Contactar con GRANADA REPUBLICANA UCAR

Correo Electrónico: info@granadarepublicana.es

jueves, 31 de diciembre de 2009

La sensibilidad revolucionaria de Fernando de los Ríos


Joaquín Hortal

Revista Quillotro de Cuevas del Campo

30/11/2009

El 16 de febrero de 1.936 en primera vuelta, y el 4 de marzo del mismo año en segunda, tuvieron lugar en toda España las últimas elecciones generales de la II República. Comparecían a ellas una infinidad de partidos políticos desde la izquierda anarco-sindicalista hasta el fascismo elitista de la FE-JONS. La mayoría de estos partidos se agruparon en torno a dos grandes fuerzas opuestas: el Frente Popular, que aglutinaba todas las sensibilidades de izquierda (PSOE -por entonces tan marxista como el que más-, PCE, IR, ERC...), y la Derecha que incluyó todos los idearios derechistas (CEDA, P. Agrario, BN, A. Católica...). La victoria fue para la coalición de izquierdas: 285 diputados frente a las derechas que obtuvieron 166.

En Granada provincia, con 13 escaños en liza, y contra pronóstico, el bloque de derechas consigue los diez escaños de las mayorías y el de izquierdas se queda con los tres de las minorías: uno de ellos fue para Fernando de los Ríos (PSOE). En el resto de Andalucía y Extremadura gana el Frente Popular, por lo que sorprende esta victoria derechista aislada en nuestra provincia. En Granada capital, feudo habitual de las derechas de la provincia, gana el Frente Popular por 7.500 votos a la coalición de derechas. Esto hace aún más sorprendente y sospechosa la victoria de las derechas en el resto de la provincia: una extensa y casi exclusiva área rural-agraria con gran difusión sindicalista: ¿Habían votado los pobres, los jornaleros granadinos a la derecha?

Con este hedor a chamusquina, las izquierdas se rebelan contra el resultado: en la mayoría de los pueblos se confirma el pucherazo, el engaño y el intento de falsear la voluntad popular: en el Defensor de Granada, periódico republicano de la época, se dice de " ... las derechas caciquiles que han perseguido y apaleado a los obreros como si fueran alimañas; se ha tratado a los republicanos como agentes fuera de la ley; se ha encarcelado a los interventores y apoderados de las izquierdas; se ha atropellado a los candidatos republicanos y socialistas".

El 31 de marzo de 1.936 tuvo lugar la sesión en el Parlamento que debatió los dictámenes de la Comisión de Actas de Granada y Cuenca (las dos provincias más conflictivas en cuanto a los resultados electorales). Las derechas, con sus 10 diputados de Granada, no comparecieron a la sesión. La comisión, presidida por Indalecio Prieto, uno de los insignes líderes del PSOE, concluyó que los resultados electorales en Granada y Cuenca habían sido falseados y por tanto se anularon. Se convocaron nuevas elecciones en ambas provincias para el 6 de mayo de ese mismo año de 1.936.

En Granada, a esta nueva convocatoria del 6 de mayo, las derechas desairadas, o quizá avergonzadas por su despreciable comportamiento, no se presentaron. De esta manera, los 13 escaños en juego fueron a parar al Frente Popular: uno de ellos, por supuesto, nuevamente para Fernando de los Ríos (PSOE).

Ese 31 de marzo de 1.936 en el que el parlamento anuló los resultados de los comicios en Granada, Fernando de los Ríos tomó la palabra ante los diputados que representaban cada rincón de España. Habló por supuesto de los agravios y desmanes que habían sufrido las izquierdas en las elecciones del 16 de febrero en la provincia de Granada. Pero sobre todo habló de las gentes a las que representaba. Trasladó a Catalanes y Gallegos, a Valencianos y Castellanos la precaria situación en que se hallaban los granadinos de cada comarca, incluidos de forma explícita los nuestros, los cueveños-zujareños de hace 73 años. Justificó como no era posible que la derecha ganase legítimamente en una provincia carcomida por una miseria que no importaba a nadie.

Su discurso estaba más próximo a una arenga revolucionaria que a una tibia disputa política. Estaba más próximo a los miserables que a los salones plenarios llenos de barrigas-agradecidas. Su valiente discurso era una oda humanista a la revolución frente a la reacción e incluso la reforma. Sí, puede que fuera demasiado intelectual e incluso un poco inocente: no comprendemos su ilusión de entonces porque sabemos lo que ocurrió pocas semanas después. Su discurso daba la razón a aquellos cobardes que unos meses más tarde dieron un golpe mortal a la República: tenían razón, había que acabar con políticos como Fernando de los Ríos que querían dar tanto protagonismo a los que nunca habían sido ni fueron después protagonistas: los harapientos como aquellos cueveños-zujareños que menciona. Su discurso es difícil de leer hoy porque un nudo de impotencia histórica te cierra la garganta y ese sueño revolucionario disipado con sangre te nubla las mientes. ¿Qué España nos hubiera esperado con sensibilidades como la de Fernando de los Ríos? La decepción con un político siempre llega, antes o después, pero con el Frente Popular no nos dejaron defraudarnos y aún pervive aquella ilusión frustrada.

El discurso de Fernando de los Ríos ante la cámara de representantes en el que menciona expresamente Zújar decía así:

...el porqué social de esta serie de medidas: es que es necesario aún en Andalucía, Extremadura, Castilla la Nueva, mantener vivo el aforismo medieval: " Quien tiene la tierra tiene al hombre", y para poder tener al hombre, no obstante el regimen de libertad política, se necesita un instrumento de intimidación y de terror, y a esta pobre gente, que yo os he de decir cómo vive, se la ponía el cerco y se la presentaba la disyuntiva: o tu conciencia como ciudadano o tu miseria como jornalero, porque no te daré trabajo (APLAUSOS).

Esta es la razón potente de que se montara este instrumento de intimidación, y aún asi la rebeldía heroica de los miserables es cada día mayor. Las colinas de harapientos de Granada, la colina del Albayzin y en donde está lo que se llama el Barranco del Abogado, recordando la actitud que había tomado uno de ellos el año 31 y que lo enunciaba con estas palabras tan dramáticas como humanas: "En mi hambre mando yo"; al recordar este ansia de regir soberanamente en su hambre, esas colinas de miseria, digo, han votado por la candidatura de izquierdas, y a pesar, señor Rubio, de que, como dice S.S. y es verdad Granada -Granada capital, no la Granada provinciana jornalera- es una ciudad con matiz de derecha, y a pesar de ello, esa rebeldía heroica de los miserables nos dio 7.500 votos de mayoría en la ciudad, y esa mayoría habría sido proporcionalmente la misma en toda la provincia si se la hubiera respetado. ¡Si viera S.S. cómo acudían en los pueblos -esos pueblos harapientos, esos pueblos miserables- cómo acudían a escuchar, con qué fe nos oían y con qué limpieza abrían su alma a la posibilidad de que, mediante un régimen legal, se pudiera modificar la situación de vida en que se hallaban!.

Y ¿sabéis cuál es esa situación de vida, señores del Norte? Los del Sur Io conocéis. Pues esa situación de vida es algo desconocido en la propia historia política de Granada, algo desconocido en la propia historia económica de Granada, porque se ha llegado a eliminar el salario en dinero y se da un jornal en especie, en infinidad de pueblos. En la zona de Moreda, dándoles un celemín de trigo, a precio de tasa, y luego comprándoselo al precio del mercado. ¡Un celemín de trigo! . En la zona de Zújar, en Zújar, dándoselo en patatas y un poco de aceite. ¡Es ese un salario! Subís a Puebla de Don Fadrique, el jornal de escarda se le da a la mujer, y se paga a 90 céntimos; si llegáis a la zona de los montes, en Iznalloz, el salario es de seis reales a los gañanes; si bajáis a la fecunda vega de Granada, a Santa Fé, en febrero estaban las mujeres cogiendo la aceituna a destajo, y el salario no rebasaba los 75 por 100 respecto de las bases de trabajo que en los años 1.932 y 1.933 hiciera nuestro compañero el señor Largo Caballero y lograra efectividad.

¿Comprendéis ahora lo que representa para estas pobres gentes que se les diga "votad a España", y que el voto en que así se simboliza a España represente su esclavización como ciudadanos y su miseria como personas? (GRANDES APLAUSOS).

Señores diputados, España es nuestra España, la de todos: algunos, por nuestros años, llevamos ya mucho soñando con una España justa, culta y rica; pero con una justicia que abarque a todos, con una cultura que no tenga peso muerto, con una riqueza que igualmente tome para su difusión un criterio de humanidad; pero en nuestra Granada y en la mayor parte de Andalucía la lucha política está entablada en torno a la batalla consistente en asediar al infeliz y someterle por el hambre para hacer inútiles sus derechos de ciudadanía ¡Y eso, no; eso no!.

Que no se invoque ni la religión, a la cual no se la sirve, sino que se la compromete; que no se invoque a España ( ...) a la cual se ofende poniendo bajo la advocación de su gran nombre una realidad social de tal naturaleza miserable.

DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE DIPUTADOS, Sesión 31 de marzo de 1936,pp. 101-103

Bibliografía:

1. Gil Bracero R. Jaque a la República (Granada, 1936-1939). Ediciones Osuna. 2009: pag 87-120
2. Elecciones a Cortes de la República 16 de febrero de 1936. España: Historia Electoral. 2009; consultado [ref 30 de noviembre de 2009]. Disponible en web: http://www.historiaelectoral.com/e1936.html

martes, 29 de diciembre de 2009

La Transición según los Panero


Cristina Moreiras-Menor, catedrática de la Universidad de Michigan, analiza la película de culto 'El desencanto' como metáfora del devenir de la España contemporánea

Eduardo Tébar

La Opinión de Granada

03/10/2009

Jaime Chávarri supo que los Panero eran auténticas fieras ante las cámaras el primer día que trató a Felicidad Blanc. La viuda de Leopoldo Panero, el ilustre poeta del franquismo e inseparable compañero de farras del granadino Luis Rosales, cautivó al joven cineasta con sus gestos delicados y una oratoria digna de los mejores actores homéricos. Michi, el menor de los descendientes, propuso el proyecto de la película a Chávarri una noche de copas. El realizador –bisnieto del ex presidente del Gobierno Antonio Maura– trasladó la idea al productor Elías Querejeta. Visto bueno: la familia astorgana tiene una historia.

Y tanto. El director acumuló una cantidad ingente de material rodado. Eliminar testimonios resulta una sangría. Sintetizar, imposible. El metraje está atiborrado de revelaciones lúcidas y descaradas. Al final, la participación sorpresiva del segundo vástago, Leopoldo María, dinamita el trabajo y acapara el hilo conductor. El entonces incipiente poeta novísimo –el más joven de la pléyade liderada por Pere Gimferrer y seleccionada por José María Castellet– exhibe su malditismo y desata la locura que ya en aquella época le acompaña. El autor de ´Así se fundó Carnaby Street´ culpabiliza públicamente a su madre de todos sus males. También ridiculiza a su progenitor, el insigne y ascético bardo del régimen, al que llama "conejo blanco" y "padre brutal". Mientras, la estatua del poeta vilipendiado aparece envuelta en plástico. El muerto no puede defenderse.

El escándalo estaba servido. Una mujer desengañada y tres hijos ´raros´, literatos y de inclinaciones disidentes y escatológicas. En plena Transición, Felicidad Blanc acudió al estreno acompañada por Luis Rosales. Cuentan que el escritor granadino salió del cine con la cara descompuesta. En un año de notable acogida en las salas de la capital, la película pronto alcanzó el estatus de obra de culto. Y los intelectuales la proclamaron símbolo de la Transición.

"Fui a al estreno. A partir de ahí, se convirtió en un icono de mi generación. Franco aún no había muerto", cuenta Cristina Moreiras-Menor. La catedrática de la Universidad de Michigan –imparte clases de doctorado y la asignatura de Literatura y Cine Españoles–, psicóloga, crítica y experta en Historia Cultural profundiza sobre el mito. Ayer desarrolló su tesis sobre los Panero en el II Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea, en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Su próximo libro, que provisionalmente bautiza ´La ruina del tiempo´, dedica 60 páginas a las dos referencias cinematográficas sobre la estirpe de los Panero: ´El desencanto´ y ´Después de tantos años´, la secuela dirigida por Ricardo Franco en 1994.

"Trabajo con las nociones de herencia y transición. Hago una reflexión crítica sobre la Transición en base al pensamiento de Walter Benjamin, que dice que se trata de un concepto vacío, antifilosófico y carente de significación. Para él, todo es transición. No existe la temporalidad transitoria", explica la experta. Moreiras-Menor propone una interpretación de la cinta de Chávarri como metáfora de la España de aquellos años convulsos. "Es la historia de una herencia y la imposibilidad de asumirla. Como consecuencia de tal infidelidad a la herencia paterna, se produce la ruina. Michi le pide a Jaime Chávarri que haga el documental para ver cuál es la herencia que deja su padre. Lo que se encuentran es un legado ruinoso y de desastre, como los 40 años de franquismo".

Según la catedrática, en la realidad nunca ha existido lo que se conoce como Transición. "Es imposible y es falsa", asevera la estudiosa, de 50 años. "la Transición está llena de remanentes del franquismo. Intenta asumir una herencia imposible que funciona durante su momento, arrastrando los fantasmas del anterior régimen. Llego a la conclusión de que la Transición es una experiencia del presente que siempre mira hacia el futuro, hacia el porvenir". Moreiras-Menor matiza sus conclusiones. "Las etapas que se contextualizan históricamente como momentos de transición suelen olvidar el pasado: miran al futuro siempre. Sin embargo, a través de la metáfora de los Panero intento demostrar que no es el caso de España". De tal forma, la ponente cree que, el día de la inauguración de la estatua del poeta Leopoldo Panero en Astorga, se colectivizó la tragedia familiar. "Se convierten en la imagen de la España del momento. El homenaje del pueblo es el tributo a un poeta oficial del franquismo", apunta la autora.

La imagen desoladora que plantea Cristina Moreiras-Menor llega al paroxismo dos décadas más tarde, en la secuela que Michi le solicita a Ricardo Franco por mera necesidad económica. En ´Después de tantos años´ –título que nunca convenció al director– , el menor aparece demacrado por la cirrosis. Leopoldo María, exaltado en su enajenación como residente del Manicomio de Mondragón. Y Juan Luis, el mayor, escribiendo solo en su residencia levantina, desentendido de las miserias de sus hermanos. "Felicidad Blanc ya había muerto. Michi sale muriéndose como consecuencia de un alcoholismo arrastrado. Pero dice una frase muy bonita: ´Todos estamos muertos, pero a ver si nos matan de una vez´. Pero no se experimenta como pasado, sino como una desolación presente". Desde luego, los Panero tienen cuerda aún.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Antonio Romero: "El discurso del rey lo hizo según las expectativas del PP"


El Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República, Antonio Romero, consideró que el discurso pronunciado la noche del 24 por el rey Juan Carlos estuvo "fuera de la realidad, fue muy conservador y hecho mirando con el rabillo del ojo a las encuestas y a las expectativas del PP, presentando la Constitución como inamovible, y que por lo visto recoge todos los derechos y libertades, pero no la de elegir al Jefe del Estado". "El rey demostró no ser el Jefe de Estado de todos los españoles cuando no hizo ninguna mención a la Memoria Histórica".

La República

25/12/2009

El Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República, Antonio Romero, consideró, en declaraciones a laRepublica.es, que el discurso pronunciado la noche del 24 por el rey Juan Carlos estuvo "fuera de la realidad, fue muy conservador y hecho mirando con el rabillo del ojo a las encuestas y a las expectativas del PP, presentando la Constitución como inamovible, y que por lo visto recoge todos los derechos y libertades, pero no la de elegir al Jefe del Estado".

Para Romero, la alocución a la Constitución fue una advertencia velada a Cataluña, sin decir nada sobre el Estatut, por lo que la Corona no quiere hacer de árbitro integrador de los poderes del Estado, incluyendo las autonomías, y por supuesto al Estatut.

"Tampoco ha dicho nada sobre la responsabilidad de los bancos en la crisis y solo ha hablado de crecer, pero no de repartir la riqueza, ni tampoco del sistema económico, como tampoco le ha merecido ninguna palabra la crisis de la agricultura", señaló el líder republicano, para quien el rey ocultó, al igual que Zapatero, el hecho de que "España está en guerra en Afganistán y que nuestros militares acaban de matar un civil y no se les ha investigado, como en Alemania, donde hubo dimisiones por la matanza de civiles".

Romero denuncia que el rey conectó el terrorismo de ETA con el terrorismo internacional y con el secuestro de los cooperantes españoles, usando la misma estrategia que usó Aznar con el 11-M y que se reveló falsa.

"Tampoco hubo ninguna palabra sobre el fracaso de la cumbre de Copenhague, ni sobre la detención del presidente de Greenpeace, ni una palabra sobre la Ley del Aborto, ni sobre la actitud invasora de la Iglesia con los espacios del Estado. Ni una palabra sobre la corrupción, con la que está cayendo, ni al derecho de autodeterminación del Sáhara o a la activista Aminatu Haidar", criticó el Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República.

Para Antonio Romero además, "el rey demostró no ser el Jefe de Estado de todos los españoles cuando no hizo ninguna mención a la Memoria Histórica mientras aún se está buscando a Federico García Lorca y a otros miles de fusilados en las cunetas".

http://larepublica.es/spip.php?article17878

viernes, 25 de diciembre de 2009

"Aquí han influido mucho los fusilamientos masivos en el barranco de Víznar"


Luis A. Pérez, alcalde de Víznar, nació en este municipio, donde regresó tras pasar su juventud en la Chana. El regidor afronta desde 2007 su tercera mayoría absoluta consecutiva. Comenzó en la política como afiliado a la Joven Guardia Roja, las juventudes del Partido del Trabajo.

Lorena Moreno

La Opinión de Granada

03/11/2008

Un leve vistazo al despacho del alcalde de Víznar, Luis A. Pérez, donde el hueco que usualmente ocupa la fotografía de los Reyes está vacío, basta para intuir algunas de sus ideas. A un lado de su escritorio, sobre una mesilla, guarda clasificados los proyectos que pretende impulsar durante este mandato en el que, como en los tres anteriores, ha conseguido mayoría absoluta al frente de IU. Le gusta la puntualidad –recalca al entrar– tras cobrarse con una hora de espera diez minutos de retraso.

En sus bromas, cargadas de ironía y no exentas de apelativos como “peleles y briboncillos”, que insiste en que no se transcriban posteriormente, se refleja su carácter forjado al fuego, como los muchos a los que se ha enfrentado en su trabajo de especialista en extinción de incendios forestales, un empleo que compatibiliza con la alcaldía, por la que no cobra “ni un céntimo”.

Su cargo –su vocación, corregiría él– lo acomete por amor, más que al arte, a la posibilidad de mejorar la realidad local, ésa que durante la Guerra Civil transformó su pueblo en una zona de fusilamientos masivos. La decisión de Garzón, que al regidor le hubiese gustado que partiese de los políticos, pondrá al descubierto ahora el rostro de la barbarie, evidenciado en los miles de cuerpos que yacen en lugares como el barranco de Víznar – ‘Lorca eran todos’, refiere un monolito en la zona–.

–¿Cómo ha cambiado la política local de sus inicios hasta ahora?

–Cuando surgió la democracia municipal con las primeras elecciones del 79, los alcaldes se enfrentaron a enormes dificultades, no sólo por la pésima financiación –algo que no ha cambiado–, sino porque se acababa de salir del franquismo y en todos los pueblos quedaba un residuo de gente muy ‘facha’. Ahora quien es de izquierdas lo sigue siendo y quien es franquista lo será hasta que se muera, pero, de alguna forma, la democracia local está muy arraigada. En los pueblos grandes se sigue votando al partido, mientras que en los pequeños se elige más a la persona, aunque la ideología también tiene su peso.

–¿La necesidad de conseguir votos ‘diluye’ las ideologías de los partidos?

–Claro. De hecho, tanto el PP como el PSOE insisten en que son de centro porque el margen de voto es más amplio. El único partido que se confiesa de izquierdas claramente es IU. Aquí tengo una hoja parroquial de los populares [llama así a los boletines de este partido] y lo dice bien claro [lee]: “Y como partido de centro...”. Electoralmente conviene no definir claramente la ideología para captar más votos.

–¿Cómo se forjó su ideología?

–Procedo de una familia obrera, mi padre trabajaba de sol a sol para sacarnos adelante. Además, me crié en un barrio obrero como la Chana y así se forjó mi ideología. Se dieron las circunstancias materiales, económicas y espirituales para que la gente joven de aquel tiempo fuera de izquierdas.

–Hace algún tiempo se incluía a Víznar junto a otros pueblos de IU que reclamaban la tercera República, ¿Se implantará este sistema político alguna ven en España?

–Ojalá. El pobre Julio Anguita sigue dando conferencias sobre la tercera República. Aunque lo que ha sucedido con el alcalde de Puerto Real, que lo han encausado por hablar del Rey, demuestra la censura existente en torno a esta institución. Cuando surgió la democracia y comenzó la redacción de la Constitución, incluyeron el capítulo segundo, referente a la monarquía. Para desprenderse del pasado, del franquismo, la gente votó mayoritariamente que sí al texto. Creo que nos engañaron a todos los españoles porque nos metieron al Rey en la carta, pese a que había otras opciones. Espero, no obstante, que Felipe no llegue a gobernar. Y con las cosas que hay que reformar en la Constitución ahora resulta necesaria su modificación por si tiene que gobernar la niña [en referencia a la primogénita del príncipe Felipe].

–¿Qué modificaría de la Constitución española?

–El título segundo y el octavo, el de la monarquía y el de las comunidades autónomas porque nadie entiende qué es el estado de las autonomías. Soy partidario de una república federal y si la palabra república da tanto miedo, de un estado federal. Se supone que en una república federal el marco de derechos es más amplio que en una monarquía parlamentaria. También hay países republicanos, no obstante, que son un desastre en derechos humanos.

–¿Cómo influirá la decisión de Garzón en el municipio?

–La pena es que el levantamiento de cadáveres haya sido por orden judicial. Debería de haber sido por orden política, demostrando así la voluntad de financiar y llevar a cabo la ley de la recuperación de la memoria histórica. Nosotros cuando levantamos el monolito en el barranco de Víznar incluimos la leyenda de que ‘Lorca eran todos’ porque, aunque la figura de Federico es fundamental, el pueblo es consciente de que si en la zona hay 1999 asesinados, Lorca era el que hacía 2.000. En este pueblo han influido mucho los fusilamientos masivos que se produjeron en ese paraje. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene claro que desenterrarán en las zonas con más visos de que esté Lorca. Y uno de ellos no fue el barranco de Víznar porque, con buen criterio, la asociación dice que no se puede desenterrar a todos los que hay allí. En los otros tres sitios que se baraja, sí. Y como los familiares tienen derecho a llevarse a sus difuntos a los cementerios de su pueblo, me parece estupendo. Lo importante de Lorca es su obra, no sus restos.

–¿Qué le parece el hecho de que se persiga a los culpables?

–Han pasado muchos años y hay gente que piensa que eso es desenterrar el pasado. Pero yo no lo veo mal porque, aunque hace poco alguien decía en un reportaje que todos sabemos que Franco era un dictador y un sanguinario, nos deben un reconocimiento explícito de que era un fascista y un asesino. Que se reconozca oficialmente, que lo juzguen. Que se ponga en los papeles.

–El comunismo, ¿es una utopía?

–Es una utopía, pero no una quimera. Si se lee en el diccionario la palabra utopía, o se repasa la obra de Tomás Moro, que es muy buena, utopía significa algo difícil de alcanzar, pero posible. En cambio, si se busca el término quimera su definición es que es imposible de alcanzar o realizar.

–¿Por qué ha fracasado esa teoría en la práctica?

–Los comunistas mantenemos la certeza de que jamás se ha llevado a la práctica. La Unión Soviética fue un intento, lo de China, otro. El comunismo no se puede llevar a la práctica si no es a nivel mundial, global. De lo contrario,el sistema capitalista lo asfixia, de hecho, acabó con él. Lo que pasa es que ahora se ha demostrado el fracaso del sistema capitalista.

–¿Qué modificaciones debe incluir la refundación del capitalismo que se pretende plantear en el G-8?

–Ya lo han dicho algunos expertos. Los poderes públicos deben tener mecanismos para controlar el libre mercado y que no se dispare y pase lo que ha ocurrido, que tiene que venir papá Estado y con el dinero de todos los contribuyentes reflotar a los bancos porque estos no han sabido gestionar el dinero. Que se hunde la banca, pues ya está, con dinero público de todos la salvamos. Y aquí todos trabajando para el banquero. Cuando ganan, nadie recibe nada, en cambio.

–Los regantes de la acequia Aynadamar se quejaban del robo de agua, ¿cómo solventará el problema su gobierno local?

–La solución ya está sobre la mesa. Alfacar tenía su empresa, Gestagua y en Víznar controlábamos nosotros los recursos, mientras que la comunidad quería agua para riego, con todo su derecho, ya que los ayuntamientos somos simples usuarios. Ahora hemos entrado en el Consorcio de la Vega Sierra Elvira que tiene una empresa, Aguasvira, que se encargará de la gestión del agua. Alfacar ha hecho lo mismo. Entonces la compañía repartirá el agua en los dos municipios en contacto con la comunidad de regantes. Procurará así que haya recursos hídricos para todos.

–Es de los pocos alcaldes de la provincia que no cobra por su cargo.

–Nosotros tenemos un presupuesto muy pequeño y, si le quitamos un pellizco para sueldos, nos quedamos sin nada. Tengo la suerte de que me puedo tomar en mi empleo los días libres que quiera para trabajar en la alcaldía, al igual que mis concejales, que tampoco cobran. Así, de los tres ediles que tengo, dos son funcionarios –uno trabaja en la delegación de Educación y el otro en el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Granada– lo que les permite, al menos un día a la semana, los miércoles, pedírselo. Nuestras circunstancias son favorables para no ponernos sueldos, dedicarle el tiempo necesario a la gestión del Ayuntamiento y poder faltar a nuestro trabajo. Esa facilidad no la tiene todo el mundo. A eso añádele la vocación, porque no somos políticos de profesión.

–¿En qué se diferencia el político de profesión y el de vocación?

–El político de profesión trabaja para ganarse la vida. Pide excedencia en su anterior empleo y si allí ganaba 2.000 euros, aquí se asigna 3.000. Para el político de vocación, este ‘trabajo’ es parte de su vida. Por eso, no queremos detraer ni un solo céntimo para nosotros de las arcas municipales.

–¿Cuál sería el salario justo para los alcaldes y concejales?

–Si alguien deja un trabajo y pide una excedencia, no debe ganar ni un céntimo más de lo que percibía antes. Una segunda alternativa es que el país adopte el modelo francés, donde de los presupuestos generales sale el sueldo de todos los alcaldes, en función de los habitantes y otros parámetros. Si el Estado regula los sueldos, no surgen los briboncillos, que hay muchos.

–¿Cómo ha afectado la crisis al pueblo?

–En nada. Éramos pobres antes y seguimos siéndolo ahora. Aquí la especulación no ha existido, pese a que estamos a seis kilómetros de Granada. Podríamos haber especulado y declarar urbanizable todo el término, pero queremos que esto se conserve. Nosotros en crisis estamos siempre.

–Decía Ernesto Che Guevara que para cambiar el mundo primero éste te debe de cambiar a ti, ¿qué lo ha cambiado del pueblo y viceversa?

–El pueblo me ha cambiado en el sentido de que lo que soy se lo debo a esta tierra. Por mi parte, procuro mejorar el pueblo con los proyectos que impulsamos. De todas formas, es más complejo gobernar un pueblo pequeño, en el que no cuentas con recursos, aunque tienes los mismos problemas, que uno grande. En una ciudad no conoces a nadie y si tienes que firmar, por ejemplo, una orden de derribo, estampas tu rúbrica y punto. En un pueblo pequeño conoces a los afectados por esa orden.

–¿Alguna vez se ha sentido decepcionado de su profesión?

–Mi vocación [corrige] nunca me ha decepcionado porque soy un enamorado de lo que hago. Las que decepcionan son las personas.

–¿Qué supondrá la consecución de la IGP del pan de Alfacar para Víznar?

–Los panaderos aún son reticentes a acogerse a esta denominación porque prefieren poner en sus panaderías que el pan es de aquí, ya que el mejor pan de Alfacar es el que se produce en Víznar.

–¿Por qué IU ha perdido tantos votos en las generales?

–El bipartidismo se ha cargado a IU. Además, hay quien no analiza como correcta –también hay quien sí– la política de Llamazares cercana al PSOE. Es necesario darles caña para que no nos confundan con ellos. Cada vez que IU despega un poco, vienen los socialistas y hablan del voto útil. Juegan con el miedo de los votantes de izquierda a que gane la derecha.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Declaración de UCAR-Granada con respecto al resultado de las excavaciones en Fuente Grande (Alfacar)



La Unidad Cívica Andaluza por la República en Granada, ante el resultado final de las investigaciones y excavaciones llevadas a cabo en el entorno del Parque García Lorca de Alfacar, las cuales han puesto de manifiesto la inexistencia de fosas y enterramientos en un determinado lugar de aquellos parajes, manifiesta:

1. Su oposición total y rotunda al circo mediático en el que se ha convertido la búsqueda de los restos mortales de los represaliados del franquismo supuestamente sepultados en aquella zona, a saber: Francisco Galadí, Fermín Roldán, Joaquín Arcollas y Miguel Cobo. La actitud ocultista de la Junta de Andalucía ha fomentado la proliferación de rumores y teorías, perjudicando el propio desarrollo de la investigación.

2. Su desacuerdo con las actuaciones parciales en materia de Memoria Histórica, que privilegian a unos muertos sobre otros, sin tener en cuenta la necesidad de una visión integral del problema.

3. Su convencimiento de que la Recuperación de la Memoria Histórica de nuestro pueblo es un asunto de capital importancia para la cicatrización definitiva de las heridas de la guerra civil española y de la dictadura franquista.

4. Su exigencia a los poderes públicos para que actúen de oficio, ordenando la apertura de las fosas comunes diseminadas por el territorio español, identificando a las víctimas en la medida en la que sea posible.

5. Su condena de la Ley de Memoria Histórica promulgada por el gobierno socialista, la cual supone una legitimación indirecta del régimen de Franco y una especie de Ley de Punto Final, al no anular los juicios-farsa de la dictadura.

6. Su determinación de seguir luchando por la Tercera República Española como forma de estado homologable, en términos democráticos, al resto de la Europa Comunitaria.

7. Su pretensión de que sólo la República sentará las bases de la reconciliación nacional española, desmontando el pacto de silencio de la Transición y devolviendo la dignidad a las mujeres y a los hombres asesinados, encarcelados, torturados y reprimidos por el fascismo.

UCAR-Granada, asociación republicana, interclasista y pluralista empeñada en la reconstrucción de la razón democrática española arrasada por el franquismo, se reconoce en el lema popularizado por el Ayuntamiento de Víznar: Lorca eran todos.

Lorca eran todos, porque Lorca fue uno más entre los cientos de miles de asesinados en aquella orgía de sangre que provocó el golpe militar del 18 de julio de 1936. Lorca eran todos, porque Lorca simboliza a la perfección la tragedia de la guerra civil y de la posterior dictadura. Lorca eran todos, porque nuestra piel de toro aún guarda en sus entrañas los cadáveres de miles de Lorcas.

Salud y República.

Junta Directiva de UCAR-Granada.

* Repercusión de nuestro comunicado en Internet:













lunes, 21 de diciembre de 2009

Carlos Cano no era ningún reaccionario


Ángel del Río*

Paralelo 36

09/12/2009

Con motivo del homenaje a Carlos Cano que el pasado día 3 de diciembre tuvo lugar en la Universidad Pablo de Olavide, la agencia Efe ha difundido una noticia con este titular: reivindican al “reaccionario” Carlos Cano. En su interior se decía textualmente: En su intervención, Del Río ha enfatizado la personalidad “reaccionaria” de Cano, que se preocupaba por “su gente” a la que convertía en “protagonista de sus letras”. Como suele ser habitual, los medios abonados a dicha agencia reproducen la noticia tal cual y ésta se extiende con velocidad por la red identificando injustamente a Carlos Cano con un calificativo que no lo define de ninguna manera. En mi descargo diré que no utilicé ese término en ningún momento de mi intervención y que todo se debe a un error de transcripción o interpretación del periodista. Error que adquiere una mayor magnitud al emplearse como titular de la noticia.

Según la RAE, el término reaccionario tiene tres acepciones: 1) Que propende a restablecer lo abolido; 2) opuesto a las innovaciones; 3) perteneciente o relativo a la reacción. En política, María Moliner, define al reaccionario como apostólico, carca, carlista, cavernícola, retrógrado, retardatario, ultramontano, conservador y moderado. Cualquier persona que conozca un mínimo la obra y la figura de Carlos Cano sabe perfectamente que no encaja en ninguno de estos calificativos. Más bien representa todo lo contrario.

En mi intervención destaqué la significación de Carlos Cano como artista comprometido con su tierra y con sus gentes. Siempre crítico con el poder —que le supuso el maltrato institucional— y alineado intelectual y emocionalmente con el pueblo en el sentido más antropológico del término: con los desfavorecidos, o como él mismo lo definía, con la morralla. No fue un militante de partido político, pero su obra entera es un compendio de coherencia y compromiso social. “Nunca he tenido militancia política —decía—. A veces me he dado cuenta de que tengo cosas que son anarquistas, otras más bien conservadoras, y algunas tienden a lo progresista y revolucionario, o sea, un lío. Pero ante todo me siento y defino como un hombre capacitado para comprender problemas humanos, sin color, ni raza, ni religión”.

Tal vez la catalogación errónea como “reaccionario” venga por la fuerte vinculación del artista con las raíces andalusíes de la identidad cultural andaluza, que algunos, en su momento, interpretaron de manera maliciosa, como una reivindicación del retorno de Al Andalus. Sin embargo no hay nada más lejos de la realidad. Carlos Cano, como tantos miles de granadinos y andaluces, se manifestó abiertamente contra la celebración extemporánea —y ahora sí, reaccionaria— de la Toma de Granada por considerarla una fecha oprobiosa para los vencidos que ensalza la intolerancia sobre otros valores. Decía que si la tristeza tuviera otro nombre se llamaría Boabdil, porque no podía imaginar mayor dolor que la expulsión de un pueblo de una tierra que había contribuido a modelar durante siglos. La comprensión profunda de este episodio y el de las posteriores deportaciones de los moriscos, unidos a su experiencia personal como emigrante en Alemania, Suiza y Francia en los primeros años de la década de 1970 donde descubrió el racismo: “todo lo que era moreno provocaba especial rechazo”, le llevó a sensibilizarse de manera especial con las grandes tragedias contemporáneas: los genocidios, las limpiezas étnicas, los integrismos, los exilios y el drama de las personas migrantes. En este sentido, buena parte de su obra poética y musical es una denuncia inequívoca a toda manifestación de intolerancia y una reivindicación de los derechos humanos. Los temas El Salustiano, Tango de las madres locas, Romance a Ocaña, Canción para Lucrecia, Mi general, Mi amiga Rigoberta, Laila, Diamantino, Srebrenica, Moros y cristianos… son sólo algunos bellos ejemplos.

Carlos Cano fue antes que nada un andaluz libre —Soy andaluz por nacimiento, por sufrimiento, por sensibilidad, por necesidad y por compromiso—, difícilmente clasificable en términos políticos, aunque, eso sí, en las antípodas del término “reaccionario”. En todo caso, nada mejor para definirlo que sus propias palabras: “Sabed que he sido brujo, escritor, cantante, morisco, gitano, bereber, sirena, gayamba, monjita de convento, bandolero, pirata, guerrillero, abogado de pobres, contrabandista y justiciero. Que me aferro al instinto cuando me traiciona la inteligencia. Que aprendí a cantar y a golpear las cuerdas de mi guitarra como si fueran barrotes de una prisión”.

* Ángel del Río es antropólogo e investigador de la Memoria Histórica. En alguna ocasión ha colaborado con UCAR-Granada, de la cual forman parte sus hermanos Nacho y Jesús. Es también hermano de la periodista Pilar del Río, casada con el Premio Nobel de Literatura 1998 José Saramago.

sábado, 19 de diciembre de 2009

"La monarquía es una especie en extinción en todo el mundo menos aquí"


PITARCH CIERRA LAS JORNADAS REPUBLICANAS Y PIDE QUE SE CONSULTE EL MODELO DE ESTADO EN REFERÉNDUM

J.E.

Diario de Noticias de Navarra

13/12/2009

José Luis Pitarch fue el encargado de clausurar ayer las jornadas republicanas celebradas desde el viernes en Barañáin. Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia, licenciado en Ciencias de la Información y presidente nacional de la Unidad Cívica por la República (UCR), no se muerde la lengua al expresar su opinión sobre el modelo de Estado que impera en España.

"La monarquía está aquí por derecho de conquista", dice este republicano de pies a cabeza. "Franco venció y puso a dedo al que quiso", recuerda Pitarch, que sufrió los presidios del dictador por sus ideales y que demanda que se defina el sistema de Estado en una consulta popular. "Nosotros lo que pedimos es un referéndum entre monarquía y república para que el pueblo español, tras un amplio debate, diga lo que quiere".

Pitarch es consciente de que sólo de este modo existe alguna posibilidad real de acabar con la monarquía. "Con la Constitución en la mano, en teoría se puede modificar el modelo, pero en la práctica es imposible porque la Corona está blilndada en dos de los más importantes títulos, el preliminar y el segundo, con la particularidad de que todas las constituciones que hemos tenido, desde la de 1812, ponían las Cortes como representación de la soberanía popular antes que la Corona, pero en la vigente de 1978 por primera vez el Rey está antes que las Cortes, lo que es una barbaridad".

Y sabe que la vigente Carta Magna blinda la monarquía casi de por vida, "porque el procedimiento exige el respaldo de dos tercios del Congreso y del Senado", de ahí que demande un referéndum que instaure un sistema "más justo" como la república.

LA INSISTENCIA DE LOS BORBONES "La monarquía es una especie en extinción en todo el mundo menos en España, que es una excepción mundial, donde los Borbones ya han venido cuatro veces", dice mientras recuerda cómo se coronaron los antecesores de Juan Carlos. "Primero vino Felipe V por derecho de conquista; después, Fernando VII, una vez que Carlos IV hubiera cedido la corona a Napoleón; y luego llegó Alfonso XII tras el golpe de Estado en Sagunto".

Pitarch observa irregularidades de calado en el actual modelo de Estado. "La Constitución es legal, pero, igual que la monarquía, es parcialmente ilegítima porque fue hecha bajo muchas coacciones". Denuncia que participaran personas como el ex presidente del PP Manuel Fraga, "que debería estar en la cárcel" y "el sinvergüenza moral Herrero de Miñón, que metió lo que decía la ley orgánica del Estado de Franco en el artículo 8 de la Constitución sobre las competencias del Ejército".

Con estos antecedentes, considera que "España segurá en una situación de interinidad política mientras no haya un referéndum entre monarquía y república".

Aunque ve muy difícil que algún día se dé la vuelta a la situación, advierte algunos síntomas que invitan a albergar alguna esperanza. "Algo se está moviendo", asegura y pone como ejemplo cualificadas encuestas que cifran en el 25% la población que apuesta por terminar con la monarquía. No obstante, denuncia que "padecemos una cierta conspiración contra la república", y lamenta que poderosos medios de comunicación no traten este modelo como lo hacían en los años 80. Pese a ello, no desespera y asegura que "el fin natural de una sociedad es la república".

jueves, 17 de diciembre de 2009

Lorca, muerte (sin resolver) de un poeta


Un libro arroja nuevos datos sobre las circunstancias del crimen - La fallecida actriz Emma Penella revela detalles de la implicación de su padre en el fusilamiento

Fernando Valverde

El País

10/12/2009

En la madrugada del 18 de agosto de 1936, Federico García Lorca fue fusilado junto a un olivo en la carretera que une las localidades de Víznar y Alfacar. Se trataba del final de una historia llena de rivalidades políticas en la ciudad en la que habitaba "la peor burguesía de España", como dijo el poeta. También fue el comienzo de otra historia plagada de silencio, un tiempo de fosas cerradas sobre las que se dejaban piedras, desmemoria y vergüenza.

Sobre el antes y el después del fusilamiento, el investigador Gabriel Pozo aporta nuevos datos en su libro Lorca, el último paseo (editorial Almed), que se distribuirá en pocos días. Si los investigadores lorquianos habían tenido acceso a una parte importante de los testimonios que eran útiles para la reconstrucción de lo sucedido, uno de los principales actores, Ramón Ruiz Alonso, guardó silencio casi hasta su muerte, con la excepción de alguna entrevista con historiadores. Ruiz Alonso es, para la mayor parte de las fuentes, el responsable de la detención y el fusilamiento del poeta. Unos días después de la muerte de Franco huyó a Estados Unidos, pero antes explicó el porqué de su viaje a su hija mayor, la actriz Emma Penella.

El libro incluye el testimonio de Penella, que dejó a su autor una carta firmada en la que da fe de la autenticidad de sus declaraciones, con las que siembra no pocas dudas sobre las circunstancias de la muerte del poeta. Penella pidió que sus declaraciones no fueran publicadas hasta después de su muerte. La actriz falleció en agosto de 2007.

"Mi padre quiso que yo supiera toda la verdad antes de morir", explicaba la actriz, que conoció en el transcurso de una fiesta la implicación de su padre en el asesinato de Lorca: "¡Quién se habrá creído que es, si es la hija del que mató a García Lorca", dijo alguien a gritos tratando de humillarla. Al saberlo, su padre se aisló en una habitación. Nunca volvió a mencionar el tema hasta que decidió huir de España, y se sinceró con su hija.

"Al comenzar la guerra la situación era muy confusa. Queipo de Llano estaba al corriente de lo que pasaba con Lorca. Llamó a Granada porque antes lo habían llamado desde el Gobierno Civil para consultarle y ordenó que dieran un gran susto al poeta para que confesara todo lo que sabía de Fernando de los Ríos y firmara una denuncia contra él", explicó la actriz.

Por tanto, la detención de Lorca habría sido el último intento de localizar a Fernando de los Ríos. "Él era el pez gordo que buscaban", declaró. ¿Y cómo sabían que Lorca estaba escondido en casa de los Rosales? La versión oficial mantiene que fue su propia hermana la que confesó en la Huerta de San Vicente, al venirse abajo en uno de los registros, y al tratar de proteger a don Federico, su padre.

Sin embargo, la versión de Ruiz Alonso en boca de Penella, suena muy distinta. "El mayor de los Rosales le dijo a mi padre en un desfile de falangistas que Lorca estaba en su casa. Le comentó que no estaba de acuerdo en que estuviera invitado y que él procuraba no ir mucho porque quería que se fuera". Tras esta conversación, Ruiz Alonso informó a los jefes de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y decidieron "darle un escarmiento al niño mimado de Fernando de los Ríos".

El relato de Penella también dista mucho de la versión oficial en lo relacionado con la detención, que no se habría producido en la casa de la calle de Angulo con un amplio despliegue de hombres armados. "Acudió con el mayor de los Rosales. Mi padre no sacó a Lorca de la casa de los Rosales, fue entregado por el hijo mayor y se lo llevaron al Gobierno Civil sin esposar ni nada". Después se produjo el fusilamiento, que Penella achaca a la lucha por el poder entre la CEDA y Falange. De esta última eran miembros destacados los Rosales, a los que se quiso desprestigiar con la muerte del poeta. "García Lorca no fue sino el despojo que dos perros rabiosos trataban de arrebatarse", explica Gabriel Pozo en el libro.

Cuando triunfó la sublevación militar, los aplausos recibidos por Ruiz Alonso por deshacerse del poeta se convirtieron en rumores que aullaban como lobos. "Mi padre firmó la denuncia junto a otros pero él dio la cara, después no se escondió, era un hombre echado para adelante, con coraje. En la denuncia se afirmaba que Lorca era el secretario de Fernando de los Ríos y que era muy rojo".

Al acabar la guerra, Ruiz Alonso recibió una llamada telefónica inquietante. "En el extranjero habían empezado las quejas por lo que había ocurrido con Lorca y el asunto irritó a Franco. El caudillo quiso saber lo que había pasado y llamó a mi padre".

Desde entonces, nunca más se habló del tema. Se destruyeron todas las pruebas y cualquier rastro que pudiera aportar luz al asesinato de Lorca y Ruiz Alonso empezó a temer por su vida. "Es muy posible que la policía lo tuviera controlado, quizás tuvo miedo a que le hicieran algo si hablaba. Cargó con las culpas de todos, purgó su pena en vida, durante casi 40 años de abandono y soledad", contaba Emma Penella.

Al rompecabezas inacabado de la historia, Gabriel Pozo ha sumado nuevas piezas. Una de ellas es una fotografía inédita en la que puede verse a la cuadrilla de enterradores que trabajaban en Víznar. La fotografía está tomada en la finca Las Colonias, a pocos metros del barranco, donde García Lorca pasó sus últimas horas esperando a ser fusilado. Agachado, con una niña en los brazos, puede verse a Manolillo El Comunista, el joven que indicó a Gibson el lugar donde supuestamente enterró con sus manos al poeta. "Manuel Castilla señaló una fosa situada en el lugar en el que hoy se está excavando. Sin embargo, después confesó a otros que no estuvo allí el día del fusilamiento y que a Gibson le señaló el primer lugar que se le ocurrió", explica Pozo, convencido de que no van a encontrar los restos del poeta. Según el investigador, la decisión de Franco de sepultar todo lo relacionado con el asesinato se llevó a cabo hasta sus últimas consecuencias.

Agustín Penón dejó en sus apuntes una anotación muy inquietante. Se trata de una conversación que tuvo con Antonio Gallego y Burín, alcalde de Granada durante la Guerra Civil y parte de la dictadura. El investigador escribió en sus libretas: "El lugar de la tumba en Víznar había sido cambiado por orden de las autoridades, que temiendo las consecuencias de aquel asesinato decidieron ocultarlo para impedir que pudiera convertirse en un arma propagandística de enorme valor para el bando republicano".

martes, 15 de diciembre de 2009

Entrevista con Amadeo Martínez Inglés, autor de libros críticos con el rey Juan Carlos I


“Cuando coronen al príncipe volveré a salir a la calle, pero con el uniforme de campaña”

Rebeca Quintáns

Diagonal

10/12/2009

Coronel en la reserva, apartado del ejército por decir que esta institución “no servía para nada” y acicate de la figura del rey Juan Carlos, Amadeo Martínez Inglés lleva más de 20 años cuestionando los mitos de la transición.

DIAGONAL.: Para los que todavía no le conozcan, el coronel Amadeo Martínez Inglés empieza a ser un militar ‘peculiar’ cuando fue detenido por apoyar el movimiento por la insumisión.

AMADEO MARTÍNEZ INGLÉS: Yo estaba a favor de hacer un ejército profesional, pero aquello me costó la carrera. De un plumazo me pasaron a la reserva. A finales de los ‘80 la mili no servía para nada, y además morían todos los años más de cien jóvenes suicidados. A mí se me ocurrió contestar a un periodista que me llamó y me pilló con ganas… Y largué. Me sacaron en titulares: “El ejército español no sirve para nada”. Inmediatamente fui arrestado, pero la bola de nieve siguió creciendo, porque los periodistas se volcaron y yo seguí hablando y enviando artículos a la prensa. Me pasé cinco meses en la prisión militar de Alcalá, rodeado de insumisos… Y allí también, conocí al general Milans del Bosch, que estaba por lo del 23-F.

D.: Otra de sus salidas del tono habitual castrense fue su participación en una multitudinaria manifestación contra la guerra de Iraq: se plantó en la Castellana con el uniforme de coronel para unirse al millón de personas que se habían concentrado allí, ¿cómo fue aquello?

A.M.I.: Tuve un montón de aplausos. Fue más que nada por incordiar un poco... y porque estaba contra la guerra, claro. Pero, otra vez, acabó la cosa en los tribunales, para ver si yo tenía o no derecho a ponerme el uniforme. El juez me dio la razón, que conste: sigo siendo militar y coronel.

D.: Ha asumido un poco el papel de provocador…

A.M.I.: Es que ahora ya no siento ataduras de ninguna clase, y escribo lo que quiero. Hombre, y si puedo, doy caña. Pero a los de arriba, a las altas instancias.

D.: No sólo escribiendo, porque si hay ocasión, sale a la calle... ¿Qué intentaba realmente hacer cuando se coló en la boda del príncipe, otra de sus aventuras más sonadas?

A.M.I.: Yo dije que quería probar la seguridad, pero en el fondo yo lo que iba era a cargarme la boda. Lo planifiqué todo muy bien, me conocía la catedral por dentro mejor que Rouco. Pero me detectaron ya dentro, porque llevaba el uniforme de gala (que es caqui), no el de etiqueta (que es azul). Daba la nota allí en medio. Pero la idea era que cuando Rouco empezara a hablar de los anillitos y esas cosas, acercarme como fuera al micrófono –al lado del rey, al lado del altar, con las cámaras allí–, y soltar un speech republicano de 20 segundos que tenía preparado. Sabía que no me iban a dar tiempo a más: ¡Abajo la monarquía! ¡Viva la república! ¡El pueblo tiene derecho a elegir a los representantes del Estado!… Ese tipo de cosas.

D.: Pues hubiera estado muy bien… Pero ¿no se cansa de seguir intentando segar la hierba bajo los pies de la monarquía? En abril de 2008 hizo llegar un escrito al Congreso de los Diputados en el que pedía que se investigase al rey. Entre otras lindezas, usted, y cito textualmente, le acusa de “golpista”, “pagador de chantajes sexuales”, “terrorista de Estado”, “corrupto”, “presunto asesino”… ¿De dónde le viene este espíritu republicano? ¿Cuándo empieza esta inquina contra Juan Carlos?

A.M.I.: Cuando conocí a Milans del Bosch en la cárcel, y me di cuenta, con lo que me contó, de la clase de persona que era el rey. Milans me hizo revelaciones sobre el 23-F que me llevaron a la conclusión de que Juan Carlos no salvó nada aquel día… más que su propio puesto en la Zarzuela. Y después, dejó a los suyos tirados.

D.: ¿Qué va a aportar de nuevo La conjura de mayo sobre la participación del rey en el 23-F?

A.M.I.: Que, en 1981, el rey organizó un golpe para parar otro golpe. Algo que no es admisible en ningún país. El rey era jefe supremo de las Fuerzas Armadas y, al enterarse del golpe de Estado que estaban preparando los militares ultraderechistas del colectivo Almendros, tendría que haberlos llamado a capítulo, ponerse el uniforme militar y decir: “¡Usted y usted, ¡a la cárcel militar! ¡Que los procesen por golpistas!”. Y poner otros. Pero no lo hizo. En lugar de eso, montó la tristemente famosa “solución Armada” y, cuando fracasó, por chapuceros, se desentendió del asunto.

D.: ¿Cuáles cree, por los testimonios que tiene, que pueden haber sido sus motivaciones para actuar de esa manera?

A.M.I.: Juan Carlos le tiene mucho miedo al ejército. En aquella ocasión, como en otras, tendría que haber tenido mano dura. Pero no se atrevió: pensó que si los arrestaba tendría los tanques en la Zarzuela al día siguiente. Y sus únicos principios está claro que son mantenerse en la corona, poner a su hijo en el trono tras él, aumentar su fortuna… y sus juergas.

D.: Pero ¿se considera usted republicano, o sólo anti-juancarlista?

A.M.I.: Republicano, sin ninguna duda. Pero estamos en una monarquía porque este hombre se aprovechó de la situación en La transición. Dijo: “Si me admitís a mí –la banderita, la coronita, los alabarderos, el tachíntachán…–, os doy unas libertades. ¡Ojo! las que yo quiera, ¿eh?”. Y montaron este tinglado. Pero lo peor es que ahora resulta muy difícil cambiar las cosas. El pueblo votó la Constitución porque les dijeron que era o esto o el golpe militar. Votó con miedo. Pero nadie les dijo: ¡Ojo!, ¡que viene el tontorrón éste con una corona…! ¡Y viene blindado! Porque la Constitución lo ha divinizado: es irresponsable, nadie puede hablar de él, él puede robar, matar a la mujer, a los hijos… ¡Hemos puesto un dios!

D.: ¿Estamos entonces condenados a soportar la monarquía?

A.M.I.: Es que ya no se le puede echar. Hace falta mayoría absoluta en las Cortes, disolverlas, nueva mayoría absoluta… Está blindado. Pero nos quedan oportunidades históricas. Yo, el día que quieran coronar al príncipe, volveré a salir a la calle con el uniforme de coronel… ¡pero con el de campaña!

D.: Corre el rumor de que también es usted el autor de Un rey golpe a golpe, firmado con el pseudónimo de Patricia Sverlo.

A.M.I.: No, no es verdad. Patricia Sverlo no soy yo. Ese libro lo hizo la editorial vasca de Pepe Rei. Con el propio Pepe Rei hablé varias veces, y si me pedían alguna colaboración lo hacía con mucho gusto. Pero mi línea no tiene nada que ver con la de ellos. Nos llevábamos muy bien, y todos estábamos en contra de la mili, pero desde puntos de vista muy distintos: yo quería un ejército profesional eficaz; ellos no querían ningún ejército.

“Espasa Calpe me la ha jugado”

D.: ¿Qué está pasando con su último libro, La Conjura de mayo?

A. M. I.: Pues que Espasa Calpe me la ha jugado. A través de mi agente negociamos la publicación hace unos meses. Estaban muy interesados e insistieron en tener el original en exclusiva. Decían que iba a ser “una bomba”. Pero hace unas semanas anularon el compromiso, con la excusa del supuesto informe de un historiador que no se sabe quién es. En fin, era de esperar: Espasa Calpe es del grupo Planeta, de José Manuel Lara, con título nobiliario de Marqués de Pedrosa Lara concedido por el rey en 1993, así que se deberán favores mutuos. Pero el libro acabará saliendo. Hay otras editoriales.

http://www.diagonalperiodico.net/Cuando-coronen-al-principe-volvere.html

domingo, 13 de diciembre de 2009

Manuel Prado, el valido del Rey


Matías Vallés

Levante

8/12/2009

El ex diplomático Manuel Prado y Colón de Carvajal fue durante años un «amigo muy íntimo» de Juan Carlos I, pero sus gestiones paralelas acabaron distanciándole de La Zarzuela y provocándole problemas con la Justicia

El Rey no tiene Corte, pero tiene amigos y embajadores como el supuesto príncipe georgiano Zourab Tchokotoua o Manuel Prado y Colón de Carvajal. El primero se halla en paradero desconocido en Marruecos, lo cual obligó a la Audiencia Nacional a declararlo inencontrable. El segundo acaba de morir. Sus secretos abultan más que su figura. Aun admitiendo que explotaba sus vínculos regios —cuando promueve un hotel para la Expo sevillana lo llama Juan Carlos I—, se puede concluir que el jefe del Estado habló más de su valido que viceversa. Prado aparece en las confesiones del monarca a José Luis de Vilallonga como «un amigo muy íntimo», y la única persona de que podía fiarse a la hora de que el rumano Ceausescu transmitiera la voluntad real a Santiago Carrillo.

«Manolo Prado» también figura en el primer volumen de conversaciones de la Reina con Pilar Urbano, como un «amigo» que vivió la zozobra del 23-F en La Zarzuela. Prado demuestra que ni siquiera un Rey puede vivir sin confiar en nadie, por mucho que la experiencia desaconseje esa debilidad.

El rango de «amigo íntimo» de Juan Carlos de Borbón, es un título efímero y cambiante. Sabino Fernández Campo declaró al autor de este texto que «el Rey sabe sacrificar a las personas que no le son útiles». De hecho, los excesos que llevaron al valido a pisar la cárcel en una de sus tres condenas judiciales, enlazando con una tradición secular entre los favoritos, contribuyeron a que el jefe del Estado dejara de tener amigos. En los últimos años, ha sustituido a los hombres de confianza como Prado por proyectos concretos —por ejemplo, la consecución de un yate, con Tchokotoua muy activo en la colecta—.

Una vez conseguido el objetivo, se desembaraza de los ejecutivos, en una técnica que aplaudirían los gurús del management. Gracias a esa estrategia, las encuestas confirman que la erosión de la figura real es mínima, en su cuarta década en el trono.

Del mismo modo que un contingente de republicanos se declaran juancarlistas, los monárquicos postergados por Juan Carlos de Borbón figuran entre sus críticos más acerbos, y enumeran con cierto regusto los conflictos judiciales en que se han visto involucrados «los amigos del Rey». Al prudente Fernández Campo le correspondía bloquear las ambiciones de quienes aspiraban a suplantar su labor. No sólo lo hacía por fidelidad a su superior, sino por la responsabilidad subsidiaria que pudiera contraer en su calidad de jefe de la Casa. Prado ejerce de introductor de Javier de la Rosa, y el cancerbero asturiano de La Moncloa impidió una vez más que el financiero catalán le obsequiara un yate al monarca, porque «el Rey no puede admitir regalos como un yate, se crea una obligación». El bastión sólo se derrumba con el advenimiento de un carismático banquero gallego, Mario Conde.Los «amigos» del Monarca

La expresión «amigos del Rey» adquirió un tinte peyorativo en el seno de la propia Familia Real. El exhibicionismo del círculo de íntimos que encabezaba Manuel Prado alcanzó su cénit en una fiesta veraniega en el Casino de Mallorca. Fue organizada por Tchokotoua, cuyo tándem con el diplomático fallecido quedó reflejado en las conversaciones telefónicas entre ambos, grabadas por los espías del Cesid. A la fiesta asistieron, aparte del jefe del Estado, el aristócrata georgiano, Vilallonga o la diseñadora Marta Gayá. El ágape estuvo abierto a la prensa, y existe amplia documentación gráfica del mismo. La irritación que suscitó en La Zarzuela está en la raíz del súbito anuncio, por parte de palacio, de que los Reyes dejarían de veranear en el Mediterráneo para trasladarse al palacio santanderino de Sobrellano.

El mismo día en que el gabinete de prensa hacía oficial el anuncio —y desvelaba unas conversaciones de la Reina con el presidente de Cantabria al respecto—, llegó un desmentido radical, inspirado por un enfado monumental del monarca. Veinte años después, parece claro que se impuso el criterio veraniego del Jefe del Estado.

Para un Rey entusiasta de la náutica, un autoproclamado descendiente de Cristóbal Colón como Manuel Prado debería ejercer una fascinación especial. Sin embargo, Juan Carlos de Borbón no tiene demasiada paciencia para los intrincados árboles genealógicos, y ha defraudado las expectativas de más de un experto en linajes, al desentenderse de un elaborado discurso al respecto. Con todo, el diplomático fallecido era nieto del intendente real de Alfonso XIII, que ocupó el cargo con mayor discreción.

La condición de administrador establecía una ligazón mercantil entre Prado y el monarca, centrada fundamentalmente en el mundo del petróleo. Antes de que Aznar arruinara el arabismo español al apoyar la invasión de Iraq, Prado había intermediado las excelentes relaciones del Rey con los jeques kuwaitíes de la estirpe Al Sabah o con la familia real saudí —de estas fuentes proviene en esta década el regalo de un extraordinario rifle de precisión que el jefe del Estado utiliza en sus cacerías—. También aquí se prodigan los vínculos con personajes tan controvertidos como Adnan Kashoggi o el prófugo Marc Rich.

En la muerte de Manuel Prado, es obligado recordar que los «amigos del Rey» acabaron distanciados. Desde el entorno de Tchokotoua —que coincidió con el jefe de Estado en un internado suizo—, se transmite que nunca debieron entregarse al dicharachero empresario y senador por designación real ahora fallecido. Los funcionarios de carrera de Exteriores también recelaban de sus gestiones paralelas.

Al fin y al cabo, si Sabino Fernández Campo era la sombra del Rey en el reino —«me gusta la sombra»—, Manuel Prado y Colón de Carvajal operaba en el reino de las sombras. Durante años, Prado fue un pasaporte diplomático que allanaba las voluntades más reticentes. La historia deberá decidir si el Rey sabía todo lo que Prado hizo en su nombre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Manuel Prado o el valido


Jesús Cacho

El Confidencial

06/12/2009

La vida y fortuna de Manuel Prado y Colón de Carvajal, fallecido ayer en su casa de Sevilla a los 78 años de edad, dio un salto adelante con motivo de la invasión de Kuwait por Sadam Husein, lo que motivó la intervención norteamericana y británica para expulsar a las tropas iraquíes del emirato y volver a instalar a la familia Al Sabah en el trono. Solo al final de la guerra se supo que, además de los pozos de petróleo, habían ardido algo así como 55.000 millones de pesetas de la época que la Kuwait Investment Office (KIO) mantenía en las cuentas de su filial española, el Grupo Torras. Ocurrió que una buena parte de aquella suma se utilizó para el pago de favores políticos realizados en pro de la liberación del emirato, en concreto para permitir que los aviones de la USAF pudieran utilizar las bases españolas para repostar en sus viajes al Medio Oriente. Al menos esa fue la excusa que los trincones de turno pusieron para sacarle los dineros a KIO.

La nueva rama de los Al Sabah que tras la retirada iraquí se instaló en el emirato pronto se dio cuenta del timo y procedió a querellarse en Londres y Madrid contra el presidente de KIO, Fahad Mohamed Al Sabah, miembro de la familia reinante, contra su primer ejecutivo, Fouad Khaled Jaffar, y contra el presidente de Torras en España, Javier de la Rosa, quien, en declaración jurada ante la Corte de Londres, reconoció haber entregado a Manuel Prado hasta 160 millones de dólares, de los que el aludido reconoció en sede judicial haber recibido 100 –en dos entregas de 80 y 20-, algo así como 15.000 millones de pesetas de la época, recepción que justificó como “el pago de dictámenes y trabajos de asesoría por él realizados para De la Rosa”. Testigo del episodio en las alturas fue Sabino Fernández Campo, el ex jefe de la Casa del Rey recientemente fallecido, a quien un día el Rey Juan Carlos I pidió que acudiera al piso que De la Rosa solía utilizar durante sus estancias en Madrid, un hermoso penthouse en el 47 del Paseo de la Castellana, para que transmitiera al catalán el siguiente escueto mensaje:

-Vas a ir a ver a Javier de la Rosa a este número de la Castellana y le vas a decir que, de parte del Rey, todo está arreglado y que muchas gracias.

-Pero bueno –quiso saber Sabino, despistado- ¿no hay que decir de qué se trata?

-No, nada. Tú limítate a transmitirle lo que te he dicho.

Dicho y hecho. Fernández Campo cumplió su misión, certificando que el dinero había llegado a su destino. La gente más enterada de entre el madrileñeo nuestro de cada día se las prometía felices maquinando cómo se las iban a ingeniar los tribunales de Justicia para hacer como que juzgaban sin que saliera a relucir la figura que bajo ningún concepto podía salir a la palestra. ¡Ingenuos! Tras años de dilaciones, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidida por Javier Gómez Bermúdez, condenó en junio de 2006 a Javier de la Rosa a cinco años y dos meses de prisión por un delito continuado de apropiación indebida y otro de falsedad documental en las operaciones Pincinco (300 millones de dólares que volaron durante la Guerra del Golfo, incluidos 80 de los 100 pagados a Prado) y Oakthorn (préstamo de 105 millones). Por los mismos delitos fue también condenado a tres años y ocho meses el abogado de Torras, Juan José Folchi; a un año y seis meses el ex consejero delegado, Jorge Núñez, y a otro año por apropiación indebida el ya citado Manuel Prado, nacido en Quito y con residencia en Suiza, pasaporte diplomático e intendente real, cargo que tradicionalmente designa a la persona encargada de manejar los dineros privados del Rey.

Todos los condenados plantearon recurso de casación ante el Supremo, cuya Sala de lo Penal dio a conocer su fallo en septiembre de 2007, ampliando la condena para De la Rosa -siete años de prisión- y Núñez –cinco años-, mientras confirmó las de Folchi, y el añito a Manolo Prado. Siete años para el dante y uno para el tomante. Prado no ingresaría en la cárcel esta vez. Lo había hecho ya en abril de 2004, la de Sevilla, para cumplir dos años de prisión por su implicación en la llamada operación Wardbase, primera pieza separada del gran árbol del escándalo KIO. La Audiencia Nacional lo consideró culpable de un delito de apropiación indebida como receptor de un pago de 11,4 millones de euros (1.900 millones de pesetas) procedentes de Torras. Dos meses después se le concedió el segundo grado por razones humanitarias. En febrero de 2008 fue de nuevo condenado por la Audiencia Nacional a tres meses de prisión por apropiación indebida en la descapitalización de Grand Tibidabo.

Hombre de confianza de Juan Carlos I

Para entonces Manuel Prado era ya un juguete roto, obligado a vivir en la clandestinidad desde el punto de vista social y a entrar en Palacio casi a hurtadillas. Personaje clave en los últimos 50 años de Historia de España, sin el cual no se pueden entender muchas de las cosas ocurridas y que siguen ocurriendo –tal que la corrupción galopante en que ha derivado el Sistema-, su vida cambió el día en que, a mediados de los sesenta, conoció al entonces Príncipe Juan Carlos. Hijo de un chileno, Julio Prado, que tuvo también problemas con la Justicia y acabó de relaciones públicas de José Banús en la Costa del Sol, Prado fue el hombre providencial que se iba a encargar de rescatar al Príncipe de la mediocridad de aquellos aristócratas que le acompañaron en sus primeros años en España. De la mano de Prado, don Juanito, como le llamaban compañeros y profesores en Las Jarillas, abandonó a sus amigos de juventud –excepto a Jaime Carvajal y Urquijo, al que, entre otras cosas, haría presidente de Ford en España-, gente con mucho pedigrí y poco dinero, propietarios de fincas que al culto a la madre tierra unían un elegante desdén por el vil metal.

31 de octubre de 1975. El Príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela, con el problema del Sahara Occidental como cuestión prioritaria. Al lado de Arias Navarro toma asiento como invitado el jefe del Estado Mayor del Ejército, Carlos Fernández Vallespín. Don Juan Carlos manifiesta su determinación de ponerse al frente de los acontecimientos. Sin embargo, nada dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger, consciente como es de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla. Como enviado del futuro Rey, Prado viajó también a Casablanca y al francés Palacio del Eliseo para sumar apoyos exteriores a la joven democracia española.

Asentado Juan Carlos en la cúpula de la monarquía parlamentaria surgida a la muerte de Franco, Manuel Prado se iba a dedicar en cuerpo y alma a cuidar la fortuna del Rey, dispuesto el Monarca a abandonar para siempre su complejo de pobre, a olvidar las apreturas que de niño vivió en Estoril y después experimentó en sus años de juventud bajo la tutela de Franco. ¡Juro por Dios que nunca volveré a ser pobre! Tamaña determinación haría al entonces presidente Felipe González exclamar un día ante Sabino Fernández Campo, mientras esperaba en la antecámara para ser recibido por el Rey en uno de sus habituales despachos: “¡Y dile a Manolo que se conforme con el 2%, porque cobrar el 20% es una barbaridad...! Aludía el sevillano a las supuestas comisiones del petróleo importado por España de algún país árabe. Mucho antes, finales de 1973, el joven Príncipe había dirigido una cariñosa carta a Henry Ford II, presidente de la multinacional del automóvil del mismo nombre, recomendando encarecidamente a su amigo Manuel Prado como la persona idónea para facilitar los trámites legales necesarios para que la Ford se estableciera en Almusafes.

Un hombre que se mantuvo fiel al Monarca

Prado acabaría convertido en el valido, el nuevo Godoy por cuyas compuertas han pasado casi todos los secretos de La Zarzuela. Provisto de un pasaporte diplomático y con esa palabra impresa en su tarjeta de visita (cosa que enfadaba mucho a los profesionales del cuerpo, porque nunca fue de la carrera) Manolo Pardo atravesaba fronteras libre como el viento. Le perdió la avaricia, como a tantos otros protagonistas de la Historia, eso que Hobbes denominó “un perpetuo e insaciable deseo de poder y dinero, que cesa solo con la muerte”. La avaricia y la sensación de impunidad. Su momento más duro, con todo, llegó con el juicio de la operación Pincinco. Ahí estuvo a punto de venirse abajo. Faltó el canto de un duro. Bien pudo el Monarca hacer suya aquella frase del presidente Harding: “Puedo hacer frente muy bien a mis enemigos. Pero mis condenados amigos, mis malditos amigos, son los que me quitan el sueño”. Prado aguantó, sin embargo, con una reserva de estoicismo y de fidelidad que nunca será apreciada en toda su importancia por quien corresponde. Un hombre que se mantuvo leal, y que, con el misterioso libro editado por el ex ministro Pimentel bajo siete llaves, se ha ido con sus secretos a la tumba. ¿O no?

Desaparecidos Sabino y Prado, ya solo queda Paco Sitges, ex presidente de los astilleros Mefasa, y, en menor medida, Mario Conde, como testigos de algunos de los episodios más llamativos, por ignorados, de la historia reciente de este país. No es cierto, sin embargo, que en los últimos años el Monarca borrara a Prado de sus afectos y le diera la espalda. En primer lugar porque eso no hubiera sido posible: al valido no le representa un cargo, sino una condición de la que no es posible abdicar. Del papel de Godoy nadie puede cesar, dimitir o ser expulsado. Hasta hace poco más de un año, el “intendente” seguía teniendo despacho en Zarzuela. No podía ser de otro modo. Prado se había convertido en el retrato de Dorian Gray del Rey de España, cuya vida y reinado no pueden entenderse sin la de Manuel Prado y viceversa. Como afirma Lord Henry Wotton, uno de los protagonistas de la obra de Wilde, “lo único que vale la pena en la vida es la satisfacción de los sentidos”. Sus últimos años, con todo, fueron duros. Sufrió por su amigo, Juan Carlos de Borbón. Descanse en paz.

http://www.elconfidencial.com/con-lupa/manuel-prado-valido-20091206.html

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Documental: “Escándalos económicos del franquismo”

Del programa “Paisajes de la Historia” de “La 2″ de TVE, emitido el 24-11-2009.


Enlace al documental:

http://www.rtve.es/alacarta/index.html#635655

* Noticia recogida por los compañeros del Foro por la Memoria:

http://www.foroporlamemoria.info/2009/11/documental-escandalos-economicos-del-franquismo/

lunes, 7 de diciembre de 2009

Iñaki Anasagasti: "La transición española terminará cuando vuelva la República"


La República

04/12/2009

El senador del PNV Iñaki Anasagasti ha vuelto a cargar contra la Casa Real aprovechando una visita a Galicia para presentar su libro "Una monarquía protegida por la censura" (Editorial Foca).

En una entrevista en el Xornal, Anasagasti ha acusado a la Casa Real de "actuar a lo bruto" contra su libro, "que se agotó muy rápido" en Barajas y "no permitieron que se repusiera".

"Al rey se le ha santificado por su conducta el 23-F cuando él fue uno de los grandes culpables de aquel golpe, por frívolo, por ligero, por enfrentarse a Suárez, por imponer al General Armada… Es de República bananera, el responsable del 23-F es el que nos dicen que nos salvó", ha afirmado Anasagasti, quien ha opinado que "la transición política española no terminará hasta que vuelva la República".

"Yo prefiero tener un representante elegido por votación que por procreación en donde el que elija sea un espermatozoide. Es cierto que entonces podría ser elegido Aznar como presidente, pero bueno, en cuatro o cinco años se le podría echar", ha ironizado Anasagasti.

"Yo prefiero tener un representante elegido por votación que por procreación."

El senador jetzale ha acusado al rey de despreciar las lenguas que conviven en España "por su educación militar".

"Estaba con Franco y hasta se puede entender. Pero que su hijo también la tuviera… ¿para que quiere una educación militar hoy en día? Yo le dije en persona, y se quedó muy cortado, que para qué quería saber pilotar un avión de guerra, un F-18, ¿no le sería más útil saber gallego, o euskera o catalán?", se ha preguntado Anasagasti.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Otra iglesia que añora a Franco

Nueva polémica por los homenajes de la Iglesia al franquismo. La Iglesia de San Jerónimo El Real organizó una misa en la que el párroco, Carmen Franco y otros feligreses besaban la bandera franquista.



Jesús Moreno

Público

05/12/2009

El homenaje a los caídos de Paracuellos no fue la única misa franquista que organizó la Iglesia el pasado mes de noviembre. Según se puede ver en un nuevo vídeo publicado en Youtube, la parroquia madrileña de San Jerónimo El Real organizó una misa de homenaje a Franco el pasado día 22 en la que se ensalzaron los símbolos de la dictadura.

Las imágenes son reveladoras. El párroco de Los Jerónimos, Julián Melero, termina de oficiar la misa y sitúa en fila a los feligreses. Esta vez no iban a recibir la hostia consagrada, estaban prestos para besar la bandera preconstitucional. Antes de que lo hicieran ellos, hizo lo propio el párroco para darles ejemplo, y después Carmen Franco, la hija del dictador.

Después de la misa, siguió el homenaje y la exaltación de la dictadura fuera del templo. El vídeo muestra a un nutrido grupo de personas cantando el "cara al sol" en las puertas de la iglesia, a la vez que ondeaban banderas presididas por el águila franquista. Una imágen que rememora a las que aparecían en los noticiarios del NO-DO.

De esta forma continúa la polémica por la utilización de la Iglesia de símbolos preconstitucionales. Esa misma semana, como informó Público, el obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Plá, ofició una misa por los caídos de Paracuellos junto a una bandera franquista y otro ilustre del Régimen: Blas Piñar.

La repercusión que tuvo la información obligó al obispo a disculparse, aludiendo a que ni él ni la Iglesia se sentían identificados con ninguna posición política. La presencia de la bandera franquista la justificó diciendo que "ya se hallaba allí cuando se inició la celebración de la Misa". Esta vez, el beso del párroco de la Iglesia a la bandera con el águila franquista deja poco márgen para la confusión.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Para qué sirve la monarquía



RG Almazán

Kabila


03/12/2009

Pues aunque ustedes no lo crean esta institución sirve para muchas cosas.

Para gastarse 8,9 millones de euros sin que nadie pueda controlar.

Para darse abrazos con dictadores y hermanísimos.

Para que la familia real directa y política esté, pero que muy bien, colocada.

Para presidir e inaugurar actos protocolarios y evitar que se aburran sus miembros.

Para presidir desfiles a los que él titular antes llamaba desfiles de la Victoria.

Para que la ministra o el ministro de turno pueda gritar: ¡Viva el Rey!

Para que haya una persona por encima de todos en una constitución democrática, al que se le otorga inviolabilidad.

Para que se cierre una revista si hacen un chiste del rey o de su familia.

Para poder viajar a todo el mundo sin gastarse un duro, yendo de convidado de piedra y sin rendir cuentas.

Para que figure según las revistas Forbes y Eurobusiness el rey entre las personas más ricas del mundo (patrimonio de 1790 millones de euros).

Para que los empresarios mallorquines tengan un detalle y regalen al rey un yate por valor de 16 millones de euros.

Para tener una reina que se manifiesta públicamente en contra de leyes, por ejemplo, la de matrimonios homosexuales.

Para que el titular pueda decir “por qué no te callas” en reuniones internacionales.

Para poder esquiar y navegar en nombre y a costa del pueblo.

Para que la FAES (ya saben, esa fundación neutra cuyo jefe es el marido de una concejala de Madrid) premie al monarca y él se sienta tan contento.

Para que no se pueda hablar mal de Franco en presencia de su sucesor.

Para que haya un jefe de Estado escogido a dedo por un dictador y sin haber sido elegido democráticamente.

Y para tantas otras cosas… Vamos, haciendo democracia.

Mientras tanto, este Jefe del Estado es incapaz de conseguir que el hijo de su hermanísimo Hassan II, o sea Mohamed VI, al que tanto quiere, permita que vuelva Aminetu Haidar a El Aaiún, su tierra.

Y luego habrá quién se pregunte para qué sirve el rey.

Salud y República

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Iberismo y españolismo


José Luis Serrano

Paralelo 36

07/08/2009

Hace unos días se presentó una encuesta realizada por el Centro de Análisis Sociales de la Universidad de Salamanca que expresaba la simpatía del 40% de los portugueses y el 30% de los españoles a una eventual federación ibérica. El dato indica un crecimiento de la tendencia iberista y una disminución de la indiferencia en ambos lados. Está muy por encima de las previsiones y es sorprendente. No es de extrañar que todos los periódicos de un lado y otro lo recogiesen. En la página web del Centro universitario salmantino pueden consultarse las reseñas de la noticia en treinta y nueve periódicos españoles y diecisiete portugueses. Pero dentro de los que recogieron la noticia hay quien la destacó y la desarrolló (El País) y quien la puso en una esquina reproduciendo sin más la nota de la agencia EFE (La Razón y El Mundo).

Hace dos años, José Saramago defendió el iberismo en una entrevista concedida a un periódico portugués. La reacción a la propuesta de Saramago fue más viva allí. Lo curioso a este lado fue también la reacción del neonacionalismo ultraliberal y clerical. Por ejemplo, Libertad digital recogió estas declaraciones en tercera fila y con un titular en el que convertía en noticia sólo la reacción a la noticia. El órgano digital de Losantos, Moa y Vidal decía sólo que había duras críticas a Saramago en Portugal por su falta de patriotismo. Curiosa esta reacción de la derecha nacionalista española a un proyecto que en teoría debería llenarlos de orgullo. Cabría esperar una reacción más favorable en estos medios porque, al fin y al cabo, se trata de una España más grande, con la misma población que los grandes de la Unión Europea, tuteándose con Francia y Gran Bretaña.

Imaginemos que a un nacionalista catalán le dicen que un 40% de los valencianos o los baleares quieren la federación. Imaginemos que a un nacionalista andaluz le dicen que el 40% de los extremeños o los murcianos quieren la integración. Imaginemos que el PNV obtiene el 40% de apoyo electoral en Navarra… Para los tres serían buenas noticias.
Sin embargo el españolismo no se alegra con la tendencia iberista de los portugueses. ¿Por qué?

Es la historia y es el federalismo. No es tan sorprendente esta alergia al iberismo de los españolistas si sabemos algo de historia. Y es que, desde el Abate Marchena, el iberismo es inseparable del federalismo y el federalismo no le gusta nada al nacional-catolicismo.

Decía un obispo que España y Portugal son hermanas y que, por lo tanto, toda unión entre ambas es incestuosa. La frase es digna de Esperanza Aguirre. Ingeniosa forma de expresar que al obispado no le gusta Iberia, como tampoco le gusta Europa o cualquier otra entidad diferente a la Cristiandad. Los guardianes de las esencias patrias prefieren una monarquía centralista a una república federal. Como mucho, en caso de extrema necesidad, un jacobinismo retórico y patriótico, versión Rosa Díez, pero sin Portugal; con himno, idioma, bandera, selección deportiva y capital indiscutible en Barajas. “Antes roja que rota”, decía Dato.

Lo curioso de todo esto es que la federación no rompe, sino que une; mientras que el centralismo fiscal, mediático, cultural y lingüístico genera de forma automática el anticuerpo del separatismo. Lo curioso de todo esto es que una vez más los que defienden la centralidad fomentan la ruptura, mientras que los que defienden el federalismo caminan hacia la unidad.

En plena revolución francesa, el sevillano José de Marchena, más conocido (lo cual es injusto para alguien tan anticlerical) por Abate Marchena, publicó una soflama en la que preconizaba la creación de una república federal ibérica. Había nacido el iberismo. Durante los siglos XIX y XX, esta curiosa forma de nacionalismo pannacionalista fue un ingrediente inseparable, más o menos presente según los tiempos, del republicanismo, del liberalismo y del libertarismo en los dos estados.

Después de la revolución de 1868, exiliada y execrada con justicia la reina Isabel II, y convencidos de que nunca más nos gobernaría un Borbón, los liberales españoles acariciaron la idea de entronizar a la dinastía Braganza de Portugal. Sin fundamento biográfico alguno, pero con una intuición histórica considerable, los liberales de las Españas consideraban a los Braganza más liberales que los Borbones. Con buen criterio, decidieron ofrecer el trono no a Luis I, que ya reinaba en Portugal, sino a su padre Fernando de Coburgo, que vivía apartado del afán político. La idea era que su reinado fuese una etapa transitoria. A su muerte el rey Luis heredaría ya las dos coronas y cerraría la unidad peninsular.

La comisión negociadora que se desplazó a visitar a don Fernando estaba compuesta por Salustiano Olózaga, Fernández de los Ríos y el mismo general Prim, que era quien de verdad mandaba en Madrid y, por tanto, quien refrendaba la fuerza de la oferta. Don Fernando aceptó la corona con una serie de condiciones tales como la aprobación del pueblo portugués. Todas le fueron aceptadas salvo dos: el parlamento y el ejército quería Fernando que tuviesen su sede en la ciudad de Lisboa. Ante la negativa retiró la condición del parlamento. El gobierno y el parlamento en Madrid, pero el ejército en Lisboa. Prim lo intentó, pero la cúpula militar se opuso y la unificación quedó frustrada.

Tras la frustrada unificación de 1868, el iberismo se aletarga hasta la caída de la monarquía portuguesa. Al igual que la Revolución de los Claveles de 1974, la revolución portuguesa de 1910 provocó entusiastas manifestaciones republicanas en España y, de paso, la aparición de varios escritos sobre el iberismo. En 1927, el iberismo recibe el afluente anarquista. Ese año se fundó en Valencia la Federación Anarquista Ibérica, en cuya dirección se contó siempre con los portugueses antes de la guerra civil y después, en el exilio. Victoria Kent publicó, en Nueva York, durante muchos años, el boletín “Iberia por la Libertad”.

Los nacionalismos periféricos también captaron enseguida la fuerza del iberismo para contrarrestar la cada vez más nítida centralidad de Madrid. El poeta Joan Maragall, que en su Imne Ibérico preconizaba la integración de Portugal en España, propuso a Unamuno la creación de la revista “Ibérica”, que iría escrita en castellano, catalán, galaico-portugués y vasco. En un momento o en otro, de una forma o de otra, se suman al iberismo, Cambó, Pi i Margall, Sabino Arana… y Blas Infante.

En un texto que Enrique Iniesta ha recogido en su libro “España o Las Españas”, Blas Infante acusa a Portugal de haber traicionado la sagrada unidad de España. Hay que hacer muchos reajustes en nuestra cabeza histórica para entender cómo el padre del nacionalismo andaluz puede acusar a Portugal de esto y en estos términos. Y esos reajustes ideológicos pasan por el iberismo. En efecto, en los años treinta, el mismo Blas Infante en su escudo de la casa de Coria del Río manda hacer la siguiente inscripción: “Sean por Andalucía Libre, Iberia y la Humanidad”. ¿Qué ha pasado en apenas quince años para que el nombre de España haya de ser cambiado por el de Iberia? A las alturas de 1918, cuando se redacta la letra del himno de Andalucía, España significa todavía una unidad geográfica peninsular que contiene una pluralidad nacional, que desde luego incluye a Portugal. Después de Primo de Rivera, España significa en cambio un estado excluyente con capital indiscutible en Madrid y hegemonía de un ejército que ya no es liberal como el del XIX, sino africanista de formación y nacional-católico de ideología.

Hace pocos años un político catalán contaba en televisión como su partido, Unió Democrática de Catalunya, era un partido histórico que sin embargo, sabía adaptarse a los nuevos tiempos. Como ejemplo de buena adaptación, vino a decir que en la última reforma de los estatutos habían quitado eso del iberismo, que nadie sabe bien lo que es. Si un nacionalista catalán dice esto, no hay mejor prueba de que el iberismo ha muerto.

Es por eso por lo que después de reconocer que el iberismo ha muerto, lo primero que hay que subrayar es que necesitamos el iberismo. Como dice Saramago: “¿El iberismo está muerto? Sí. ¿Podremos vivir sin un iberismo? No lo creo.”