toda la tragicomedia, perdularia y circense en que se ha convertido la política.

¿Cómo se atreve Cayo Lara a condenar, en nombre de una fuerza política que, según él, se reclama de la izquierda transformadora y que pretende ser creíble, la coherente actuación de los diputados extremeños siguiendo la resolución tomada por sus bases?

¿En qué desván de despropósitos queda postergado su apomponado discurso de “Refundación” para aglutinar IU y toda la izquierda alternativa en torno a una propuesta política anticapitalista? ¿Es acaso el PSOE anticapitalista? ¿Es de izquierda, siquiera? ¿No es un partido enfangado de corrupción hasta las cejas? ¿No ha sido y es el bastión más productivo que ha tenido el neoliberalismo en España? ¿No sigue siendo el principal malversador del patrimonio público de este país? Es más, ¿no se hacía constar en el acta fundacional de Izquierda Unida, la evidenciada derechización del PSOE?... Entonces, ¿qué cuento es éste que se traen Cayo Lara o Gaspar Llamazares –la beatería política y prosocialista que desencadenó el hundimiento definitivo de la coalición– ungiéndose de cólera divina para expedientar o reconvenir a compañeros que lo único que han hecho es ser coherentes con el espíritu de la refundación de la izquierda no optando por ninguna de las dos derechas que se les proponía: la del PP o la del PSOE?

Desde luego, con estas medidas disciplinarias IU no contribuirá en absoluto a su ya precaria credibilidad. Tampoco quienes la gobiernan nos dejan muchas opciones: o son ineptos consumados, indignos del cargo que ocupan, o pronto los veremos sirviendo abiertamente en el PSOE, como tantos que antes hicieron en IU su artera labor de tapadillos. De cualquier forma, desde el espíritu del 15-M, estas cuestiones tampoco acreditan a IU como opción fiable para las próximas elecciones.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=132011

miércoles, 13 de julio de 2011

Reconstructores de la izquierda



Luis Arias Argüelles-Meres

La Opinión A Coruña

08/07/2011

"Grito '¡Todo!', y el eco dice '¡Nada!'./ Grito '¡Nada!', y el eco dice '¡Todo!'. / Ahora sé que la nada lo era todo, / y todo era ceniza de la nada" (José Hierro)

No lo niego. La propuesta de reconstruir la izquierda es tan necesaria como loable. No lo niego. El mundo de la cultura no ha de estar en una burbuja (para eso tenemos suficiente con el ladrillo y los políticos), sino que ha de comprometerse con lo que sucede. No lo niego. Denunciar que los gobiernos son rehenes de los intereses de la banca, mientras que el paro y la pobreza se desbocan, es manifestar lo obvio, si bien en este caso resulta necesario proclamarlo a los cuatro vientos.

Sucede, sin embargo, que el manifiesto que firmaron una serie de intelectuales y artistas en pro de una reconstrucción de la izquierda carece de credibilidad. De entrada, cuando alguien se reclama y proclama intelectual, está obligado a hacer algo más que criticar, es decir, se espera un nivel de auto exigencia lo suficientemente serio como para llevar a cabo análisis que arrojen lucidez y claridad. Y tales cosas no las encontraría ni el mismísimo Diógenes en el manifiesto de marras, sino que tampoco se conocen por parte de ninguno de los firmantes reflexiones con la suficiente carga de profundidad no sólo para explicar lo que pasa, sino también para poner sobre la mesa soluciones desde el punto de vista teórico. No es de recibo considerarse intelectual y, a la hora de la verdad, no ir más allá de las perogrulladas.

Al lado de esto, hay un problema de credibilidad en un doble sentido. Entre los firmantes, hay personajes que en su momento formaron parte de los coros y danzas de Zapatero con aquella estúpida campaña de la ceja. Pues bien, en el más benévolo de los supuestos, a estos firmantes no se les puede considerar muy sagaces intelectualmente, pues apostar por el político más inconsistente que hemos tenido desde la transición a esta parte no es algo que otorgue a nadie la gloria intelectualmente hablando. Ello por no hablar de las suspicacias que algo así puede levantar, pues el mundo de la farándula no pasa por su mejor momento en lo que se refiere a su honorabilidad; unos por estar imputados y otros por haber manifestado una fe ciega en aquéllos.

Y, en otro orden de cosas, este nuevo imperativo de reconstrucción de la izquierda llega, en el mejor de los casos, excesivamente tarde. ¿Acaso es necesario tener que recordar a sesudos pensadores que ser de izquierdas va mucho más allá de las siglas? Porque aquí nadie tendría que preguntarle a Zavalita cuándo se jodió la izquierda. Bien se sabe que tal cosa tuvo lugar en tiempos de Felipe González. Quiere decirse con esto que mucho tardaron en darse cuenta de la necesidad de reconstrucción de la izquierda, que, desde luego, no surgió a partir de 2088, sino ya en los años 80, aunque, sin duda, la cosa haya ido a más.

La izquierda debe ser reconstruida, ya lo sabemos. A renglón seguido, digan cómo; o, al menos, sugieran algunas directrices. ¿Tan espesa anda la intelectualidad hispana, la misma que se vanagloria de tener incorporado el discurso de nuestros mejores pensadores y literatos del pasado siglo?

¿Alguno de estos firmantes tuvo a bien preguntarse lo que un Unamuno, entre otros muchos, diría en el momento actual? ¿De verdad creen que se conformaría con ir a remolque de los acontecimientos sociales más recientes y con soltar topicazos para los que no se requiere, no ya un talento envidiable, sino tan siquiera un mínimo esfuerzo?

No hay duda de que no es justo tener que soportar a esta izquierda de siglas y a sus dirigentes. Pero tampoco lo es aceptar que, desde la falta de credibilidad más descarada, por carecer de independencia y perspicacia, que algunas gentes nos quieran pastorear desde su simpleza más absoluta.

Al final, puede que lo que en su momento escribió Unamuno acerca de la derecha española más rancia sea aplicable a esta izquierda de siglas que padecemos, así como a sus eruditos a la violeta que firman manifiestos afrentosamente triviales.

Reparen, si no, en estas palabras de don Miguel y pregúntense si no es cierto esto que digo: "La característica del tradicionalismo español es, en efecto, su vaciedad de contenido político y social, vacío que se llena cono pura retórica hasta como tal retórica de ordinario mala".

Malos tiempos para la izquierda, malos tiempos para el compromiso de la cultura, desde su clientelismo y pensamiento blando y, como diría Ortega, mansurrón y lanar.

lunes, 11 de julio de 2011

Una calle para Robespierre en la capital


Alexis Corbière

Revista Sin Permiso*

03/07/2011

Durante el reciente pleno del Ayuntamiento de París he presentado una petición para que se le dedique una calle a Maximilien Robespierre. Por desgracia, ha sido rechazada y Bertrand Delanoë [alcalde de París] hizo saber que se oponía a ello. Yo no acepto que la representación parisina minimice así el papel primordial desempeñado por este hombre durante la Revolución Francesa, acontecimiento fundador de nuestra República, considerando que su pensamiento y sus actos siguen conservando en lo esencial una gran modernidad.

Júzguese: es él quien por vez primera, a mediados de diciembre de 1790, emplea la divisa "Libertad, igualdad, fraternidad", convertida desde entonces en la de toda nuestra nación. El fue el primer defensor del sufragio universal y de la soberanía popular. Fue él quien intervino con energía en favor de la abolición de la esclavitud y el fin de la colonización.

Es él quien defendió asimismo la libertad de prensa y exigió incluso, desde 1791, en vano, la abolición de la pena de muerte. Es él, nuevamente el primero que exigió que se concediera la ciudadanía plena a judíos y comediantes.

Su concepción de la República era exigente, defendía el espacio político de la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano. Hombre político integral, legislador filósofo, el "Incorruptible" tuvo que enfrentarse a tiempos difíciles en los que nuestro país se vio desgarrado por las invasiones de ejércitos extranjeros, por numerosas traiciones, y trastornado por una terrible guerra civil.

No temáis, que no esquivaré la crítica. Robespierre fue uno de los actores de lo que se llama el Gran Terror. Pero, ¿de qué hablamos exactamente? De un período de dos meses, del 10 de junio al 27 de julio de 1794. Como a ustedes, esto no me produce ningún placer e, igual que ustedes, me opongo ferozmente a la pena de muerte. Pero esta violencia es poca comparada con la ejercida durante siglos por los reyes de Francia, que avalaron las peores masacres y torturas.

Ironías de la Historia

La época fue de una insólita brutalidad, que por otra parte no se interrumpió con la muerte de Robespierre. A este respecto, Termidor no supuso una salida del Terror sino su continuación con otros protagonistas, otros vencedores y otros vencidos, un cambio de proyecto político y no un cambio de medio político. Así fue durante las décadas que siguieron. Adolphe Thiers, al reprimir a la Comuna de París en 1871, hace ejecutar a 23.000 personas en una sola Semana Sangrienta. Pese a ello, existe una calle Thiers en el distrito 16º de París.

Robespierre no era en el seno del Comité de Salud Pública el personaje "sediento de sangre" que un vulgar revisionismo ha retratado para la posteridad. ¿Hay que recordar que es absurdo el término "tirano" para describirlo, puesto que no era más que uno de los miembros de una instancia colegiada, el Comité de Salud Pública, elegida y reelegida todos los meses en el seno de la Convención? La negativa provendría, en fin, ha dicho el alcalde de París, de que Robespierre habría estado en el origen de la iniciativa de la "ley de sospechosos" de 1792, que restringía las libertades públicas. Eso no es exacto. Esa ley fue iniciativa de Jean-Jacques Régis de Cambacérès, miembro de la Convención, que sin embargo, ironías de la Historia, tiene derecho a una calle en París.

Entonces, ¿por qué oponerse a esta demanda, apoyada por numerosos historiadores? Durante la Liberación, las fuerzas parisinas, tras haber luchado contra el ocupante nazi, bautizaron una plaza con el nombre de Robespierre (la actual plaza del mercado de Saint-Honoré). Una mayoría conservadora revocará esta decisión en 1950. Prueba, por si hacía falta, de que la toponimia es siempre política.

Pese a mis desacuerdos, sabemos que desde 2001, gracias al impulso de Bertrand Delanoë, Paris ha "cambiado de época". Es hora de que eso suceda en lo concerniente a la memoria de Robespierre. Lúcido pero obstinado, estoy convencido de que llegaremos a convencer. Llevará el tiempo que haga falta. Al fin y al cabo, ¿no dura este debate desde hace ya doscientos años? Salud y fraternidad, señor alcalde.

Alexis Corbière, concejal del distrito 12º de Paris, es secretario nacional del Parti de Gauche francés.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

*Publicado originalmente en el diario francés Le Monde, el 28 de junio de 2011.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4275

viernes, 8 de julio de 2011

Rubalcaba o la conciencia maquiavélica del Estado monárquico


Máximo Relti


06/07/2011

Para Alfredo Pérez Rubalcaba parecía estar claro que si que l@s jóvenes indignad@s no traspasaban los límites de los parques y las plazas que a lo largo de un mes habían ocupado, aquel movimiento romántico que tanto eco había tenido en la prensa mundial no iba a constituir un peligro serio ni para el sistema económico ni para el Estado que se encarga de sostenerlo. Posiblemente, aquella "spanish revolution" airada pero aparentemente ingenua empezó a inquietar al ministro del Interior cuando aquellos miles de personas indignadas que convirtieron los lugares públicos en asambleas permanentes comenzaron a plantearse que para darle sentido a la protesta había que pasar del puro testimonio a la acción organizándose en los barrios, en las universidades y en los centros de trabajo. Y no solo organizarse sino, además, aprovechar aquel impulso inesperado y espontáneo para preparar la resistencia contra la arrolladora codicia de los bancos, expresada en centenares de miles de desahucios. Se había producido el famoso "salto cualitativo".

Los perroflautas, como peyorativamente califica la prensa de la extrema derecha a los asamblearios, empezaron a apercibirse del extraordinario poder que proporcionaba sus multitudinarias concentraciones. Entre ellos fue abriéndose paso la idea de que de que no bastaba con soñar con la posibilidad de un mundo mejor, sino que había que empezar a construirlo a través de la acción y el concierto de voluntades. En apenas 30 días los “perroflautas” comprendieron muchas cosas que una izquierda autista, educada en los marcos de una democracia construida por los herederos de la dictadura franquista, ni siquiera había logrado atisbar. Y empezaron a cercar los parlamentos y a las marionetas que se escondían tras la institucionalidad de sus gruesos muros. Y luego se empeñaron en que es inhumano no conmoverse por la expropiación de viviendas decretada por los mismos banqueros cuya alquimia financiera había provocado que miles de desempleados no pudieran pagar sus hipotecas. Y más adelante, aquellos perroflautas zarrapastrosos osaron, incluso, pensar en la posibilidad de convocar una Huelga General desafiando a los domesticados sindicatos del sistema. Y...

Fue en ese instante cuando Alfredo Pérez Rubalcaba comprendió que aquellos movimientos integrados por miles de "mindundis" habían traspasado el umbral permitido por el Sistema. Y empezó a actuar. Con exquisita habilidad, pero también con puño de acero, lanzó a l@s indignad@s las primeras señales de humo advirtiéndoles de lo violenta que podía llegar a ser la furia de la omnipotente máquina del Estado cuando alguien se atreve a tocar las fibras más sensibles de su estructura. Es, quizás, este escenario el que permita contextualizar las violentas acciones emprendidas contra los campamentos de indignados que aun permanecían en pié, en la madrugada del pasado 4 de julio. Las próximas semanas se encargarán de demostrar si las afirmaciones que aquí estamos formulando son o no ciertas. .

Pero, ¿quién es este Rubalcaba hábil, sinuoso, implacable y frío como un tempano? Alfredo Pérez Rubalcaba es hoy, sin duda, la conciencia maquiavélica del Estado monárquico español. Se trata de un hombre que conoce en profundidad los entresijos más oscuros del aparato del Estado. Este conocimiento ha permitido que, sea cual sea el puesto que ocupe en el Ejecutivo al que pertenezca, Rubalcaba tenga entre sus otros cometidos la importante función de tejer y destejer los problemas creados por la impericia de sus colegas los ministros. "Si tienes el favor o la simpatía de Alfredo siempre podrás contar con la esperanza de allanar los efectos de tus propias torpezas", dicen que comentan en privado sus compañeros de Gabinete.

Pero estas habilidades de "Alfredo" -así está empeñado en que se le llame ahora- no son producto del azar. Se trata de un hombre dedicado durante años a navegar a través de las pestilentes cloacas del Sistema. Inició esta tenebrosa singladura a principios de los años 90, cuando fue nombrado Ministro de la Presidencia y de las Relaciones con las Cortes por Felipe González Márquez. Desde esa responsabilidad se encargó de desmentir a los cuatro vientos una y otra vez las evidentes relaciones entre el Gabinete al que pertenecía y el grupo terrorista inspirado por su Presidente, el Sr X. La derecha no socialdemócrata le reprocha ahora hipócritamente sus mentiras de antaño, y calla sin ruborizarse las operaciones criminales que de forma similar se realizaron durante los gobiernos de la UCD.

Detrás de sus ademanes suaves, casi británicamente flemáticos, se esconde una personalidad carente de los escrúpulos que a un individuo corriente y honesto le impedirían ejercer determinadas responsabilidades de Estado. José Amedo, un policía asesino al servicio del terrorismo felipista de finales de los ochenta, cuenta que Rubalcaba estuvo detrás de los intentos de comprar su silencio en relación con los GAL. Ciertamente que la nula credibilidad de Amedo no permite estar muy seguros de su testimonio, pero después de todo lo que se ha juzgado y probado a los gobiernos de Felipe González el relato del policía sicario no se nos antoja muy improbable.

En cualquier caso, la carrera política de Rubalcaba no fue la de un lobo estepario que en solitario se hiciera así mismo. No es en absoluto un self made man. Contó con la ayuda de padrinos bien colocados en lugares privilegiados de las alturas. Su estrecha relación con Javier Solana, otro corsario de las alcantarillas del Sistema, le franqueó las puertas de los despachos de los poderosos y le abrió las cajas fuertes de los secretos mejor guardados del establishment. Teniendo como mentor a quien se terminaría convirtiendo en Secretario General de la OTAN, Rubalcaba tuvo acceso -de la mano de este amigo y preceptor- a las áreas mas reservadas de las cancillerías europeas. Eso le permitió establecer cordiales relaciones con los representantes de los poderes supranacionales del capitalismo internacional.

Entre las muchas cosas que los famosos papeles de WikiLeaks pusieron de relieve una de ellas fue la familiaridad con la que "Alfredo" se movía en esos ámbitos. Y también -todo hay que decirlo- el talante extremadamente servicial de su conducta, expresada con especial esmero en sus relaciones con más conspicuos representantes del gobierno de los Estados Unidos de América.

Hace apenas unas semanas, a golpe de talismán, "Alfredo" fue convertido por el aparato de la organización política a la que pertenece en candidato a la presidencia para las próximas Elecciones Generales. La derecha franquista está inquieta. No porque Rubalcaba pueda representar, ni mucho menos, ningún tipo de peligro para las sacrosantas esencias del sistema monárquico español, sino porque es conocedora de que entre sus filas no existe competidor alguno que pueda igualar la habilidad de este experto contrincante. Pero éste será un tema sobre el que tendremos la oportunidad de escribir en futuras ocasiones.

http://www.canarias-semanal.com/rubalcaba.html

miércoles, 6 de julio de 2011

El manifiesto


Hugo Martínez Abarca

Quien mucho abarca

28/06/2011

Desde las pasadas elecciones municipales o desde el 15M (ambos habrían empujado en la misma dirección) una canción parecida se entona desde lugares de la izquierda diversos. Se trata de una llamada a lo nuevo, a la generación de mayorías sociales de izquierda, a un frente amplio, a arriesgar… cada cual lo ha llamado de una manera.

En este mismo blog, a los cuatro días de las elecciones proponía una llamada a la conformación de un espacio de entendimiento político cuyo primer reto pudiera ser el electoral y que pusiera muy poquitas

líneas rojas imposibles de traspasar por la candidatura [electoral en 2012]: los mínimos democráticos planteados por Sol, la oposición a todo recorte de derechos sociales, la defensa del medioambiente, el feminismo, el pacifismo más estricto, la defensa de las minorías, los derechos civiles, la apuesta por lo público, defensa de la memoria democrática… Nada que no nos sepamos de memoria y en lo que nos sentiríamos cómodos mucha gente de procedencia diversa que quisiéramos reaccionar ante la urgencia histórica.

Con una propuesta menos etérea, Julio Anguita escribía una serie de medidas urgentes a discutir en torno a las cuales buscar la generación de una mayoría social empujada por el clamor social que supone el movimiento 15M. Dentro de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares también ha hecho pública su propuesta de frente amplio que entiendo que busca caminar por senderos parecidos: una lectura del momento histórico que nos lleva a la convergencia social por abajo por la que se apuesta en IU, acompañada también por la generación de un polo democrático frente al colaboracionismo con los mercados; tal y como llevamos tiempo aprobando en órganos de IU y en asambleas para la refundación de la izquierda.

Hoy aparece en Público la presentación de un manifiesto que pide la reconstrucción de la izquierda en el que aparecen firmas que cubren un amplísimo espectro: desde Garzón a Isaac Rosa o desde quienes creyeron en el giro a la izquierda del PSOE con Zapatero hasta quienes apoyaron a Izquierda Anticapitalista pasando por alguna persona entusiasta de Equo.

No creo que pueda haber demasiadas críticas en abstracto a propuestas de este tipo. Por ello surgen de espacios tan diversos de forma coordinada, como el manifiesto de hoy, o descoordinada como las propuestas de Llamazares, Anguita y, modestísimamente, la que expresé en este blog (en la que creo que podría sentirse cómoda gente más representativa que yo).

Los problemas pueden ser sólo prácticos. No faltarán quienes se crean que todo va sobre ruedas para conseguir ciertos crecimientos electorales o para emerger desde la nada y que, estando seguros de su éxito en solitario, no estén dispuestos a compartir su triunfo seguro. Tampoco faltarán resentimientos por enemistades antiguas, algunos bien justificados, y algún que otro ataque de ego, ninguno justificado. Hoy el optimismo debe ser descartado: no es sólo un problema español pues a la izquierda europea le está costando muchísimo ser receptora de confianza pese a que sus tesis políticas de muchos años sí que están siendo compartidas por amplísimos espacios sociales. Y los egos deben ser arrinconados pues no aportan más que lastre.

Es posible que alguno de los agentes llamados a reconstruir la izquierda no tenga la menor voluntad de hacerlo. Para nadie será fácil y todos tendríamos que tragarnos algún sapo o facilitar pasos atrás desplazando personalismos y trayectorias personales que presenten aristas inasumibles para otros. Todos tendremos que situarnos dentro de esas líneas rojas o las que se definan sin traspasarlas siquiera con vericuetos retóricos (estoy pensando en el apoyo a guerras, pero seguro que hay más aspectos conflictivos a resolver).

Una lectura mínimamente sagaz del momento histórico e incluso de los resultados electorales cosechados por todos (pues todo el mundo se presentaba aunque fuera con marcas blancas) o con las encuestas posteriores hará fácil comprender que el esfuerzo por superar las dificultades tácticas es ampliamente compensable por los posibles logros estratégicos o, como mínimo, por la construcción de un frente político que se oponga, como hace la calle, al huracán antidemocrático y antisocial que se apoya en el bipartidismo turnista.

http://blogs.tercerainformacion.es/iiirepublica/2011/06/28/el-manifiesto/

lunes, 4 de julio de 2011

El Fargue, la fábrica de pólvora que decantó la guerra


Álvaro Calleja

GranadaiMedia

04/04/2011

“No se piensen ustedes que aquí se fabrican fideos. Aquí se fabrica pólvora y explosivos y, por tanto, los accidentes no son casuales”. La intervención del coronel Paradas Fustel, que conocía las condiciones de precariedad de la fábrica nacional de pólvora y explosivos de El Fargue, sobreexplotada durante la guerra civil, fue decisiva para frenar los fusilamientos de trabajadores. Los accidentes provocados por el incremento de los ritmos de producción eran la excusa perfecta de una militarizada Falange dedicada a organizar -en colaboración con confidentes y comisarios políticos- sacas de 40 empleados que cargaban en camiones con destino al barranco de Víznar. Bastaba con que algún chivato añadiera tu nombre a las listas negras que manejaban los sublevados.

El historiador Francisco González Arroyo, criado a escasos metros de la instalación militar, en el seno de una familia represaliada, trabaja en los últimos meses en su tesis doctoral centrada en la fábrica El Fargue, hoy la empresa de armamento Santa Bárbara. En los años de la contienda civil era la mayor instalación de explosivos y pólvora de España y una de las más grandes de Europa. Para el Ejército sublevado era fundamental apoderarse de ella pues se garantizaba el suministro bélico. “Es la única razón por la que se subleva la guarnición militar en Granada. La fábrica jugará un papel decisivo en el curso de los acontecimientos posteriores”, sostiene el investigador. Los republicanos se habían hecho con la fábrica de armas de Murcia y existía otra en Toledo, pero ninguna de las dos fue tan trascendente como la de El Fargue.

La fábrica cae en manos de los rebeldes el 20 de julio, sin apenas resistencia, y de la “limpieza” que allí hicieron todavía se habla en Granada. González Arroyo maneja datos fiables de, al menos, 170 represaliados que fueron fusilados y enterrados en fosas del barranco de Víznar. En el peor de los casos, si apareciera la documentación de víctimas que fueron baja en circunstancias desconocidas, la cifra podría alcanzar las 450 personas. “La represión fue feroz con los que no se adhirieron a la sublevación, los tibios, entre los que se encontraban militares o personas militarizadas que trabajaban en la fábrica, y aquellos que se significaron en reivindicaciones de carácter sindical”.

Algunas víctimas aparecen en el libro de Eduardo Molina Fajardo ‘Los últimos días de García Lorca’. De otros muchos ni siquiera hay constatada la defunción. Uno de los primeros represaliados, aunque su detención no se produce en el Fargue sino en el Gobierno Civil, es Antonio Rus Romero, maestro taller en la fábrica, significado sindicalista y secretario del Comité del Frente Popular, al que incoaron expediente judicial -junto al presidente de la Diputación, Virgilio Castilla- que desembocó en ejecución sumarísima.

La misma suerte corrió el dirigente sindicalista de El Fargue Miguel Álvarez Salamanca y decenas de compañeros, todos ellos durante el mandato interino del teniente coronel Manuel Barrios Alcón y el coronel Rafael Jaimez. “La llegada del coronel Paradas Fustel corta radicalmente las sacas de obreros, entre otras razones porque conocía las condiciones de precariedad y pudo demostrar que los accidentes no obedecían a actos de sabotaje, que solía ser la excusa para hacer ‘limpieza’, sino a la vorágine de los ritmos de producción y a la inexperiencia de muchos obreros que fueron contratados para dar salida a los explosivos”, explica.

De 510 trabajadores que contaba la fábrica en julio de 1936 se pasa a 1.676 en marzo de 1938, la cifra más elevada de empleados durante la contienda. Otro dato significativo: antes de la sublevación se fabricaban entre 200.000 y 300.000 kilos de pólvora, y 50.000 de explosivos. Apenas dos meses después del levantamiento militar, en septiembre de 1936, las cifras se multiplicaron por cinco, según los datos de su investigación.

Pero las represalias iban más allá de las ejecuciones. A la familia de González Arroyo le confiscaron la casa para convertirla en cuartel de la Falange. “A mi abuelo lo detuvieron y permaneció cuatro meses en la cárcel, le expropiaron sus propiedades y a sus hijos le dieron 24 horas para que la abandonaran la casa. Encontraron un alquiler en el Albaicín pero con el tiempo regresaron a El Fargue”.

En dicho barrio nació años después el investigador granadino, quien recuerda de niño la prudencia y el temor que envolvían las conversaciones de los mayores. “Me llamaba la atención la ambigüedad en el lenguaje, las frases hechas como: ‘esas son las cosas que pasaban cuando la guerra’ o ‘el pobre murió cuando la guerra’. No se escuchaba que lo mataron o lo asesinaron”.

Pero lo que le hizo profundizar en sus estudios de historia, especialmente en la represión franquista en Granada, fue el asesinato de un primo hermano de su madre, Miguel Fernández Adarve, encausado en el mismo consejo de guerra que su primo Saturnino Arroyo Adarve, abuelo de Carlos Cano. Su tragedia le llevó a recorrer los archivos históricos en busca de un atisbo de luz sobre lo que sucedió no sólo en el Fargue, sino en toda Granada.

Precisamente, el mismo día que se constituyeron muchos ayuntamientos de la provincia, el pasado 11 de junio, presentaba -junto a Eusebio Rodríguez Padilla-, coautor de otra investigación, el libro ‘República, Guerra Civil y Represión Franquista en Zafarraya (1931-1945)’, donde se desmenuzan los expedientes que llevaron al paredón a un gran número de vecinos del poniente granadino.

En noviembre de 2006 se rindió un homenaje a los trabajadores del Fargue fusilados en Víznar. El reconocimiento consistió en la colocación de una placa junto a la fosa común donde se cree que están buena parte de las víctimas. González Arroyo, entonces presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, recuerda que había un proyecto para incluir los nombres de todos ellos. Qué mejor oportunidad que los setenta y cinco años transcurridos del dramático episodio de la guerra civil.

http://granadaimedia.com/la-fabrica-que-decanto-la-guerra/

sábado, 2 de julio de 2011

Carta abierta a los militantes de Izquierda Unida de Extremadura


John Brown


23/06/2011

"Tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer"
Walter Benjamin

"Tenemos un mundo nuevo en nuestros corazones"
(Buenaventura Durruti en un cartel de Acampada Salamanca)

"¡No pasarán!"
Cartel de la plaza Syntagma ocupada en Atenas

Queridos compañeros:

Os escribo sin que me asista ningún derecho formal a hacerlo, pues no soy militante de Izquierda Unida y no tengo relación directa con Extremadura. Me sitúo, sin embargo, como vosotros, en posiciones anticapitalistas y las intento desarrollar en mis escritos e intervenciones. Me dirijo a vosotros como miembro del movimiento real que transforma las cosas y que no puede ser contenido por ningún partido y ningún Estado, ese movimiento que, como agua de mayo se derrama en el secarral político de nuestro país, reverdeciendo los campos y cubriéndolos con los miles de flores distintas de una sola primavera. Por primera vez, el miedo que Franco y Yagüe sembraron en toda España y con particular empeño en Extremadura, parece haberse disipado. Centenares de miles de personas salieron a las calles el 19 de junio para protestar contra el capitalismo "democrático" que arruina nuestras vidas; lo hicieron después de que miles de ciudadanos jóvenes y no tan jóvenes ocupasen durante largas semanas las plazas de muchas ciudades. De nada sirvieron las intimidaciones ni la violencia policial, ni las provocaciones: el movimiento sigue ahí, firme y creciendo.

Vuestra actitud tras los resultados de las elecciones autonómicas en Extremadura ha sido impecable y transparente; por ello mismo a tantos les resulta insoportable. Tras una consulta de las bases de vuestra organización en vuestra comunidad, estas decidieron abstenerse en la votación parlamentaria del próximo gobierno autónomo. Las voces de la izquierda de la derecha, a través del grupo Prisa y de los medios de comunicación "de izquierdas" se apresuraron a descalificar vuestra conducta, pues esa abstención daría el gobierno a la mayoría relativa que hoy ostenta un partido de "la derecha de la derecha", el PP, cuando era según ellos "posible" que gobernara el PSOE con vuestros votos. Las cosas, como bien habéis explicado en vuestro reciente comunicado, no son así: no le estáis quitando el gobierno a un partido de izquierdas para dárselo a un partido de derechas, estáis permitiendo que el partido de derechas más votado gobierne en Extremadura, lo cual se ajusta sencillamente a las formas de la democracia burguesa. No había ninguna elección real entre la derecha y la izquierda, entre una políticas más neoliberales y otras más socialdemócratas, sino entre dos clases políticas parasitarias y caciquiles: en términos del Subcomandante Marcos, entre la "derecha de la derecha" y la "izquierda de la derecha", entre la peste y el cólera.

La dirección federal de vuestra organización, despreciando sus estatutos que reconocen la autonomía de las distintas federaciones en cuanto a la política de cada comunidad, pretende machaconamente anular vuestra decisión con el apoyo y bajo el impulso de una amplia campaña de prensa y blandiendo el fantasma de unas sanciones -antiestatutarias- contra vosotros. Hay quien llega a decir que, gracias a vuestros votos, volverán a Extremadura los asesinos cómplices de Yagüe, los que asociaron el nombre de Badajoz a una espantosa y cruel carnicería, sólo comparable a las que los pueblos europeos se habían permitido perpetrar en sus colonias. Afirmar esto muestra cortedad de miras, pues Franco y Yagüe nunca se fueron: vivieron en la pasividad ciudadana, en el caciquismo, en el miedo a los poderosos y a los ricos, incluidos los caciques y los capitalistas del PSOE. El objetivo de tanta matanza hace 75 años no era desalojar a la izquierda, sino aplastar la potencia del pueblo, su capacidad de decidir sobre su destino. Que la izquierda, que el PSOE haya gobernado durante un trentenio, sólo ha servido para ampliar la clase de los caciques, pero no para que los trabajadores, la mayoría de los ciudadanos, recuperasen su dignidad política. La oposición derecha-izquierda, en estas condiciones, tiene mucho de mistificación, mistificación que oculta la existencia de un partido único neoliberal dentro de un régimen que es legítimo heredero del de Franco.

De lo que se trata ahora, en Extremadura y en el resto de España, es de iniciar un proceso constituyente, del que fuimos privados tras la muerte de Franco, un proceso constituyente que nos permita librarnos por fin de la apatía, de la impotencia y del miedo y que sólo podremos poner en marcha si nos libramos de la apatía, de la impotencia y del miedo. (A veces, en la verdadera realidad, se confunden las causas y los efectos.) Vosotros habéis hecho algo muy importante en vuestra comunidad con vuestra votación a favor de la abstención: al igual que los ciudadanos que están llenando de alegría y de inteligencia nuestras calles y plazas, os habéis negado, en nombre de la democracia o, valga la redundancia, del anticapitalismo coherente, a caer en la trampa de una oposición vacía entre derecha e izquierda. Hoy la izquierda no es desde luego el PSOE, ni siquiera Izquierda Unida, sino algo mil veces más valioso, el multitudinario y diverso "pueblo de izquierda" que está renaciendo, que no se da por definitivamente asesinado y quiere vivir y salvar a todos los abuelos que yacen en nuestras cunetas con un inmenso abrazo que incluye a muchos, como el que escribe, que somos nietos de franquistas.

También contribuye a este renacer la presencia digna, laica y republicana de vuestros tres diputados en el parlamento autónomo. Ellos han afirmado públicamente que no renuncian a la Tercera República en un gesto sin precedentes desde la muerte del general Franco. Una izquierda anticapitalista no puede existir como tal sin unirse a la indignación de la multitud, sin convertirse en su expresión. Vosotros, en estos momentos, estáis siendo una expresión parcial de esa potencia enorme. No estáis solos ni dentro ni fuera de vuestra organización. Desde dentro y desde fuera será necesario refundar la izquierda, pero esta vez no como un aparato, sino como expresión del pueblo de izquierda que renace. Franco afirmó que lo dejaba todo "atado y bien atado", nosotros volvemos a afirmar, a pesar de todo, a pesar de Yagüe, de la matanza de Badajoz, de la victoria de Franco, de todo el terror de decenios, de las prisiones y torturas, del tedio y la impotencia de tantos años, de los insultos y mentiras de la prensa en todas la etapas del régimen, una consigna que hoy se oye y se ve escrita en nuestras calles y en la plaza Syntagma de la Atenas rebelde: ¡No pasarán!

Os mando un fuerte abrazo y mi más sincero testimonio de admiración,

John Brown (el que escribe en el blog iohannesmaurus.blogspot.com)

* En la imagen, Pedro Escobar, coordinador regional de IU-V-SIEX y diputado autonómico en la Asamblea de Extremadura, muestra el ejemplar de la Constitución sobre el que juran o prometen los parlamentarios regionales, el cual mantiene todavía el escudo preconstitucional. Fotografía de Jero Morales (agencia EFE).