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domingo, 4 de diciembre de 2011

Sepulcro de la Santa Transición


Daniel Serrano

Diario Abierto

13/10/2011

Señoras, señores, la Santa Transición puede darse definitivamente por amortizada, delenda est, se acabó lo que se daba, los Alcántara se han afeitado el bigote, la Constitución que fue de todos ha sido objeto de estupro bipartidista y catalanes, vascos y los últimos comunistas que nos quedan ya no juegan al consenso que cimentaron Carrillo, Peces Barba, Suárez, Fraga y Pujol a fuerza de inmensas cantidades de tabaco negro e indigestiones de boquerón frito en las tabernas cercanas a la Carrera de San Jerónimo, cuando aún las tabernas alfombraban sus suelos con cabezas de gamba y serrín, qué tiempos. Distinguidas damas, caballeros, la Santa Transición y las reglas emanadas de tal periodo histórico ya no nos valen, el Estado del Bienestar en miniatura del que hemos disfrutado hay que empeñarlo para pagar a los bancos, y luego todo eso del heroísmo generalizado y lo bien que lo pasamos y las proezas sexuales de Fernando Sánchez Dragó, bueno, en fin, pongamos todo ello en cuestión.

Juan Carlos Monedero ha hecho exactamente eso en La Transición contada a nuestros padres. Nocturno de la democracia española. Juan Carlos Monedero, un tanto harto (como tantos), del discurso oficial sobre la Transición, ha escrito un excelente ensayo en el que coloca patas arriba todo lo dicho hasta ahora. O sea, que la Transición (sostiene Monedero) ni fue tan modélica ni tan hermosa ni tan pacífica.

Monedero opina que la democracia española se construyó tras la muerte de Franco sobre un exceso de cesiones por parte de la izquierda y ello ha cronificado graves carencias democráticas y, por ejemplo, ha supuesto que en España la Iglesia católica tenga un peso político que no tiene en ninguna otra parte de la Europa civilizada, que la derecha de este país se haya lanzado al revisionismo profranquista o que la mera pretensión de desenterrar al abuelo rojo enterrado en una cuneta haya provocado polémicas fuera de lugar.

Monedero argumenta hábilmente y echa mano de datos y jugosas citas; recomiendo especialmente el capítulo 4, donde se nos cuenta la Transición mediante lo dicho textualmente por sus protagonistas y lo dicho, a veces, es de aúpa.

La edición incluye, además, numerosas viñetas que ponen de manifiesto que la Santa Transición fue una Edad Dorada del humorismo español. (Un ejemplo: viñeta que muestra a Carrillo en un mitin haciendo alarde de moderación y consenso y mano abierta a amigos y enemigos. Brama Carrillo: ¡Sí a la monarquía, sí a la bandera, sí a la Iglesia, sí a las bases, sí a la unidad de la patria! Y le replica un espontáneo: ¡Macho, deja algo para Fraga!).

En fin, rastreen en busca de esta Transición contada a nuestros padres y lean con atención y, que conste, no siempre coincidirán con Monedero pero viene muy bien algo de disenso entre tanta grisura editorial.

Monedero por un lado, la Santa Transición revisada, el lado oscuro, pero también hay otra Transición. La de los verdaderos héroes, la de quienes pelearon y a los que debemos tanto. El contrapunto a Monedero lo tienen en Nadie pudo con ellos de Nativel Preciado, dibujo del antifranquismo ejercido por obreros de fiereza indomable, por curas convertidos al marxismo, por estudiantes universitarios iluminados por la Escuela de Frankfurt. Josefina Samper, la compañera eterna de Marcelino Camacho, es protagonista de este libro pero no sólo ella. Está Ruano y el menos conocido Felipe Reyero, que también voló a través de una ventana en la siniestra DGS, y el periodista Martínez Soler secuestrado y torturado por un comando fascista y la portada del número 6 de Interviú, sin desnudo y con jersey de cuello cisne, fotografía a toda página del líder de las Comisiones Obreras que socavaban la autoridad de Franco y los suyos. Un relato de resistencia ejecutado con la precisión y buen pulso que caracteriza a una periodista curtida en mil batallas como es Nativel Preciado.

En fin, que la Santa Transición ha muerto y ahora toca diseccionarla y, a la vez, mirar al futuro y pelear en medio de esta hecatombe a la que llamamos crisis. Pelear por un mundo mejor. Como siempre.

(Y a quienes –con Marie Slim Browning a la cabeza, estoy seguro- despotriquen porque esta semana no se hable aquí de literatura pura y dura, denme tiempo, diantres, que la última de Franzen no se lee en dos sentadas y ya veremos si es la Gran Novela Americana que quita el pecado del mundo o qué demonios. Aguarden noticias).

La Transición contada a nuestros padres. Nocturno de la democracia española. Juan Carlos Monedero. Los Libros de la Catarata. 230 páginas.

Nadie pudo con ellos. Toda una vida luchando por los derechos y la libertad. Nativel Preciado. Espasa. 203 páginas.


* En la imagen, el autor del texto, el periodista Daniel Serrano Morón.

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