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viernes, 24 de julio de 2009

Nota de prensa UCAR-Granada


Granada, a 24 de julio de 2009

HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO EN LA TAPIA DEL CEMENTERIO DE GRANADA

Convocado por la Unidad Cívica Andaluza por la República

Familiares de víctimas del franquismo han hecho hoy una ofrenda floral y han colocado una placa conmemorativa en la tapia del cementerio de Granada, en memoria de los 2.400 republicanos fusilados por los franquistas durante la Guerra Civil. Esta es la segunda placa que colocan los familiares en el muro de los fusilamientos que aún conserva los impactos de bala. La primera placa fue arrancada por funcionarios municipales a los pocos días de ponerla. La Unidad Cívica Andaluza por la República, convocante del acto, ha pedido al gobierno municipal del Partido Popular que, por dignidad política y coherencia democrática, respete la placa colocada en la tapia que dice así: “A las víctimas del franquismo, fusiladas en esta tapia por defender la legalidad democrática de la República”. Durante el homenaje ha intervenido José María García Labrac, portavoz de UCAR:

“En nombre de la Unidad Cívica Andaluza por la República, quiero daros las gracias por estar aquí, honrando a estos mártires de la libertad y de la justicia social ¡Viva la Tercera República Española!”

Por su parte, Francisco Vigueras Roldán, periodista e investigador de la Guerra Civil, ha recordado cómo en la tapia del cementerio fueron vilmente asesinados alcaldes y concejales, médicos y abogados, profesores de Universidad y maestros de escuela, sindicalitas y trabajadores, es decir “la flor y nata de la sociedad granadina de entonces, lo que supuso no sólo un crimen contra la humanidad sino un daño irreparable para la ciudad de Granada del que aún no se ha recuperado”. Según Vigueras, los detenidos eran sacados de la prisión provincial de Granada, convertida en campo de concentración y exterminio, un recinto con capacidad para 400 reclusos, en el que se hacinaban más de 2.000. Los presos eran trasladados en los tristemente célebres “camiones de la muerte” que atravesaban de madrugada la ciudad, camino de la tapia del cementerio donde eran fusilados. La descarga de fusilería sonaba por toda la ciudad en el silencio de la noche, provocando el terror entre los granadinos, tal y como pretendían los militares golpistas.

La corporación municipal del 39 fue diezmada por los sublevados que fusilaron a varios alcaldes como Manuel Fernández Montesinos, José Palanco Romero, Constantino Ruiz Carnero o Luis Fajardo Fernández, y concejales como José Valenzuela Marín, José Megías Manzano, Juan Comino Alba, Rafael Gómez Juárez, Enrique Marín Forero, Juan Fernández Rosillo, Maximiliano Hernández Martínez, Rafael García Duarte, Antonio Dalmases, Manuel Salinas Pérez, Rafael Baquero San Martín y Virgilio Castilla , que llegó a ser presidente de la Diputación.

Durante el homenaje, se han leído las cartas de despedida, llenas de amargura y desesperanza, que algunos presos escribieron desde la cárcel a sus familias, antes de ser fusilados. Fue el caso de Luis Fajardo Fernández, que llegó a ser alcalde de Granada:

“A mi esposa, mis hijos y mis hermanos. Escribo estas líneas ante la perenne eventualidad de mi fusilamiento, de día en día más posible. … Escribo hoy viernes 7 de agosto de 1936 y son las ocho de la noche. No sé lo que me sucederá esta noche. Y por ello quiero dejar ordenadas mis cosas dentro de lo posible… Al suceder lo que espero, todos los días tened la seguridad de que mi último recuerdo será para vosotros. Os abraza vuestro esposo, padre y hermano. Luis”.

Los organizadores del homenaje han recordado, también, que los fusilamientos en la tapia del cementerio formaban parte de una matanza fríamente planificada, como demuestra la carta del abogado José María Bérriz, simpatizante de los militares golpistas:

“El camino es vencer o morir matando granujas… El Ejército quiere extirpar la raíz de esa mala planta que se comía a España. Y creo que lo va a conseguir. Funcionan día y noche los Juzgados Militares y las penas son severísimas….Siguen los fusilamientos. Directivos de los sindicatos, dirigentes, maestros y mediquillos de pueblo caen por docenas. La ciudad animada…”. Bérriz llega a escribir sin piedad ni remordimiento: “La cosecha no está nada mal para un solo mes de contienda”.

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