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jueves, 3 de junio de 2010

Crónica del "Acto Público Contra la Impunidad del Franquismo" (Granada, 27 de mayo de 2010)


José María García Labrac

02/06/2010

Cerca de un centenar de granadinos completaron el aforo del Paraninfo de la Facultad de Derecho en la capital con ocasión del Acto Público Contra la Impunidad del Franquismo, convocado por una conjunción de ciudadanos anónimos, asociaciones memorialistas y colectivos republicanos.

La cita era a las 7 en punto de la tarde, del pasado jueves 27 de mayo. Actuaron como presentadores y conductores del evento la estudiante de Derecho Ámala Fernández y el estudiante de Historia Fran Hidalgo.

Ante la mirada vigilante del emperador Carlos V y el gesto adusto de su descendiente borbónico Juan Carlos I, desfilaron por el recinto universitario catedráticos de la talla de Gregorio Cámara Villar, Nicolás López Calera o Álvaro Salvador, profesores como José Luis Serrano, Mercedes del Amo o Maribel Lázaro, y artistas tales que Javier Tárraga, Pepa Merlo o Curro Albaicín.

Excusaron debidamente su asistencia, apoyando la iniciativa, Luis García Montero, Andrés Neuman o Juan Pinilla. Baltasar Garzón Garzón, vicepresidente de la asociación republicana UCAR-Granada, leyó un mensaje enviado ex profeso por el cantaor Enrique Morente, el cual, no obstante, llegó al lugar una vez finalizado el acto.

Tuvieron una destacada participación en la ceremonia varios familiares de víctimas de la dictadura, entre ellos Olga Matarán y Paco Moyano. Éste último, cantaor flamenco reconocido desde el tardofranquismo, no dudó en entonar diversos poemas de Miguel Hernández, recordando además la figura de su abuelo, brigada del Cuerpo de Carabineros, asesinado tras el golpe fascista del 18 de julio de 1936 por permanecer leal a la República.

Resultó especialmente emotiva la presencia de los retratos de los desaparecidos: El maestro nacional de Alhendín Ángel Matarán, su hijo mayor Alfonso y el concejal socialista en Granada Juan Fernández Rosillo. Los rostros de las víctimas del franquismo ejercieron de contrapeso democrático y progresista a la abundancia en el Paraninfo de multitud de símbolos heredados del régimen anterior.

La mayor parte de los intervinientes denunciaron el proceso judicial implementado contra el magistrado Baltasar Garzón Real, sentado en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo por el juez Luciano Varela, a instancias del sindicato ultraderechista Manos Limpias. Los profesores, intelectuales y artistas granadinos no dudaron en solidarizarse con Garzón, suspendido de sus funciones por haberse atrevido a investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los sicarios y colaboradores del dictador Francisco Franco.

El periodista e investigador de la Memoria Histórica Paco Vigueras cerró el acto invitando a la concurrencia a firmar una petición al Ayuntamiento de la ciudad, destinada a solicitar la retirada inmediata del monolito fascista sito en la Plaza de Bibataubín. La estatua, inaugurada en 1972 como homenaje de la élite franquista local a José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, preside uno de los espacios más emblemáticos de Granada, a escasa distancia de la Fuente de las Batallas o la Plaza de Mariana Pineda.

Sobre las 9 de la noche comenzó a desalojarse el Paraninfo, dándose por concluido el evento. En el aire todavía resfrescante de la Plaza de la Universidad resonaba el eco de las víctimas del franquismo, reclamando para sí y para todos los españoles Verdad, Justicia y Reparación.

*Nota al margen: Intervención del compañero estudiante Fran Hidalgo (Plataforma de Ciudadanos por la República de Granada) en los prolegómenos del Acto contra la Impunidad del Franquismo:

Estimados compañeros y compañeras, amigas y amigos:

Permítanme que les hable con franqueza.

Van casi 35 años de la muerte del dictador. Aquel 20 de noviembre de 1975 supuso un acontecimiento liberador y cargado de esperanza para miles de demócratas, republicanos y antifascistas de España y el mundo.

Hoy, 27 de mayo de 2010, Baltasar Garzón Real se halla suspendido de sus funciones como magistrado en la Audiencia Nacional al ser declarado incompetente para juzgar los crímenes del franquismo.

La ONU, organismo que defiende y promueve los derechos humanos a nivel internacional, del que nuestro país es miembro, ha mostrado recientemente su preocupación por la suspensión del juez Garzón. El Grupo sobre desapariciones forzosas alega que la práctica de secuestros es un delito “continuo” desde el inicio de la desaparición hasta que el crimen no sea dilucidado.

El secretario interino de la prestigiosa organización Amnistía Internacional, Claudio Cordone, afirmó que “los cargos contra Garzón son escandalosos”.

El origen material de todo este conflicto jurídico comienza un 15 de octubre de 1977. Las cortes del reino, presididas por D. Antonio Hernández Gil, aprueban la Ley de Amnistía. Tanto la historiografía oficial como la clase política de nuestro país han venido sosteniendo que uno de los pilares del actual modelo de estado que disfrutamos los españoles reside en el espíritu conciliador de la transición, manifiesto en esta Ley. Será el juez D. Luciano Varela Castro quien, actuando en base a la norma del 77, suspenda la actividad de Baltasar Garzón.

Son muchas las preguntas que, ante la luz de los acontecimientos, podemos hacernos. Y no son menos las respuestas que obtenemos. ¿Acaso España no es un estado social, democrático y de derecho o, por el contrario, nos encontramos ante un franquismo del siglo XXI?

Volviendo al inicio de esta breve intervención, las esperanzas que despertó el 20 N del 75 contemplaban, entre otros, la recuperación de toda una vida dedicada a la lucha por una España democrática, republicana y libre. Los españoles esperaban, entre miedos e ilusiones, restituir la memoria de tantos compatriotas, amigos, familiares, compañeros, gentes solidarias de otros lugares, que desde el 18 de julio de 1936 hasta los últimos coletazos de la criminal dictadura habían gastado algo más que sus fuerzas en devolver la dignidad a este país.

Los deseos de los que hablo se resumían en VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN.

Hoy, a 35 años de conmemorar la muerte de Franco, exigimos como ayer que nuestra historia no sea tergiversada, que los culpables de la tragedia franquista no queden impunes, que la memoria de nuestras víctimas sea reparada.

Muchas gracias.

martes, 1 de junio de 2010

Carácter, retos y perspectivas del movimiento contra la impunidad del franquismo


Marat

Asaltar los Cielos

25/05/2010

Pasado ya un mes de las manifestaciones Contra la Impunidad del Franquismo (24 de Abril) se hace conveniente una reflexión sobre la naturaleza de este movimiento, así como de los desafíos a los que ha de enfrentarse y los posibles escenarios de futuro en los que podría evolucionar su dinámica.

Hay un conglomerado de experiencias, organizaciones, objetivos explícitos e implícitos, trayectorias, valores sociales, emocionales y políticos que preceden a la eclosión que dicha manifestación supuso en la sociedad española, con distintos grados de sensibilidad e impacto e incluso con diferentes velocidades y asimetrías en la evolución de las conciencias acerca de la lucha por la recuperación de la verdad y el logro de la justicia y la reparación de las víctimas del franquismo y más allá.

Ese conglomerado expresa la pluralidad de este frente de lucha, sus diferentes puntos de vista y metas, sus distintas posturas incluso en la necesidad de revisar la Historia. No supone lo mismo demandar justicia y reparación para los asesinados en cunetas durante los primeros, últimos y posteriores días de la Guerra Civil española que exigir una revisión de lo que supuso la transición política española e incluso la Ley de Amnistía para quienes defendieron la dictadura surgida tras la Guerra Civil. Como no lo es tampoco exigir un juicio al franquismo y la denuncia de la impunidad franquista o la demanda de evaluar el papel que jugaron las izquierdas mayoritarias en la transición política y analizar que significaba entonces la búsqueda de la ruptura política por otra parte de la izquierda. Esta diversidad de proyectos, objetivos, análisis y posiciones indica la complejidad del propio movimiento, su fortaleza y su debilidad a un tiempo. Encontrar qué le une no es sencillo.

Junto a ello nos encontramos con distintas tradiciones de trabajo social, político, ideológico y hasta vivencial entre los diversos actores que lo componen. Me referiré, en primer lugar, a dos de esos actores, por la importancia que tienen no sólo por el recorrido realizado hasta el día de hoy en él sino por el grado en el que lo connotan:

- Las diversas asociaciones de la Memoria Histórica, de muy diversa orientación e incluso temáticas de trabajo (familiares de víctimas, expresos del franquismo, expresos de campos de concentración nazis, fundaciones, sindicatos, organizaciones republicanas,...), donde las asociaciones de familiares de las víctimas (Federación Estatal de Foros por la Memoria, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Foro por la Memoria,...) son el elemento angular de más de 10 años de trabajo, unas veces más silencioso, otras con mayor eco mediático, de la labor de recuperación de la Memoria Histórica en España. Un censo de 156.000 asesinados en cunetas y fosas cada vez menos anónimas avala su trabajo. Dentro de estas organizaciones vinculadas a los familiares de los asesinados y desaparecidos por los fascistas tenemos aquellos que sobre todo reivindican el derecho a enterrarlos dignamente, el reconocimiento de su condición de víctimas y las razones por las que se convirtieron en tales. Es una visión más memorialística, más íntima y emocional, si se quiere. Otros, en cambio, dan una dimensión mucho más política y global a su trabajo y lo integran dentro de un proyecto de condena al franquismo y de defensa y reivindicación de la legalidad republicana, pudiendo llegar incluso a la promoción de la Tercer República Española.

- Las distintas coordinadoras republicanas (Plataforma de Ciudadanos por la República, Unidad Cívica por la República,...) cuyo horizonte es el de mover la Memoria Histórica en la dirección de la Tercera República.

- Con una incorporación más reciente al movimiento se encuentran partidos, sindicatos, asociaciones progresistas dedicadas a temáticas diversas pero que han venido a confluir en la lucha contra la impunidad del franquismo, ciudadanos a título particular (nucleados en torno a las redes sociales como Faceebok y otras), una parte de los cuales se movilizaban por primera vez en sus vidas, siendo en buena medida las convocatorias en torno al apoyo al juez Garzón y en contra de su encausamiento las que provocaban su activismo.

Por si esta pluralidad no fuera ya de por sí compleja de gestionar, el asunto Garzón lo complica todo más. Para muchos el proceso de enjuiciamiento al juez y de expulsión del mismo de la Audiencia Nacional ha sido el elemento central convocante de las movilizaciones previas al 24 de Abril.

Con ser esto cierto no deja de serlo también que los acontecimientos han evolucionado vertiginosamente desde el llamamiento de los sindicatos el 13 de Abril en la Universidad Complutense hasta las movilizaciones del 24 de Abril, especialmente en Madrid donde la manifestación fue más masiva, hacia contenidos y metas que iban mucho más allá de la causa contra el juez, variando el fondo político de la convocatoria, y ello por varios motivos:

- Lo que se puso en evidencia con dicho proceso judicial era la pervivencia en el aparato judicial del Estado español de fuertes residuos del franquismo, así como la más que palmaria constatación de que la derecha política española (conexiones entre sus posiciones respecto al juez y el caso Gürtel y uso por estos de Falange Española y de Manos Limpias como testaferros útiles) y su aparato mediático, son un enorme escollo para una democracia plena y sin el tutelaje impuesto por los herederos del pasado régimen al conjunto de la ciudadanía.

- La conciencia entre amplios sectores de la población de la existencia de estos poderosos residuos del franquismo hace que se perciba el sistema político español como una democracia vigilada y limitada por los herederos del régimen anterior. El intento de juzgar al franquismo y sus crímenes muestra los límites del propio sistema democrático y hasta dónde se permite llegar cuando la regla de oro de la transición consistió en el olvido y el perdón a estos.

- La necesidad de acabar con estos elementos protectores de la impunidad franquista lleva a importantes sectores del movimiento contra la impunidad a elevar la apuesta de sus objetivos políticos y surge de este modo la necesidad de revisar la propia transición política española y el modo en que la Ley de Amnistía dejó intocables a los elementos que habían sido puntales en el sostenimiento de aquel régimen. La transición política y la Ley de Amnistía habían equiparado, en la práctica, a víctimas y a verdugos a demócratas y gentes de izquierda con los fascistas, a la legitimidad republicana del 31 y del 36 y a los sediciosos golpistas que se habían levantado contra dicha legalidad.

- Así mismo, una parte muy significativa de este movimiento entiende que la propia pervivencia de sectores de los aparatos franquistas dentro de la democracia española apunta a la forma de Estado, Monarquía, como heredera designada por el régimen político anterior y que en ningún momento fue legitimada por el pueblo español. Ello abre, para muchos, el camino a una reivindicación de la República como forma de Estado.

Es pues comprensible que las corrientes que en 1977 habían apostado por la ruptura y sectores de la ciudadanía que entonces no lo hicieron o jóvenes que en aquel tiempo aún no habían nacido constaten la justeza de la postura rupturista de entonces y apuesten hoy por completar el camino que en aquel tiempo fue cerrado por el pacto entre demócratas y franquistas.

Con ser el caso Garzón el detonante de todo este proceso no debe supeditar objetivos que van mucho más allá de la defensa de su intento de enjuiciar al franquismo y de la defensa de su persona.

Para un sector de quienes somos parte del movimiento contra la Impunidad del Franquismo, Garzón es un juez con luces y sombras. Mucho se ha hablado de dichas luces (caso GAL, intento de enjuiciar a Pinochet,...) pero menos de sus sombras y estas no deben de ser olvidadas (ilegalización de la izquierda abertzale, cierre de Egunkaria y de Euskadi Irratia, insensibilidad ante los casos de tortura denunciados por los detenidos,...). Entronizarle más allá de denunciar su papel de víctima de los defensores de la caverna franquista sería una inconsistencia que lastraría la credibilidad a largo plazo del movimiento. Garzón no debe de ser dejado sólo ante los ataques de los franquistas pero tampoco seguido un paso más allá de la defensa de su actuación en la investigación de sus crímenes.

Por otro lado, la defensa del papel jugado por este juez en la investigación de los crímenes franquistas tiene un recorrido mucho más corto que los objetivos de lucha contra la impunidad del franquismo, de lucha por la verdad, justicia y reparación de las víctimas franquistas y otros que afectan a las consecuencias derivadas del régimen surgido tras la victoria militar de los sediciosos en 1939 y de la transición entre una dictadura y una democracia.

De ahí que, incluso reconociendo sea oportuno un seguimiento del calendario procesal que afecta a Garzón, no deban supeditarse ni los objetivos, ni los ritmos, ni el carácter del trabajo colectivo contra la impunidad del franquismo a la defensa de su persona y actuación sino ser subsumidos dentro de una estrategia mucho más ambiciosa.

Los retos a los que se enfrenta este movimiento son los de mantener la unidad de sus objetivos sociales y políticos, dada su pluralidad y la existencia de sectores más moderados y más radicales en su interior, y la de crecer de modo uniforme y en sensibilidades y metas dentro de todo el país. Los niveles de conciencia, madurez y movilización alcanzados en las reivindicaciones de Madrid no son homogéneos en toda la geografía española. Para que la dinámica de lucha se despliegue con toda su fuerza y potencialidad se necesita avanzar de forma homogénea y unitaria en todo el país.

Ese reto unitario requiere de grandes dosis de generosidad internas dentro del propio movimiento. Generosidad que debe venir, por un lado, de quienes llevan más tiempo en la batalla (foros y asociaciones por la Memoria Histórica y grupos republicanos) entre sí y hacia el resto de los grupos, entendiendo que aquél no debe ser patrimonializado por ningún grupo concreto, si pretende serlo de todos, renunciando al protagonismo exclusivo de un colectivo para lograr que sea el conjunto quien alcance la relevancia. Generosidad también de los sectores más conscientes y avanzados del propio movimiento para hacer que el conjunto avance unitaria y globalmente en su madurez y desarrollo. La tentación de incrementar la dinámica programática y de objetivos más allá de los ritmos que el conjunto esté dispuesto a darse puede ser muy perjudicial para su avance colectivo y afectar negativamente a su fuerza expansiva y a su masividad. La ciudadanía que se ha movilizado individualmente a partir de una toma de conciencia que supera la capacidad de movilización y capilarización social de cualquier red o plataforma contra la impunidad no comprendería ni aceptaría que nuestra unidad se quebrara por luchas patrimoniales o intentos de apropiación de primogenitura alguna, que una parte se apropiara de lo que es virtud y consecuencia del esfuerzo de todos o que otra tuviera tentación de continuar su camino al margen del conjunto.

Para ello se hace necesario definir cuáles son los contenidos políticos de la reivindicación que, en el momento presente, podamos compartir todos. En esa definición es fundamental y clave encontrar aquellos que, pudiendo tener hoy un carácter de compromiso entre todas las voluntades de lucha contra la impunidad del franquismo, no cierren sino que dejen abiertos futuros caminos de avance hacia una conciencia superior del conjunto y de sus reivindicaciones.

El combate contra la impunidad del franquismo, en primer lugar, junto con el juicio al mismo y la confrontación con los elementos franquistas incrustados en los poderes del Estado podrían constituir el vértice de encuentro entre todas las corrientes del movimiento. Los puntos mínimos programáticos sobre los que acordar, entre todos, los objetivos más inmediatos de este frente de largo alcance.

La lucha contra la impunidad del franquismo nos define al colectivo de organizaciones y ciudadanos y a sus coordinadoras. Es un concepto compartido que define nuestra voluntad de romper definitivamente con el cordón umbilical impuesto desde la transición entre la herencia del pasado y una democracia que no ha logrado ser plena.

El juicio al franquismo es un objetivo incluyente de otras luchas y metas. Supone en primer lugar la exigencia de verdad, justicia y reparación para sus víctimas e implica la capacidad de una democracia adulta de erigirse sobre y contra todos los límites que se le han puesto para no investigar los crímenes de la dictadura y saldar las cuentas con nuestro pasado colectivo. No es de recibo, que 35 años después de muerto el dictador, muchos de sus servidores con crímenes a sus espaldas no hayan sido juzgados.

La lucha contra los elementos franquistas incrustados en los aparatos del Estado y no sólo en la judicatura, de la que el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, entre otros, son buena muestra, pero no la única, abre el camino a batallas más ambiciosas y despeja el horizonte hacia metas políticas de más largo aliento, como la forma de Estado.

Pero ello no debe hacer que objetivos concretos, llenos de verdad y justeza en sus planteamientos, como la recuperación de la memoria de las víctimas, limiten el alcance del movimiento, como tampoco sería correcto que metas como avanzar hacia la III República condicionen la dinámica de las luchas contra la Impunidad del Franquismo, colocando este objetivo como primero y subordinando aquellos que hoy definen a este frente de combate a él. Uno y otro tienen en gran medida una relación consecutiva pero cada uno posee su propio ritmo y obedece a dinámicas propias.

Ello no significa que nadie deba hacer renuncia de sus planteamientos programáticos ni de sus fines políticos. Tal renuncia significaría, de modo inmediato, el fin del sentido de ser del propio movimiento porque limitaría su desarrollo futuro y exigiría sacrificios que nadie estaría dispuesto a realizar, al desnaturalizar el carácter de cada organización componente de este frente.

Compatibilizar la unidad de acción y de objetivos iniciales de avance supone para el movimiento contra la Impunidad del Franquismo buscar el máximo de entendimiento y de luchas, trabajos y acciones compartidas pero debe ser compatible con dejar un espacio propio para que cada organización pueda realizar, como suyas, sin imposición de líneas de trabajo conjuntas, acciones, iniciativas y propuestas políticas a la sociedad. Se trata de que sea mucho más lo que nos une pero que ello no impida a cada organización desarrollar las dinámicas y planteamientos que le pertenecen por ideas, creencias políticas y sociales y fines.

De la capacidad de avanzar todo el movimiento en su conjunto dependerá su supervivencia, su posibilidad de implantación en la conciencia de la sociedad española, la masividad de sus movilizaciones, los éxitos de sus proclamas y objetivos y su propia madurez, capaz de irse dotando de nuevas metas futuras.

domingo, 30 de mayo de 2010

Los trabajadores del Clínic desmienten al Rey

La operación ‘real’ y el uso de recursos públicos en clínicas privadas


Ramón Couso

Diagonal

27/05/2010

En esta ocasión la diplomacia ‘campechana’ del rey habría ido demasiado lejos al elogiar el funcionamiento de la sanidad pública tras ser operado en una clínica privada. Ésta usa los recursos públicos del Clínic de Barcelona, donde se ubica.

Cuando Juan Carlos de Borbón compareció sonriente ante los medios de comunicación para certificar su alta médica, tras una operación quirúrgica en el edificio del Hospital Clínic de Barcelona, no dudó en elogiar las bondades del sistema sanitario público. “Tenemos que estar orgullosos de la sanidad pública que tenemos, tanto en Cataluña como en Madrid”, dijo, olvidando el pequeño matiz de que estuvo ingresado no propiamente en el Clínic, sino en Barnaclínic, una clínica privada que opera en una de las plantas del edificio del Clínic.

Manicura y pedicura ‘públicas’

Esta institución privada emplea personal y recursos médicos de la sanidad pública, a los que suma una serie de servicios asistenciales adicionales de atención al paciente y sus acompañantes que incluyen peluquería, manicura y pedicura, catering externo para las comidas y servicios religiosos, entre otros, como ha denunciado recientemente la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad Pública de Madrid.

También distingue a Barnaclínic las cualidades ‘físicas’ del personal. “Las enfermeras de Barnaclínic no son las enfermeras de la pública”, señaló uno de los trabajadores del Hospital Clínic. No en vano, el rey dedicó un agradecimiento especial en su comparecencia: “Al equipo que me ha operado, a las enfermeras, a todo el mundo que me ha cuidado”.

En total, en la séptima planta del Clínic, en la que opera Barnaclínic, hay una docena de habitaciones, todas ellas individuales, que quedaron a plena disposición del rey y sus acompañantes entre el 8 y el 12 de mayo. Además, la operación en sí, la extirpación de un nódulo en su pulmón derecho, se realizó un sábado, cuando durante el fin de semana en el Clínico sólo funciona el quirófano de urgencia y no se realizan intervenciones programadas como ésta.

“La gravedad no es que utilice lo que ha utilizado, sino transmitir a la sociedad una mentira”, afirma uno de los integrantes del Comité de Empresa del Clínic en declaraciones a DIAGONAL. “Utiliza los servicios públicos... Sí claro, los mejores instrumentos, los mejores aparatos y el mejor personal lo tiene el servicio público. Lo grave está en que lo malo del servicio público –listas de espera, habitaciones con más camas– lo han subsanado poniendo una privada y diciéndote ‘si usted paga, lo malo de la pública se lo quitamos”, explicó.

El sindicato CGT ha pedido varias inspecciones de trabajo y prepara ya la solicitud de una nueva inspección porque, denuncia, se está produciendo una cesión ilegal de trabajadores de la sanidad pública en favor de una empresa privada. “Entre paciente y paciente te meten uno de la privada, y si te meten muchos te dan la opción de cobrar un extra”, indica la fuente del comité de empresa. La cuestión sería incluso más grave, ya que, hasta los propios cirujanos de prestigio que trabajan en el Clínic, estarían ofreciendo a sus pacientes reducir sustancialmente la espera para una operación acudiendo al sector privado. La misma operación, con los mismos medios y profesionales de la sanidad pública, pero con una espera de una semana o diez días en lugar de tres o cuatro meses.

Sanidad de fronteras difusas

La fórmula de Barnaclínic, legal conforme a la legislación vigente, es la exacerbación de un modelo sanitario que diluye cada vez más la frontera entre la sanidad pública y un sector privado con una presencia creciente. Catalunya se convirtió en el laboratorio de experimentación de estas prácticas con leyes como la de Ordenación Sanitaria de Catalunya, cuya reforma de 1995 incluye la aceptación del ánimo de lucro en la gestión de la sanidad pública, un planteamiento generalizado al resto del Estado con la Ley 15/97. El resultado son entidades como el Consorci de Salut i Social de Catalunya (CSC), formado por ayuntamientos, Generalitat y otros consorcios hospitalarios, con características más propias de un holding empresarial que de un sistema sanitario público, según denuncia Ramón Serna, miembro de la sección sanitaria del sindicato CATAC y experto en modelos sanitarios. Dentro del CSC está Consultoría y Gestión SA, una empresa que se comporta como una consultora sanitaria que actúa a nivel mundial y exporta el modelo de privatización sanitaria implantado ya en Catalunya.

En Catalunya, explica Serna, alrededor de un 20% de la población tiene mutuas sanitarias, un porcentaje mucho más elevado que en el resto del Estado, por lo que en un mismo centro, si ingresas como mutualista, el tiempo de espera es mucho menor, o te derivan a un centro privado.

A “descargar en el muelle”

El jefe del equipo de cirugía que operó al rey, Laureano Molins López-Rodó, es la última sensación en YouTube y Facebook. “Volver a sus actividades... Es diferente el que descarga en el muelle que el que puede ir a saludar y subir una horita al despacho, entonces yo creo que (risas) em... No... Quiero decir...”, afirmó Molins tras la intervención al ser preguntado en rueda de prensa por el plazo del alta médica. Los ‘fans del médico que dijo que el rey sólo trabaja una horita en el despacho’ son ya más de 37.000 en Facebook y ese vídeo ha sido visto por 51.000 personas en YouTube.

http://www.diagonalperiodico.net/Los-trabajadores-del-Clinic.html

viernes, 28 de mayo de 2010

"Sólo hay libertad para decir ¡Viva el rey!"


Koldo Méndez. El edil del PSE denunciará a la Ertzaintza por las lesiones causadas

Guillermo Malaina

Público

26/05/2010

Koldo Méndez, el edil del PSE arrestado y herido por la Ertzaintza tras protestar el martes en Bilbao contra los príncipes de Asturias, pertenece a una corriente tradicional del socialismo vasco defensora de la República. En esta entrevista, denuncia su detención, el trato sufrido por parte de la policía vasca en comisaría y la falta de libertad de expresión cuando se trata de protestar contra los Borbones.

¿Cómo se siente?

Mal. Se puede criticar a cualquier institución menos a la monarquía. Sigue siendo intocable. Fue impuesta por Franco y juró los principios del Movimiento, pero no se le puede criticar. Parece que sólo hay libertad de expresión para gritar "¡Viva el rey!", pero si es para decir lo contrario, la libertad de expresión no existe. Hemos llegado, incluso, a un punto en que la Falange puede denunciar a Garzón por investigar el franquismo.

¿Es cierto que gritó "muerte a la monarquía"?

Eso es falso. Yo sólo grité: ¡Viva la República! ¡Monarquía franquista, monarquía asesina! ¡Viva la Memoria Histórica!'. En ningún momento proferí las expresiones que se han filtrado en algunos medios.

¿Denunciará a la Ertzaintza por las heridas sufridas?

Sí. Tras la protesta, un ertzaina vino hacia mí y me dijo si estaba satisfecho. Le respondí que sí, que había ejercido mi derecho a la libertad de expresión. Después, se abalanzaron sobre mí y me arrastraron hasta la entrada de la iglesia de los Jesuitas. En comisaría, sufrí vejaciones. En plan chulesco y con la cara cubierta, decían: "¡Vaya representación que tenemos! Me echaron al suelo y me golpearon. Hace poco me han operado del estómago, y ni siquiera me dejaban ir al baño. Al final, me llevaron a un ambulatorio y, después, al hospital. Tengo dañados los ligamentos del hombro y de la rodilla. Los ertzainas me han tratado como a un auténtico delincuente.

El PSE ha anunciado que le pedirá explicaciones.

Yo esta protesta la he hecho a título personal. No tiene nada que ver con el PSE ni con la UPTA. Yo daré las explicaciones que haya que dar, pero yo pertenezco a la gran tradición republicana de nuestro partido. Yo soy concejal del PSE y por eso tengo que andar con escoltas, por defender unas ideas, por defender unos valores democráticos.

¿Le ha llamado su compañero de partido y consejero de Interior, Rodolfo Ares?

No, no me ha llamado.

jueves, 27 de mayo de 2010

Esta tarde, Acto Público Contra la Impunidad del Franquismo en el Paraninfo de Derecho


Acto Público en Granada:

Contra la Impunidad del Franquismo.

Convocatoria ciudadana unitaria.

Hoy Jueves, 27 de mayo.

7 de la tarde.

Paraninfo de la Facultad de Derecho.

Asiste y Difunde.

¡¡Barramos el Franquismo!!

Asociaciones que trabajan por la recuperación de la memoria histórica, colectivos republicanos y personas a título individual organizan un Acto Contra la Impunidad del Franquismo, HOY JUEVES 27 DE MAYO a las 19 horas en el Paraninfo de la Facultad de Derecho. En el mismo intervendrán profesores y profesoras de la UGR, intelectuales, artistas y familiares de desaparecidos. Será presentado por dos estudiantes, un alumno de Historia y una alumna de Derecho.

‐ Paco Moyano, familiar de persona desaparecida, cantaor.

‐ Gregorio Cámara, UGR.

‐ Nicolás López Calera, UGR.

‐ Maribel Brenes, historiadora, autora del libro Jaque a la
República
.

‐ José Luis Serrano, UGR.

‐ Mercedes del Amo, UGR.

‐ Álvaro Salvador, UGR.

‐ Mariano Maresca, UGR.

‐ Javier Tárraga, juglar.

‐ Pepa Merlo, escritora.

‐ Juan Trova, cantautor.

‐ Olga Matarán, familiar de personas desaparecidas.

‐ Juan Pinilla, cantaor.

martes, 25 de mayo de 2010

El miedo de Azaña y el honor del general Rojo


Félix Población

Diario del Aire

24/05/2010

Contaba hace un par de años el pintor Juan Alcalde (Madrid, 1918), autor del último retrato de don Manuel Azaña en su lecho de muerte en la localidad francesa de Montauban, que el hotel donde había fallecido quien fuera presidente de la segunda República Española estaba lleno de soldados nazis. Es de imaginar la funesta adversidad ambiental en que discurrió el velatorio de quien pretendió defender a su país del fascismo. Se supone que en medio del áspero vocerío de la milicia alemana, trató Alcalde de hallar la concentración y sensibilidad precisas para dar constancia en los trazos de su dibujo de la dignidad humana de quien sin duda, tanto entonces como ahora, es considerado como una de las personalidades políticas más importantes de nuestra historia.

Decía Juan Alcalde, desmarcándose con su versión de las mitificaciones encomiásticas con las que se suele glosar en esos casos una figura de la talla de don Manuel, algo que en principio parece devaluar la memoria de Azaña, pero que en realidad no sólo la humaniza para hacerla más nuestra, sino que realza la sensibilidad emocional y de diagnóstico de su agudeza intelectual: “Yo creo -decía el nonagenario pintor madrileño- que ese hombre tan fino, penetrante y espiritual murió de miedo, que es una forma muy decente de morir”.

Para que ese miedo matara a don Manuel Azaña con tanta decencia era preciso que su sensibilidad y talento políticos le advirtieran en su vejez derrotada y enferma de las consecuencias de aquel oscuro mundo naciente. Si los ideales republicanos habían sido pisoteados en España por un trágico golpe de Estado fascista, que prolongaría por muchos años el miedo y la muerte entre los vencidos en la Guerra Civil, toda Europa estaba pendiente entonces de los afanes imperialistas del nazismo, que llenarían a la postre de mucho miedo y mucha sangre al viejo continente. Es muy valiosa la opinión de Juan Alcalde, pues fue él quien con su último retrato de Manuel Azaña pudo captar acaso, en las facciones yacentes del presidente republicano, las secuelas de ese postrero sentir. El destino del dibujo del pintor madrileño estará en las dependencias del Centro Documental de la Memoria Histórica, con sede en Salamanca. Junto a esa obra habrá otro preciado objeto que acaba de recobrar actualidad: la maleta con la que el general Vicente Rojo salió para el exilio.

Con esa maleta, posiblemente, también regresó a España desde Bolivia, en 1957, quien fue la máxima cabeza militar de la República durante la Guerra Civil. Puede que en ese trayecto de retorno, cuando ya estaba enfermo y probablemente ya había esbozado también las primeras páginas, viajara con el equipaje del general el proyecto de los 600 folios que muchos años después descubriría el ayudante del escritor Jorge Martínez Reverte, Mario Martínez Zauner, en el Archivo Histórico Militar de Madrid. Ahora, ese manuscrito se ha hecho libro bajo el título Historia de la Guerra de España, y nos ofrece dos constataciones que son muy significativas por su relevancia acerca de la actitud y personalidad de Vicente Rojo ante el golpe de Estado de Franco y el entendimiento que tuvo el general republicano de su lucha.

Con relación a su fidelidad a la República, dice Rojo ante la felonía de otros de sus colegas: “No era momento de dejarse llevar por corazonadas; no había tiempo para discutir ni motivos para ampararse en el ejemplo de ajenas conductas o a la sombra de un presunto vencedor. Importaba solamente la verdad de España, sin zarandajas ni convencionalismos. La duda, terrible duda, estaba planteada en toda su crudeza, como jamás se nos había planteado; y yo la resolví bien o mal, pero radicalmente, categóricamente y hasta con cierta repugnancia, porque no me agradaban muchas cosas que veía en torno mío (y lo grave aún no había comenzado); y la resolví manteniéndome fiel a lo único que en aquellos aciagos momentos me dictaba mi estrecho concepto del honor: el cumplimiento del juramento que había prestado de defender la patria, defendiendo la Ley y las autoridades legítimamente constituidas, con estricta obediencia a mis jefes naturales. Nada podía torcer esa resolución”.

En cuanto a la tan manida y falaz argumentación de los seudo-historiadores revisionistas o similares, para quienes la República llevaba camino de convertirse en un régimen bolchevique, queda una vez más rebatida, en este caso por quien representaba al Jefe del Estado Mayor central del ejército que defendió aquel régimen. Nunca pensó Rojo, de confesión católica, que la República acabaría siendo fagocitada por el comunismo. La ayuda militar soviética se debió, según el general, a la falta de apoyo por parte de los países democráticos europeos, sin que esa colaboración de la Unión Soviética significase una entrega ideológica y política a Moscú.

El retrato post-mortem de Manuel Azaña en Montauban y la maleta de Vicente Rojo son dos preciados recuerdos de la dolorosa diáspora republicana sufrida por un país, el nuestro, “donde los hombres -según escribió Albert Camus- aprendieron que es posible tener razón y aun así sufrir la derrota. Que la fuerza puede vencer al espíritu y que hay momentos en que el coraje no tiene recompensa. Esto es sin duda lo que explica por qué tantos hombres en el mundo consideran el drama español como su drama personal”. Tanto el miedo de don Manuel, que apunta Alcalde, como el concepto del honor que esgrime Rojo, abundan en esa explicación.

domingo, 23 de mayo de 2010

Hamlet se enamoraría de Luciano Varela. (¿La Política se viste de Derecho?)


José Luis Pitarch

La República

22/05/2010

I

¿Quién soportaría “the law's delay” (en libros jurídicos suele traducirse por “la lentitud, o tardanza, de la justicia”), se duele el buen Hamlet junto a otras desdichas cual el amor menospreciado, una vida de fatiga y tedio, o la insolencia de quienes detentan cargo, poder (“office”). ¡Inconmensurable Shakespeare! Pues he ahí para remediarlo el juez de la horca don Luciano Varela (“Aquí los linchamientos se producen al amparo de la ley”, ¿recuerdan el film de otro inmenso, John Huston, con Paul Newman, Ava Gardner, Tony Perkins?). Lo de la horca va por la inusitada rapidez enjuiciadora de don L.V., discúlpeseme el tropo; que ya no hay pena de muerte, eso era en el franquismo, hasta los fusilamientos de 1.975. (Con una precisión sobre la abolición de tal pena capital, que muestra cómo el franquismo llega, en aspectos, hasta 2.010... en las Fuerzas Armadas. Pues en 1.978 los militares de Franco impusieron a la Constitución que sí pudiese haber pena capital en tribunales militares; para eso tenían a algún firmante de pena de muerte en la dictadura, como Fraga, de “padre” de la Constitución). Ahora, dice Fraga que no acepta la jurisdicción universal. No es tonto el hombre.

¡Vertiginoso proceso el llevado a cabo por don Luciano!, de envidia muero. Servidor aguarda respuesta ¡treinta años! a un Recurso contra hospedaje forzoso de seis meses en la Prisión Militar de Alcalá de Henares, que uno cursó en mayo del 80. Ya reza el adagio: “la justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música”, lo que cítase sin ánimo de universalizar ni dar vejamen. (Distinto asunto es si confluyen condición de mílite y de no demócrata, cruce del que tenemos ejemplos hasta ayer y hoy. Pueden repasarlo, si permiten, en mi libro “Memoria irredenta del franquismo”, más up-to-date ahora que cuando vio la luz hace un año. O vean la invectiva de ha dos meses del general García de Dios, contra las medallas al patriotismo y lealtad al pueblo concedidas a los oficiales de la UMD).

Perdonen estas digresiones y embragues con asuntos adyacentes. Mas, habiendo ya pecado, dejen que reincida con una cita menos colateral, por la que confío no me riña Baltasar Garzón. Hace menos de un año, en viaje del mismo a Valencia por motivos privados, compartimos un largo café durante el cual don Baltasar me inquirió, un tanto divertido, por qué en mi mencionado libro, escrito en 2.008 (cuyo índice onomástico refiere a una decena de páginas bajo la advocación “Garzón”) aventuraba uno que “legión de políticos, jueces, etc” tratarían de “hacerle pagar cara” su investigación sobre los crímenes internacionales o “universales” de lesa humanidad y genocidio franquistas.

Crímenes hasta ahora tapiados --y lo que sigue en este párrafo temo me haga reo, si no me salva mi irrelevancia, de la admonición o desprecio de Javier Pradera, a quien tanto he admirado, una vez leído su infumable artículo “¿La amnistía contra la Constitución?” del día 5 de los corrientes; ¡no es revisionismo, don Javier, es dignidad y derecho a la justicia!--, hasta ahora enterrados, decimos, por esa “transacción” bajo fuertes coacciones y trágalas de los “vencedores” de 1.939 a la que se ha llamado púdicamente “transición” (cuya considerable parte de méritos uno conoce), y en la que dichos triunfadores gracias a Hitler y Mussolini no quisieron un “abrazo de Vergara” como en 1.839, sino mantener en las tinieblas, por poner un solo ejemplo entre no pocos, a los combatientes antifascistas (maquis) homólogos de los “resistentes” franceses, holandeses, serbios y del resto de Europa, este y oeste, contra el nazifascismo; en todas partes héroes, aquí aún bandidos. Washington, Jefferson, Adams, Madison, creadores y Presidentes de los EEUU, se revolverán en sus tumbas, porque ellos también ejercieron el sagrado derecho de rebelión armada contra la tiranía, que viene de Aristóteles, Tomás de Aquino, Locke.

Respondí a la pregunta de Garzón, más o menos: pues tratarán de que pagues muy caro haber dejado con el trasero al aire (en términos jurídicos y democráticos) a gran mayoría de los jueces de este país que se han llamado y siguen llamando andana respecto a las fosas de la ignominia y lesa humanidad, en cuyo ranking o número sólo nos supera posiblemente en el mundo --a Bosnia la “ganamos”-- la Camboya de Pol Pot (aparte los exterminios hitlerianos); y otro tanto en relación a muchos de nuestros altos gobernantes durante más de tres décadas. Unos y otros, jueces y políticos --dejamos para otro día los fiscales--, añadí, temo que ni habrán leído tus Autos de 16 de octubre y 18 de noviembre de 2.008, ni las Conclusiones y Recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU del 31 de octubre intermedio, especialmente sus inquietudes o preocupaciones (“concerns”) por que la Ley de Amnistía de 15-10-77 permanezca “in force”, obstaculizando contra lege el cumplimiento de obligaciones asumidas voluntariamente por España en una larga serie de Tratados y/o Convenios Internacionales, europeos y mundiales; obligaciones de mayor rango jurídico que dicha Ley de Amnistía, por lo que deben prevalecer sobre ésta. En fin, la ONU añadió expresamente la petición a España de “no aplicación por los tribunales españoles” de normas que restrinjan “la persecución de crímenes contra la humanidad”. Otra vez verde y con asas, alcarraza.

II

Entonces, ¿es que el magistrado Sr. Varela, aparte desoír al Fiscal, desconoce todo esto? ¿Y el Artículo 10 de la Constitución --el primerísimo de su Título Primero--, que prescribe: “Las normas relativas a los derechos fundamentales (...) se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos --de la propia ONU-- y los Tratados y Acuerdos Internacionales sobre las mismas materias ratificados por España”? ¿Es ignorancia, es prevaricación, es vendetta personal o corporativista, o qué demonios es esto que nos convierte en escándalo y hazmerreír jurídico, político y moral del mundo civilizado?

¿Tendrá razón Joan Garcés cuando escribe --citando jurisprudencia de nuestros Tribunal Supremo y Constitucional, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos “cuya doctrina es obligatoria para España”, de los Tribunales Internacionales para la ex Yugoslavia y Ruanda-- que el auto de fe y los sofismas del Sr. Varela tratan de crear doctrina distinta a la de todos esos Tribunales en tanto acarrea leña para quemar a Garzón? ¿Tendrá razón Garcés --uno cree que sí-- cuando señala que esta “doctrina Varela” es un peligro para el orden público internacional y un ataque a principios democráticos irrenunciables?

También se pregunta uno si el Sr. Varela habrá leído el “manifiesto” de Jueces para la Democracia del pasado 14 de abril, donde consta: “Cuestionar la ley de amnistía (como ha hecho Garzón) basándose en el Derecho Internacional que niega validez a las normas que otorgan impunidad a los crímenes internacionales NO PUEDE SER UN HECHO DELICTIVO, porque entra en la función del juez ponderar las normas que debe aplicar y determinar la que mejor haga efectivos los valores constitucionales y el Derecho Internacional de los derechos humanos”. Mas “hoy --prosigue el manifiesto-- se ha abierto el camino para que los herederos del franquismo lleven al banquillo a un juez que simbolizaba la conquista civilizatoria de los derechos humanos, rompiéndose así con valores constitucionales y poniéndose en cuestión los compromisos internacionales adquiridos por el Estado español”. También firma este escrito la Unión Progresista de Fiscales, Magistrados Europeos para la Democracia y las Libertades, y la Federación Latinoamericana de Jueces para la Democracia.

Quedan muchas preguntas, por lo que abreviaremos, un poco en revoltillo. Conocemos el robusto ego de Garzón, pero ¿qué hay del de Varela? ¿La imputación de Garzón es un aviso a navegantes para que no osen ventilar las cloacas de la dictadura? ¿Prevaricaron los magistrados de la Audiencia Nacional Clara Bayarri, Ramón Sáez, J. Ricardo de Prada por pronunciarse en altas Resoluciones judiciales a favor de las tesis de Garzón? ¿Se aplicará la “doctrina (anti)Garzón” sobre prevaricación al Presidente del Tribunal Superior de Justicia valentino, Sr. De la Rúa, de quien cinco magistrados del TS, por unanimidad, han dicho que “infringió la ley” al exculpar a su “más que amigo” Camps (cuando ya debió excusarse de conocer en tal proceso, por dicha amistad)? ¿Hay una “politización” retrofranquista de buena parte del “poder judicial”? ¿Los jueces no se dejan nunca influir por consideraciones, convicciones o intereses políticos? ¿Tampoco en el asunto del Estatuto catalán?

Terminemos: ¿coincide en algo Javier Pradera con Dª Esperanza-de-Tamayo-y-Sáez cuando ésta llama “aquelarre de carcamales resentidos” a los reunidos en un acto de apoyo a Garzón, o cuando Don Mariano-el-leve tilda de “brutales” y “antidemócratas” a quienes ejercen crítica lícita de algunos jueces? ¿Conocen la frase de José Luis Sampedro: “lo grave no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos”? ¿Y la de Galeano: “somos lo que hacemos, pero sobre todo lo que hacemos para cambiar las cosas”? No se puede abdicar del pasado, y el olvido, a veces, está lleno de mentiras. El olvido sella la muerte del que existió, sobre todo si se persigue su derecho a ser recordado. Me lo enseñó Carlos Castilla, como él solía denominarse a sí mismo, omitiendo “del Pino”. Un día de 1.983, en Córdoba.

José Luis Pitarch

Profesor de Derecho Constitucional

Presidente federal de Unidad Cívica por la República